San Óscar, arzobispo de Hamburgo y Bremen

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Lienzo del Santo, obra de de Siegfried Detlev Bendixen, 1823.

Lienzo del Santo, obra de de Siegfried Detlev Bendixen, 1823.

Pregunta: ¿Es cierto que Anscario y Óscar son el mismo nombre? ¿Me podríais facilitar alguna información sobre este santo? Muchas gracias por su trabajo.

Respuesta: Pues sí que es cierto porque el nombre de Óscar es conocido también como Anscario o Ansgario. San Óscar nació cerca de Corbie, en el norte de Francia en el año 801, muriendo en Bremen el 3 de febrero del año 863, o sea, que hoy celebramos su festividad. Pertenecía a una familia sajona inmigrante y fue instruido y educado en el floreciente monasterio benedictino de Corbie, que estaba bajo la sabia dirección de San Abelardo, primo del beato emperador Carlomagno. Según deseo del propio emperador, el abad Abelardo se encargó de prepararlo para que el joven Óscar se dedicara posteriormente a evangelizar Sajonia.

Cuando en el año 822 fue fundado un nuevo monasterio llamado Nuevo Corbie (Korvey) en tierras pertenecientes a la corte imperial de Höxter sul Weser, pero filial de aquel establecido en Corbie de Francia y cuyo objetivo era ser una escuela de preparación de futuros evangelizadores de Sajonia oriental, Óscar fue nombrado maestro de la mencionada escuela, pero tras el fracaso de algunos intentos misionales anteriores, viendo que las tierras de lo que hoy es Dinamarca estaban preparadas para recibir el evangelio, en el año 826 decidió evangelizarlas.

Harald Klak, pretendiente al trono danés, con la esperanza de obtenerlo, se había hecho bautizar solemnemente aquel mismo año junto con cuatrocientos vasallos en la ciudad de Maguncia. En estas condiciones, Óscar aprovechó la ocasión y apoyado por Ludovico Pío – hijo de Carlomagno -, inició la evangelización de Dinamarca acompañado por San Auberto, monje de Corbie. Pero Harald no colaboró como debiera, se mantuvo en Frisia (lo que hoy es el noroeste de Holanda) y el trabajo misionero no fue del todo fructuoso.

Más alentador fue el intento realizado en Suecia en el año 829, donde el santo construyó una iglesia en la ciudad de Birka, situada en la isla de Björkö, que era un importante centro comercial y político cercano a Estocolmo. Después de un año y medio de fructífero trabajo, en el 831 Óscar retornó a Sajonia a fin de poner los medios necesarios para consolidar y extender su obra. Obtuvo la convocatoria de un consejo imperial en Diedenhofen, donde se decidió erigir una diócesis en Hamburgo que fuera el centro y el sostén de la actividad misionera en todas aquellas regiones del norte, y Óscar fue elegido como su primer obispo.

Cruz de san Óscar en Birka.

Cruz de san Óscar en Birka.

En los años 831-832, decidido a continuar sus trabajos en los países escandinavos, San Óscar marchó a Roma, donde obtuvo del Papa Gregorio IV la confirmación de su elección y el palio de arzobispo. Fue nombrado legado apostólico en Dinamarca, Suecia y en todos los países eslavos del norte (lo que hoy conocemos como Escandinavia) y así, de vueltas a su sede, cedió la misión sueca a su compañero San Gausberto para dedicarse exclusivamente a la organización de su diócesis y al trabajo misionero en Dinamarca; donde, especialmente en Schleswig-Holstein (en la actual Alemania), es recordado como su verdadero apóstol. Es por eso por lo que San Óscar es considerado como el apóstol de Dinamarca.

Inicialmente, San Óscar se dedicó a escoger a jóvenes daneses que enviaba a Turholt, en Flandes, cerca de la actual ciudad belga de Brugges, donde completaran su formación en un monasterio que Ludovico Pío le había confiado a los monjes benedictinos de Corbie. Unos años más tarde, a la muerte de Ludovico Pío, San Óscar perdió su centro misionero en Turholt y después del tratado de Verdún en el año 843, Carlos el Calvo, señor indiscutible de los francos occidentales, se hizo cargo del monasterio, los benedictinos retornaron a Corbie y por si esto fuera poco, al año siguiente algunos piratas normandos conquistaron y saquearon la ciudad de Hamburgo, destruyendo todo lo que Óscar había construido. Los normandos restituyeron el paganismo en las tierras evangelizadas por San Óscar, por lo que éste tuvo que repetir todo su trabajo.

Reliquias en la catedral de Hamburgo (Alemania).

Reliquias en la catedral de Hamburgo (Alemania).

Afortunadamente, en el año 845, al fallecer el obispo Leuderico, el rey Luís el Germánico concedió a San Óscar la sede episcopal de Bremen, que fue unida a la de Hamburgo, a fin de que continuase con su misión. Como Bremen estaba bajo la jurisdicción de la archidiócesis de Colonia, éstos se resistieron; aunque el Papa Nicolás I accedió a la unificación de las dos diócesis. En Bremen, San Óscar construyó hospitales, compró la libertad de muchos prisioneros, hizo campaña para la abolición de la esclavitud y reanudó su actividad misionera.

Cuando el rey Horid le concedió licencia para que continuase su misión en Dinamarca, Óscar construyó una iglesia en el 849 en Hedeby (en Schleswig) y otra en Ripen (la actual Ribè), en el suroeste de Jutlandia; y queriendo restablecer el cristianismo en Suecia, ya que San Gauberto había sido expulsado, marchó a Sigtuna en el 852, recibiendo del rey Olav el permiso para difundir nuevamente la religión católica en todo su reino. Antes de retornar a su sede, San Óscar concedió a San Rimberto la sucesión en su sede arzobispal de Hamburgo-Bremen, con el encargo de que continuase su labor apostólica.

Reliquias en la catedral de Hildesheim (Alemania).

Reliquias en la catedral de Hildesheim (Alemania).

A pesar de las dificultades encontradas, especialmente a causa de la desconfianza de la gente del pueblo a convertirse, cuando San Óscar murió de disentería en el año 863, el cristianismo estaba consolidado en las grandes ciudades de Birka, Schleswig y Ribè. El santo había construido cinco iglesias y había unido definitivamente la legación del arzobispado de Hamburgo-Bremen, aunque ningún rey lo había apoyado totalmente y ni siquiera los obispos circundantes ni su propia orden benedictina estuvieron siempre a su lado. Es por esto por lo que San Óscar destaca aun más, pues su labor fue realmente heroica.

San Óscar escribió la biografía de San Willehado de Bremen. La suya fue escrita por San Rimberto, quien llega a decir que San Óscar fue un obispo mártir aunque no tuviese un final violento, ya que tuvo que soportar innumerables contratiempos como consecuencia de sus ansias apostólicas en las que ponía su coraje y empeño personal, pero careciendo de apoyo en muchas ocasiones. Esta Vita escrita por San Rimberto proporciona una información muy valiosa desde el punto de vista histórico de aquella época carolingia y de toda la Europa del norte.

Inmediatamente después de su muerte recibió culto a nivel popular, siendo canonizado por el Papa Nicolás I. El escritor de las “Crónicas de Hamburgo”, hablando sobre él, dice: “Foris apostolus, intus monacus” (apóstol por fuera y monje por dentro). En Hamburgo siguió recibiendo culto aun después de la Reforma del 1529 y es considerado como patrón de Escandinavia y de la ciudad y archidiócesis de Hamburgo-Bremen.

Reliquias del cráneo en Copenhagen (Dinamarca).

Reliquias del cráneo en Copenhagen (Dinamarca).

La Iglesia Ortodoxa en el exilio lo canonizó en el año 1952. Tanto la Iglesia Católica, como la Evangélica, la Comunión Anglicana y la Iglesia Ortodoxa del exilio lo celebran en el día de hoy, 3 de febrero, día de su muerte. El traslado de sus restos es conmemorado el 9 de septiembre. Se le representa siempre de pie, portando en sus manos los símbolos de metropolita.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Moreau, E., “Saint Anschaire, missionaire en Scandinavie au IX Siècle”, Lovaina, 1930.
– San Rimberto, “Vita sancti Ansgarii”, Hannover, 1884.
– VV.AA. “Bibliotheca sanctórum, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (28/12/2014):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienA/Ansgar.htm

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