San Lino, papa mártir

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Medallón con mosaico del Santo. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Medallón con mosaico del Santo. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Sobre este santo obispo de Roma poco se puede escribir, porque poco es lo que se sabe de él. Aunque las fuentes eclesiásticas más antiguas y fiables aparecen a partir de San Ireneo de Lyon, que es quién acredita que San Lino fue el primer sucesor de San Pedro en la sede de Roma, parece incierto el tiempo y la duración de su pontificado. San Ireneo, en su obra “Adversus haereses” dice: “Después de que los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo hubieran puesto los fundamentos y hubiesen edificado la Iglesia de Roma, encomendaron el servicio del episcopado a Lino. De este Lino hace mención Pablo en sus cartas a Timoteo. A Lino le sucede Anacleto y después de este, en el tercer lugar después de los apóstoles, hereda el episcopado Clemente…”.

Según el “Catalogo Liberiano”, que es la información que utiliza el autor del “Liber Pontificalis”, fue obispo de Roma durante once años, desde el año 56 al 67. Sin embargo, Eusebio de Cesarea dice que su pontificado fue de doce años, desde el 68 al 81. Esta diferencia cronológica refleja las opiniones ya discutidas en los siglos III y IV, retomadas posteriormente por algunos protestantes con la intención de poner en duda las tesis de las Iglesias Católica y Ortodoxas en cuanto a la sucesión de Pedro, en base a cuestionables interpretaciones de los textos, según los cuales, los apóstoles Pedro y Pablo tuvieron una especie de “obispos auxiliares” o “vicarios” en las personas de Lino, Cleto (Anacleto) y Clemente.

Fresco del Santo en su iglesia de Volterra, Italia.

Fresco del Santo en su iglesia de Volterra, Italia.

Sobre la vida y la obra de San Lino no existen noticias que podamos darle fiabilidad por completo. Como consta más arriba, San Ireneo lo identifica con un personaje recordado por San Pablo en la Segunda Carta a Timoteo: “Te saludan Eubulo, Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos” (2ª Timoteo, 4, 21). El “Liber Pontificalis” dice que su origen era toscano, hijo de un tal Herculano. Algunas pretensiones más tardías lo hacen natural de Volterra (ciudad de la Toscana), que fue enviado por su padre a Roma a fin de que estudiase, pero que fue convertido y bautizado por el apóstol Pedro, el cual lo asoció a su apostolado y lo designó como su sucesor.

A él se le atribuyen las “Actas” apócrifas de Pedro y Pablo y la disputa con Simón el Mago (un líder religioso samaritano, mencionado en los Hechos de los Apóstoles como convertido al cristianismo pero que llegó a ofrecer dinero a cambio de “transmitir el Espíritu Santo”; de ahí viene el término “simonía”). Sin embargo, tenemos que decir que estas dos obras no son suyas sino que, según todos los autores, no son anteriores al siglo VI. El recuerdo de San Lino se olvidó durante mucho tiempo hasta el punto de que Tertuliano, que como sabemos vivió entre los siglos II-III, llega a decir que el sucesor de Pedro es Cleto (Anacleto).

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San Lino murió “mártir” un 23 de septiembre en tiempos del emperador Domiciano, siendo sepultado en la colina vaticana. Como su martirio no consta en el texto de San Ireneo, algunos autores lo han puesto en duda defendiendo que no se le puede atribuir con absoluta seguridad esta condición de mártir.

Su nombre fue inscrito en el Canon de la Misa y, aunque en los códices más antiguos del Martirologio Jeronimiano aparece el 23 de diciembre, en los más modernos, aparece este día 23 de septiembre, pasando con esta misma fecha a ser conmemorado en el Martirologio Romano. Beda lo inscribió el 7 de octubre y Adón y Usuardo, el 26 de noviembre. En los sinaxarios y menologios griegos su fecha también fluctúa apareciendo el 4 y el 5 de noviembre y el 30 de junio, aunque en esta ocasión, conmemorado como uno más de los setenta y dos discípulos de Cristo.

Busto-relicario del Santo en Volterra, Italia.

Busto-relicario del Santo en Volterra, Italia.

En el siglo X, el obispo Arderico de Milán le dedicó una capilla en la basílica de los Apóstoles, recordando una tradición según la cual, San Lino habría bautizado el mártir San Nazario. Su culto es celebrado en diversas ciudades que presumen tener parte de sus reliquias y, especialmente, en Volterra (Pisa) de donde es patrono y en cuya catedral existe un bellísimo relicario del siglo XVI, obra de Giovanni della Robbia, que contiene su cráneo. También en esta ciudad, en el año 1513 se le dedicó una iglesia. En la serie de los retratos de los papas en la Basílica de San Pablo Extramuros, aparece su imagen esbelta, con el cuello delgado y con el hombro izquierdo recubierto con el palio, que le cae sobre el pecho.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Caspar, E., “Historia del Papado”, Tubinga, 1930.
– Ladner, G.B., “Los retratos de los papas de la Antigüedad y de la Edad Media, I”, Ciudad del Vaticano, 1941
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

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