San Juan María Vianney, sacerdote confesor (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera del Santo.

Vidriera del Santo.

Ministerio sacerdotal en Ecully
Ayer vimos los difíciles años de estudio en el seminario, así como el curioso caso de su vida de soldado y desertor del ejército de Napoleón; hoy continuamos con la vida del Santo Cura de Ars y trataremos sobre su ministerio sacerdotal.

El 15 de agosto de 1815, fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, pasó en recogimiento en el seminario, emprendiendo el viaje de regreso a su localidad natal al día siguiente, siendo nombrado vicario coadjutor de la parroquia de Ecully, de donde era párroco su benefactor el padre Balley. Sin embargo la licencia para confesar la tuvo que esperar para el año siguiente, debido a que los superiores tuvieron que analizar si poseía ciencia para ello. Entonces se dedicó mientras a enseñar el catecismo a los niños y predicar los domingos en la misa, pero para esta segunda labor se le dificultaba constantemente, debido a que en algunas ocasiones la memoria le fallaba en la penosa tarea de aprenderse la homilía durante horas. Su temperamento era constantemente dominado por el nerviosismo. Era parco en las comidas y penitente en extremo, amable con sus visitantes pero duros consigo mismos. El padre Vianney con frecuencia se azotaba la espalda por los pecados de sí mismo y de sus feligreses, era mortificado en extremo, daba cuanto tenía a los necesitados y aunque su trato con las mujeres era muy amable y cortés, nunca permitió familiaridad exagerada en el trato.

En 1817 a su benefactor le apareció una úlcera en las piernas que lo dejó postrado en cama, entonces el joven coadjutor tuvo que reemplazarlo en los deberes parroquiales, pero la úlcera se convirtió en gangrena y los médicos declararon incurable la enfermedad. El 17 de diciembre de 1817 después de confesarse con el padre Vianney y pedirle guardar sus pertenencias el padre Balley falleció. El nuevo párroco, no se sentía demasiado cómodo con lo mortificado de su vicario y en enero de 1818, hizo a la diócesis de Lyon la petición de cambio. Entonces el obispo envió a Juan María al pueblo donde iba a pasar el resto de su vida a petición de las personas más influyentes de la localidad.

El Santo predicando a los hombres.

El Santo predicando a los hombres.

Ministerio sacerdotal en Ars
El 21 de enero de ese año murió el sacerdote que trabajaba en Ars y las autoridades eclesiásticas decidieron enviarlo allá para dedicarse a la evangelización de los habitantes, tan alejados de la fe, tan mundanos en costumbres. Durante la Revolución Francesa, el templo parroquial, se convirtió en teatro para fiestas, en la comunidad había cantinas y ahí a pesar de la pobreza se gastaba el dinero ganado en bebidas alcohólicas. En los bailes pueblerinos, aparte de las borracheras se faltaba el respeto a las mujeres, había analfabetismo y Ars no era parroquia precisamente sino una capellanía de la parroquia de Miserieux. Sin embargo no todo era negativo ya que también había personas cumplidoras de sus deberes religiosos como la dueña del castillo cercano, la señorita Des Garets, así como el alcalde de la localidad, la señorita Catalina Lassagne y otras mujeres más que durante su ministerio fueron de gran ayuda a nuestro santo. Juan María se encaminó a su nuevo destino junto con una colaboradora de Ecully, en el camino se extraviaron a causa de la niebla, en un paraje encontraron a un pastorcito que les indicó la dirección y ahí es cuando el párroco pronuncia una de sus más célebres frases: “Tú me enseñaste el camino para ir a Ars. Yo te enseñaré el camino para ir al cielo”.

Al llegar se encomendó a su ángel de la guarda y comenzó su labor ministerial arreglando el templo que estaba en condiciones lamentables con los ornamentos desgastados y descoloridos. Con el dinero de sus benefactores arreglaron y repintaron las paredes, embellecieron el altar y él ayudaba personalmente. Se dedicó personalmente al catecismo de los niños con gran esmero, sabía que la atención de los oyentes no duraba mucho tiempo así que se tenía a la mano un cuento, una comparación y hasta un chiste agradable; no admitía jamás que hicieran la primera comunión sin aprenderse el catecismo pues él estaba convencido de que enseñar religión y no hacer aprender nada de memoria es formar ateos.

El Santo bendiciendo a los niños.

El Santo bendiciendo a los niños.

A pesar de su pobre capacidad de memoria y del habla, era duro en la predicación, no tenía miedo de atacar a los vicios, tenía el afán de corregir y no se enfocaba nada más en los sermones, también en la oración, el ayuno y la penitencia. Pero entusiasmaba hacia la vida fervorosa. Otro problema es que la mayoría de los feligreses trabajaban incluso en domingo, pero a los pocos fieles que asistían a la Santa Misa les recalcaba una y otra vez su deber como buenos cristianos.

Poco a poco, el clima de Ars fue mejorando, aunque no sin sufrir calumnias fuertes y burlas de parte de sus colegas sacerdotes. Como confesor era un poco severo (afortunadamente el tiempo lo fue ablandando y se fue haciendo más comprensivo) y hasta el final de sus días no concedía la absolución a quien no mostraba interés de llevar una vida santa. Como decíamos sufrió crueles calumnias, chismes e incluso algunos le cantaban por las noches coplas ofensivas, y llegaron a colgarle un cerdo por la ventana, cosa que sobrellevaba con paciencia y perdón.

El 20 de junio de 1821 Ars fue declarada parroquia oficialmente; entonces el padre Juan María se dedicó con todas sus fuerzas a la remodelación del templo, la evangelización de la zona, al ministerio de la confesión y la maduración de la predicación. En el pueblo como no había escuelas, comenzó a trabajar en un proyecto de educación para niñas, completamente gratuito, comprando una casa a la que llamó “la Casa de la Divina Providencia”. No exento de problemas económicos, además de dificultades con las provisiones de comida, con los parroquianos algo tacaños, ahí se hizo famoso por los dos milagros que ocurrieron (el de la multiplicación del trigo y la multiplicación de la harina).

El Santo en el confesionario. Ilustración contemporánea.

El Santo en el confesionario. Ilustración contemporánea.

Es célebre también por sus enfrentamientos con el demonio quién, según decían algunos testigos, llegó a arrastrar la cama del sacerdote por toda su habitación en la casa cural. A veces temblaba la casa y otras veces le llegaban tentaciones de desesperación. También tenía deseos de irse a la soledad, a un convento a llorar sus pecados, incluso quince días antes de su muerte todavía albergaba deseos de irse a la soledad, pero las autoridades eclesiásticas y los fieles se lo impidieron.

Su apostolado en la confesión fue admirable y a pesar de las debilidades en el ayuno y su frágil salud a causa de las penitencias, es notable como de ser un sacerdote exigente en sus primeros años de ministerio se volviera un confesor bondadoso. Tenía don de discernimiento, sabía de sus penitentes que querían confesarle u ocultarle, llegaban al pueblo multitudes de todos lados del país para confesarse con él. Era desprendido de bienes materiales y todo pasaba a los necesitados, por eso decían que tenía “las manos rotas para dar”.

Algunos colegas suyos se burlaban de su “ignorancia”, su desprendimiento total de la política, su pobre forma de vestir (era amante de la limpieza pero su forma de presentarse era paupérrima, comenzando por la sotana desgastada), aunque también al padre Juan María le disgustaban enormemente los elogios. Tuvo don de profecía y a las gentes supo predecirles el futuro, pero también tuvo don de consejo y consolaba a quienes recurrían a él para contarle sus penas.

Grupo escultórico de Santa Filomena y San Jean-Marie Vianney. Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Mugnano del Cardenal (Italia).

Grupo escultórico de Santa Filomena y San Jean-Marie Vianney. Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Mugnano del Cardenal (Italia).

Fue admirado por muchos intelectuales entre ellos el dominico Lacordaire, por los sacerdotes Petetot y Combalot y muchos personajes importantes. A pesar de la fama que gozó en su tiempo, rechazó en 1852 ser nombrado canónigo, y cuando le fue concedida la muceta él la vendió para hacer una obra de caridad; el 11 de agosto de 1855 el emperador Napoleón III le concedió la Cruz de Caballero de la Legión de Honor, pero el de nuevo no la aceptó, y hasta llegó a decir: “Es el colmo, la nación quiere condecorarme, cuando lo que yo hice por mi patria fue desertar del ejército. ¡Qué vergüenza que quieran condecorar a un desertor!”.

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Era conocida su fama de Taumaturgo: sanó enfermos, curó mudos, tullidos, pero para evitar habladurías y como era devoto de Santa Filomena, recomendaba a la gente encomendarse a ella; una vez se ruborizó y avergonzó cuando la madre de un niño con tumor le tomó la mano para que tocara y curara al infante. También ocurrieron en él fenómenos de levitación así como visiones celestiales.

Muerte
En 1859 estaba agotado en su apostolado, la fatiga había consumido todas sus fuerzas y como el clima de la región era asfixiante por el calor, él se estuvo sofocando en el confesionario aunque sin abandonar su puesto. El 29 de julio, que quiso dar su última catequesis, sentía una sensación de ahogo y tuvo que salir al coro a descansar un poco, la fiebre lo abrasaba. Los fieles, al ver a su santo párroco decaído sentían tristeza y desolación pero el santo sacerdote estaba tranquilo; habiendo sido exagerado penitente durante la mayoría de su vida, en su última enfermedad, fue obediente con su médico e incluso el que había dormido en una cama de pasto seco, ahora cambiaba el colchón por uno de algodón. El 2 de agosto, su confesor le dio la última comunión y la unción de los enfermos, en la cual derramó copiosas lágrimas. Al día siguiente el padre Beau le rezó las oraciones por los moribundos y a las diez de la noche el sacerdote Toccanier que fue su vicario en sus últimos años le aplicó la indulgencia plenaria que el Papa concede a los moribundos. El 4 de agosto a las dos de la madrugada, el más grande sacerdote y confesor descansó en el Señor.

Sepulcro del Santo en su Basílica de Ars, Francia.

Sepulcro del Santo en su Basílica de Ars, Francia.

Ese mismo día se expuso su cadáver para la veneración de los fieles y aún después en un ataúd cerrado siguió expuesto hasta el 14 de agosto en que fue sepultado. El afecto hizo de su funeral multitudinario, lo consideraban no solo un gran amigo sino un gran hombre de Dios.

El 8 de enero de 1905, y después de un largo proceso el papa San Pío X proclamó en la Basílica de San Pedro beato al Santo Cura de Ars y el 17 de mayo de 1925, el día de Pentecostés, el papa Pío XI lo canonizó oficialmente entre una multitud entusiasmada que estremeció el recinto vaticano. En 1929 fue nombrado Santo patrono de todos los párrocos del mundo.

René

Bibliografía:
– P. Eliécer Sálesman, San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, Apostolado Bíblico Católico, Bogotá, Colombia.

Webs consultadas (08/02/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_María_Vianney
-www.aciprensa.com › Recursos › Santos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan María Vianney, sacerdote y confesor (I)

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Lienzo-retrato del Santo.

Lienzo-retrato del Santo.

Sobre el santo que vamos a hablar hoy no es un santo al que frecuentemente encontremos, pero que es quien se ha dedicado con tanto celo a las almas, sobre todo al sacramento de la reconciliación, amado y considerado incluso en vida como un hombre de Dios. La Iglesia ha querido proponerlo con justa razón como modelo de todos los sacerdotes, en especial de los párrocos. Es posible que algunos fenómenos en su vida puedan parecernos extravagantes como las penitencias corporales que él realizaba, pero en él se ve un trato muy humano con los demás.

Infancia
Juan María Vianney
nace en un humilde hogar en el pueblo de Dardilly a ocho kilómetros de la ciudad de Lyon (Francia), el día 8 de mayo de 1786, hijo de Don Mateo Vianney y de María Beluse, siendo el cuarto de seis hermanos. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento poniéndosele el nombre de su padrino, que además era su tío paterno. Su familia era campesina, poseyendo una pequeña finca, donde también hospedaban peregrinos; su abuelo Pierre Vianney hospedó al mismísimo San Benito José Labré mientras éste viajaba a Roma. Eran muy piadosos y así inculcaron la fe a sus hijos: desde pequeño su madre le enseñaba como hacer la señal de la cruz, muy pronto adquirió la costumbre de santiguarse antes de comer y era obediente a sus padres en todo.

Una anécdota de él fue cuando tenía cinco años: una camándula que amaba mucho, su hermana Margarita se la quitó, haciendo que el pequeño Juan llorara y pataleara ante su mamá, quien le dijo: “Regálale la camándula a Margarita por amor a Dios”. Su madre en recompensa le regaló una pequeña y tosca estatuilla de la Santísima Virgen a la que desde entonces amó siempre.

A nuestro santo le tocó vivir el momento más difícil que pasaba el país. Como sabemos por la historia, tres años después de su nacimiento en 1789 estalló la Revolución Francesa, significó la aniquilación total de una sociedad feudal dividida en clases sociales en que el Estado y la Iglesia mantenían una comunión mutua en el papel del poder. En el ámbito religioso, aparte de confiscar los bienes que poseía la Iglesia, el anticlericalismo predominaba en las mentes de los revolucionarios. Cerca del pueblo de Dardilly como anteriormente he expuesto, estaba la ciudad de Lyon y allí con gran crueldad llegó la revolución, siendo zona de constantes insurrecciones y sangrientas represalias. Con la promulgación de la constitución civil del clero en 1790, los sacerdotes que se negaron a firmarlo fueron perseguidos, algunos decidieron seguir atendiendo a los fieles de manera clandestina, disfrazados por las noches entraban a las casas a confesar, oficiar misa, bautizar y predicar. El padre Groboz llegó una vez a la casa de los Vianney disfrazado de cocinero y con él hizo su primera confesión. En 1799 en una casa de campo en época de cosecha, Juan hizo su primera comunión a escondidas, con las puertas y ventanas cubiertas.

Casa del Santo.

Casa del Santo.

Realmente nos recordaba como los primeros cristianos en las catacumbas, nomás que ahora el contexto es diferente. Como todos los niños en el ámbito rural se dedicó a llevar a pastar el ganado de la familia, aprovechando esos momentos para dedicarse a la oración, el rezo del rosario o a cantar himnos que se aprendía por boca de sus mayores. Durante el invierno asistía a la escuela, y aprovechaba bien sus clases, aunque sin embargo, a los trece años tuvo que dedicarse a trabajar con su padre y su hermano mayor como labrador en el viñedo de la familia, labor que realizaba rezando jaculatorias en voz alta.

Vocación sacerdotal
En 1800 comenzaba a gobernar el país Napoleón Bonaparte quien deseando volver a la paz religiosa al año siguiente hizo un concordato con Pío VII, en el que se estipuló la libertad de culto, siendo esta noticia recibida con júbilo por toda la nación. Por primera vez después de diez años se celebraba públicamente la fiesta del Corpus. A los diecisiete años, sintió la llamada de Dios al ministerio sacerdotal; sin embargo, aunque su padre era muy buena persona no consentía que su hijo fuera a estudiar al seminario debido a varias razones: Necesitaban a alguien que trabajara en el campo porque Francisco su hermano iba a estar en el servicio militar y Catalina estaba a punto de casarse, así que tuvo que sufrir dos años de espera aunque confiando en la Providencia. Por fin cuando el párroco de Ecully, el padre Carlos Balley estaba buscando jóvenes para prepararlos para el sacerdocio, su padre accedió y Juan partió hacia el pueblo para entrevistarse con él.

Vista de la localidad de Ars (Francia), con la Basílica del Santo en el centro.

Vista de la localidad de Ars (Francia), con la Basílica del Santo en el centro.

Aunque al principio fue rechazado, después de conocerlo personalmente aceptó integrarlo. Sin embargo no había cursado la primaria y apenas sabía leer y escribir, su calvario fue el latín, el cual no pudo aprender con facilidad (recordemos que en aquellos tiempos los principales libros de teología estaban escritos en latín) y esto, en el joven seminarista provocaba desaliento.

Peregrinó hacia el santuario de San Juan Francisco Regis y aunque no obtuvo una buena memoria fue una auténtica experiencia espiritual que le dio una constancia enorme para que alcanzara el sacerdocio, costara lo que costara. En 1807 Juan María recibió la confirmación de manos del Arzobispo de Lyon, tomando el nombre de Juan Bautista María.

Servicio militar
Para 1809, Napoleón Bonaparte estaba invadiendo España, pero como las guerrillas españolas les oponían a los franceses una fiera resistencia, necesitaba muchos soldados. Entonces publicó un decreto por el que los hombres solteros de entre veinte y treinta años de edad, tenían que enrolarse en el ejército. El sorteo le tocó a Juan, ya que por inexplicables razones, la dispensa sobre los seminarios no llegó y cuando los encargados entraron en el pueblo notificaron que si no se enrolaba pronto a las filas sufrirían penas graves por desobediencia al edicto, no tuvo más remedio que registrarse en el cuartel. Durante su servicio convaleció de fiebres siendo hospitalizado dos veces, aun así le llegó la notificación de que debía presentarse al cuartel para recibir el comprobante perteneciente a su batallón, pero sin embargo un retraso peligroso hizo que le increpara su capitán aunque lo aceptó de nuevo, partiendo rumbo a España.

Vidriera de Santa Filomena y San Jean-Marie Vianney en la iglesia de Chatillon-sur-Chalaronne, Ain (Francia).

Vidriera de Santa Filomena y San Jean-Marie Vianney en la iglesia de Chatillon-sur-Chalaronne, Ain (Francia).

Tratando de alcanzar a sus compañeros de infantería, al llegar a las montañas de Foréz, se sentó a descansar y a rezar encontrándose a un desconocido soldado que lo llevó a la dirección contraria del ejército. Al enterarse que había desertado se asustó debido a las represalias y compromisos que contraería su familia con la autoridad. Se refugió en Noes donde se enteró de que si se presentaba en el ejército sería fusilado y si la policía lo pillaba sería expulsado de la nación. Se escondió en la casa de Claudina Fayot, asistiendo a escondidas a misa, y hasta se atrevió a cambiar de nombre para que no lo reconocieran, trabajó bajo techo para evitar que la gente lo viera, incluso alguna vez tuvo que correr a ocultarse entre las pajas del establo al haber un registro en la finca donde se hospedaba. Sin embargo la situación cambió en 1810 cuando el emperador publicó una amnistía para todos los desertores y pudo volver al seminario a estudiar.

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En el seminario
A principios de 1811 y aunque el 8 de febrero murió su madre, volvió Juan con su protector el padre Balley para continuar con sus estudios incluso hospedándose en su propia casa. Para pagar la alimentación, sirvió de sacristán, catequista y cuidando el caballo del párroco, e incluso haría el aseo de la casa cural entre otros oficios. Se le impuso la sotana la cual apreció toda su vida y en el segundo semestre de 1812 fue inscrito en el seminario menor de Verrieres, pero de nuevo en filosofía sufría constantes chascos debido a su limitada capacidad intelectual. Tuvo como compañeros del seminario a San Marcelino Champagnat y a Claudio Colin, quienes no solo compartían su anhelo por el sacerdocio sino también su dificultad por entender el latín.

A finales de 1813 ingresó en el seminario mayor de Lyon. Ya en ese momento nuestro santo era mortificado y penitente. Pero de nuevo se complicaron las cosas siendo suspendido un año, sin embargo no se desanimaba y mucho menos su mentor el padre Balley hasta que por fin encontró apoyo en el arzobispo de Lyon monseñor Courbon. El 2 de julio fue ordenado subdiácono, el 23 de junio de 1815 fue ordenado diácono y por fin, el día 13 de agosto de ese mismo año fue ordenado sacerdote en la ciudad de Grenoble por Monseñor Simon obispo de la diócesis.

En el artículo siguiente veremos el ministerio sacerdotal del Santo Cura de Ars.

René

Bibliografía:
-P. Eliécer Sálesman, San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, Apostolado Bíblico Católico, Bogotá, Colombia.

Webs consultadas (08/02/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_María_Vianney
-www.aciprensa.com › Recursos › Santos

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