San Nicetas, obispo de Remesiana

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Fresco ortodoxo serbio del Santo.

Fresco ortodoxo serbio del Santo.

San Nicetas de Remesiana vivió entre los siglos IV y V (aproximadamente entre los años 335 al 414), en la península balcánica. Fue obispo de la ciudad romana Remesiana, situada en la provincia Dacia Mediterranea (hoy Bela Palanka, Serbia).

Ha habido muchas especulaciones sobre el origen de Nicetas. Algunos creen que era griego o dacio, otros que era de ascendencia eslava; por lo general estas suposiciones se hacen con el fin de hacer de él un ciudadano de su país. Podría ser igualmente griego, latino o incluso un santo local. Tampoco sobre la vida de San Nicetas se sabe mucho, pero hay un poco de información dada por Germinio de Sirmio (Epístola 456, escrito en el año 366), Paulino, obispo de Nola en Italia (Carmenae XVII, 245-264 y XXVII), Genadio de Marsella (De Viris Illustribus 22,13), Isidoro de Sevilla (Etymologiae IX, 2, 90.), Casiodoro (Institutiones divinarum et saecularium litterarum XVI, 3) y el Papa Inocencio de Roma que, en diciembre de 414, escribió una carta a los obispos de Macedonia.

Sobre la base de los datos anteriores, sabemos que San Nicetas ejercía como obispo de Remesiana en la provincia de Dacia Mediterranea, prefectura de Iliria (la actual Bela Palanka, un pueblo cerca de Nis, en Serbia), al menos entre el año 366 y el 414.

Por San Paulino de Nola (431) se sabe que San Nicetas fue a Italia por lo menos dos veces; la primera vez en el año 398. Entonces Paulino señaló que “ha llegado a nosotros de Dacia, en el día de San Félix, porque él vino a venerar las reliquias de nuestro santo obispo y asombró a los romanos”. La amistad entre Paulino y Nicetas se comprueba en el hecho de que el obispo de Remesiana lo visitó por segunda vez en el 401 o 402, y esta visita en ese momento no era muy fácil. Paulino escribió sobre Nicetas en dos de sus poemas llamado “Carmenae”, a saber, el XVII y el XXVI, y en el final de su décima Epístola a Severo.

La misión de Nicetas es descrita por el obispo italiano diciendo que los bárbaros fueron transformados por él de lobos a ovejas y que de esta forma puso las bases de la paz. Nicetas logró enseñar a cantar a Cristo a los bandidos con un corazón romano (“quod barbaros oves factos Evangelium edocuisset atque in pacis aulam duxisset et quondam imperiti ac latrones Christum corde romano resonare didicisset”). Este pequeño detalle puede probar, aparentemente, la latinidad de Nicetas. Paulino señala, además, que los bárbaros se convirtieron en personas pacíficas, y que incluso algunos comenzaron a vestir la túnica monástica.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

La teología romana después de la Segunda Guerra Mundial ha hecho hincapié en que el santo predicó a los dacios y los escitas, lo que también Paulino menciona (entre las otras tribus –escribe Veis – una tribu tracia de los Balcanes, los hunos y los godos). En este contexto, se ha entendido que su trabajo misionero se extendió no sólo por las regiones del sur del Danubio, sino también por el norte, el territorio de la actual Rumanía. Esta hipótesis también se menciona en la biografía del santo del Acta Sanctorum, vol. I, enero, pág. 457, en la que se denomina como “obispo dacio-romano”. Otros investigadores nuevos, como Philippe Blasen (“Nicetas de Remesiana–Un Obispo Misionero en Dacia” en: Studia Universitatis Babes-Bolyai de Cluj, Theologia Catholica, 1-2, 2012, 39-49) no ven ninguna evidencia de que Nicetas pudiera haber sido un obispo misionero, ni con los bárbaros, los godos o los dacios, porque los textos de Paulino son poéticos y no históricos y el autor sólo utiliza imágenes y metáforas específicas de la poesía latina de su tiempo. De esta manera, Paulino describe en sus poemas a los bárbaros convertidos por Nicetas sin ni siquiera saberlo directamente. No se sabe si Nicetas le habló sobre de ellos, o si Paulino lo leyó en los escritos de Ovidio (43 a.C. – 17/18 d.C.). Este poeta desterrado por Augusto a Tomis, en el Mar Negro, en el año 8, donde murió, es el único que describió la antigua región Geto-Daciana en sus poemas “Tristiaa” y en “Epistulae ex Ponto”.

San Nicetas de Remesiana se durmió en el Señor a finales del año 414, ya que el Papa Inocencio lo menciona en su carta a los obispos de Macedonia (el 13 de diciembre del 414). Tal vez la fecha de su celebración en Occidente, 7 de enero, sugiere que Nicetas habría muerto en ese día.

Escritos de San Nicetas
Se cree que la llamada “Biblia Besica”, conocida solamente por alusiones a ella en las obras de San Gregorio de Nisa, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, puede haber sido traducida por Nicetas con propósitos misioneros. Esta traducción podría haber sido redescubierta en el año 2008 por el investigador búlgaro Stefan Gaidarski, durante el estudio de algunos manuscritos coptos en el monasterio de Santa Catalina en el Sinaí. San Nicetas escribió también seis catequesis dirigidas a los catecúmenos, llamadas “Instrucciones de candidatos para el Bautismo” en las que se muestra que destacó la posición ortodoxa de la doctrina trinitaria. Nicetas utiliza la expresión “comunión de los santos”, en referencia a la creencia en un vínculo místico por la esperanza y el amor entre los cristianos vivos y los muertos.

Icono ortodoxo rumano del Santo, pintado por las religiosas del monasterio Deaconesti (Rumanía).

Icono ortodoxo rumano del Santo, pintado por las religiosas del monasterio Deaconesti (Rumanía).

Escribió algunas homilías, como una para una virgen caída (Ad Lapsam Virginem libelo), “Sobre la vigilia de los siervos de Dios” (De vigiliis servorum Dei) y “La buena salmodia” (De psalmodiae bono), que circulaban en la Edad media como prólogo a algunos libros del Salterio. Este último podría haber inspirado obras posteriores sobre el mismo tema, escritas por los Santos Jerónimo y Agustín.

El concepto moderno de “iglesia doméstica” viene también de una homilía de San Nicetas en “Éxodo”. Por él se sabe que la iglesia de la que era el pastor utilizaba las casas para celebrar el domingo la Eucaristía; en las habitaciones puestas a disposición de las familias se reunían en pequeños grupos.

El monje benedictino Germain Morin le atribuye a Nicetas (en el Revista Benedictina, XI (1894), 49-77, 377-345), el himno “Te Deum”. Otros creen que este himno ha sido escrito por San Ambrosio de Milán. Este himno es cantado a menudo durante las grandes celebraciones (la regla benedictina 11, 8, lo menciona). Hoy en día también se canta en la Divina Liturgia y en la Iglesia Romana.

“Te Deum laudamus”. (Texto en español)

A ti, oh Dios, te alabamos,
A ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
Te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
Y todas las potestades te honran.
Los querubines y los serafines
Te cantan sin cesar:

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
Están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
La multitud admirable de los profetas,
El blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
Extendida por toda la tierra,te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
Aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
Abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
En la gloria del Padre.

Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
A quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
Nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
Y bendice tu heredad.
Sé su pastor
Y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
Y alabamos tu nombre para siempre,
Por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
Guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
Como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
No me veré defraudado para siempre”
.

Restos del púlpito en las ruinas de la basílica de Remesiana, Bela Palanka (Serbia).

Restos del púlpito en las ruinas de la basílica de Remesiana, Bela Palanka (Serbia).

Veneración de San Nicetas
En Bela Pelanka, al lado de una antigua basílica se ha encontrado un púlpito para la predicación. Esta iglesia está relacionada con esta misión de San Nicetas para convertir a las tribus tracias de los Balcanes.

El Martirologio Romano menciona a San Nicetas dos veces: el 7 de enero y el 22 de junio, en ambos con San Paulino de Nola. Es recordado como un misionero que anuncia el Evangelio y el primero que convierte a los paganos y a los bárbaros en personas dulces y amables. En la segunda mención, se le llama obispo de Remesiana, famoso por su ciencia y la pureza de sus obras. Además, el Martirologio Jeronimiano confirma el 22 de junio, “el traslado” de San Nicetas, obispo de Remesiana. Este evento se interpreta en el Martirologio de Floro como la veneración de las reliquias de estos dos amigos probablemente juntos; las de San Nicetas y las de San Paulino de Nola.

Confundiéndolo con San Nicetas el Godo, martirizado al norte del Danubio durante el reinado de Atanarico el día de 15 de septiembre, algunos sinaxarios bizantinos conmemoran erróneamente a San Nicetas de Remesiana ese mismo día. La memoria de San Nicetas es recordada en la Iglesia Ortodoxa Rumana el 24 de junio, habiendo sido canonizado solemnemente en el año 1992.

Restos de la Basílica de Remesiana (Bela Palanka, Serbia).

Restos de la Basílica de Remesiana (Bela Palanka, Serbia).

Troparion (Himno) de San Nicetas
Predicador y defensor de la verdadera fe, tú ganaste las alturas con humildad en tiempos difíciles. ¡Padre jerarca Nicetas, ruega a Cristo Dios que nos salve de todo mal y pena!

Mitrut Popoiu

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