San Regino, obispo mártir de Skopélon

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cono de san Regino pintado en 1741. Iglesia de la Panagía Eleftherotria, Skópelos (Grecia).

cono de san Regino pintado en 1741. Iglesia de la Panagía Eleftherotria, Skópelos (Grecia).

San Regino era de origen griego; nació en Hellades (en el centro de Grecia) a finales del siglo III, siendo sus padres unos cristianos que le inculcaron el amor por las Sagradas Escrituras y una vida de piedad. Por su virtud fue promovido al diaconado en su localidad natal y posteriormente al sacerdocio, siendo nombrado finalmente obispo de Skopélon, la actual Skópelos en Tesalia.

Como durante su episcopado la Iglesia se veía azotada por la herejía arriana que causaba tensión y confusión entre sus fieles, fue llamado por los emperadores Constancio y Constante para que participara en el Concilio de Sardica (la actual ciudad búlgara de Sofía), en el año 343, donde participaron más de trescientos sacerdotes y obispos ortodoxos, y setenta y seis seguidores de Arrio. Entre estos obispos ortodoxos estaba Regino, que como tenía unos sólidos conocimientos teológicos y un discurso convincente, refutó las tesis mantenidas por los arrianos, ratificándose la fe emanada del Concilio de Nicea. De vueltas a su diócesis, iniciada una nueva persecución contra los cristianos, fue arrestado por el prefecto de la región, siendo decapitado después de verse sometido a diversas torturas.

Esta información nos ha llegado a través de los sinaxarios más antiguos, que lo mencionan tanto el 24 como el 25 de febrero, información que es considerada verídica, ya que existen otros testimonios acerca de la presencia de San Regino en Sardica. En el siglo XI, el historiador Scilitza afirmó que Regino, junto con Arquilio de Larissa y Teodorico de Tricca, participó en “el más grande y primer sínodo”, por lo que los hagiógrafos griegos deducen que San Regino intervino también en el Concilio de Nicea, celebrado en el 325.

Desde principios del siglo XIX, la tradición griega – hoy aceptada de manera unánime -, dice que Regino nació en Lebadeia de Beocia, localidad donde es muy festejado, en la iglesia de San Nicolás. Esto quiere decir que se toman como legendarios los lazos de parentela o amistad que pudieran unir a San Regino con los santos Arquileo de Larissa y Teodorico de Tricca. Se reafirma que era hijo de padres cristianos, piadosos y ricos, por lo que recibió una buena educación, tanto en las ciencias profanas como en las eclesiásticas, que hizo que cuando falleció el obispo de Skopelos, fuera elegido como su sucesor. Por su virtud, caridad y conocimientos fue muy venerado por sus fieles, especialmente por los pobres.

Relicario del santo conservado en la catedral de Skópelos (Grecia).

Relicario del santo conservado en la catedral de Skópelos (Grecia).

Se mantiene que estuvo en el Sínodo de Sardica y que, de vueltas a su diócesis, arreciando la persecución de Julián el Apóstata, ésta se extendió rápidamente por Grecia, llegando a las islas Espóradas. Muchos cristianos fueron sometidos a torturas terribles y, a los que se mantenían en su fe, se les condenaba a muerte. Como Regino no abandonaba la predicación, fue arrestado y torturado, pero ni la tortura ni la cárcel hicieron mella en él, por lo que condenado a morir decapitado junto con cuarenta skopelitas.

Con respecto a la fecha del martirio, la misma tradición dice que ocurrió el 25 de febrero del año 362, en tiempos de Julián el Apóstata, emperador al que se recurre siempre que una persecución es posterior al año 343. Sin embargo no puede excluirse que tanto San Regino como San Pablo de Constantinopla hubieran sido víctimas del arriano Constancio II, único emperador entre los años 350 al 361.

Se dice que el santo sufrió martirio junto con cuarenta compañeros, pero ¿dónde? Parece que en un lugar cercano a Skopélon, llamado Palêiò Gephýri, donde en el año 1903 fue erigida una estela conmemorativa por parte del municipio de Skópelon, en la que se hace constar la fecha del martirio del santo obispo. Existe allí una pequeña iglesia llamada “Επισκοπή”, en la que hay alguna escultura paleocristiana y una inscripción del año 1078.

Tumba de San Regino en Skópelos (Grecia).

Tumba de San Regino en Skópelos (Grecia).

Una infeliz interpretación del texto de Scilitza ha llegado a inducir que las reliquias del santo fueron transferidas en el año 986 por parte de Samuel de Bulgaria a su capital, Prespa, pero hay una tradición que dice que en el año 1068, el rey Guillermo de Sicilia se llevó las reliquias desde Grecia a Chipre; de hecho, parte de ellas se mantienen en la iglesia del arcángel San Miguel en Nicosia. Sin embargo, los griegos creen que fueron robadas y llevadas a Chipre, bien en el año 1307 – como uno más de los robos realizados por Fernando, primo del rey de Sicilia, Federico II de Aragón – o bien en el 1538, en tiempos de la incursión del famoso corsario turco Khair al-Din, o sea, Ariadino Barbarroja, aunque no podemos descartar que el culto tributado en Chipre a San Regino pueda explicarse simplemente recordando su homónimo mártir chipriota del siglo IV, o al obispo de Constanza, que estuvo en el Concilio de Éfeso en el 431.

En el año 1740, los gobernantes de Skópelos enviaron a Chipre al preboste Hadji-Konstantin para solicitar parte de las reliquias, las cuales les fueron concedidas y depositadas en el monasterio de San Juan Bautista en Skópelos, monasterio que había sido fundado en el año 1612. En el 1833 las reliquias fueron trasladadas a la catedral, donde se veneran hasta el día de hoy.

En los sinaxarios medievales, así como en liturgia moderna griega, el recuerdo del hieromártir Regino se hace el día 25 de febrero, siendo conmemorado especialmente en su ciudad e isla. El Martirologio Romano no hace mención de esta conmemoración.

Lugar donde fue martirizado el santo.

Lugar donde fue martirizado el santo.

El miniaturista Simeón Blanchernita del Códice vaticano greco del año 1613, representa el martirio del santo con la imagen convencional de un obispo con la cabeza cubierta, barbudo, con el homoforion blanco adornado con dos cruces de oro, casi arrodillado, con las manos protegidas, mientras que el joven ejecutor hace vibrar su espada blanco-celeste.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Giannopoulos, N., “Catálogo de los obispos de Tesalia”, Atenas, 1915.
– Syros, C., “San Regino, obispo mártir de Skopelos”, Skopelos, 1996.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Città N. Editrice, Roma, 1990.

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