San Malaquías, arzobispo de Armagh y sus profecías

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Lienzo del Santo (1666) en el monasterio de Eberbach (Alemania).

Lienzo del Santo (1666) en el monasterio de Eberbach (Alemania).

Pregunta: El próximo 3 de noviembre se celebra la festividad de San Malaquías de Armagh; he comprobado que todavía no hay en su blog un artículo dedicado a este santo que hoy en día está tan de moda con la profecía de los tres papas. Gracias.

Respuesta: Con mucho gusto te complacemos. Se llamaba Mael Madóc Ua Morgair, había nacido en Armagh en el año 1094 y era hijo de Mughron Ua Margair, “ard fer legind” de Armagh. Siendo aun joven se convirtió en discípulo de San Imaro Ua Aedhacain, un santo asceta que más tarde fue el abad del monasterio de los santos Pedro y Pablo de Armagh y que murió durante una peregrinación a Roma realizada en el año 1134. Mael Madóc Ua Morgair entró en el monasterio donde asumió el nombre de Malaquías y con una preparación muy simple, fue ordenado de sacerdote por el arzobispo Cellach de Armagh, quién inmediatamente después de su ordenación lo nombró vicario general de la archidiócesis, donde demostró ser un gran organizador y un reformador incansable, aunque su preparación teológica fuera insuficiente. San Bernardo de Claraval llegó a decir de él que “En todas las iglesias impuso las normas apostólicas y los decretos de los Santos Padres, particularmente las costumbres de la Santa Iglesia Romana”. Restauró el canto del Oficio Divino, que en casi ningún monasterio se realizaba e instituyó de nuevo “el saludable uso de la Confesión, la administración del sacramento de la Confirmación y el contrato matrimonial, que era casi desconocido por el pueblo”.

Mientras tanto el arzobispo Cellach realizó una larga peregrinación y cuando retornó a Armagh, Malaquías se retiró al monasterio de Lismore, donde permaneció por espacio de dos años bajo la dirección espiritual de Mael Iosa (Malco), obispo de la diócesis. Este había recibido su primera preparación eclesiástica en el monasterio benedictino de Winchester y estaba capacitado para instruir aun más a fondo a Malaquías sobre los usos y costumbres de Roma. Aunque él había instaurado esas normas romanas en Armagh, posiblemente esta fue la primera ocasión en la que entraba en contacto con alguien que las conocía a fondo, ya que el monacato inglés en cuanto a esas normas, era distinto al monacato irlandés.

Vidriera decimonónica inglesa de San Malaquías y San Bernardo de Claraval.

Vidriera decimonónica inglesa de San Malaquías y San Bernardo de Claraval.

En el año 1123 fue nuevamente llamado por el arzobispo Cellach de Armagh y por Imaro y a instancia de estos, inició la reconstrucción del antiguo monasterio de Bangor, siendo ayudado por el abad – que era tío de Malaquías -, y por los monjes del mismo. Terminada la obra, el abad dimitió a favor de su sobrino Malaquías. Este monasterio había sido casi destruido por los piratas noruegos y a sus monjes les habían privado de todas sus tierras y posesiones, que habían sido secularizadas. Malaquías aceptó la responsabilidad, pero no las tierras y los bienes incautados y así, se convirtió en el abad de Bangor, donde instaló una nueva y mayor comunidad de monjes. Al año siguiente (1124), el obispo Cellach lo consagró como obispo de Conor, aunque en la práctica antes ejercía como si fuera el obispo de Down, diócesis donde se encontraba el monasterio de Bangor y que había quedado vacante en el mismo año 1123.

Malaquías introdujo en Conor las mismas reformas que antes había introducido en Armagh cuando era su vicario general. La sede de Conor había permanecido vacante desde hacía unos siete años y, según San Bernardo, el estado de la disciplina eclesiástica era pésimo: “El pueblo de Conor era cristiano solo de nombre, ya que de hecho, era pagano. Los sacerdotes eran muy pocos, y los pocos que había llevaban la misma vida vergonzosa que llevaban los laicos. La confesión no se practicaba, el matrimonio no se celebraba legalmente, no se pagaban los diezmos y en las iglesias no se oían ni las voces de un lector ni la de un predicador”. San Malaquías tuvo que trabajar duramente para cambiar aquel estado de cosas y según sigue diciendo San Bernardo: “las leyes bárbaras desaparecieron y fueron introducidas las leyes de Roma, las iglesias fueron reconstruidas y se nombró a un nuevo clero. Se dio solemnidad a la práctica de los sacramentos y todos aquellos que vivían en concubinato, fueron unidos en legal matrimonio”.

En el año 1127, el rey de Ailech arrasó el monasterio de Bangor y Malaquías, junto con sus discípulos, tuvieron que refugiarse y retirarse una vez más en Lismore. Allí encontró al rey Cormac Mac Carthaigh, quién también había sido depuesto a principios de aquel año pero que pronto reconquistó su reino y ofreció a Malaquías unos terrenos para que construyese un nuevo monasterio. La exacta ubicación de este monasterio es dudosa, aunque se cree que estaba situado en las tierras Uí Braccain, en el reino de Cashel, relativamente cerca de la ciudad de Cormac. Malaquías se estableció allí y en este monasterio se encontraba cuando en el año 1129 murió el arzobispo Cellach de Armagh, quién antes de morir designó a Malaquías como su sucesor y se lo comunicó a los reyes y gobernantes de las regiones meridional y septentrional del Munster. Haciendo esto, el arzobispo Cellach desafiaba las leyes y costumbres irlandesas, lo que provocó una fuerte oposición. Aun así lo hizo porque sabía que si Malaquías no se hacía cargo de aquella importante sede, esta caería en manos de algún abad lego (no sacerdote) y quería evitarlo a toda costa.

Pintura del Santo en la catedral de York (Gran Bretaña).

Pintura del Santo en la catedral de York (Gran Bretaña).

Para entender esto hay que decir que durante los siglos VI y VII, las responsabilidades episcopales y abaciales en Armagh, como en casi todas las diócesis irlandesas, estaban asumidas por una sola persona. En el siglo VIII este sistema cambió y desde ese momento, estas responsabilidades eran asumidas por diferentes personas. Además, en Irlanda existía la costumbre de que los abades – que eran solo sacerdotes – asumían la jurisdicción perteneciente a un obispo (lo que pasó con el propio San Malaquías que siendo solo abad de Bangor, ejercía de obispo de Down).

En Armagh era considerado como sucesor de San Patricio el abad y no el obispo, aunque este fuese consagrado para ejercer las funciones episcopales. Además, desde el 925 hasta la llegada de Malaquías, la sede de Armagh había sido tomada por la potente secta de los Uí Sinaigh, muchos de los cuales, hasta el año 957, eran simples seglares casados que obtenían el cargo por derecho hereditario, un derecho que era reconocido por las leyes irlandesas. En el 1105, el arzobispo Cellach que también pertenecía a los Uí Sinaigh, adquirió la sucesión de San Patricio por derecho dinástico, pero desde el primer momento estuvo decidido a llevar a cabo una reforma y poner fin a este abuso. Y así, poco después de haber llegado a la abadía de Armagh, fue ordenado de sacerdote y a la muerte de Caincomhrac Ua Baighill – que era el obispo consagrado -, hizo que lo consagraran obispo reuniendo en sí ambas responsabilidades y funciones (abad y obispo), poniendo así fin a la ley de sucesión.

Cuatro días después de la muerte de Cellach, oponiéndose a lo que este había decidido – nombrar como su sucesor a Malaquías -, los miembros de los Uí Sinaigh, nombraron como sucesor de San Patricio a un seglar llamado Muirchertach mac Domhnaill. A pesar de las presiones ejercidas por el obispo de Lismore y por Gilberto de Limerick, que era el delegado papal, Malaquías estuvo durante tres años sin poder tomar posesión de su sede de Armagh. Tomó posesión en el 1132 pero poniendo como condición que Armagh fuera liberado de los abades seglares. Lo consiguió aunque tuvo que seguir luchando contra los intereses de los Uí Sinaigh que querían volver a recuperar el privilegio de nombrar al sucesor de San Patricio. En esta lucha, Malaquías fue ayudado por los reyes de Munster y de Airghialla.

Urna con los restos de San Bernardo y San Malaquías, Troyes (Francia).

Urna con los restos de San Bernardo y San Malaquías, Troyes (Francia).

Muirchertach mac Domhnaill murió en el 1134 y su sucesor Niall mac Aedha siguió en sus treces durante tres años. Robó las reliquias de San Patricio, incluido el famoso pastoral conocido como “Bachal lIosa” (o bastón de Jesús), pero Malaquías, en el año 1135 recuperó esta reliquia comprándosela a Flann Ua Sinaigh, quién la guardaba en Niall y quién más tarde restituyó el resto de reliquias de San Patricio.

En el año 1139, fue a Roma a fin de obtener el palio para los arzobispos de Armagh (él) y de Cashel. Durante el viaje enfermó en Clairvaux (Claraval) donde conoció a San Bernardo, con quién entabló una fraterna amistad que duraría hasta su muerte. Al llegar a Roma, el Papa no le concedió los palios, sino que ordenó que eso fuese decidido en un sínodo nacional irlandés, aunque envió a Malaquías como su legado papal al mencionado Sínodo. En el viaje de retorno, Malaquías enfermó de nuevo en Claraval, pero dejó allí a cuatro de sus discípulos acompañantes, a fin de que estos se iniciasen en la disciplina cisterciense puesta en práctica por San Bernardo.

Visitó también la abadía de Arrouaise, cercana a Arras. Estas dos visitas tuvieron como consecuencia la introducción en Irlanda de la Orden Cisterciense y de los Canónigos Regulares de San Agustín, que eran los que habitaban en Arrouaise. Muchos monasterios irlandeses adoptaron esta última Regla y los cistercienses fundaron en Irlanda la abadía de Mellifont en el año 1142, que fue la que difundió la Orden por toda la isla, dándole un gran impulso a las reformas llevadas a cabo por Malaquías.

Relicarios de San Malaquías y San Bernardo en Vignory (Francia).

Relicarios de San Malaquías y San Bernardo en Vignory (Francia).

En el año 1148, San Malaquías cumpliendo las órdenes del Papa, convocó un Sínodo en Inis Pátraic, que requirió formalmente a la Santa Sede los palios que Malaquías había solicitado en Roma, encargando a Malaquías que fuese nuevamente a la Ciudad Eterna para obtenerlos. En este nuevo viaje, el día 18 de octubre, otra vez cayó enfermo en Claraval, expirando en los brazos de San Bernardo el día 1 de noviembre. Fue el propio San Bernardo quién comunicó a los irlandeses la muerte de San Malaquías. San Malaquías fue sepultado en Claraval envuelto en la túnica de San Bernardo. Cinco años más tarde, el mismo San Bernardo fue sepultado junto a su amigo, pero envuelto en la túnica que llevaba San Malaquías cuando llegó allí de viaje.

San Malaquías fue canonizado por el Papa Clemente III el 6 de julio del año 1190, enviando la Bula de canonización al Capítulo General de la Orden Cisterciense. San Malaquías es por tanto el primer irlandés canonizado oficialmente por un Papa. Después de la canonización, el cuerpo de San Malaquías fue exhumado y puesto en un sepulcro adornado por un elogioso epitafio. En el siglo XIV, su cráneo y un brazo fueron puestos en dos preciosos relicarios. Durante la Revolución Francesa, las reliquias fueron puestas a salvo en Ville-sous-la-Jerte (Francia), donde aun continúan a excepción del cráneo que, junto al de San Bernardo, es venerado en la catedral de Troyes (Francia). Actualmente, su festividad se celebra el 3 de noviembre, o sea, hoy.

San Bernardo también escribió su “Vita”, en la que da testimonio de su santidad y de la enorme impresión que Malaquías le había causado no solo a él sino a toda su comunidad. En esta “Vita”, San Bernardo afirma que Malaquías tuvo el don de profecía y muchos siglos más tarde, un autor desconocido, recopiló una supuesta lista de “Prophetiae Malachiae” (las profecías de San Malaquías), que se ha hecho mundialmente famosa. La primera referencia a estas profecías se encuentra en el “Lignum Vitae”, editado en Viena en el 1595 por el monje benedictino Arnoldo Wion. Consiste en ciento doce breves perfiles de los Papas, desde Celestino II a Pedro II, cuyo pontificado coincidiría con el fin del mundo. Naturalmente, las profecías son falsas, pero siempre han ejercido una cierta fascinación, sobre todo en las elecciones papales. Como según ellas estamos en el último papado y el fin del mundo estará cerca, por simple curiosidad, voy a hacer referencia a las tres últimas:

Parte final del Libro de las Profecías en el Lignum Vitae de 1595.

Parte final del Libro de las Profecías en el Lignum Vitae de 1595.

“De laboris solis” (El trabajo del sol), hace referencia a San Juan Pablo II. Quienes defienden esta profecía encuentran el significado en dos eclipses solares ocurridos el 18 de mayo de 1920 (día del nacimiento del Papa) y el 8 de abril del 2005 (día de su funeral). Otros dicen que se refiere a la relación entre Copérnico y el Papa y ¿cuál es esa relación?, pues que Copérnico – que formuló un modelo heliocéntrico del sistema solar – y Juan Pablo II, eran polacos y habían vivido en Varsovia.

“Gloria olivae” (Gloria del olivo), hace referencia a Benedicto XVI. Quienes defienden esta profecía hablan de la conexión entre el Papa Ratzinger y la Congregación Benedictina Olivetana. La Orden Benedictina fue fundada por San Benito y el Papa se llama Benedicto.

“In persecutione extrema Sanctae Romanae Ecclesiae fedevit Petrus Romanus qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis diruetur et Iudex tremendus iudicabit populum suum. Finis” (En la persecución final de la Santa Romana Iglesia no se sentará Pedro el Romano, quién pastorea a sus ovejas entre muchas tribulaciones y cuando se acaban estas cosas, la ciudad de las siete colinas – Roma -, será destruida y el Juez terrible juzgará a su pueblo. Final). Es difícil encontrar alguna similitud entre Pedro Romano y Francisco. ¿Y qué hacen quienes defienden esta profecía? Pues algo realmente estrafalario. Como el Papa Francisco ha tomado su nombre pensando en San Francisco de Asís y el padre de San Francisco de Asís se llamaba Pedro, pues ya está. ¡Ya hay que ser retorcido!

Acabo de decir que estas profecías son consideradas falsas. En Internet hay abundante información sobre ellas.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GWYNN, A., “San Malaquías de Armagh”, en The Irish Ecclesiastical Record”, Dublín, 1949.
– GWYNN, A., “Vita Sancti Malachiae”, Roma, 1963.
– LAWLOR, H.J., “San Bernardo de Claraval: Vida de San Malaquías de Armagh”, Dublin, 1920.
– THIBAUT, R., La mystèrieuse Prophetie des Papes”, Namur, 1951.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (12/10/2014):
– http://en.wikipedia.org/wiki/Prophecy_of_the_Popes
– http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Malachy

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