Basílica de San Lorenzo extramuros

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Vista de la fachada de la Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura, Roma (Italia).

Vista de la fachada de la Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura, Roma (Italia).

Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura
Piazzale del Verano, 3
Roma

La actual basílica de San Lorenzo está compuesta por dos iglesias primitivas, que fueron reunidas bajo el pontificado de Honorio III (1216-1227). La más antigua de estas dos iglesias es la que fue transformada en lo que es el coro actual. Ésta había sido erigida por el emperador Constantino sobre el cementerio cristiano donde San Lorenzo había sido sepultado; tenía el nivel mucho más bajo que el actual, tanto, que debido a la humedad de la colina sobre la que estaba, hubo de construirse unos matroneos o segundo orden de galerías, particularidad arquitectónica que tiene en común con la iglesia de Santa Inés, donde se hizo lo mismo por los mismos motivos.

La orientación de la basílica constantiniana era opuesta a la actual; la puerta se abría en el actual ábside y, naturalmente, el ábside estaba orientado hacia el sur. En el año 580, el Papa Pelagio II hizo restaurar y enriquecer la iglesia, pero sin cambiar la forma primitiva. La segunda basílica era también antiquísima, ya que había sido erigida por el Papa Sixto III (432-40). Ésta tenía una orientación opuesta a la basílica constantiniana, por lo que los dos ábsides se tocaban externamente.

En el año 1216, el Papa Honorio III destruyó los dos ábsides y reunió los dos edificios en una única basílica que, conformando un solo cuerpo, conservó algunas particularidades de la orientación primitiva. Así, por ejemplo, los mosaicos del siglo VI que adornaban el arco de la iglesia de Pelagio II, están ahora en el interior de la misma y hay que pasar por detrás del cimborrio para verlos.

Vista del interior de la Basílica, nave central.

Vista del interior de la Basílica, nave central.

Después de esta reedificación, la basílica ha sido restaurada más veces: en tiempos del Papa Nicolás V (Parentucelli, 1447-55), quien hizo que los trabajos fueran dirigidos por Rossellino; en el 1647, los canónigos regulares lateranenses transformaron la decoración interna y, finalmente, en el año 1864, el Papa Pío IX (Mastai-Ferretti), la redujo al estado actual, quitando los altares y los adornos añadidos en el siglo XVII. Antiguamente la iglesia estaba unida a la puerta Tiburtina a través de un grandioso pórtico, del que quedaban algunas trazas que se mantuvieron hasta el pontificado de Urbano VIII (1632, Barberini).

La fachada está adornada por mosaicos ejecutados en los talleres del Vaticano en el 1864 y que representan a los fundadores y a los conservadores de la iglesia: Constantino, Pelagio II, Sixto III, Adriano I, Honorio III y Pío IX. A continuación hay un porche de seis columnas que sostiene el arquitrabe en mosaico. Dentro del pórtico, en las paredes: frescos pintados en los primeros años del siglo XIII, siendo el último explendor de la influencia bizantina. Estos frescos representan escenas de la vida de San Lorenzo y hechos importantes acaecidos en la basílica.

Entre estos últimos: Honorio III que bendice a Pedro de Courtenay, conde de Auxerre, consagrado emperador de Constantinopla junto con su esposa Jole en el año 1217 (estos frescos fueron casi integramente repintados en la restauración del año 1864); un gran sarcófago cristiano del siglo VII, con genios, pavos reales y racimos de uvas; dos sepulcros en forma de tabernáculo y dos leones a los lados de la puerta, obras del siglo XIII.

Vista del altar mayor de la Basílica.

Vista del altar mayor de la Basílica.

El interior es de tres naves sostenidas por veintidós columnas de diversas formas. No es cierto que estas columnas provengan del pórtico de Octavia, como afirman algunos basándose en la lagartija y en la rana talladas en el capitel de la octava columna de la derecha. Los nombres griegos de estos dos animales (batrachos y sauros), son los de los dos arquitectos que hicieron el pórtico y los que han originado este error. El pavimento de la nave central es del siglo XIII; en el centro hay dos caballeros con armadura, en compañía de sus familias y que fueron tal vez los dos caballeros que, a sus expensas, hicieron rehacer el suelo.

En las paredes, por encima de las columnas, está “Las historias de las vidas de San Lorenzo y San Esteban. Estos frescos fueron pintados por Fracassini, a excepción de los dos que representan “El martirio y la sepultura de San Esteban”, que son de César Mariani y el del “Martirio de San Lorenzo”, que es de Guillermo De Sanctis. En el fondo hay dos ambones adornados con mármoles coloreados y una columnata, obra comatesca del siglo XIII, probablemente contemporánea a la reunificación efectuada por Honorio III.

A la derecha está el sepulcro del cardenal Guillermo Fieschi, que fue sobrino de Inocencio IV y que murió en el año 1256. Este sepulcro está formado por un sarcófago romano en el que está representada una escena nupcial y que está recubierto por un baldaquino sostenido por columnas. Bajo el baldaquino hay un fresco que presenta al Salvador sentado en un trono, asistido por San Esteban y San Sixto a la derecha y por San Lorenzo y San Hipólito, a la izquierda y una capilla pequeña con un cuadro de Savonazzi sobre el altar. En la pared de la izquierda, hay un San Francisco de autor anónimo del siglo XIX y el sepulcro de José Bondini, muerto en la guerra contra los turcos en el año 1669.

Vista del sepulcro -tras la rejilla- de los Santos Lorenzo, Esteban y Justino. Basílica de San Lorenzo Extramuros, Roma (Italia).

Vista del sepulcro -tras la rejilla- de los Santos Lorenzo, Esteban y Justino. Basílica de San Lorenzo Extramuros, Roma (Italia).

En la cripta de la confesión se encuentran las reliquias de San Lorenzo junto con las de San Esteban y San Justino. Los restos de San Lorenzo fueron encontrados durante las obras realizadas por el Papa Pelagio II, el mismo Papa, bajo cuyo pontificado fueron traídas desde Constantinopla hasta Roma algunas reliquias insignes de San Esteban y puestas en esta misma basílica. San Justino era un sacerdote romano que sufrió martirio en el año 258, en tiempos del emperador Claudio. En esta misma basílica existen reliquias de San Hipólito, mártir en tiempos del emperador Valeriano; de los santos papas Zósimo, Sixto III e Hilario, sepultados en el lugar ocupado actualmente por la sepultura de Inocencio IX y de los santos mártires romanos Alejandro e Ireneo.

Felice Stasio

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