San Oliverio Plunkett, arzobispo mártir de Armagh

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Santo, obra de Edward Luttrell.

Retrato del Santo, obra de Edward Luttrell.

Perteneciente a una noble familia de Leinster, de origen danés o normanda, Oliverio nació en Loughcrew, en el condado de Meath, el día 1 de noviembre del año 1625, siendo sus padres Juan y Tomasina Dillón, que estaban emparentados con las familias más ilustres de Irlanda. Probablemente, hasta los dieciséis años de edad, fue educado en el castillo de Killeen, por parte del abad Patricio Plunkett, que era pariente suyo y que posteriormente fue obispo de Armagh y de Meath. De su infancia y juventud no se tienen más noticias, solo que en febrero de 1647, como consecuencia de los conflictos existentes entre los católicos y los anglicanos irlandeses entre los cuales se vieron involucrados muchos de sus parientes, fue al Consejo Supremo de la Confederación de Kilkenny, acompañando al padre Pedro Francisco Scarampi, que era legado apostólico del Papa Urbano VIII. Posteriormente, bajo la protección del padre Scarampi, marchó a Roma.

Llegó a Roma a mediados del mes de mayo del 1647, pero tuvo que esperar hasta el año 1650 para ser admitido como estudiante en el Colegio Irlandés, donde se mantuvo gracias a la generosidad del padre Scarampi. Completados de manera brillante sus estudios de filosofía y de teología, fue ordenado sacerdote el día 1 de enero de 1654, por parte del obispo Antonio Geoghegan de Clonmacnoise, en la capilla del Colegio Urbano de “Propaganda Fide”.

No pudo volver a Irlanda para desarrollar su actividad misionera a causa de la despiadada persecución llevada a cabo contra los católicos por parte de Oliver Cromwell. Este, entre los años 1649-1653 derrotó a los católicos irlandeses, prohibió el culto y ejecutó a parte del clero católico obediente a Roma. Oliverio Plunkett se quedó en Roma durante tres años con los capellanes de San Jerónimo de la Caridad, trabajando en el hospital del Espíritu Santo, aunque simultaneando estos trabajos con los estudios de derecho en la Universidad de la Sapienza, en Roma.

Reliquias del Santo en Downside Abbey, Somerset, Reino Unido.

Reliquias del Santo en Downside Abbey, Somerset, Reino Unido.

El 14 de noviembre del año 1657, fue nombrado profesor de teología del Colegio de “Propaganda Fide” y posteriormente, consultor de la Sagrada Congregación del Índice, que era una institución oficial de la Santa Sede dedicada a la revisión y censura de libros y otras publicaciones escritas. Quién más quién menos ha oído alguna vez hablar de este desafortunado “Índice”, donde Roma incluía todos los libros que no le interesaban con el pretexto de que atentaban contra la fe; era la denostada censura que hoy en día, casi todo el mundo recuerda con desagrado. Después realizó funciones de procurador de los obispos irlandeses, hasta que el 9 de julio del año 1669, el Papa Clemente IX, lo nombró obispo de Armagh y Primado de Irlanda. Este nombramiento fue un motivo de júbilo en toda la Iglesia Irlandesa. Abandonó Roma y a finales del mes de agosto del mismo año, fue consagrado como obispo en la ciudad belga de Gand y después de estar unos tres meses en Londres, llegó a Dublín el 7 de marzo del año 1670. El palio de arzobispo se le concedió en el Consistorio celebrado el 28 de julio del mismo año.

Cuando tomó posesión de su sede, su primer pensamiento fue reorganizar la jerarquía católica en Irlanda, que a lo largo de dieciocho años había sido desvastada, así como reformarla ya que habiendo tenido que sufrir tantas dificultades durante la persecución anterior, la disciplina eclesiástica había degenerado hasta el punto de que muchos eclesiásticos se habían dado a la bebida. Suyo es el dicho de: “Quitémosle este defecto a un sacerdote irlandés y este se convertirá en un santo”. Asimismo, como parte del clero era ignorante, tenía pocos conocimientos de Teología y de Sagradas Escrituras, construyó algunos colegios tanto para dicho clero como para los laicos más comprometidos. Con este objetivo organizó dos sínodos provinciales, uno en Clones el 23 de agosto de 1670 y otro en Ardpatrick, en agosto del 1678. Visitó las seis diócesis de Irlanda, arreglando litigios y corrigiendo abusos. Tanto dejaba que desear la actuación de la jerarquía irlandesa que llegó a administrar el Sacramento de la Confirmación diez mil veces en cuatro meses. Ordenó sacerdotes y con la tolerancia del virrey Lord Berkeley y la benevolencia del arzobispo protestante de Armagh, introdujo a los jesuitas en Irlanda, abriendo un colegio en Drogheda, que estuvo funcionando durante tres años y medio, siendo la única escuela católica en territorio irlandés, que atendía tanto a estudiantes católicos como protestantes. Esta época de tolerancia hacia los católicos duró hasta el año 1673.

Reliquias del Santo en Lamspringe, Alemania.

Reliquias del Santo en Lamspringe, Alemania.

Todo lo conseguido por Oliverio, suscitaron los celos del arzobispo de Dublín, Pedro Talbot, con el cual se vio obligado a polemizar sobre la cuestión de la primacía de la archidiócesis de Armagh. En defensa de este tema, en el año 1672, escribió el Tratado “Ius primatiale”, al que le respondió dos años más tarde el arzobispo Talbot con otro, titulado “Primatus Dubliniensis”.

En el mes de noviembre de 1673 se promulgó un edicto expulsando a todos los obispos católicos de Irlanda, por lo cual tuvo que esconderse, ejerciendo su actividad apostólica, con las debidas cautelas hasta que de nuevo se impuso la tolerancia. El peligro del jansenismo, las controversias contra el obispo de la diócesis de Clogher, la rebelión del vicario general de Kilmore y el estallido de la supuesta conspiración papal de Tito Oates, fueron los mayores problemas a los que tuvo que hacer frente en los últimos años de su vida. Este “complot papista”, invento como he dicho del clérigo inglés Tito Oates, hizo que fuese arrestado el arzobispo de Dublín y obligó a San Oliverio a pasar otra vez a la clandestinidad pues le acusaron de estar en complot con los franceses. Aunque se le puso precio a su cabeza, él se negó a abandonar a sus fieles, siendo traicionado por un sacerdote indigno llamado Edmundo Murphy y por un religioso apóstata llamado Juan MacMoyer, que lo acusaron falsamente, lo que provocó que por orden del duque de Ormond, lo arrestaran en Dublín el 6 de diciembre del año 1679 y encarcelaran en el castillo de la ciudad, donde llegó a perdonar y a absolver al arzobispo Talbot, que estaba moribundo.

Reliquias del Santo en Drogheda, Irlanda.

Reliquias del Santo en Drogheda, Irlanda.

En Dublín nadie osó acusarlo, así que Lord Shaftesbury viendo que el arzobispo nunca sería condenado en Irlanda fuera cual fuese el tribunal que lo juzgara, decidió sacarlo de la isla y el 9 de noviembre de 1680 lo envió a la prisión de Newgate en Londres, donde fue acusado de alta traición en el Westminster Hall. En un primer juicio fue hallado inocente y puesto en libertad, pero en un segundo juicio, se le acusó de organizar un complot para asesinar al rey de Inglaterra y establecer la religión católica en Irlanda. El arzobispo Oliverio Plunkett cuestionó el derecho del tribunal para juzgarlo en Inglaterra y demostró el pasado criminal de algunos de los testigos, pero sus quejas no fueron atendidas e incluso le fue negada la asistencia de un abogado. Fue considerado culpable y condenado a muerte el 15 de junio de 1681. Al oír la sentencia dijo: “Deo gratias”.

El embajador de Francia en Inglaterra transmitió al rey inglés Carlos II una petición de clemencia de parte del rey francés Luís XIV. Carlos II respondió diciendo que él sabía que el arzobispo Plunkett era inocente, pero que políticamente lo consideraba muy peligroso, por lo que no era adecuado ser clemente con él. San Oliverio Plunkett, arzobispo de Armagh y Primado de Irlanda, fue ahorcado, arrastrado y descuartizado en Tyburn, el día 11 de julio del año 1681, cuando tenía cincuenta y cinco años de edad. Fue sepultado en dos cajas de lata junto con otros cinco jesuitas que también habían sido martirizados.

Relicario del cráneo del Santo en Drogheda, Irlanda.

Relicario del cráneo del Santo en Drogheda, Irlanda.

Secretamente, su cuerpo fue exhumado en el año 1685 y trasladado al monasterio benedictino de Lamspring, junto a Hildesheim, en Alemania, desde donde gran parte de sus reliquias fueron devueltas a Inglaterra en el año 1883 y depositadas en la abadía benedictina de Downside, donde aun se venera. Su cabeza fue llevada a Roma y desde allí, enviada a Armagh y posteriormente a Drogheda, donde fue depositada en la iglesia de San Pedro. En esta ciudad también se conservan otras reliquias del santo. Algunas reliquias de San Oliverio fueron repartidas entre otras iglesias de Irlanda, Inglaterra, Francia y otros países europeos.

En algunas cartas que escribió mientras estaba en la prisión de Newgate, queda clara su heroica fortaleza y su santidad. Incluso ya pronunciada su sentencia de muerte, le escribía a un pariente suyo alumno del Colegio Irlandés de Roma en estos términos: “Por mi carácter sacerdotal, por mi profesión religiosa y por mis funciones sacerdotales, he sido condenado a muerte. Yo lo acepto voluntariamente y seré el primer irlandés en dar ejemplo no temiendo a la muerte”. Un clérigo protestante escocés llamado Gilbert Burnet, que posteriormente llegaría a ser obispo de Salisbury y que fue testigo presencial en el juicio, manifestó que no tenía ninguna duda acerca de la inocencia del arzobispo Plunkett, a quién elogió como a un santo cuyo objetivo era únicamente atender a la grey que le había sido confiada.

Oliverio Plunkett fue beatificado por el Papa Benedicto XV el 23 de mayo del 1920 y canonizado el 12 de octubre de 1975 por el Beato Papa Pablo VI. Su fiesta litúrgica se celebra el día 11 de julio.

Reliquias del Santo en Loughcrew, Oldcastle, Irlanda.

Reliquias del Santo en Loughcrew, Oldcastle, Irlanda.

En 1997 se creó en Irlanda un movimiento a favor de la paz y la reconciliación, denominado “Saint Oliver Plunkett for Peace and Reconciliation”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– CONCANNON, H., “Blessed Oliver Plunkett; historical Studies”, Dublín, 1937.
– MATHEWS, D., “Oliver of Armagh; life of blessed Oliver Plunkett”, Dubín, 1961.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (20/09/2014):
http://en.wikipedia.org/wiki/Oliver_Plunkett

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