La tumba de San Pablo en Roma

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Sabemos que el apóstol Pablo de Tarso, después de realizar durante varios años su labor evangelizadora entre los gentiles, murió decapitado en Roma en tiempos del emperador Nerón, posiblemente en el año 67 conforme nos lo afirma Eusebio de Cesarea (275-339). Los cristianos sepultaron su cuerpo en las afueras de la ciudad, en una sepultura preparada por una matrona llamada Lucina. Desde el primer momento, aunque en secreto, la sepultura fue un lugar de culto y cuando la Iglesia dejó de ser perseguida, se convirtió en lugar de peregrinación que continúa hasta el día de hoy. ¡Cuantas veces hemos leído en este blog que innumerables santos de todos los tiempos han peregrinado a Roma para venerar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo! Pero expliquemos con algo más de detalle este interesante tema.

A unas dos millas de la Vía Ostiense existía un cementerio a ras del suelo – o sea, que no era una catacumba –, el cual, desde el siglo I hasta finales del III fue utilizado como lugar de enterramientos. Aquí fue sepultado Pablo, junto a otras sepulturas. Sobre la misma se construyó un edículo, del que habla Eusebio de Cesarea en su “Historia Ecclesiastica”. Sobre este edículo, el emperador Constantino construyó una pequeña basílica, fuera de las murallas que rodeaban la ciudad, de donde le viene el nombre de “Basílica San Paolo fuori le mura”, o sea, extramuros y que fue consagrada por el Papa San Silvestre I en el mes de noviembre del año 324.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Poco después, en el año 384, los emperadores Teodosio I, Graciano y Valentiniano II, consideraron que esta basílica era pequeña, por lo que fue demolida para construir sobre ella otra mayor de cinco naves, que fue consagrada por el Papa San Siricio. Es cierto de que a lo largo de los siglos, por ser considerada la basílica sepulcral del apóstol, esta fue remodelada, decorada y enriquecida por distintos papas y emperadores – especialmente por San Gregorio Magno – a fin de darle la majestuosidad y dignidad que requería la tumba del apóstol y que también, fue saqueada y dañada por los lombardos y los sarracenos durante los siglos VIII y IX, pero en su estructura, se mantuvo en pie hasta el incendio ocurrido durante la noche del 15 al 16 de julio del año 1823. Fue el Papa León XII (1823-1829) quién encargó la reconstrucción del actual templo. Sobre esta Basílica podemos escribir otro artículo, pero no es este el caso que nos ocupa en el día de hoy.

Pero como hemos dicho al principio, la Basílica se construyó sobre la tumba del apóstol. Las crónicas del monasterio benedictino anexo a la basílica nos dice que en la reconstrucción posterior al incendio se encontró un gran sarcófago de mármol, sobre el cual había unas losas con las palabras “Paulo Apostolo Mart”.

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART ("Pablo, apóstol mártir"). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART (“Pablo, apóstol mártir”). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

El 11 de diciembre del año 2006, la Oficina de Prensa del Vaticano, explicó detalladamente a los periodistas de todo el mundo, una serie de excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar de la tumba que duró desde el año 2002 hasta el 22 de septiembre del año 2006. En estas excavaciones se había descubierto un sarcófago debajo del altar, que en aquel momento aun no había sido abierto para ver si contenía restos humanos. El cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo, arcipreste de la Basílica de San Pablo, presidió la rueda de prensa, indicando el interés especial que tenía el Papa Benedicto XVI, en esclarecer todos estos hechos. Como preludio, facilitó una declaración institucional en relación con el estado actual de las cuatro Basílicas Mayores: “Durante mucho tiempo, muchos han interpretado que el título de Basílica Patriarcal hacía alusión al hecho de que el Papa ejerce a través de estas cuatro basílicas, su título de Patriarca de Occidente, en contraste con el Patriarca de Oriente – refiriéndose al Patriarcado de Constantinopla -, pero esto no es del todo cierto, ya que las cuatro basílicas han sido dadas desde hace siglos, como base en Roma de los Patriarcas orientales católicos, aunque no como título oficial. Por eso desde ahora, el Papa ha decidido que las cuatro basílicas mayores sean llamadas Basílicas papales”.

A continuación explicó los pasos que se habían dado después de la publicación del “Motu Proprio” del Papa Benedicto XVI, en el mes de mayo del año 2005, por el que se establecía por primera vez el papel del arcipreste de la Basílica con capacidad administrativa y de gestión, distinta a la del abad benedictino, bajo cuya protección, tradicionalmente, se había confiado la misma. En este contexto de renovación logística, estaba la modernización del lugar de la tumba, meta de peregrinación de miles de peregrinos. Explicó el curso de los acontecimientos históricos desde la primitiva basílica de Teodosio en el siglo IV hasta la famosa reconstrucción realizada en el siglo XIX después del incendio, cuando la tumba del apóstol, en la práctica, había desaparecido de la vista.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Para sacarla a la luz, había sido necesario retirar parte de un altar dedicado a un mártir del siglo IV llamado Timoteo y entonces, quedó al descubierto un hueco de unos setenta centímetros en la estructura funeraria propiamente dicha, desde el cual se veía un lado del sarcófago. Gracias a estas excavaciones, bajo una capa de mortero y de hormigón, había aparecido el sarcófago, que había estado oculto durante muchos siglos bajo el altar mayor de la Basílica.

El sarcófago es de aproximadamente un metro de alto y un metro y medio de largo, estaba asentado sobre una capa de barro que constituía el sustrato sobre el que estaban colocadas las losas del pavimento de la llamada “Basílica de los Tres Emperadores” (Teodosio I, Graciano y Valentiniano II), construida en el año 390. El sarcófago estaba a un metro y treinta centímetros bajo el suelo de la Basílica actual y encima del mismo estaba la losa de mármol con la inscripción “Paolo Apostolo Mart”, a la que antes he hecho referencia y que da autenticidad a la tumba. Aunque la tumba no ha sido abierta, con una sonda introducida a través de un pequeño agujero, se ha podido comprobar que existen restos de telas de color púrpura decoradas con lentejuelas de oro, algunos granos de incienso, así como huesos humanos.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Con esa sonda, fueron extraídos algunos pequeños fragmentos que, sin indicar cual era su procedencia, se enviaron a unos laboratorios a fin de que fueran datados cronológicamente. El resultado fue que pertenecían a alguien que había vivido entre los siglos I y II, dato que también ayuda a confirmar la autenticidad de los restos del apóstol. Sin embargo, Rengert Elburg, gerente de la Oficina Estatal de Arqueología de Sajonia es de la opinión de que debería haberse hecho algunos otros análisis para confirmar aun más esa autenticidad. Es cierto que para asegurarla aun más se podría haber recurrido a la realización de pruebas de ADN, pero hay que reconocer que este análisis genético no aportaría ningún dato nuevo, ya que al no tener San Pablo descendencia alguna, no habría con quién compararlo, pero lo que si es cierto es que con esta prueba, si se podría haber determinado el sexo y la edad. Además, como San Pablo murió por decapitación, si el cuerpo hubiera sido exhumado y se confirmara que el corte que separa la cabeza del resto del cuerpo está entre la tercera y cuarta vértebras, este dato daría prácticamente una certeza absoluta. Quizás en alguna ocasión el sarcófago se abra y puedan hacerse estas pruebas, aunque con los datos científicos que ya se tienen y lo aportado por la tradición y la historia, se puede asegurar que esta es la tumba del apóstol.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (10/08/2014):
– http://www.alfredotradigo.it/articoli07/04-07-1.htm (artículo del cardenal Andrés Cordero Lanza de Montezemolo sobre la tumba de San Pablo)
– http://www.digitaljournal.com/article/275039

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