San Pedro Poveda, sacerdote mártir

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Fotografía más conocida del Santo, utilizada para estampas devocionales.

Fotografía más conocida del Santo, utilizada para estampas devocionales.

Pedro José Luís Francisco Javier Poveda Castroverde, ése era su nombre completo, nació en Linares (Jaén) el día 3 de diciembre de 1874. Sus primeros años los pasó en Linares, centro minero e industrial, uno de los mayores productores de plomo de Europa. Desde muy joven decidió hacerse sacerdote, por lo que con catorce años de edad, en 1889, ingresó en el seminario de Jaén, donde realizó tanto estudios eclesiásticos como seculares, diplomándose en el año 1892. Fue allí donde se enteró de la labor realizada por el padre Manjón en Granada, lo que le ayudó a inclinarse hacia la educación de los niños más desfavorecidos.

En el año 1894 obtuvo una beca para estudiar en el seminario de la diócesis de Guadix-Baza y fue allí donde se ordenó de sacerdote el día 7 de abril del año 1897. Se le confiaron diversos cargos, como el de secretario de la diócesis y confesor del seminario. Toda esta labor la compaginaba con los estudios, consiguiendo en el año 1900 el grado de bachiller y la licenciatura en teología. En el año 1902 comenzó su labor apostólica en las casas-cuevas típicas de aquella ciudad andaluza, viviendo incluso en una de ellas. Viendo que la gente sufría carencias y que incluso vivían en la indigencia, dedicó toda su labor apostólica a los habitantes del lugar, ayudándoles tanto material como espiritualmente; y convencido de la importancia de la educación de los niños, fundó las Escuelas del Sagrado Corazón, aplicando los métodos de la Nueva Escuela, adaptándose a la gente, dando incluso clases por las tardes a los adultos, emulando lo que realizaba el padre Manjón en las Escuelas del Ave María de Granada. En Guadix realizó una intensa actividad de promoción social e intelectual entre los más pobres.

En el año 1906, fue nombrado canónigo de la Basílica de Santa María de Covadonga. Tuvo que animar la vida espiritual del santuario y, al mismo tiempo, mediante lecturas, reflexiones, conversaciones y largas horas de oración, fue captando con una intuición muy particular el problema social, planteándolo en términos pedagógicos. Allí comenzó el proyecto de preparar profesores cristianos laicos que ayudasen a los sacerdotes en las tareas evangelizadoras y a publicar diversas obras sobre la problemática educativa y la formación del profesorado. Era consciente de la realidad de la España de la época, de los problemas de la sociedad civil y de la propia iglesia y trató de ofrecer programas de actuación a todos cuantos estuvieran interesados como él. Con esa intención, en el año 1911, escribió y publicó sus primeros folletos “Ensayo de proyectos pedagógicos para la fundación de una Institución Católica de Enseñanza”, del que se hicieron tres ediciones consecutivas; “Simulacro pedagógico” y “El diario de una fundación” en el año 1912, y “Alrededor de un proyecto”, en el 1913. A lo largo de su vida escribiría muchas otras obras, que aconsejo consultar en la web que pongo en la bibliografía.

El Santo fotografiado con los niños pobres de Guadix, año 1902.

El Santo fotografiado con los niños pobres de Guadix, año 1902.

El año 1911, abrió en Gijón una Academia Pedagógica para maestros y, preocupado por la promoción de la mujer, abrió una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio. Proyectaba coordinar a los educadores católicos, de modo particular a los que enseñaban en los colegios públicos, dotándolos de medios complementarios de formación humana, cristiana y profesional. Cuando el mundo científico y secularizado de la época buscaba nuevos modos de entender al hombre y a la sociedad, Pedro lanzó su propuesta con un programa basado en el binomio fe-ciencia, estando sus proyectos impregnados de valores profundamente cristianos y humanos, en sintonía con los tiempos y con amplias perspectivas de futuro.

En el año 1913 fue nombrado canónigo de la catedral de Jaén y en esta ciudad vivió hasta el año 1921, escribiendo durante estos años importantes textos de espiritualidad. Allí consiguió el título de maestro, fue profesor del seminario, miembro de la Junta de Beneficencia, de la Asociación de impresores y de la Sociedad de los Amigos del País; director espiritual del Centro Catequístico de los Obreros y decano de la Academia de Estudios de Jaén. En Jaén recibió la ayuda inestimable de Josefa Segovia Morón, que era una joven estudiante de la Escuela Superior de Magisterio y junto con ella, en el año 1911, fundó la Institución Teresiana, trabajando con profesores y maestros, tomando el peso de la misión de los seglares en la Iglesia. Esta Institución fue reconocida tanto a nivel eclesiástico como civil.

El Santo fotografiado junto a Josefa Segovia y otras compañeras que marcharon a América.

El Santo fotografiado junto a Josefa Segovia y otras compañeras que marcharon a América.

En el año 1921 fue nombrado Capellán Real, por lo que tuvo que trasladarse a Madrid, trabajando activamente en la Comisión Nacional contra el Analfabetismo, dedicada a ayudar a los mendigos y a los enfermos que vagabundeaban por las calles de Madrid; asimismo, colaboró con María de Echarri, que era una periodista fundadora de los sindicatos femeninos católicos. Trabajó por conseguir la aprobación pontificia de la Institución Teresiana, cosa que consiguió del Papa Pío XI en el año 1924 como Pía Unión Primaria, una obra muy compleja, formada por hombres y mujeres especialmente del mundo de la enseñanza y de la cultura, que trabajaban para conseguir transformar humana y socialmente la sociedad, según el espíritu evangélico. La primera directora general de esta Institución sería Josefa Segovia Morón.

Atento al mundo universitario, creó residencias de estudiantes y la Liga Femenina de Orientación y Cultura (Estudiantes Católicas y Juventudes Femeninas Universitarias). Colaboró activamente con quienes sentían la inquietud por los problemas sociales de su tiempo. En el 1927 participó en la fundación de la Academia del Divino Maestro; dos años más tarde aceptó ser uno de los miembros fundadores de la F.A.E. y en el 1934 le ofrecieron formar parte de la Facultad de Pedagogía de una Universidad Católica que proyectaba construirse en Madrid.

El Santo fotografiado durante su estancia en Madrid.

El Santo fotografiado durante su estancia en Madrid.

Participó en la Acción Católica, organizando a los jóvenes obreros y estudiantes y, estando convencido de la importancia que tienen los distintos agentes educativos, especialmente la familia, fue consejero de la Asociación Nacional de Padres de Familia. Toda su actividad estaba orientada a favor de la educación y de los pobres, los cuales eran el objetivo final de toda su labor apostólica. Es por eso, por lo que el año 1930 ingresó en la Hermandad del Refugio de Madrid para servir a los pobres y a los niños huérfanos y abandonados.

La figura de Pedro Poveda era la de un hombre sencillo y su grandeza se basa en la coherencia de su vida, en la claridad de sus ideas y en su absoluta entrega a Dios y a los hermanos. Fue un hombre que lo daba todo sin esperar recompensa alguna, condescendiente y comprensivo con los demás, fiel hijo de la Iglesia a la que amaba con ternura y servía con discreción, poniendo en evidencia la importante función y misión de los seglares en la Iglesia. Vivió completamente entregado a los demás, pero al mismo tiempo, era profundamente espiritual experimentando intensamente su condición de sacerdote. Por esto mismo, diciendo “soy sacerdote de Cristo”, con sesenta y un años de edad, murió fusilado en la mañana del día 28 de julio de 1936.

Fue muy conocido y respetado en su tiempo y el testimonio de sus obras y el recuerdo de su persona han perdurado después de su muerte. En el año 1974, en diversos lugares del mundo se conmemoró el centenario de su nacimiento. La UNESCO incluyó su nombre en un calendario de celebraciones, como humanista y pedagogo, considerándolo “una de las personalidades más ilustres en el campo de la educación, de la ciencia y de la cultura, que ha influido profundamente en el desarrollo de la sociedad humana y de la cultura mundial”.

El proceso informativo de su Causa de beatificación se inició en la archidiócesis de Madrid el día 21 de abril del 1955 y concluyó el día 1 de marzo de 1958. Sus escritos fueron aprobados el 20 de julio de 1960 y el 15 de marzo de 1980, la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos dictaminó la introducción de la Causa. El proceso apostólico fue abierto en la diócesis de Madrid el día 14 de febrero de 1981 y concluido el 15 de abril de 1983, siendo presentado en la Santa Sede el día 2 de mayo del mismo año y declarado su validez el 2 de marzo de 1984.

Sepulcro del Santo, bajo el altar. Centro Santa Maria de los Negrales,  Institución Teresiana, Madrid (España).

Sepulcro del Santo, bajo el altar. Centro Santa Maria de los Negrales, Institución Teresiana, Madrid (España).

El 21 de diciembre de 1992 fue reconocido el martirio y junto con Victoria Díez, miembro mártir de la Institución Teresiana, fue beatificado en Roma por el papa San Juan Pablo II, el día 10 de octubre de 1993. El mismo Papa lo canonizó en Madrid el día 4 de mayo del año 2003, junto con los beatos españoles José María Rubio Peralta, Genoveva Torres Morales, Ángela de la Cruz Guerrero González y María de las Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán. Sus reliquias son veneradas en el Centro Santa María de los Negrales, perteneciente a la Institución Teresiana, a cuarenta kilómetros de Madrid. Su festividad se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GONZÁLEZ, E., “Bibliotheca sanctorum”, App. I, Città N. Editrice, Roma, 1987

Enlace consultado (15/05/2013):
http://www.pedropoveda.org/

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