San Marcial, obispo de Limoges en el siglo III

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Estatua del Santo. Iglesia de San Marcial, Busserolles (Francia)

Estatua del Santo. Iglesia de San Marcial, Busserolles (Francia)

Pregunta: Aquí en México, en la ciudad de Oaxaca se venera por patrón a san Marcial obispo el 3 de julio, yo tengo entendido que este santo fue evangelizador en Francia, pero buscando información respecto a él, me doy cuenta de que todo son leyendas y más leyendas de que fue el niño de la canasta de panes y peces o de que sirvió en la última cena y realmente ninguna información que encuentro me dice con claridad exactamente quien y que hizo san Marcial más lo que ya dije que fue obispo y evangelizador en las Galias. ¿Podéis darme luz en esta legendaria cuestión sobre la vida de san Marcial obispo? Os lo agradezco mucho desde ya.

Respuesta: Todas las leyendas que se cuentan sobre San Marcial son absolutamente falsas, son el fruto de las mentes de unos monjes de finales del Primer Milenio que quisieron enaltecer a su patrono inventando tales patrañas. Vamos a intentar escribir sobre San Marcial pero ciñéndonos a lo que realmente sabemos, distinguiendo lo que es cierto de lo que es falso. Empecemos diciendo que todos los hagiógrafos reconocen en San Marcial al gran evangelizador de la región francesa del Limousin y al fundador de la sede episcopal de Limoges, pero su origen, la época en la que vivió y los hechos relatados de su vida, han sido y son objeto de innumerables controversias.

San Gregorio de Tours (538-594) es el primero que lo menciona por su nombre en su “Historia francorum” y el que hace algunas precisiones sobre el papel que jugó en la evangelización de aquellas tierras. Según San Gregorio, Marcial habría llegado a las Galias en el siglo III junto con un grupo de misioneros que fueron enviados a aquellas regiones por San Fabián, quien era el obispo de Roma. Sigue diciendo San Gregorio que se trataba de un grupo de siete hombres, que fueron los futuros fundadores de las iglesias locales de las Galias, estando entre ellos – además de San Marcial-, San Saturnino (Toulouse), San Trófimo (Arlés), San Dionisio (París), San Gaciano (Tours), San Pablo (Narbonne) y San Austremonio (Clermont). Marcial, acompañado por dos sacerdotes que provenían de Oriente, evangelizó la región del Limousin.

 San Marcial recibe el bastón de San Pedro. Palacio de los Papas, Avignon (Francia)

San Marcial recibe el bastón de San Pedro. Palacio de los Papas, Avignon (Francia)

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Sabemos también con certeza que después de muerto fue sepultado en Limoges “extra muros”, en la vía Agrippa, o sea, fuera de la ciudad y que su tumba muy pronto se convirtió en meta de peregrinaciones ya que estaba en la ruta del Camino de Santiago. El sepulcro estaba custodiado, protegido, por algunos clérigos y conforme el culto al santo fue creciendo, en el siglo VII, se construyó sobre el mismo la Abadía de San Marcial. Hasta aquí es lo único que puede darse como cierto.

En los siglos X y XI, los monjes que habitaban la abadía, queriendo hacer aun más popular a su santo patrono, hicieron correr la voz de que San Marcial era uno de los setenta y dos discípulos de Cristo y escribieron dos textos: “Vita antiquior” (finales del siglo X) y “Vita prolixior” (principios del siglo XI) donde pusieron negro sobre blanco los principales episodios de esta falsa leyenda. O sea, que fueron estos monjes quienes se inventaron estas trolas.

Según esta “Vita prolixior”, San Marcial era un joven hebreo, hijo de Marcelo y de Isabel, que un día escucharon predicar a Cristo. Los tres se bautizaron y, posteriormente, Marcial abandonó a sus padres para seguir al Maestro, ¡¡¡ya que era necesario que, junto a Cristo, hubiese personal suficiente para que, de entre ellos, pudiera elegir a los doce apóstoles!!! Para más “inri”, se dice que Marcial era pariente de San Pedro. Siguiendo a su pariente Pedro, estuvo presente en la realización de numerosos milagros por parte de Cristo, entre ellos la resurrección de Lázaro, estuvo sirviendo la mesa en la Última Cena, era el que llevaba la jofaina que contenía el agua en el lavatorio de los pies e incluso estuvo presente en la Ascensión de Cristo. Y ya, como remate, llega a decir que era uno de los niños que estaban presentes cuando Jesús dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí”. ¿Pero en qué estamos? ¿Era un niño o era un “candidato” a uno de los Doce? ¡El colmo de los despropósitos!

Sarcófago de San Marcial. Cripta de su iglesia en Limoges (Francia)

Sarcófago de San Marcial. Cripta de su iglesia en Limoges (Francia)

Pero aun hay más, porque sigue diciendo esta “Vita prolixior”, que después de la Ascensión, Marcial acompañó a su pariente Pedro hasta Antioquía, donde se encontró con los santos Austricliniano y Alpiniano, quienes serían sus futuros compañeros. Estuvo también con San Pedro en Roma y fue allí donde Pedro lo envió a las Galias con sus dos compañeros. Como Alpiniano murió en Elsa durante el viaje, Marcial volvió a Roma para que San Pedro le pusiera otro acompañante, pero San Pedro le regaló su bastón con el cual, Marcial resucitó a Alpiniano y por fin se marcharon a las Galias. Por el camino iban haciendo milagros a diestro y a siniestro: liberó a una endemoniada, reanimó a un muchacho que había sido estrangulado por el demonio y otras extravagancias por el estilo. Cuando llegaron a Limoges, los tres fueron encarcelados aunque fueron liberados por un ángel y una vez liberado, Marcial fundó la catedral de la ciudad, la cual dedicó a San Esteban.

En Limoges convirtió a casi todos los habitantes y a una famosa matrona romana llamada Susana y a su hija Valeria, la cual había hecho voto de castidad y fue decapitada por el duque de Aquitania. O sea, esa “Vita prolixior” que se inventa tantas trolas llega incluso a crear un ducado en Aquitania en el siglo I. Pero sigamos contando: San Marcial construyó una basílica sobre la tumba de Valeria y con la ayuda de un tal Esteban – que era el que había decapitado a Valeria, pero que después se convirtió al cristianismo -, se dedicó a evangelizar la región llegando incluso hasta lo que hoy son las actuales Burdeos, Poitiers e incluso Mauritania (¡y eso que Mauritania estaba en lo que hoy es Libia!). Cuando Marcial, de vueltas a Limoges, murió, fue sepultado por Alpiniano, quien le sucedió como obispo.

Sepulcro del santo en su iglesia de Limoges (Francia).

Sepulcro del santo en su iglesia de Limoges (Francia).

Como podemos comprobar, este texto de fábula hace de San Marcial un discípulo de Cristo, un pariente de San Pedro, el primer misionero en las Galias y varias cosas más, como que la iglesia de Limoges fue fundada en el siglo I, y no en el siglo III, como dice San Gregorio de Tours.

La cuestión de la apostolicidad de San Marcial inventada en el siglo X, se convirtió en algo imprescindible a principios del siglo XI en tiempos del abad Odolrico. El principal defensor de esta apostolicidad fue el cronista Ademaro de Chabannes (986-1043), contra el cual surgió Benedicto de Cluse. El entonces obispo de Limoges, Giordano, quien al principio se mostró reticente, terminó aceptando la opinión de Odolrico y de los partidarios de la apostolicidad. Pero ¿por qué lo hizo? Pues por conveniencia, ya que así podía reivindicar derechos de primacía para su diócesis de Limoges.

Posteriormente, los sínodos de Poitiers, París, Limoges y Bourges reconocieron solemnemente esta “presunta” apostolicidad de San Marcial, aunque en toda Francia seguían existiendo muchos eclesiásticos que lo negaban, que no aceptaban estas tesis, porque estaban en contradicción con lo escrito por San Gregorio de Tours cuatro siglos antes.

Urna de las reliquias del santo en su iglesia de Limoges (Francia).

Urna de las reliquias del santo en su iglesia de Limoges (Francia).

Esta cuestión fue nuevamente debatida por muchos estudiosos e incluso en el año 1854, el obispo de Limoges le solicitó al beato Papa Pío IX que le otorgara a San Marcial los honores de discípulo directo de Cristo, pero el papa se negó.

Estas controversias duraron hasta finales del siglo XIX, pues entonces las excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar de la sepultura de San Marcial confirmaron lo dicho por San Gregorio de Tours, o sea, que aquel enterramiento y las construcciones de su entorno eran de finales del siglo III o principios del IV, lo que ponía fecha definitiva a la muerte de San Marcial. La arqueología, como en muchísimas otras ocasiones, ponía las cosas en su sitio, o sea: nada de discípulo de Cristo, nada de pariente de San Pedro, nada de asistente a la Última Cena, ni ninguna otra trochería más.

La fiesta de San Marcial se celebra el 30 de junio y el 10 de octubre; esta última fecha como del traslado de las reliquias. En el Martirologio Romano, San Marcial y sus dos compañeros son conmemorados el 30 de junio, o sea, su fiesta no es el 3 de julio aunque en Oaxaca lo celebréis en esa fecha.

Cráneo del santo. Limoges (Francia).

Cráneo del santo. Limoges (Francia).

La iconografía de este santo es muy pobre, aunque en la “Vita prolixior” aparece una miniatura que lo representa como si fuese un evangelista escribiendo al estilo de San Lucas. Con posterioridad, aparecieron algunas representaciones en las que aparece vestido con ornamentos pontificales e incluso con el bastón milagroso con el que resucitó a Alpiniano. Junto a él se pinta a Santa Valeria, quien le lleva su cabeza después de haber sido decapitada.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Arbellot, F., “Dissertation sur l’apostolat de Saint Martial et sur l’antiquité des églises de France”, Sociedad de arqueología e historia del Limousin, Limoges, 1855.
– Arbellot, F., “Manuscrit inédit des miracles de Saint Martial”, Limoges, 1852.
– Hooremann, P., “San Marcial en tiempos del abad Odolrico”, Bruselas, 1949.
– Gaborit, J. R., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

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