San Saturnino de Tolosa, obispo mártir

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Imagen del Santo en la iglesia de su nombre, en Pamplona (España).

Imagen del Santo en la iglesia de su nombre, en Pamplona (España).

Pregunta: ¡Hola, compañeros! El pasado 29 de Noviembre, leí una breve mención de la vida de San Saturnino (obispo de Toulouse), en ella pude leer que predicó también por España y que fue él quien bautizó a un Santo tan popular como San Fermín. Me gustaría saber más de este santo obispo, ¿en el blog habéis escrito sobre él? Si no es así, ¿podría escribir alguien sobre él? Estoy muy interesado en seguir conociendo. ¡Gracias de antemano por todo! España

La vida de San Saturnino de Tolosa en sí misma no representaría un excesivo interés, si no fuera porque, directa o indirectamente, está relacionada con toda la problemática de los orígenes de la iglesia de las Galias y por la difusión de su culto, tanto en Francia como en España. En este sentido, la “Passio Saturnini” es ejemplarizante. Ésta, junto con la carta de los mártires de Lyon, constituye el más precioso documento literario para conocer los comienzos de la antigua iglesia gala. Esta “Passio” fue escrita entre los años 420-430, por un clérigo de la ciudad, pues ya en dicho documento se hace mención del episcopado de San Exuperio, muerto en el año 410.

Según la misma, Saturnino fue un misionero romano oriundo de África, que después de predicar en Hispania, atravesó los Montes Pirineos, llegando a Tolosa (la actual Toulouse) en tiempos del cónsul Decio, o sea, en el año 250. En aquella época, en las Galias existían muy pocas comunidades cristianas, las cuales estaban compuestas por escasos miembros, mientras que los templos paganos se llenaban de galos que iban a ofrecer sacrificios a los dioses. También hace mención la “passio” a un decreto imperial del año 250 que obligaba a los escasos cristianos a sacrificar ante los dioses. Toda esta información nos ha llegado asimismo por otras fuentes y no presenta ningún género de dudas. El texto de la “Passio” es clarísimo, está perfectamente motivado con anotaciones cronológicas y geográficas que ofrecen total garantía de autenticidad.

Sin embargo, hay que decir que existe otro texto, redactado ochenta años más tarde en Arlés – probablemente por San Cesareo – que es el que añade algunos detalles que podríamos poner en entredicho, o sea, que son imaginarios, como por ejemplo, que San Saturnino era discípulo de los apóstoles. Esto es absolutamente falso, ya que las actas de su martirio no lo sitúan en el siglo I. Parece más acertado lo escrito por San Gregorio de Tours: no fueron los apóstoles, sino los discípulos de los apóstoles, quienes enviaron a Saturnino como misionero a las Galias. Da la impresión de que lo que intenta San Cesareo de Arlés es hacer creer la apostolicidad directa – no indirecta – de la Iglesia Gala. Esta “Passio Saturnini” que coloca el martirio a mediados del siglo III, “tuvo que luchar” con la influencia rival y contraria del texto de San Cesareo que, como he dicho, lo hacía contemporáneo y discípulo de los apóstoles.

Martirio del Santo. Manuscrito de la Leyenda Áurea, siglo XIV. Henry E. Huntington Library and Art Gallery, San Marino, CA, USA).

Martirio del Santo. Manuscrito de la Leyenda Áurea, siglo XIV. Henry E. Huntington Library and Art Gallery, San Marino, CA, USA).

Son bien conocidas y hacen justicia histórica las palabras de Soltet: “Entre los años 430-450 fue compuesta en Tolosa la “Passio Saturnini”, que estaba fundada en una antigua tradición. El autor narraba con exactitud el camino seguido en la evangelización de las Galias, indicando como uno de los datos principales el martirio del Santo en el año 250, fijando con exactitud lo que se mantenía como tradición local, lo cual era irrefutable. Pero ya antes, en el año 430 comenzó a tomar cuerpo en Arlés un núcleo de noticias legendarias que se apropian de la figura de Saturnino, pero deformándola”.

Alrededor del año 417, el obispo Patroclo de Arlés, para consolidarse como metropolitano, decía que el Papa Zósimo aceptaba la leyenda según la cual, San Trófimo – el primer obispo de Arlés – había sido metropolitano en la región de Vienne y que Arlés y Vienne eran las dos iglesias madres de las Galias. Estas afirmaciones no recibieron ningún crédito desde Roma, pero los arlesianos se mantuvieron firmes en ellas, llegando a afirmar que fue el propio San Pedro quien así lo había determinado. Sin entrar mucho más en este tema, puesto que el objetivo del artículo es la vida de San Saturnino de Tolosa y no el origen de la Iglesia gala, podemos decir que los apóstoles reales de aquella región fueron Trófimo de Arles, Ireneo de Lyon, Pablo de Narbona, Daphnus de Vaison y Saturnino de Tolosa, aunque no coincidieran en el tiempo.

San Saturnino es el primer obispo galo mencionado en todos los textos históricos después de San Ireneo de Lyon y así, ese dato del año 250 es recordado en la historia de la evangelización de las Galias como el año de la fundación de estas sedes episcopales. El autor de la “passio” – que como he dicho, parece que fue un miembro del clero de Tolosa – dice que la fe se extendió lentamente desde los inicios del siglo III, aunque su comunidad tolosana era muy estable y no olvidaba la heroica muerte de su primer obispo.

Basílica del Santo en Toulouse (Francia), hito del Camino de Santiago y joya del románico francés.

Basílica del Santo en Toulouse (Francia), hito del Camino de Santiago y joya del románico francés.

Sobre San Saturnino no se sabe prácticamente nada, salvo que fue el primer obispo de Tolosa. Al ser su nombre de origen africano, el “Missale Gothicum” lo hace venir desde Oriente, llegando a las Galias en el 250, evangelizando la región de Tolosa, donde sufrió el martirio. San Saturnino no aparece como uno de los mártires de la persecución de Decio, sino como la víctima de una revuelta popular pagana contra el jefe de una nueva secta: la cristiana. En cualquier caso, él no fue objeto de una condena emanada de los edictos del emperador, por la simple razón de que el cristianismo era prácticamente desconocido en aquel tiempo en aquellas regiones, por lo que no se daba la ocasión de aplicar aquellos decretos imperiales.

El autor de la “passio” relata el martirio de la siguiente manera: Hacía poco tiempo que Saturnino había llegado a Tolosa y se había dedicado a predicar la fe. Su coraje y empeño hicieron que los oráculos de los dioses desaparecieran de la ciudad; los paganos iban perdiendo terreno mientras que el número de cristianos aumentaba. Él se construyó un pequeño oratorio y para llegar a él debía pasar por delante del templo de Júpiter Capitolino, donde los sacerdotes paganos ofrecían sus sacrificios a los dioses. Molestos con la tranquilidad y con la calma que mostraba Saturnino al pasar y al que ellos despreciaban, y porque “los dioses se habían quedado mudos”, no atendiendo las peticiones de sus fieles, los paganos le exigieron explicaciones a sus sacerdotes, quienes respondieron que la única manera de calmar a aquellas divinidades no era otra que dar muerte al obispo que les molestaba. La multitud alterada cogió a Saturnino y le ordenó que sacrificase un toro en el altar de los ídolos, a lo que él se negó argumentando que no les debía nada a aquellos demonios. Entonces, la multitud enfurecida lo ató al cuello del toro y picando al animal para que corriera por las escaleras del templo, hizo que se precipitase por un terraplén del Capitolio, arrastrando a Saturnino, que murió como consecuencia de las heridas de la caída. El toro salió corriendo y la multitud temerosa se dispersó. El cuerpo del Santo quedó abandonado en las calles, pero fue recogido por dos doncellas que lo sepultaron en una “fosa muy profunda”.

Sarcófago bajo el baldaquino. Basílica del Santo en Toulouse (Francia).

Sarcófago bajo el baldaquino. Basílica del Santo en Toulouse (Francia).

Un siglo más tarde, San Hilario hizo construir una capilla de madera sobre aquella tumba, a fin de convertirla en lugar de oración, aunque muy pronto se perdió el recuerdo de su ubicación. En el siglo VI, el duque Leunebaldo y su esposa Beretrunde encontraron la tumba y edificaron la iglesia de San Saturnino del Toro (Saint Sernin-du-Taur), que en el siglo XIV tomó el nombre de Notre-Dame-du-Taur. Parece que en un principio la sepultura del santo estaba en el camino de Cahors, al norte de Toulouse y que existía en tiempos de San Hilario.

Según el Misal Mozárabe, que proporciona algunos datos de aquel primer traslado, esta tumba muy pronto fue rodeada por otras tumbas cristianas, constituyéndose uno de los primeros cementerios de las Galias, aunque era tan modesta que los cristianos decidieron construirle una más noble. El obispo San Silvio y su sucesor, San Exuperio, solicitaron a los emperadores Arcadio y Teodosio II la traslación de las reliquias a la definitiva iglesia de San Saturnino. La Misa Mozárabe de San Saturnino trata de todos estos temas, mezclando acontecimientos históricos de los cuales, se conoce muy poco. Esta iglesia – construida por San Silvio o por San Hilario – ya no existe, pues fue destruida por los sarracenos en el año 721. En el año 1952 se iniciaron unas excavaciones en aquel lugar a fin de sacarla a la luz.

La construcción de la actual basílica que alberga el cuerpo del Santo se inició en el año 1060. Tenía cinco naves, once arcos, un crucero, un coro circundado por un corredor y diversas capillas: este era el diseño primitivo. Pero entre los siglos XIII y XIV fue profundamente remodelada. El día 6 de septiembre del año 1258, las reliquias de San Saturnino fueron puestas en el coro, aunque actualmente se encuentran en un precioso sarcófago bajo un baldaquino del siglo XVII. En la cripta-tesoro de la basílica se encuentran los cuerpos y reliquias de otros muchos santos y, entre ellos, un relicario de principios del siglo XIII que contiene algunas reliquias del santo obispo.

San Gregorio de Tours, aunque vivió en el siglo VI, ofrece algunos datos que demuestran que ya en el siglo III San Saturnino era considerado patrono de Tolosa; y eso es cierto, pues existen otros documentos que indican que Saturnino fue uno de los santos que gozó de un culto más antiguo en las Galias.

Sarcófago que guarda las reliquias del Santo en su basílica de Toulouse  (Francia).

Sarcófago que guarda las reliquias del Santo en su basílica de Toulouse (Francia).

El Martirologio Jeronimiano lo menciona el día 29 de noviembre (y el 30 de octubre como fecha de su traslación hecha por San Exuperio). La Iglesia Universal lo conmemora el 29 de noviembre. Es un santo muy popular en Francia y en España y en la Edad Media, su culto estuvo unido a los grandes caminos de peregrinación, como el Camino de Santiago. Existen testimonios de que su culto en Pamplona data del siglo X, cuando en Navarra se instalaron los francos, que construyeron una iglesia para honrar al santo. Alrededor de ella se formaron algunos núcleos que dieron lugar al llamado “Burgo de San Serenín”.

En Francia hay cuatro regiones o zonas que lo honran de manera muy especial: la de Toulouse (Commiges, Oleron, Dax…), la del mediterráneo (Narbona, Béziers, Arlés, Aix, Marsella…), la relacionada con el Camino de Santiago (Rodez, Albi, Clermont, Lyon, Autum…) y finalmente, la región cercana a París (Meaux, Senlis, Chartres, Rouen, Beauvais…). En España es patrono de diversas localidades, especialmente en el noreste del país.

Quiero destacar un dato curioso. San Saturnino de Tolosa es uno de los santos a los que se le conocen más nombres: Atorne, Atournis, Sadourny, Satornis, Saturnin, Saunin, Sauny, Saurin, Savorgnan, Savournin, Sorlin, Sornin, Cenin, Zaormino, etc. Además, goza de gran fama como santo taumaturgo, sobre todo como sanador de las personas que padecen de vértigos. Habitualmente, se le representa con un toro salvaje y se le tiene como protector de las corridas de toros, aunque sin precisar si debe proteger al toro, al torero o al espectador.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– DE GUISEY, Oddo, “Histoire de Saint Sernín, évêque de Toulouse”, Toulouse
– FEROTIN, M., “Liber Mozarabicus Sacramentorum”, París 1912.
– GARRIGUES, M.O., “Bibliotheca sanctorum, tomo XI”, Città N. Editrice, Roma, 1990
– REY, R., “La basilique de Saint-Sernin de Toulouse”, Toulouse, 1930.

Enlaces consultados (12/01/2014):
http://www.basilique-saint-sernin.fr/
http://es.wikipedia.org/wiki/Saturnino_de_Tolosa

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