Algunos temas sobre reliquias (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tarro con pelo y barba con una etiqueta que dice claramente 1939.

Tarro con pelo y barba con una etiqueta que dice claramente 1939.

Reliquias de primera clase de San Maximiliano M. Kolbe
Sobre este santo mártir franciscano conventual, víctima del nazismo, ya hemos escrito en este blog y entonces dijimos que su cuerpo fue incinerado en un horno crematorio dispersándose luego las cenizas. Cierto es que hay alguien que dice poseer las cenizas del santo, recogidas en Auschwitz poco después de ser incinerado, pero de esto prefiero no hablar porque no tengo suficientes pruebas que pudieran confirmarlo. Si esto fue así y las cenizas no se conservasen, ¿hay alguna probabilidad de que existan reliquias de primera clase de este santo mártir? Pues por raro que parezca, parece que si que las hay y de esto vamos a tratar aunque sea brevemente.

Pero primero digamos que si existen reliquias de segunda clase de este santo y en abundancia: algunos de sus hábitos y otras prendas de vestir, sus plumas de escribir, sus gafas y libros, su seca-papeles de mesa, su navaja de afeitar, su reloj, un silbato, una linterna, su escritorio, su cama en la celda de Niepokalanów y varios utensilios más que conservan los frailes conventuales polacos. Sin embargo, en Estados Unidos y en el Vaticano se conservan algunos cabellos del santo y si estos son auténticos, son reliquias de primera clase. ¿Quién pudo conseguir estos cabellos y guardarlo durante décadas antes de que este santo fraile fuera beatificado? Si estos cabellos son auténticos, ¿cómo no hay ninguno en su santuario de Niepokalanów?

Se dice que entre sus carceleros había un alemán renegado del catolicismo que se encargó expresamente de que el cuerpo del santo y todas sus pertenencias fueran quemados para que no quedara recuerdo físico alguno, pero nadie dice quién era, de donde era ni como se llamaba. Existe una especie de leyenda que dice que cuando incineraron el cuerpo, milagrosamente, su barba no se quemó. Esto no parece creíble porque los prisioneros eran rasurados en cuanto ingresaban en el campo de concentración, formando esto parte del proceso de despiojado. Sin embargo, por obvio que parezca, hay que recordar que los cabellos siguen creciendo. Además, San Maximiliano fue martirizado en el mes de agosto del año 1941 y Auschwitz fue liberado en 1945, luego, ¿cómo fueron guardadas y cómo fueron autenticadas estas reliquias y por quién?

Objetos personales de San Maximiliano María Kolbe.

Objetos personales de San Maximiliano María Kolbe.

Aun así, se conservan estas presuntas reliquias. ¿Cómo es posible? Pues hay varias explicaciones, a saber cual de ellas es verdad. Una es que estando en Roma cuando era seminarista, un fraile barbero intuyendo la santidad de Maximiliano, guardó un mechón de pelos. Hay otra historia que coloca este corte de pelos durante su estancia en Japón y una tercera es que después de su muerte y antes de su cremación en Auschwitz un barbero anónimo, viendo la generosidad de San Maximiliano que se prestó a morir sustituyendo a otro condenado, sintió admiración por él y le cortó parte de la barba guardando los cabellos. Si en alguno de estos tres supuestos el hecho se dio, lo que está claro es que San Maximiliano no se enteró, ya que si no, lo hubiese impedido. El tema está así, abierto, pero las reliquias (o presuntas reliquias), se conservan y además en varios frascos, uno de los cuales, fechado en 1939, publicamos en este artículo.

Intento de robo de las reliquias de San Prudencio en Álava
Pregunta:
¿Es cierto que a mediados del siglo pasado un grupo de seminaristas alaveses intentaron robar el arca de las reliquias de San Prudencio?

Respuesta: Pues parece que si. En el año 1962 un grupo de seminaristas alaveses planificaron el robo de la urna del santo, que había sido llevada desde Logroño a Vitoria con motivo del centenario de la erección de la diócesis.

Arqueta de San Prudencio en la catedral de Logroño.

Arqueta de San Prudencio en la catedral de Logroño.

La “historia” o leyenda dice que San Prudencio nació en Armentia (Álava) y de hecho, es el santo patrono de la provincia alavesa, pero murió en El Burgo de Osma (Soria) y como era muy famoso por sus milagros, hubo disputas entre el clero para decidir en qué lugar tenía que ser sepultado. El tema se resolvió poniendo el cadáver sobre el caballo que había utilizado cuando estaba vivo y dejar que el caballo decidiera. El animal se detuvo cerca de una cueva en la ladera del monte Laturce (actual municipio de Clavijo), cercano a Logroño y allí fue sepultado. Pero con el tiempo, los restos del santo se vieron inmersos en diversas vicisitudes, aunque cierto es que la mayor parte de los mismos se conservan en la catedral de Logroño y en la Colegiata de Santa María en Nájera (La Rioja), adonde fueron llevadas por el rey navarro García Sánchez.

Los alaveses siempre han querido tener las reliquias de su patrón y paisano, pero han tenido que conformarse con algunos fragmentos óseos; los más importantes están en la Diputación Foral, en la catedral de Vitoria y en su basílica de Armentia. Intentaron conseguir algunas más, pero nunca tuvieron suerte y como por las buenas no lo conseguían, lo intentaron por las malas. En 1962 se conmemoró el primer centenario de la erección de la diócesis y hubo una serie de actos, entre ellos el traslado provisional de las reliquias desde Logroño a Álava. La arqueta llegó a la capital vasca el día 27 de abril y fue depositada en la Diputación Foral, siempre bajo protección y vigilancia de la policía de la propia Diputación, los llamados “miñones”. Al día siguiente fue llevada a la catedral, donde se celebró la Santa Misa.

Foto del año 1962 en la que aparece la arqueta de San Prudencio de vueltas ya desde Álava a Logroño.

Foto del año 1962 en la que aparece la arqueta de San Prudencio de vueltas ya desde Álava a Logroño.

Pero previamente, en el seminario mayor de Vitoria se había tramado cómo secuestrar las reliquias y así, un grupo de seminaristas planteó realizarlo ese día 27 cuando las reliquias que venían desde Logroño llegase a la calle de la Magdalena donde iban a ser descargada desde el vehículo que las traía desde la capital riojana para colocarlas en una carroza que las llevaría en procesión por las calles alavesas. El intento de hurto fue descubierto a tiempo y los seminaristas se quedaron con “dos palmos de narices”.

¿Dónde están las reliquias de los patronos de Cádiz?
De los santos Germán y Servando, patronos de Cádiz ya hemos escrito en este blog y en aquella ocasión dijimos que las reliquias de San Servando están en la catedral de Sevilla, mientras que las de San Germán se quedaron en Mérida. Esta ha sido la tradición: “Los restos de Servando fueron llevados a Sevilla para enterrarse junto a las santas Justa y Rufina y los de Germán reposan en su Mérida natal”. De hecho, las reliquias del primero están en la capilla del tesoro de la catedral hispalense, mientras que las del segundo “han desaparecido”. Pero esta tradición, no ha sido siempre defendida por todos, ya que hay quienes afirman que “los restos de los dos hermanos fallecidos en el lugar de los Ursianos en el año 305, fueron llevados a Alcalá de los Gazules, encontrándose en la parroquia de San Jorge”.

Relicario de San Servando en la catedral de Sevilla.

Relicario de San Servando en la catedral de Sevilla.

El Misal de San Isidoro dice que “el cuerpo de Servando se quedó en la ciudad de Cádiz”. Asimismo, Ramón Corzo, antiguo director del Museo de Cádiz realizó un exhaustivo estudio sobre los acontecimientos que en el año 1800 ocurrieron en Alcalá de los Gazules: allí se iniciaron unas excavaciones en el lugar conocido como el “Cerro de los nuevos santos”, donde aparecieron los restos de una antigua iglesia visigoda, dentro de la cual se encontraron unos restos humanos que inmediatamente fueron asignados a los de Servando y Germán: “El día dos de noviembre se decidió levantar la cubierta monolítica de la mayor de las tres tumbas aparecidas y en cuanto se distinguieron dentro los restos de dos cadáveres, todos exclamaron ¡los santos patronos de Cádiz!, con lo que les embargó a todos tal nerviosismo que volvieron a cubrir la sepultura”. Este descubrimiento cayó en el olvido y la Iglesia no hizo nada al respecto, aunque bien es verdad que estos restos encontrados en el “Cerro de los nuevos santos”, fueron llevados a la iglesia de San Jorge y enterrados bajo el coro de la misma.

Tirando de estas dos informaciones (San Isidoro y trabajo de Ramón Corzo), un investigador gaditano llamado José Manuel Ruiz consiguió los permisos necesarios para abrir las dos cajitas donde estaban las “presuntas reliquias de los santos mártires Servando y Germán”. Uno de los cráneos presentaba claros signos de que había sido separado del cuerpo mediante un corte que podría ser una decapitación. También, junto a uno de los cuerpos apareció una especie de copa con un contenido parecido a una tierra teñida de sangre (recordemos el tema de los “vas sanguinis” junto a los cuerpos santos extraídos de las catacumbas). A la vista de estos datos, José Ramón Ruiz y otros muchos gaditanos han comenzado a plantear la posibilidad de que estos sean los verdaderos restos de los santos patronos de Cádiz.

Presuntas reliquias de los santos Germán y Servando en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

Presuntas reliquias de los santos Germán y Servando en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

Existen dos documentos antiguos que sirven de base a quienes defienden esta teoría. El primero de ellos es un relicario perteneciente a Pimenio, obispo de Asidonia en los siglos VII-VIII, que conserva la siguiente inscripción: “En el nombre del señor, aquí están depositadas las reliquias de los santos Servando, Germán, Saturnino, Justa y Rufina mártires y Juan Bautista en el día noveno de las Kalendas de junio del año XXXIII del señor Pimenio como pontífice en el año DCC de nuestra Era”.

El segundo documento que se conserva junto a las reliquias depositadas en la iglesia de San Jorge de Alcalá de Los Gazules, hace referencia a la primera visita oficial de un eclesiástico para “venerar” estos restos. Este documento dice: “En el año 1862, visitando nuestra parroquia el ilustrísimo Señor Fray Félix María de Arriate y Lano, dignísimo obispo de Cádiz, tuvo a bien examinar estas urnas cinerarias que por la tradición y los manuscritos conservados, se cree contienen reliquias de santos, por haberse encontrado sepultadas bajo la losa que así lo manifiesta en su inscripción y que se halla junto a este sagrado depósito, cuya decencia y ornato son debidos a la piedad de dicho señor obispo, para edificación de los fieles”.

Todos estos datos y hechos hacen replantearse el tema de si los restos de San Servando y San Germán están en Sevilla y Mérida o si lo están en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules. A mi modesto entender este tema no está saldado, existen dudas razonables y debe seguirse investigando.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es