San Nicodemo de Tismana

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Icono ortodoxo rumano del Santo.

Icono ortodoxo rumano del Santo.

San Nicodemo de Tismana fue un monje, de origen balcánico incierto, que misionó en las regiones del Danubio, en las fronteras entre Serbia, Bulgaria y Valaquia, y que fundó diversos monasterios según la tradición exicasta atonita.

Primeros años
San Nicodemo vivió a finales del siglo XIV, principios del XV. Sus orígenes son poco claros. La primera biografía que se conserva hasta hoy fue escrita a mediados del siglo XVII por Pablo de Alepo, un diácono sirio (más tarde patriarca de Antioquía) que viajó a Valaquia y Moldavia y escribió un diario de viaje. La segunda es incluso más reciente, se trata de un servicio litúrgico para la fiesta del Santo. De modo que la mayoría de información fue conservada durante siglos por la tradición local monástica de Tismana. Según esto, San Nicodemo nació en Prilep (al sur de Serbia), siendo su padre probablemente griego (como está escrito en la Vida del abad Isaías de Hilandar y por Pablo de Alepo, que dijo que éste procedía de Kastoria) y su madre, serbia. Se supone también que era pariente del knjaz serbio Lázaro (1370-1389).

San Nicodemo comenzó su vida como monje en el monasterio serbio Hilandar del Monte Athos y conoció durante este período al futuro patriarca Eutimio de Bulgaria (1375-1384) y al futuro metropolita Cipriano II de Kiev y Moscú (1390-1406), con el que mantuvo correspondencia. Dos letras fragmentadas enviadas por el patriarca Eutimio al Santo versan sobre respuestas a problemas dogmáticas sobre los ángeles y sobre la validez de los candidatos a la ordenación al sacerdocio. La biografía escrita por Esteban menciona que el abad vivía según los principios exicastas.

Abad en las fronteras del Danubio
Dejando Athos, Nicodemo marchó a Serbia, donde es tradicionalmente conocido como el fundador de la iglesia de la Santísima Trinidad en Šaina, junto con Vratna y los monasterios de Manastirica, situados en Craina, la región donde el Danubio atraviesa los Cárpatos y los Balcanes. Pero cuando en 1366-1369 Luis el Grande de Hungría (1342-1382) ocupó la región e incluso llegó a capturar al Vidin búlgaro y envió misioneros franciscanos a la zona, Nicodemo tuvo que huir más allá del Danubio, a Valaquia. Muy probablemente Nicodemo tenía contactos con el metropolita San Jacinto, también un exicasta atonita (+1372). Nicodemo fundó un monasterio en Vodiţa, cerca de Severin, ayudado por el voivoda Vladislav Vlaicu (1364-1377), donde permaneció varios años. La nueva iglesia fue consagrada en 1372 y el acta de fundación (“hrisov”) concedida por Vlaicu en 1374 mencionaba a los doce monjes que vivían allí según la regla exicasta atonita, en total independencia (“samovlastia”) del metropolitanato de Valaquia o cualquier otro gobierno laico o eclesiástico. Estos derechos especiales, junto con la gran propiedad de tierras ofrecida a Vodiţa, muestra la importancia de Nicodemo en la vida del recién creado principado de Valaquia.

Vista del monasterio de Tismana (Rumanía), donde está enterrado el Santo.

Vista del monasterio de Tismana (Rumanía), donde está enterrado el Santo.

A pesar de que Nicodemo es el primer monje conocido por este nombre en Valaquia, no es el fundador del monasticismo allí. La decisión sinodal concedida al primer metropolita de Valaquia, Jacinto, en 1359 establecía para éste el poder canónico sobre los monjes y los laicos de su diócesis. Es más, las investigaciones arqueológicas en Vodiţa han probado la existencia de un antiguo santuario en el lugar donde se alzó el monasterio de Nicodemo.

Nicodemo es descrito de la vida del abad Isaías de Hilandar como un hombre honesto y santo, hábil en la interpretación de las Escrituras, con un profundo espíritu y gran dialéctico. Estas cualidades le permitieron viajar en una delegación a Constantinopla en 1375, para resolver una disputa entre el Patriarcado Ecuménico y el autoproclamado Patriarcado Serbio (1346). El knjaz Lázaro de Serbia envió a Nicodemo (como traductor) junto con Isaías de Hilandar y Teófanes, un antiguo protos del Monte Athos en la capital bizantina, y se encontró con el emperador Juan V Paleólogo (1341-1376) y el patriarca Filoteo Kokkinos (1353-1354; 1364-1376).

Habiendo cumplido su misión, Nicodemo regresó como archimandrita y recibió del Patriarcado Ecuménico el derecho a consagrar iglesias. También volvió de la capital bizantina trayendo pequeñas reliquias de San Juan Crisóstomo, Ignacio Teoforo y el mártir Teófilo, que se veneran hoy en Tismana. El año de su retorno es desconocido. Pero el banate de Severin, donde estaba Vodiţa, pasó a gobierno húngaro (1376-1383) y Nicodemo se vio obligado a huir una vez más. Así que fundó un nuevo monasterio en el oculto valle del río Tismana, en las montañas de Gorj, terminado en 1378 con la ayuda del voivoda Radu I, que ofreció los mismos derechos y privilegios al nuevo monasterio.

Vista de la entrada de la cueva donde vivió el Santo. Tismana (Rumanía).

Vista de la entrada de la cueva donde vivió el Santo. Tismana (Rumanía).

San Nicodemo solía vivir en una cueva excavada en las montañas cercanas. En octubre de 1385, el voivoda Dan I hizo nuevas donaciones los dos monasterios liderados por Nicodemo y renovó los privilegios, y el siguiente voivoda, Mircea el Viejo, hizo lo mismo en 1399. El knjaz serbio Esteban Lazarevic donó también aldeas y propiedades a los monasterios de Nicodemo en 1406. Pero no sólo los líderes ortodoxos hacían esto. Incluso Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría (1387-1437), de Alemania (desde 1411) y emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico (1433-1437) ofreció, como hizo notar el cronista Esteban, libertad de ritos a Nicodemo y sus monjes de Tismana y a Agatón, el siguiente abad en Vodiţa.

Este acto de benevolencia es narrado por el cronista: Nicodemo hizo algunos milagros en presencia de Segismundo, asociados con la curación de su hija o sobrino, que estaba poseído. El rey en persona acudió al monasterio a ver al Santo y fue recibido por el abad y su congregación. Allí, el rey puso a prueba los poderes milagrosos del Santo, que transformó la carne de cerdo traída a su mesa en pescado (al ser éste el permitido a la mesa de los monjes). Posteriormente, Nicodemo, llevando las ropas rituales y portando los Evangelios, atravesó una hoguera sin experimentar daño alguno. Después de estos eventos poco usuales, Nicodemo pidió al rey que no tentara más a Dios, porque eso era un gran pecado. Después de estos milagros, el rey se convirtió a la confesión ortodoxa oriental. Este suceso no está probado en absoluto por los historiadores, y puede ser simplemente un desarrollo de la tradición en torno a los milagros obrados por el Santo. En este caso, Segismundo podría haberse limitado a hacer sus donaciones y ofrecer privilegios a los monasterios del famoso abad.

Nicodemo es el tradicional fundador de algunos otros monasterios en Valaquia occidental y del monasterio de Prislop en Transilvania. Aquí pudo haber vivido algunos años, como hizo constar en el Tetraevangheliar (libro de los cuatro Evangelios) eslavo que copió. Esta noticia es bastante rara, dejando constancia de que estaba en su sexto año de persecución, en el año 6913 (1405). Los historiadores actuales niegan la posibilidad de que estuviese siendo perseguido por el voivoda local, Mircea cel Bătrân, que incluso contribuyó al bien de Tismana. Es posible que Nicodemo se refiriese al sexto año después de que los turcos conquistaran Serbia (1398-1399) y empezaran a perseguir a los cristianos.

Milagro del Santo: Nicodemo cruza el fuego sin ser dañado, en presencia del rey Segismundo. Fresco ortodoxo en el monasterio de Tismana (Rumanía).

Milagro del Santo: Nicodemo cruza el fuego sin ser dañado, en presencia del rey Segismundo. Fresco ortodoxo en el monasterio de Tismana (Rumanía).

Nicodemo regresó poco después a Tismana (en 1406), nombró a su discípulo Agatón como egumeno y abandonó la comunidad, viviendo en su cueva casi todo el tiempo, salvo en sábados y domingos, cuando acudía a la Santa Comunión. Según la biografía escrita por el hieromonje Esteban, San Nicodemo predijo su muerte, que ocurrió en esta cueva el 26 de diciembre de 1406, y fue enterrado en Tismana.

Veneración
Esteban cuenta que el cuerpo del Santo empezó a emitir un aroma a incienso después de su muerte y que fue enterrado cerca del púlpito en la principal iglesia de Tismana. En su tumba ocurrieron milagros y fue considerado Santo desde la Edad Media. Sus reliquias fueron pronto colocadas en un relicario en la misma iglesia y, según el deseo de un voivoda, probablemente Basarab el Joven, de trasladarlas a la nueva capital, Bucarest (en 1473), un milagro (aunque no se dice exactamente cuál) le convenció de que ése no era el deseo del Santo. Así que se limitó a tomar un dedo del mismo y ponerlo en un relicario en su corte.

Primera tumba del Santo en el monasterio de Tismana (Rumanía).

Primera tumba del Santo en el monasterio de Tismana (Rumanía).

Después de una guerra entre los turcos y los austríacos (1788) Tismana fue parcialmente destruida y las reliquias fueron trasladadas por los monjes serbios del monasterio a un lugar desconocido. Precisamente en 1810 un noble serbio llamado Craciun de Kladovo informa de que están en la vieja catedral patriarcal serbia de Ipek (Peć). En este año, una delegación de monjes de Tismana, junto con el cronista Esteban, marcharon a Peć y trajeron de vuelta las reliquias, que en esa época ya se veneraban el 26 de diciembre.

San Nicodemo no tiene canonización oficial. Su servicio ritual está presente en los menologios rumanos desde el 26 de diciembre de 1767. El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana simplemente decidió la generalización de su culto en 1955. Sus reliquias se conservan hasta hoy en la iglesia del monasterio de Tismana.

Vista del relicario abierto donde actualmente se guardan las reliquias del Santo. Monasterio de Tismana (Rumanía).

Vista del relicario abierto donde actualmente se guardan las reliquias del Santo. Monasterio de Tismana (Rumanía).

Troparion (himno) del Santo
Padre nuestro Nicodemo, tú seguiste como oveja la grey del Gran Pastor, que nació de la Virgen. Mediante el ayuno, la vigilia y la oración, te convertiste en un obrero santificado de lo celestial, sanando las almas de los que a ti acudían con fe. Así que decimos, ¡gloria Al que se glorificó a través de ti, gloria Al que te dio fuerza, gloria Al que te mostró como guía!

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Viorel Ioniţă, Cuviosul Nicodim cel Sfinţit, en: *** (Patriarhia Bisericii Ortodoxe Române), Sfinţi români şi apărători ai Legii strămoşeşti, Editura Institutului Biblic, Bucureşti, 1987, pp. 299-305
– Metropolita Serafim Joantă, Isihasmul, tradiţie şi cultură românească, Editura Anastasia, Bucureşti, 1994, pp. 58-62
– Mircea Păcurariu, Istoria Bisericii Ortodoxe Române, vol. I, Editura Institutului Biblic, Bucureşti, 1994, pp. 288-293

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