San Miguel Paknanas (1753-1771), neomártir griego

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Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

A lo largo de la historia del cristianismo, en la ciudad de Atenas han florecido numerosos ejemplos de atletas de Cristo que han dado su vida por su fe. Incluso en momentos en los que muchos flaquearon y perdieron todas sus esperanzas, como es en el período de la dominación otomana, aparecieron jóvenes ortodoxos dispuestos a dar su vida por Cristo, como es el caso del jardinero ateniense Miguel Paknanas, que aunque era analfabeto mostraba una gran piedad, llegando a dar su vida como testimonio de fe, siendo decapitado en el Templo de Zeus Olímpico, el día 9 de julio del año 1771.

El joven Miguel nació en el distrito histórico de Vlassarous, localizado en el lugar de la antigua Ágora de Atenas, en el año 1753, siendo hijo de padres muy pobres, pero muy piadosos, que vivían en una casita pequeña colindante con la famosa iglesia bizantina de los Santos Apóstoles; se sabe que su padre se llamaba Antonio. La pobreza familiar no le dio la oportunidad de ser educado, por lo que era analfabeto, ingenuo en su comportamiento, aunque de una fe profunda como lo demostraba el hecho de que asiduamente asistía a los oficios en la cercana iglesia, que databa del siglo XVII, aunque en la actualidad no existe, pues fue demolida en el año 1937, durante unas excavaciones arqueológicas.

Cuando Miguel comenzó a crecer, su padre lo llevó consigo a los jardines donde él trabajaba, a fin de que lo ayudase. De esta manera, el analfabeto pero piadoso Miguel se convirtió en jardinero. Incluso tenía un burro con el que transportaba y vendía diversos productos agrícolas en los pueblos situados alrededor de Atenas. Un día, al regresar de su ruta habitual, se detuvo en una fuente para descansar y beber agua. Allí fue capturado por los turcos acusándolo de que transportaba pólvora en el burro, para ayudar a los aliados griegos en Salamina, en unas revueltas revolucionarias entre los rusos y los turcos. El historiador Dimitrios Sicilianos (1875-1974) y su libro “Παλαιαί Αθήναι, 1205-1821”, dice que en efecto, Miguel había participado en la rebelión de los griegos durante la guerra ruso-turca, del 1768 al 1774.

Lugar donde estaba la casa del Santo en Atenas (Grecia).

Lugar donde estaba la casa del Santo en Atenas (Grecia).

Tras su detención, lo llevaron a la cárcel y lo apalearon y durante treinta días intentaron vanamente obligarlo a abrazar el Islam, sometiéndolo a torturas horribles. De hecho lo que buscaban los verdugos era matarlo. Pero Miguel ignoró las amenazas y los halagos de los turcos y se mantuvo firme en su fe en Cristo, mostrando una paciencia y un valor admirables. En la cárcel lo visitó un cristiano piadoso llamado Jorge, que acababa de enterarse de su detención. Se brindó a ayudarle en esos difíciles momentos y a animarlo para que siguiera mostrándose inquebrantable en su fe. Al ver los torturadores el espíritu y la fe inquebrantables del joven Miguel, decidieron sacarlo de la cárcel, donde como dije, lo habían torturado durante treinta días y lo llevaron ante el gobernador.

Este trató de persuadirlo mediante diversos halagos, para que cambiase su fe y así evitar la pena de muerte, pero Miguel fue de nuevo contundente, no sucumbiendo ni a los halagos ni a las intimidaciones y respondiendo siempre con una frase muy característica: “Δεν τουρκεύω!” (“No voy a ser un turco”, o sea, “No voy a ser musulmán”). Al ver el gobernador la actitud inmutable del joven, lo envió al famoso Kalopasha (Pachá) de Ioannina, que en aquellos días se encontraba en Atenas. Lo intentó nuevamente con halagos y promesas de premios y dinero y, a veces, con amenazas de torturarlo y matarlo, para persuadirlo a que abandonase la ortodoxia y se convirtiera en musulmán. Pero Miguel respondía amable y sencillamente: “Δεν τουρκεύω!”. Entonces el kalopasha habló con el joven Miguel, le sugirió que renegase de su fe cristiana, aunque fuera temporalmente con el fin de salvar su vida y luego, marchándose a otro lugar, abrazase de nuevo la fe ortodoxa. Miguel respondió llorando: “Δεν τουρκεύω!, Δεν τουρκεύω!”. Viendo Kalopassias la fe inquebrantable de Miguel en Cristo, ordenó llevarlo ante el juez. Él a su vez, trató de convencerlo de manera diferente para que se convirtiese al Islam, pero él seguía en sus treces: “Δεν τουρκεύω!”. Finalmente, el juez decidió que muriese decapitado.

Icono ortodoxo griego del martirio del Santo.

Icono ortodoxo griego del martirio del Santo.

Mientras lo llevaban al lugar de la ejecución, aunque estaba encadenado y malherido por las torturas, iba con prontitud y alegría, solicitando a los cristianos que se encontraba por el camino que lo perdonasen si alguna vez había ofendido a alguno y rogándoles pidieran para él el perdón de Dios. Cuando llegó al lugar de la ejecución, se arrodilló y oró al Señor Jesucristo, agachó la cabeza lleno de alegría y esperó la muerte tranquila y pacíficamente, sabiendo que lo llevaría a la vida eterna. El verdugo golpeó con el dorso de la espada su garganta para conseguir que abjurase en el último momento, pero él ni se inmutó. Miguel le dijo: “Me llama la fe”; entonces el verdugo cogió nuevamente la espada y lo golpeó ligeramente con la hoja, para hacerle daño, aun sin matarlo e intentar de nuevo convertirlo al Islam. Pero de nuevo el joven Miguel no sólo no se inmutó, sino que gritó más fuerte que el verdugo la misma frase: “Elimíname por la fe”. La actitud valiente de Miguel enfureció al verdugo hasta tal punto que le asestó un duro golpe, cortándole la cabeza.

De esta forma, con sólo dieciocho años de edad, el jardinero ateniense Miguel Paknanas recibía la corona incorruptible del martirio y se unía definitivamente a su Creador. La decapitación se realizó en el Templo de Zeus Olímpico el día 9 de julio del año 1771, que es el día de la celebración de su memoria. Es muy significativo que hasta el día de hoy, en uno de los pilares de aquel templo pagano, se conserve una antigua inscripción que demuestra y confirma la decapitación del Santo, estando escrito lo siguiente: “1771 Ιουλίου 9, απεκεφαλίσθη ο Πακνανάς Μιχάλης” (9 de julio de 1771, Miguel Paknanas fue decapitado).

El 4 de abril del año 2003, San Miguel Paknanas mártir fue proclamado por la Iglesia Ortodoxa Griega como patrono de los dietistas y nutricionistas, así como de los jardineros, pues él era vendedor ambulante de frutas y verduras, parte de la denominada “dieta mediterránea”. A este glorioso mártir se le honra en los templos de la Ascensión del Señor y de San Felipe Vlassarous y desde el año 2010, por iniciativa del archimandrita Maximos Kappa, párroco de la histórica iglesia de San Fotino Ilissiou, el día de su fiesta, se celebra en su memoria una Divina Liturgia al aire libre en la zona arqueológica del Templo de Zeus, que es el lugar de su glorioso martirio.

Ruinas del templo de Zeus Olímpico en Atenas (Grecia). Lugar del martirio del Santo.

Ruinas del templo de Zeus Olímpico en Atenas (Grecia). Lugar del martirio del Santo.

Apolytikion
“¡Oh Señor!, tu fiel testigo Miguel, al confesarte valientemente recibió de ti, nuestro Dios inmortal, las coronas de la incorruptibilidad y de la vida. Él poseía tu fuerza, se impuso ante los tiranos y destruyó la presunción sin fuerzas de los demonios. ¡Cristo Dios!, por sus oraciones, salva nuestras almas ya que tú eres misericordioso”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– ΦΕΡΟΥΣΗΣ Δ, “Μιχαήλ Μπακνανάς (Ιστορικό αφήγημα)”, Atenas, 2007.

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