San Odilón de Cluny, abad

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Talla gótica del Santo.

Talla gótica del Santo.

La obra de este santo abad y su influencia es sentida en la Iglesia, en especial en la liturgia romana, pero poco es el conocimiento del monje que es precursor de la conmemoración litúrgica de los fieles difuntos. Su vida fue escrita por San Pedro Damián, a petición de San Hugo de Cluny; también existe una biografía escrita por Lotsaldo de Cluny, que conoció al santo abad.

Nace en el año 962, es el tercero de 10 hijos y aún muy pequeño sufre parálisis en las piernas, por lo que no podía caminar. A los 3 años es milagrosamente curado por la Santísima Virgen y debido a esta gracia profesa durante toda su vida un amor entrañable a su Madre del Cielo. Las oraciones que dirige a la Madre de Dios en las que se consagra enteramente a su servicio lo convierten en precursor de la consagración mariana siglos antes de San Luís de Montfort.

De la juventud de Odilón poco sabemos, pero es seguro que muy joven tomó el hábito monástico en Cluny de manos del santo abad Mayol (o Mayolo) en el año 994. Años después, a los 29 años, es elegido abad de la fervorosa comunidad monástica, sucediendo al santo fundador de la prestigiosa abadía.

Odilón se caracterizó por su férrea disciplina y por la fidelidad al cumplimiento de la regla; memorables se hicieron su espíritu de austeridad y desprendimiento. Además de estos rasgos espirituales, sus biógrafos resaltan frases al respecto a su rigurosa disciplina: “Prefiero pecar por exceso de bondad que por exceso de severidad”, diciendo esto ya que a pesar de ser duro consigo mismo, era afable y padre compasivo con los monjes.

Para el año 1006 un hambre asoló la región y el abad Odilón fue duramente criticado por la liberalidad que prestó en auxilio de los afectados, llegando a vender y fundir los preciosos vasos sagrados de la abadía y posteriormente vendiendo la corona de oro que San Enrique había donado al monasterio y que era guardada como preciosa reliquia.

Posteriormente Odilón consolidó la reforma monástica y eclesiástica en torno de su abadía al luchar contra los abusos de su tiempo. Fundó numerosos prioratos, cuyo prior era elegido desde Cluny, modificando con esto una parte de la Regla de San Benito; desde allí inició la distinción entre monjes cluniacenses y benedictinos, distinción que con el tiempo desaparecería, de modo que en el pontificado de Gregorio XVI, ya en el siglo XIX postrevolucionario, se constituyó en Francia a los monjes restauradores como herederos de la tradición monástica cluniacense y maurista. Llegó a tener cerca de mil monasterios bajo la jurisdicción de Cluny.

Odilón y sus monjes. Grabado de Jacques Callot para una serie de Santos.

Odilón y sus monjes. Grabado de Jacques Callot para una serie de Santos.

La importancia de Cluny bajo Odilón tomó grandes proporciones en la Iglesia, ya que la abadía dependía directamente de Roma, por lo que tenía una independencia eclesial que rivalizaba con los arzobispados y otros monasterios hundidos en la decadencia y la simonía; contra este último vicio, Odilón luchó tenazmente. Hizo hasta cuatro viajes a Roma y en uno de ellos visitó la abadía de Montecassino para honrar a San Benito; la devoción que tenía hacia el padre de los monjes occidentales le llevó a suplicar se le concediera el permiso de besar los pies de los monjes del cenobio.

Odilón dio el hábito monacal al príncipe Casimiro, heredero del rey Miceslao de Polonia, el cual emitió los votos monásticos y llegó a recibir el subdiaconado. Pero una delegación de nobles ofreció la corona al monje y el papa Benedicto XI le dispensó los votos y la clericatura, de modo que reinó de 1041 a 1058, casado y con hijos. Sin duda la formación bajo la tutela del abad Odilón le sirvió para gobernar con rectitud y con principios cristianos.

Pero lo que más ha destacado en la obra eclesiástica de San Odilón es el haber sido el precursor de la conmemoración de los fieles difuntos, ya que fue el pionero en instituir esta memoria como obligatoria en su abadía y monasterios sufragáneos. En tal conmemoración se encomiaba a la celebración de la Misa, hacer especiales oraciones, ayunos, limosnas y obras de misericordia en sufragio de los fieles difuntos, especialmente los hermanos de la orden. La Iglesia universal tomó la costumbre de Cluny y de allí viene la actual celebración litúrgica del 2 de Noviembre.

Sepulcro de los Santos Odilón y Mayol de Cluny.

Sepulcro de los Santos Odilón y Mayol de Cluny.

Como predicador se destacó por los temas referentes a la Encarnación y el encomio de virtudes de la Virgen María. La costumbre monástica de inclinarse durante el Te Deum a las palabras “no desdeñaste el seno de la Virgen”, esto se debe a que en maitines, Odilón cayó en éxtasis a estas palabras que cifran el misterio de la Encarnación del Verbo Divino.

Antes de morir, a los 87 años, hizo que le llevasen al coro para recitar el oficio. Murió después de recibir fervorosamente los sacramentos y pedir que le recostasen en el piso, en un saco de ceniza. Era el 1 de enero del año 1047; fue superior de Cluny durante 56 años.

En 1069 su cuerpo fue descubierto incorrupto, pero las reliquias fueron destruidas durante la Revolución Francesa junto con el tesoro de Souvigny, donde estaba sepultado.

Poncho

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