San Ronán de Quimper, obispo eremita

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Escultura del santo en Locronán (Francia).

Escultura del santo en Locronán (Francia).

Se le conoce también con el nombre de Ronano. Las fuentes principales que nos hablan de su vida, son las siguientes: una “Vita” latina escrita a mediados del siglo X por un canónigo de la catedral de Quimper, sus “Actas” en el “Breviarium Corisopitense” y sus lecciones en el nocturno de maitines del “Proprium sanctorum ecclesiae Corisopitensis”, que data del año 1642. Existen otros datos que pueden recabarse en otros documentos litúrgicos, en las dedicaciones de iglesias, de lugares que llevan su nombre e incluso de algunas tradiciones locales que han llegado hasta nuestros días. No obstante, existen considerables incertidumbres acerca de su figura y sobre los detalles históricos de su vida; sobre todo, existe un problema muy complejo, difícil de solventar acerca de su identificación con San Ronán de Tavistock, problema que aun no se ha resuelto de manera satisfactoria a pesar de que muchos hagiógrafos se han devanado los sesos en este intento.

Según estas fuentes, Ronán era un irlandés que habiendo sido consagrado como obispo gracias a su santidad y a su cultura, dejó su isla natal para dedicarse a llevar vida de ermitaño en otras tierras. Según la obra “Vies des Saints de la Bretagne Armorique”, de Alberto el Grande – hagiógrafo dominico bretón que vivió a caballo entre los siglos XVI-XVII -, publicada en el año 1636, Ronán era un pagano irlandés que convertido al cristianismo, una vez bautizado, recibió una buena educación eclesiástica llegando a ser ordenado como sacerdote una vez que había abandonado Irlanda. Parece ser que primero estuvo en Cornualles (Inglaterra) y posteriormente pasó al continente, asentándose en la región de Bretaña, concretamente en Saint-Pol-de-Léon, donde se quedó como eremita y en la que debido a la fama de sus curaciones hizo que acudieran a él mucha gente de toda aquella zona.

Como deseaba vivir en una soledad mayor, se retiró a los confines del bosque de Névet, cerca de la bahía de Douarnenez, donde se construyó una casucha que le servía de vivienda y de oratorio. Pero nuevamente, su santidad atrajo a las multitudes hasta tal punto que el rey Grallón de Bretaña acudía a él para solicitarle consejo. Ronán realizó numerosas curaciones de enfermos y algún milagro en su propia defensa, ya que en dos ocasiones fue acusado falsamente por una mujer llamada Keban, esposa de un campesino que vivía cerca de su choza y con el que se encontraba muy a menudo. La primera acusación fue que era un licántropo (hombre lobo) y la segunda, que intentó seducirla. Por culpa de estos rumores abandonó aquel lugar y se marchó a Est, cerca de Rennes, donde se construyó un nuevo eremitorio. Allí murió aunque su cuerpo de manera milagrosa fue transportado a Locronán, lugar de su primera ermita en las cercanías del bosque de Névet, donde fue sepultado.

Campanilla del santo.

Campanilla del santo.

Durante la ocupación de Bretaña por parte de los escandinavos a principios del siglo X, Locronán fue destruida y sus reliquias, a fin de que no fuesen profanadas, fueron trasladadas hasta la Francia central. Pasado el peligro, se dice que su cabeza fue devuelta a Locronán una vez que esta ciudad fue nuevamente reconstruida y que su cuerpo fue llevado a Quimper.

El autor de la “Vita” nos cuenta, aunque sin convencimiento alguno, la historia de la transferencia de sus reliquias en Bretaña, ocurrida en la primera mitad del X: en Francia, fuera de la región de Bretaña, San Ronán no recibe ni recibía culto alguno y en la “Vita” no se dice ni como ni donde estuvieron las reliquias cuando, digamos, estuvieron “en el exilio”. ¿Por qué digo “sin convencimiento alguno”? Porque el pasaje que describe su retorno presenta incongruencias muy notables: el motivo de la reconstrucción del oratorio de Locronan constituye una burda interpolación entre la afirmación de que el cráneo del santo había sido llevado desde Cornualles y la “milagrosa recomposición” de su cuerpo en Quimper, donde había sido traído desde el oratorio. Lo más verosímil es que la totalidad de las reliquias del santo fueron transportadas desde Locronan hasta la catedral de Quimper, mucho antes. La creencia de que en el siglo X fueron transportadas desde Bretaña a Cornualles, está basada en la confusión existente entre este San Ronán de Quimper y el San Ronán de Tavistock, cosa que ya expliqué anteriormente. Comprendo que es bastante lioso el entender todo esto, pero es que en realidad, lo que la “Vita” describe, es un verdadero lío.

En un inventario del año 1273, Menn nos dice que en la catedral de Quimper, en un relicario de plata estaba el cráneo y que en otra caja de plata estaba el resto del cuerpo. En el año 1687, a petición del obispo local, se hizo un reconocimiento de estos restos: “… nos encontramos la escápula del lado izquierdo, el fémur de un muslo, la mandíbula inferior, un hueso occipital, la tibia y un hueso de un brazo, un húmero, las vértebras, el cubito del otro brazo, varias costillas, un hueso roto de una tibia… todo envuelto cuidadosamente en un cabestrillo de tafetán verde, colocado dentro de la caja de plata”. En el siglo XVII, era muy importante realizar este reconocimiento y este relato detallado, ya que lo que se pretendía era, por razones económicas, atraer a los peregrinos a Quimper y como en Locronan – aunque estaba el sepulcro -, solo había dos costillas, se provocaba así una cierta competencia entre ambas iglesias. Pero cosas del destino, durante la Revolución Francesa se destruyeron todas las reliquias conservadas en Quimper (hay que tener en cuenta que los relicarios eran de plata), mientras que se respetaron las dos costillas de Locronan porque estaban en un relicario de madera. ¡Así es la vida! Y esto es lo que existe en el día de hoy.

Relicario de las costillas del santo en la iglesia de Locronán (Francia).

Relicario de las costillas del santo en la iglesia de Locronán (Francia).

Existen muchos testimonios de culto litúrgico a este santo en toda la región de la Bretaña francesa. En los calendarios de Quimper, en los breviarios de Tréguier del siglo XV, en el calendario de París de 1472, en el de Léon del 1516 y en los misales de Bréventec del siglo XIII, es recordado el día 1 de junio. En unas letanías del siglo XI de Limoges es invocado entre los santos Brioco y Tugdual dentro de un grupo de santos venerados en las diócesis de Saint-Brieuc, Tréguier y Léon e incluso en los estatutos del sínodo celebrado en el 1536 en la diócesis de Cornualles, se establece que su fiesta sea de precepto. Su memoria es también decretada en la “Grande Troménie de Saint Ronan” (una larga procesión o peregrinación) que en Locronán se celebra cada seis años entre el segundo y el tercer domingo de julio y en la cual se sigue un protocolo que no ha variado a lo largo de los siglos.

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A San Ronán se le han dedicado muchas iglesias a lo largo y ancho de la Bretaña francesa. Recordemos la magnífica iglesia de Locronán donde se conserva su tumba y una campanilla que el propio santo utilizaba. En Plozévet tiene dedicada una capilla y una fuente, en Briec una capilla y otra en Quimper. Estas tres últimas dedicaciones fueron destruidas durante la Revolución Francesa. Es el santo patrono de la localidad de Saint-Renan (cercana a Léon), de la iglesia existente en la isla de Molène, de Laurenan, en la costa septentrional y de Hillion, en la diócesis de Saint-Brieuc. En estos últimos dos lugares su culto ha sido sustituido por el de San Renato obispo de Angers. Es también el santo patrono de Locrenan en Plestin, Saint-Renan en Plouec y en Saint-Drenan en Minihy Tréguier.

Tumba del santo en Locronán (Francia).

Tumba del santo en Locronán (Francia).

Aunque como he dicho anteriormente, Alberto el Grande en su obra “Vies des Saints de la Bretagne Armorique”, considera que era un sacerdote, las otras fuentes mencionadas al inicio del artículo señalan que era un obispo ermitaño y así aparece representado en las escenas esculpidas en el púlpito de madera de roble existente en la iglesia de Locronan: exactamente, como un obispo mitrado, con la mitra puesta. Sin embargo, en unas vidrieras multicolores del siglo XVI existentes en la iglesia de Plogonnec (cerca de Locronan) es representado como un ermitaño que lleva una campanilla en su mano derecha y un bastón en la izquierda.

Todos los hagiógrafos afirman que San Ronán fue un personaje histórico del siglo VI, aunque algunos se resisten a admitir la tesis de que su origen era irlandés. Algunos, sin fundamento alguno, dicen que fue discípulo de San Senan de Inis Cathaig, localidad situada en la isla Scattery existente en el río Shannon, en Irlanda. Que el santo fuera un obispo irlandés que dejó su tierra natal a fin de vivir en soledad en la Bretaña francesa, es una afirmación que concuerda plenamente con la tradición de la Iglesia Celta, aunque está claro que su biógrafo del siglo X, basó su “Vita” únicamente en el folklore contemporáneo existente en Locronan.

Antonio Barrero

Bibliografía:
Analecta Bolandista, LVIII, 1940.
Analecta Bolandista, LXXI, 1953.
– Doble, G.H., “Saint Rumon et Saint Ronan”, Shipston-on-Stour, 1939
– Dujardín, D., “Saint Ronan”, Brest, 1935.
– Grannel, F., “Bibliotheca sanctorum, tomo XI”, Roma, 1990
– Le Grand, A., “Les vies des saints de la Bretagne Armorique”, Paris, 1901
– Plaine, F., “La tumba monumental y las peregrinaciones de San Ronán”, Revista de Arte Cristiano, XI, 1879.

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