Venerables ascetas de Moldavia (I)

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Fresco ortodoxo rumano de los Santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia.

Fresco ortodoxo rumano de los Santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia.

Los siglos XVII y XVIII fueron quizá los momentos políticos más difíciles de Moldavia, pero este período coincide con el florecimiento de la vida ascética. Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, junto con Onofre de Vorona, son sólo algunos ejemplos de santidad y soledad. El llevar una vida discreta es la característica común de estos hombres venerables, de los cuales no hay mucha información. Su santidad se ve confirmada por la tradición local mantenida hasta hoy en los monasterios.

Venerable San Rafael de la Vieja Agapia
San Rafael nació alrededor del año 1560 en Bursucani, un pueblo situado hoy en el condado de Galati, al este de Rumanía. Este pueblo no está lejos de la región de los bosques alrededor del antiguo monasterio de Adam, que en la Edad Media, era uno de los centros más importantes para los monjes anacoretas del sur de Moldavia. Siguiendo tal vez la vida de los ascetas que hubiera conocido allí, San Rafael decidió vivir como monje, pero no cercano al monasterio, por lo que se fue a unos 300 kilómetros al norte del monasterio Agapia din Deal (“Agapia de la colina”), o Vieja Agapia, a donde llegó en torno al 1580-1585, siendo tonsurado y tomando el nombre de Rafael, en memoria del arcángel conocido como el protector de los viajeros. Poco después se retiró en la soledad del bosque y raramente se acercaba al convento.

Después de vivir varios años en soledad, San Rafael descendió hacia la comunidad monástica, donde ocupó el cargo de confesor y más tarde probablemente también, el de abad. Algunos dípticos antiguos y el “Synodikon del monasterio” (una especie de crónica) escrito en el año 1869, recuerdan al “bendito abad Rafael” como el segundo abad, después del ermitaño Agapio, el fundador de la antigua ermita de Agapia. Rafael se convirtió en un referente espiritual para los cristianos del lugar, realizando milagros durante su vida y después de su fallecimiento. Se durmió en el Señor en algún momento entre 1640-1645, a la edad de 80 años.

Dos religiosas ortodoxas mostrando al pueblo el icono de los Santos Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, durante su ceremonia de canonización.

Dos religiosas ortodoxas mostrando al pueblo el icono de los Santos Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, durante su ceremonia de canonización.

Siete años después del funeral, los monjes abrieron la tumba y encontraron su cuerpo incorrupto y oliendo a incienso. Después de las oraciones rituales y exorcismos practicados aún hoy para dar a la tierra lo que le pertenece, las santas reliquias permanecieron aún intactas, por lo que fueron colocadas en un ataúd de madera, en la iglesia de la ermita. Posteriormente, Hatmanul Gavriil Coci, hermano del voivoda Vasile Lupu y su esposa, Liliana, construyeron un monasterio mayor, Agapia din Vale (“Agapia del Valle”, 1642/1644) y las reliquias de San Rafael se trasladaron allí a fin de que muchos peregrinos pudiesen verlas.

Cuarenta años después, el metropolita de Moldavia San Dositeo escribió sobre él una nota en su libro “La vida de los santos o Prologariu”, impreso en Iasi en el año 1686, diciendo en la página 152, que “hay algunos rumanos, cuyas vidas y sus modos de vivir se han mantenido como desconocidas, con excepción de Daniil Voroneţ (Daniel el Ermitaño) y Rafael de Agapia, cuyas reliquias he besado”.

Venerable San Partenio de la Vieja Agapia
San Partenio es otro monje que vivió en la ermita Vieja Agapia en el siglo XVII, siendo en su juventud un discípulo de Eufrosino, el abad del monasterio. Tradicionalmente se cree que vivió en soledad, en algún lugar cercano a la ermita, en una montaña llamada “Scaunele” (“Las sillas”). Su vida ascética consistía en hacer durante el día oración con los salmos, que se sabía de memoria. Justo a la puesta del sol comía un poco de pan y verduras cocidas. La oración de la noche era la llamada “oración de Jesús”, que es la incesante repetición de las palabras: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador”, dedicándose también a la fabricación de cestas, siguiendo la vieja tradición patrística (ora et labora). El sueño duraba poco y siempre descansaba en una silla de madera.

Partenio, como Rafael es contado entre los abades de Agapia y entre los hacedores de milagros. Tenía el don de la curación y de los exorcismos, siendo venerado por los monjes locales de su generación por la santidad de su vida. El metropolita Dositeo de Moldavia le incluye entre los santos locales a los que también ha visto. Descansó en el Señor, en el año 1660, y su cuerpo fue encontrado incorrupto y desprendiendo un agradable olor, siendo venerado junto con San Rafael.

Ceremonia de la canonización de los santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia. 21 de julio de 2008.

Ceremonia de la canonización de los santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia. 21 de julio de 2008.

Veneración de los santos Rafael y Partenio
Las últimas décadas del siglo XVII y la primera del XVIII fueron muy inseguras para Moldavia. Es probable que en esos momentos las reliquias de los santos estuvieran en un lugar seguro, y sólo algunas partes pequeñas se encontraran, como hoy en día, en otros monasterios. Allí se dice que habrían sido enterradas en un lugar cerca del altar de la iglesia de la Vieja Agapia, donde una vela ilumina el lugar hasta el día de hoy. Recientemente, en Bursucani, el pueblo natal de San Rafael, se ha fundado en su memoria un nuevo monasterio llamado Zimbru y subordinado al antiguo monasterio Adam.

La canonización formal de los santos Rafael y Partenio, fue conjunta, en el contexto de una canonización más brillante, de algunos santos del condado de Neamt, aprobado por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, en la reunión del 5 al 7 de marzo del año 2008, y celebrada el 21 de julio. Su proclamación oficial ocurrió el 5 de junio en el Monasterio de Neamt, en la Divina Liturgia de la Ascensión. Los otros santos: Simeón y Anfiloquio de Pangarati (el 7 de septiembre), Ciriaco de Tazlau (el 9 de septiembre), los Santos Padres José y Ciríaco de Bisericani (el 1 de octubre), José de Văratec (el 16 de agosto) y Juan de Rasca y Secu (el 30 de agosto). Pequeñas partículas de las reliquias de los Santos Rafael y Partenio se mantienen en la Vieja Agapia y en el monasterio de Putna (en el noreste de Rumanía).

Troparion (himno) de los santos Rafael y Partenio
“Seguidores y cumplidores del Evangelio de Cristo, santos Partenio y Rafael, iluminasteis a la mayoría de los ermitaños de las montañas de Moldavia, trabajando a través del ayuno y la oración, ganando para Dios las alas de vuestras almas. Por esto os pedimos que nos enviéis la misericordia y la gracia de Cristo, a los que celebramos con amor vuestra memoria”.

Icono ortodoxo rumano de San Onofre de Sihastria Voronei.

Icono ortodoxo rumano de San Onofre de Sihastria Voronei.

Venerable San Onofre de Vorona
El venerable San Onofre es el ermitaño más grande y más conocido de Botoşani, la región nordeste de Rumanía, que vivió en Sihastria Voronei (ermita de Vorona), un monasterio que hoy se conoce también porque allí vivió como monje, en la primavera de 1928, el ex Patriarca rumano Teoctisto (+2007). La vida de este santo se conoce sólo por unas pocas notas sobre los manuscritos copiados por él y por el hiero-skema-monje Nicolás, que vivió con él en soledad.

San Onofre nació alrededor del año 1700 en Rusia, en el seno de una familia noble, siendo por un tiempo gobernador de una provincia. Por una razón desconocida, tal vez sólo el desear una vida ascética en soledad, dejó a su familia y a su patria, y alrededor del año 1749 se fue a Moldavia, viviendo sólo para la lectura de la Biblia y otros libros espirituales, siendo también muy buen copista. Vivió así durante 15 años, hasta el momento en que San Paisio Velicicovski (que se celebra el 15 de noviembre) se reunió con él, ya que este fue desde el Monte Athos, hasta el monasterio de Dragomirna, alrededor del 1763.

Los dos monjes vivieron una estrecha amistad durante toda su vida, manteniendo discusiones espirituales, aunque posteriormente sólo a través de cartas. En el 1764 San Onofre entró en el eremitorio de Sihastria Voronei, donde durante los siguientes 25 años vivió en una cueva situada en la orilla del río Vorona, practicando un ascetismo severo. Comía solamente una vez al día después del atardecer y durante la noche solía dedicarse al rezo. Descansaba sólo dos o tres horas sentado en una silla, tal y como el hieromonje Nicolás, señaló a sus compañeros. En el año 1774 su confesor, el abad Paisio lo ordenó con el gran skema monástico del monasterio de Dragomirna y justo después, después del regreso de su cueva, fue un padre espiritual tanto para los monjes como para los laicos y abad de Vorona entre los años 1777-1779.

En una noche de Pascua, un ángel se apareció a un sacerdote llamado Nicolae Gheorghiu de Tudora, un pueblo cercano, pidiéndole que llevara los Santos Sacramentos a la cueva de Onofre, con el fin de ofrecer la Santa Comunión al padre, que estaba muriendo. El santo pidió ser llevado a la ermita y al cabo de unos días se durmió en el Señor, el 29 de marzo de 1789. Fue sepultado en el huerto del monasterio, bajo las raíces de un manzano.

Cueva donde vivió y se santificó San Onofre de Vorona. Fuente: www.caletul.info.

Cueva donde vivió y se santificó San Onofre de Vorona. Fuente: www.caletul.info.

No mucho después de su muerte, comenzaron a realizarse algunos milagros en la tumba del santo y algunas personas vieron allí velas encendidas y voces que cantaban. En otra ocasión, tres monjes que vagaban de noche por el bosque, fueron guiados por una luz brillante a la cueva del santo. En el invierno de 1846, durante una campaña de caza, el príncipe Mihail Sturza (1834-1849) encontró una hermosa fruta en el árbol existente sobre la tumba del santo. La cogió y se la dio a su hija, que sufría de epilepsia y que se curó de esta manera. El príncipe volvió a Vorona y ordenó la exhumación del santo. Sus restos fueron colocados en un relicario, en la zona del altar del monasterio.

Por decisión del metropolita de la ciudad, en el año 1846, sus restos fueron retirados de la tumba y las reliquias fueron colocadas en altar de honor del monasterio Vorona, señalándose la fecha con una inscripción en el ataúd: el 9 de mayo de 1846. También se observa el nombre del abad Rafael y de los monjes que participaron en la exhumación, los padres Gabriel, Irinarco y Onesíforo junto a un viejo alguacil. Ellos cavaron alrededor de cuatro palmos de profundidad y encontraron los huesos. Bajo el cráneo había un ladrillo de piedra: el Venerable había pasado 57 años en la tumba. Más tarde, las reliquias fueron colocadas en un nicho en el atrio de la iglesia de la Anunciación de Vorona.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania aprobó la canonización del bienaventurado Onofre durante su reunión de julio de 2005. El anuncio oficial se realizó el 8 de septiembre de 2005 en el Monasterio Vorona. Se celebra en el calendario de Rumania el día 9 de septiembre.

Detalle del cuerpo de San Onofre de Vorona en el interior de la urna.

Detalle del cuerpo de San Onofre de Vorona en el interior de la urna.

Troparion (Himno) de San Onofre:
“A través de tus obras como ermitaño, conseguiste una vida intachable, ¡oh bendito!, y como una estrella de la mañana resurgiste de la tierra de Rusia, morando en completa soledad en los bosques de Moldavia. Te convertiste en maestro de monjes, siendo ejemplo mediante la dureza de tu vida, Beato Padre Onofre. ¡Ruega a Cristo, nuestro Dios, para que salve nuestras almas!”.

Reportaje sobre la cueva de San Onofre:

Mitrut Popoiu

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