San Lucas de Andrianópolis, neomártir griego

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Icono ortodoxo griego del santo.

Icono ortodoxo griego del santo.

Es conocido también como San Lucas el Joven. Nació en la ciudad de Andrianópolis, lugar donde vivían sus padres, Atanasio y Domnisia. Cuando tenía seis años de edad, murió su padre, lo que llevó a su familia a la pobreza más extrema. Por esto, su madre confió a un comerciante de Zagor al joven Lucas, quien se encargó de su crianza y educación y luego lo introdujo en su negocio. Con él viajó a Rusia en un viaje de negocios, estableciéndose posteriormente en Constantinopla, donde el comerciante tenía una tienda.

Pasados unos años, cuando Lucas tendría unos diez años, se peleó con un niño musulmán al que venció en las afueras de la casa del comerciante. Unos musulmanes que habían observado la pelea, corrieron detrás de Lucas a fin de castigarlo. Para evitar el castigo, Lucas le gritó: “Déjenme, porque me voy a convertir al Islam” y esto le valió para salvarse de una segura paliza.

Posteriormente, Lucas fue adoptado por un rico musulmán, pero su conciencia empezó a producirle ciertos remordimientos por haberse convertido al Islam. Solicitó ayuda a su antiguo protector, quién lo intentó usando algunas recomendaciones en la embajada de Rusia y así, el embajador ruso envió a un subalterno para que visitara al musulmán que había adoptado a Lucas. Este le solicitó que le dejara al muchacho, pero el musulmán le dijo que Lucas se había convertido al Islam de manera voluntaria sin sufrir coacción alguna y en esas condiciones, se negó a entregarle a Lucas.

Temiendo que podría haber otra investigación e intento de liberar a Lucas, este musulmán ordenó circuncidar al muchacho cuando ya tenía trece años de edad. Cuando el embajador ruso se enteró de esto, dijo que ya no podía hacer nada salvo que el muchacho se escapara, cosa que hizo Lucas. Entonces, su maestro y un delegado de la embajada lo recogieron, le quitaron las ropas propias de los musulmanes y lo vistieron con ropas de cristiano, lo embarcaron a bordo de un barco y lo llevaron a Esmirna. Desde allí viajó a la isla de Santorini, en la que estuvo por espacio de algunos meses.

Lugar donde, según la tradición, fue ahorcado el santo.

Lugar donde, según la tradición, fue ahorcado el santo.

Poco después, Lucas enfermó y contó a un sacerdote ortodoxo toda su historia. El sacerdote le aconsejó visitar el Monte Athos, donde podría escapar definitivamente del peligro y recibir una auténtica formación ortodoxa. En el monte Athos visitó el monasterio de la Gran Laura, donde estuvo un tiempo, marchando luego al monasterio Iviron donde le reveló su historia al egumeno del mismo. Este lo envió a la Sketa de San Juan Bautista, donde unos monjes lo instruyeron y lo aceptaron nuevamente en la fe ortodoxa. Desde allí regresó a Iviron donde estuvo algún tiempo y posteriormente al monasterio Stavronikita, tonsurándose allí como un monje.

Lucas no se encontraba completamente a gusto, estaba inquieto y desde ese monasterio se fue al de Zografou, decidiendo finalmente abandonar el Monte Athos y quedarse en una simple parroquia rural como vigilante de la misma. Esto no fue una solución para Lucas, porque primero estuvo en Kydonies, después en Moschonesia y finalmente en Mitilene. ¿Qué era lo que andaba buscando? ¿Por qué no encontraba la paz interior? Le remordía la conciencia por haber renegado de su fe aunque nuevamente había acudido a ella, y de nuevo se marchó a Esmirna – territorio turco -, donde tampoco se quedó, volviendo de nuevo al Monte Athos, aunque esta vez al monasterio Koutloumousiou, desde donde se marchó de nuevo a la Sketa de San Juan Bautista, para visitar al monje que lo había convertido de nuevo a la fe ortodoxa.

El monje intentó tranquilizar a Lucas y convencerlo de que se quedara en alguna de aquellas celdas, que ya había reparado su pecado de juventud, pero no tuvo éxito, porque Lucas seguía muy inquieto. Se marchó al monasterio Gregoriou, pero tampoco estuvo allí mucho tiempo, ya que los monjes, al ver su anormal comportamiento, lo expulsaron. Lucas no sabía qué hacer, y llegó a la conclusión de que todos sus problemas y tentaciones eran consecuencias de la circuncisión a la que había sido sometido, por lo que nada lo podía salvar si no confesaba con valentía su fe en el mismo lugar donde había renegado de Cristo. Esta era la única forma de tranquilizar su conciencia y que se le perdonara definitivamente su pecado.

Fresco representando al santo en el interior de su iglesia en Mitilene, Grecia.

Fresco representando al santo en el interior de su iglesia en Mitilene, Grecia.

Visitó al padre Besarión de la Sketa de Santa Ana, le contó de nuevo toda su historia y, hecho esto, abandonó definitivamente el Monte Athos, marchándose a Mitilene. Casualmente, en aquellos tiempos, los otomanos habían invadido aquella isla e interrogaban a todos aquellos que creían que se habían convertido del Islam al Cristianismo. En la isla había una verdadera inquietud, un verdadero miedo a los turcos. En estas condiciones, voluntariamente, Lucas se presentó ante el cadí, preguntándole a voz en grito: “¿Cómo pudisteis engañar a un niño como yo?”. Cuando el cadí le preguntó quién le había engañado, Lucas le respondió que quien le había engañado le había puesto una marca (hacía referencia a que había sido circuncidado). El cadí le dijo que le enseñara esta marca y entonces Lucas comenzó a quitarse la ropa. Los presentes intuyeron lo que quería hacer y le dijeron que se detuviera. Ante esto, Lucas, les dijo: “Teniendo sólo trece años de edad fui engañado, ya que al no distinguir la verdad de la mentira, me hice musulmán. Por eso, me quedé con lo que es falso y esta mentira la he llevado durante mucho tiempo porque era un niño pequeño. Cuando me hice mayor, comprendí cuál era la falsedad: aquel a quién vosotros decís que es un profeta, no lo es, ya que es un impostor, un creador de mitos que no sólo me engañó a mí sino que os ha engañado a todos vosotros. Vuestra religión es la oscuridad y por eso la rechazo y confieso mi antigua fe cristiana, en la que me educaron y que es la luz verdadera. Yo creo y adoro al verdadero Dios, a mi Señor Jesucristo, que vendrá a juzgarnos a todos, a los vivos y a los muertos y entonces, cada uno pagaremos según nuestras obras. Si no creéis en Él, estáis condenados”.

El cadí quedó perplejo, le preguntó su procedencia y cómo había llegado hasta allí, y al verlo descalzo y creyendo que estaba loco, le preguntó dónde había dejado sus zapatos. Lucas los buscó y se los mostró diciéndole: “No estoy loco, como crees; aquí tiene los zapatos que compré en Constantinopla”. El cadí, viendo su juventud y sintiendo cierta lástima, le dijo que si no rectificaba iba a sufrir muchos tormentos, de algunos de los cuales ni siquiera había oído hablar. Lucas le respondió: “Ya he pensado en todos los tormentos que me puedes infligir y sabiéndolo, he venido. Por lo tanto, lo que vayas a hacer, hazlo sin demora, porque estoy limpio y sin mancha y no voy a renegar de mi fe. Soy cristiano ortodoxo y moriré como cristiano ortodoxo. Adoro a Cristo y es a Él a quién deseo con toda mi alma. Le confieso aquí, donde una vez lo negué por ignorancia y esto lo hago con pleno conocimiento de causa”.

Iglesia de San Lucas en Mitilene.

Iglesia de San Lucas en Mitilene.

A pesar de las adulaciones y de las posteriores amenazas por parte de los turcos, Lucas permaneció firme y ante esto, el cadí lo llevó ante el metropolita de Mitilene para que lo tranquilizara. Ante el metropolita, Lucas inclinó su cabeza y le pidió su bendición. Enfurecidos por este gesto, los musulmanes cayeron sobre él y lo golpearon brutalmente hasta casi matarlo. El metropolita ordenó a todos los fieles ortodoxos presentes que orasen en todas las iglesias de la isla a favor del mártir Lucas.

Los turcos llevaron a Lucas ante el naziri (administrador de una dotación musulmana) a fin de que dictara sentencia. Este intentó persuadirlo diciéndole que si no persistía en su idea, lo trataría como a un hijo, a lo que Lucas le respondió: “Debes saber que aunque me infrinjas decenas de miles de tormentos no renegaré de mi Señor Jesús”. Llevaron de nuevo a Lucas ante el cadí, el cual durante horas estuvo intentando persuadirlo con halagos y con amenazas, pero como Lucas no cedía, comenzaron a atormentarlo y finalmente lo encerraron. Clandestinamente pudo recibir la comunión que le llevó un sacerdote disfrazado. Lucas solicitó que le enviasen a un cristiano ortodoxo para que le hiciera compañía, pero en realidad lo que quería es que lo mantuviese firme en su fe. Eustracio, un cristiano de la isla de Quíos, se ofreció gustoso a acompañarlo, aunque para ello tuvo que pagar una cierta cantidad de dinero, pero cuando los musulmanes comprobaron que no sólo lo acompañaba sino que lo animaba, lo expulsaron.

El domingo por la mañana le comunicaron la pena de muerte y lo llevaron al lugar de la ejecución, donde hicieron un último intento para que volviese al Islam. Como Lucas respondió: “Yo creo y adoro a Jesucristo”, algunos musulmanes le dijeron “pues que venga Cristo y te salve” y lo ahorcaron. Eran las ocho de la mañana del domingo 23 de marzo del año 1802. Tenía diecinueve años de edad. El cuerpo de Lucas estuvo colgado durante tres días, pasados los cuales, lo tiraron al mar. El mar devolvió el cuerpo del mártir, que fue sepultado clandestinamente por algunos cristianos ortodoxos en la iglesia de San Terapión, en Mitilene. Los restos del santo se conservaron hasta el año 1884, año en el que se perdieron.

Iglesia de San Lucas en Mitilene, Grecia.

Iglesia de San Lucas en Mitilene, Grecia.

Nicéforo, hieromonje de Quíos, compuso un “Martyrion” y un oficio litúrgico en su honor, el cual puede leerse en el “Nuevo Catálogo de los santos” y en el “Meneo de Lesbos”. En una zona rupestre cercana a Pamfila de Mitilene, a finales del siglo pasado, fue construida una iglesia en su honor, ya que según la tradición, desde ese lugar salió para afrontar el martirio.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Sotirios, G., “Hagiografía de Lesbos: catálogo de los santos de Lesbos”, Mitilene, 1958.
– Vaporis, N.M., “Witnesses for Christ: Orthodox Christian Neomartyrs of the Ottoman Period, 1437-1860”, Atenas, 2000.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum orientalium, tomo II”, Città N. Editrice, Roma, 1999.

Enlaces consultados (24/03/2015):
– www.pemptousia.gr/2011/07/o-agios-neomartis-loukas
– www.pigizois.net/agiologio/lesviako_agiologio/23.htm
– www.saint.gr/75/saint.aspx

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