San Rabano Mauro, arzobispo de Maguncia

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El Santo ante el papa Gregorio IV.

El Santo ante el papa Gregorio IV.

Rabano (o Hrabanus) Mauro fue uno de los más famosos pensadores cristianos de la Edad Media, actuando como obispo, teólogo, escritor y filántropo en la era post-carolingia; es conocido como el “Preceptor Germaniae”, “el maestro de Alemania.”

Su vida
Existen diferentes opiniones sobre sus orígenes; los biógrafos más antiguos creían que era escocés o inglés, pero según nuevas investigaciones, nació de una noble familia franca llamada los Magnencio, de Maguncia, aunque la fecha de su nacimiento sigue siendo incierta, aunque en algún momento alrededor del año 780. Sus padres, Waluram y Waltrat, lo llamaron Rabano (Hrabanus, es decir, “cuervo” en alemán antiguo) y le dieron una educación básica En el año 791 lo enviaron al monasterio benedictino de Fulda como “oblatus puer”, es decir, “niño dedicado a la Iglesia” y allí recibió la tonsura como monje y estudió en la escuela del monasterio. Fue ordenado de diácono en el año 801 y Ratgar, su abad, le envió al año siguiente, junto con otro monje llamado Haimon, a Tours, con el fin de completar los estudios bajo Alcuino, el famoso maestro del imperio franco de Carlomagno. Allí, en la corte, pasó un corto espacio de tiempo. Alcuino le dio el apodo de “Mauro“, en recuerdo del nombre del discípulo predilecto de San Benito de Nursia. Permaneció allí durante dos años y regresó a Fulda.

Abad y profesor en Fulda
En el año 814 Rabano fue ordenado sacerdote y poco después, posiblemente debido a un malentendido con el abad Ratgar, tuvo que abandonar Fulda hasta la muerte de su superior en el 817, cuando regresó. Rabano veneró profundamente a San Bonifacio, el “Apóstol de los alemanes” que era quién fundó la abadía de Fulda y que ejerció más tarde como obispo de Maguncia. En el 819, durante el centenario del monasterio, la iglesia fue consagrada de nuevo y a ella se llevaron en procesión las reliquias de San Bonifacio. Él mismo, en el año 822 se convirtió en abad del mismo. Llevaba una vida ascética muy dura y nunca comía carne ni bebía vino. Durante estos años, la abadía en Fulda tuvo alrededor de 600 monjes y otros 200 en los monasterios filiales. Trató de aumentar el número de reliquias en el monasterio, ya que era una persona que veneraba sobremanera a los santos más antiguos. En paralelo como maestro y después, como líder de la escuela, fue profesor durante veinte años, convirtiéndose en aquel tiempo la escuela en una de las mejores de las tierras germánicas, teniendo entre sus estudiantes a Walafrid Estrabón, Lupo de Ferrieres y Otfried de Weissenburg. Además de dirigir la vida espiritual y cultural del monasterio, se dedicó a recopilar manuscritos para la biblioteca.

Picto-poema mostrando a Cristo en la Cruz. "De Laudibus sanctae crucis", obra del Santo.

Picto-poema mostrando a Cristo en la Cruz. “De Laudibus sanctae crucis”, obra del Santo.

Arzobispo de Maguncia
Él pudo haber interferido en los asuntos políticos relacionados con las disputas entre los reyes Lothar I y Ludwig el alemán y por ellos se vio obligado a abandonar la abadía en el año 842, cuando se retiró a St. Petersberg, convento cercano a Fulda, donde permaneció unos cinco años. El mismo Ludwig, quien lo obligó a renunciar, lo nombró posteriormente arzobispo de Maguncia en junio del año 847, siendo el cuarto sucesor de su querido San Bonifacio. No era muy joven en ese momento, tenía alrededor de sesenta y cinco años, pero aún así disfrutaba de una buena salud y en esta posición, actuó como primado entre los obispos de Alemania, presidiendo tres concilios provinciales en los años 847, 848 y 852, en los cuales se debatieron diferentes temas relacionados con la teología, cuestiones disciplinarias o administrativas tales como cambiar el obispado de Hamburgo a Bremen a causa de los ataques vikingos, combatiendo las herejías y prohibiendo a los obispos el ir de caza.

Como supervisor local de la Iglesia en Maguncia, atendía la preparación de los párrocos, para lo cual compuso varias obras cortas y también apoyó la construcción de cerca de treinta nuevas iglesias. Rabano fue también un filántropo y esto quedó atestiguado sobre todo durante la hambruna del año 850, cuando ofreció comida diaria a trescientas personas pobres, según nos lo mencionan los “Annales Fuldensis”. Como él mismo nos lo describe en sus últimas cartas, pronto empeoró su salud: ya no podía leer ni escribir como antes y tuvo que quedarse en la cama. Murió el 4 de febrero del año 856 en Winkel im Rheingau (la actual Hessen, en Alemania central), teniendo casi ochenta años de edad, siendo enterrado en el monasterio de St. Alban de Maguncia.

Tratado de Verdún , año 843, partición del Imperio Carolingio. El Santo fue arzobispo aproximadamente de toda la zona coloreada en amarillo.

Tratado de Verdún , año 843, partición del Imperio Carolingio. El Santo fue arzobispo aproximadamente de toda la zona coloreada en amarillo.

Escritos
Los escritos de Rabano fueron muy bien recibidos en la teología occidental de la Edad Media y se recogieron en seis volúmenes latinos de Patrología (107-112), superando así a San Isidoro de Sevilla (cuatro volúmenes) y a Alcuino (dos volúmenes). Hay cuestiones que nos hacen pensar que Rabano pudo ser un pensador original o quizás simplemente un recopilador, o incluso que plagió, pero la forma de escribir de ese momento no se puede comparar con una visión moderna. En cualquier caso, él es el autor, a través de su misión y de la escritura, de la unificación de la Iglesia alemana en cuanto a la mentalidad y las costumbres, y esta es la razón por la cual así se le llamaba en el siglo XIX, y así fueron reevaluadas sus obras: “Maestro de Alemania”(praeceptor Germaniae).

De su predecesor San Bonifacio, Rabano heredó una especial veneración hacia la Santa Cruz. En el centenario del martirio de San Bonifacio, en el año 854, erigió un monumento a la cruz escribiendo el texto “Santa Cruz sálvanos” a ambos lados de la misma. Su primer escrito, del año 810, también lo dedicó a la Santa Cruz, el cual comprende veintiocho poemas recogidos bajo el título “Laudibus Sanctae Crucis”, su obra escrita más famosa, cuyo original se conserva en el Codex Vaticanus Reginensis latinus 124, con 61 páginas. Por este trabajo y muchos otros poemas, es considerado, junto con Gottschalk y Walafrid Estrabón, como uno de los más importantes poetas alemanes de la Edad Media.

Iluminación de la obra del Santo "De laudibus Sanctae Crucis", siglo XI.

Iluminación de la obra del Santo “De laudibus Sanctae Crucis”, siglo XI.

Como ya se ha señalado, estaba preocupado por la preparación de sus sacerdotes, para quienes escribió ya en el año 819, a petición del arzobispo de Maguncia Haistulf, el “De institutione clericorum”. Los temas tratados son: la jerarquía de la Iglesia, los sacramentos, los servicios litúrgicos diarios (Laudae), los períodos de ayuno, los diferentes dogmas, las ropas sacerdotales y la preparación para el servicio litúrgico. Otro tema es la introducción en la lectura bíblica, donde citó a los Padres occidentales de la Iglesia y a la filosofía antigua. Este trabajo fue un manual importante para el clero en Occidente durante la Edad Media.

En St. Petersberg, escribió alrededor del año 842 la obra enciclopédica “De rerum naturis” o “De universo”, en veintidós volúmenes, después de las “Etymologiae” de San Isidoro de Sevilla. Conforme a la visión medieval de la vida escribió primero sobre Dios, sobre las jerarquías celestiales, los Sacramentos y sólo después, acerca de las cosas mundanas como el universo, la tierra, los seres humanos, los animales, sobre otras cosas y sobre las deidades paganas.

La tradición asigna a Rabano Mauro la confección del himno “Veni Creator Spiritus”, dedicado al Espíritu Santo, utilizado aun hoy en día por la Iglesia Católica, cantándose tanto en gregoriano como con música polifónica, aunque existen discusiones acerca de si el himno fue escrito enteramente o solo en parte por Rabano. Hay quienes opinan que este himno fue escrito con ocasión del Concilio de Aachen en el año 809, al mismo tiempo que se impuso la teología del “Filioque” dentro del Credo. Este himno es uno de los pocos himnos dirigidos directamente al Espíritu Santo en la Iglesia de Occidente, y es que ya desde el siglo X se cantaba durante el servicio litúrgico de Tercia y en las Vísperas de Pentecostés. Desde el siglo XI también se utiliza durante las ceremonias de la elección de un nuevo Papa, en la consagración de los obispos, la ordenación de sacerdotes, en la Confirmación, la dedicación de iglesias, etc. Este es el texto de este himno:

Martirologio de Rabano Mauro. Cod. Cantó. 458.

Martirologio de Rabano Mauro. Cod. Cantó. 458.

Veni, creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti pectora.

Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, caritas,
Et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,
Digitus paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis
Virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius
Pacemque dones protinus;
Ductore sic te praevio
Vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem
Noscamus atque Filium,
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempore.
Amen.

Ven Espíritu Creador;
Visita las almas de tus fieles.
Llena de la divina gracia los corazones
Que Tú mismo has creado.

Tú llamado Paráclito,
Don de Dios altísimo,
Fuente viva, fuego, caridad
Y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú el prometido del Padre,
Pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Y con tu perpetuo auxilio,
Fortalece nuestra frágil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
Danos pronto tu paz,
Siendo Tú mismo nuestro guía
Evitaremos todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre
Y también al Hijo y que en Ti,
Que eres el Espíritu de ambos,
Creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre
Y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador,
Por los siglos de los siglos.
Amén.

El Santo (izqda.) y su maestro Alcuino, abad de la abadía de San Martín (dcha.) entregando la obra "De laudibus sanctae crucis". Iluminación del manuscrito en Fulda, Alemania.

El Santo (izqda.) y su maestro Alcuino, abad de la abadía de San Martín (dcha.) entregando la obra “De laudibus sanctae crucis”. Iluminación del manuscrito en Fulda, Alemania.

Otras obras escritas por él son los comentarios a los libros bíblicos, un Martirologio, algunos versos, homilías y algunas cartas ocasionales.

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Veneración
Poco después de su muerte fue venerado como un santo, fue honrado en la fecha de su fallecimiento, el 4 de febrero, aunque hoy sólo es venerado en Alemania y especialmente en la región alrededor de Maguncia. En el año 1515 sus huesos fueron trasladados por Albrecht von Brandenburg, arzobispo de Maguncia, a Halle y más tarde a Aschaffenburg. Posteriormente las reliquias se perdieron y actualmente se desconoce donde se encuentran. El templo Walhalla en Regensburg, erigido en 1842 como un santuario por la nación alemana, le dedica una placa a su memoria. Llevan su nombre algunas iglesias y varias escuelas en el oeste de Alemania, en la región del Rin, lo que honra tanto su vida como su sagrada memoria.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Vera Schauber, Hanns Michael Schindler, Heilige und Patrone im Jahreslauf, Pattloch, München, 2001
– Inga Dammer, Birgit Adam, Das grosse Heiligenlexikon. Patronate, Gedenktage, Leben und Wirken von mehr als 500 Heiligen, Augsburg, 1999
– Erhard Gorys, Lexikon der Heiligen, dtv Verlag, München, 1997
– Hiltgard L. Keller, Reclams Lexikon der Heiligen und der biblischen Gestalten, Reclam, Ditzingen, 1984.

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