San Serafín de Vyritsa, hieromonje ortodoxo ruso

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Vamos a escribir hoy sobre uno de los santos más famosos entre los monjes rusos contemporáneos: San Serafín de Vyritsa, que nació en el seno de una familia de campesinos, el día 31 de marzo del año 1866, en el pueblecito de Vakhromeevo Arefinskoy, perteneciente al distrito municipal de Rybinsk, en la región de Yaroslavl. Su padre se llamaba Nicolai Nicolaevich y su madre, Khionia Alimpievna Muravyov. Al bautizarlo al día siguiente de su nacimiento, se le impuso el nombre de Basilio, por lo que su nombre completo era Basilio Nicolaevich Muravyov.

Él y sus dos hermanas fueron educados piadosamente, viendo cómo en su casa se ayudaba a los necesitados, se daba refugio a los peregrinos, calor y alimento a los pobres. Cuando el tiempo lo permitía, la familia realizaba peregrinaciones a los monasterios cercanos y fue en uno de ellos – la Laura de la Santísima Trinidad y de San Sergio en Getsemani – donde conoció al venerable monje Bernabé Merkulov (San Bernabé de Getsemaní), quién le enseñó las virtudes de un monje ermitaño. Con sólo diez años de edad, su padre murió de tuberculosis y poco tiempo después, su hermana Olga. Al estar su madre enferma, él se tuvo que convertir en el sostén de la familia.

Pero pronto la suerte llamó a las puertas de su casa, pues un comerciante de San Petersburgo lo invitó a la capital para que fuera a trabajar a una de sus tiendas. Allí demostró que era un muchacho diligente, que nunca faltaba al trabajo y que consiguió ganarse la confianza de la clientela y del propietario. La casi totalidad del salario, la enviaba a su madre enferma. Pero Basilio añoraba la vida monástica y cuando tenía unos catorce años de edad, se acercó a la Laura de San Alejandro Newsky a fin de reunirse con su egumeno. Allí, de rodillas y llorando le expresó su deseo de hacerse monje, pero en respuesta, recibió una amonestación, que resultó ser profética: tenía que permanecer en el mundo para hacer obras de caridad, formar una familia piadosa, criar a sus hijos y luego, de común acuerdo con su esposa, ambos se convertirían en monjes: “Estás destinado a caminar por el mundo, por un camino lleno de baches y con muchos dolores. Todo lo harás conforme te lo inspire Dios y tu conciencia y ya llegará el momento en el que el Señor te lo recompensará”.

Relicario con diversos objetos personales del Santo.

Relicario con diversos objetos personales del Santo.

Así pues, cumplió estas recomendaciones durante cuarenta años: siguió con sus tareas, primero trabajando como aprendiz, pero ascendiendo de categoría llegando incluso – con sólo dieciséis años de edad – a representar a su jefe en reuniones en otras ciudades rusas. Posteriormente, en el año 1892, abrió su propio negocio: con una amplia experiencia y con importantes relaciones comerciales, organizó una empresa de recolección y venta de pieles rusas, que le permitió exportar sus mercancías a Alemania, Austria, Hungría, Dinamarca, Gran Bretaña, Francia y a otros países europeos e incluso a los Estados Unidos. Ni la Primera Guerra Mundial afectó a sus negocios, pues poseía unas habilidades extraordinarias. Continuamente visitaba Viena, Berlín y Varsovia asistiendo a cuantos congresos y exposiciones se organizaban sobre esta actividad.

En el 1894 se casó con Olga Ivanovna Netroninoy – con la que tuvo tres hijos – y un año más tarde se convirtió en miembro de pleno derecho de la Sociedad para la difusión del conocimiento comercial en Rusia, ingresando asimismo en la Escuela Superior de Comercio. En 1895 nació su hijo Nicolás y poco después, su hija Olga, que murió siendo un bebé. A partir de ese momento, Basilio y su esposa decidieron vivir como hermanos, pues ya habían cumplido la primera parte de la amonestación profética. Su tiempo libre, era dedicado a las celebraciones litúrgicas y a la organización de comedores sociales, en los cuales, en complicidad con sus vecinos, ofrecía diariamente comida a todos los necesitados. Asimismo, mantenía casas de beneficencia y hospitales públicos.

Además del asesoramiento que recibía del padre Bernabé (San Bernabé de Getsemaní), Basilio consiguió una amistad increíble y un cierto parentesco espiritual con el archimandrita Teófanes Bystrov, que era confesor de la familia imperial y futuro arzobispo de Poltava y que en aquellos años, era inspector de la Academia Teológica de San Petersburgo; por todo ello, Basilio era bien conocido en los círculos de la iglesia metropolitana, como un laico muy piadoso y un gran filántropo. Así ha quedado constancia en los archivos de la Mitropolia.

Vista de la piedra sobre la que estuvo orando el Santo mil noches durante la Segunda Guerra Mundial.

Vista de la piedra sobre la que estuvo orando el Santo mil noches durante la Segunda Guerra Mundial.

A principios del siglo XX, vivía en una modesta casa en Yaroslavl, pero en el año 1906 se compró una casa más grande en Tiarlevo, que es un pueblo muy pintoresco, situado entre Tsárskoye Selo y Pavlovsk y allí se fue a vivir con su esposa, buscando una tranquilidad que en la ciudad no tenía. Como he dicho anteriormente, viajaba mucho al extranjero y, como su empresa era altamente rentable, tenía unos ingresos medios de noventa mil rublos al año, cantidad más que considerable. Pero el éxito, la fama, su buena salud y su familia no colmaban todas sus aspiraciones y siempre seguía teniendo in mente, que Dios quería algo mas de él.

En el año 1914, su hijo Nicolás estuvo a punto de convertirse al catolicismo, abandonando la Universidad de San Petersburgo, pero finalmente no lo hizo e ingresó en el Ejército del Aire, el cual tuvo que abandonar dos años más tarde a causa de una conmoción cerebral, siendo tratado en el hospital de San Nicolás. Finalmente se casó con una judía – Evgenia Lyubarskaya – y se establecieron en Rybinsk, cerca de donde había nacido su padre.

Con unos cincuenta años de edad, Basilio tuvo un sueño: iba en peregrinación para visitar el monasterio de San Nicolás, pero se perdió en el camino y se adentró en un bosque. Allí había un anciano al que se dirigió solicitándole información para retornar al camino correcto; el anciano tenía una mochila en la espalda y un hacha en su mano y él se dio cuenta de que era San Serafín de Sarov.

Capilla construida sobre la tumba del Santo.

Capilla construida sobre la tumba del Santo.

El 13 de septiembre del año 1920, con cincuenta y cuatro años de edad, Basilio Nicolaevich Muravyov presentó su solicitud de ingreso en la Laura de San Alejandro Newsky, iniciando el noviciado cuando era vicario del monasterio, el archimandrita Nicolás Jarushevich, quien posteriormente sería metropolitano de Kolomna. Su esposa Olga ingresó al mismo tiempo como novicia en el monasterio Novodevichy, tomando el nombre de Cristina; previamente, había cerrado su negocio, aseguró el bienestar de todos sus empleados, abandonó todos sus bienes y, sólo a su abadía, donó cuarenta mil rublos de oro. Ayudó también al convento en el que había entrado su esposa, al monasterio Vyksunskogo de la región de Nizhny Novgorod y a otros monasterios. Tuvo claro las palabras de Cristo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme” (Mateo, 19, 21).

Allí, en la Laura de San Alejandro Newsky, al ser tonsurado, tomó el nombre de Bernabé, en memoria del viejo hieromonje Bernabé de Getsemaní. Fue ordenado de diácono y posteriormente, el 29 de agosto del 1921, de presbítero, por el metropolita de Petrogrado, San Benjamín Kazán.

El 26 de septiembre del año 1924, su hijo Nicolás fue arrestado. En el interrogatorio al que fue sometido se pudo comprobar que las autoridades bolcheviques estaban interesadas en indagar sobre una relación imaginaria que pensaban tenía su familia – padre incluido – con los círculos monárquicos en el extranjero. El monje Bernabé también fue interrogado. Un año más tarde, Nicolás fue puesto en libertad y retornó a su casa en Rybinsk.

Desde 1926 a 1929, el monje Bernabé estuvo como sacerdote en la Laura de San Alejandro Newsky. Probablemente, en el 1927, al recibir el gran skema, fue cuando cambió su nombre definitivamente por el de Serafín en honor a San Serafín de Sarov, distinguiéndose por el don de clarividencia, siendo el confesor de miles de seglares ortodoxos (decía habitualmente: “Yo soy el trastero donde toda la gente deposita sus aflicciones”, así como “Si adquieres el espíritu de la paz, miles de almas se salvarán a tu alrededor”) y tratando de imitar por todos los medios a su maestro San Bernabé de Getsemaní.

Vista de la tumba del Santo en Vyritsa.

Vista de la tumba del Santo en Vyritsa.

En la primavera del año 1930, por consejo de los médicos y con el consentimiento del metropolitano San Serafín Chichagova, abandonó la Laura de San Alejandro Newsky y se estableció en Vyritsa, junto al arcipreste Leónidas Epifanio. Los alemanes ocuparon Vyritsa en agosto del año 1941 y aunque estaba enfermo, durante la ocupación alemana, con la intención de implorar la salvación de su patria, San Serafín se pasó más de mil noches seguidas orando sobre una roca a la intemperie, ante un icono de San Serafín de Sarov. Aunque no podía caminar sin ayuda, todas las noches acudía a su lugar de oración, a pesar del frío, el viento, la nieve o la lluvia; así, todos los días durante los largos años de la guerra. Hay quienes atribuyen la liberación de San Petersburgo a las oraciones de San Serafín de Vyritsa.

Falleció durante la cuarta semana de Cuaresma, el día 21 de marzo (3 de abril según el calendario juliano), del año 1949. Los servicios fúnebres fueron oficiados por el metropolita Vladimir Kotljarov de San Petersburgo y Ladoga, quien estuvo acompañado por el arzobispo Proclo Hazov de Simbir y más de cien sacerdotes. El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el mes de agosto del año 2000, decidió su canonización. La ceremonia tuvo lugar en San Petersburgo, el día 1 de octubre del mismo año y sobre su tumba, se construyó una capilla de madera. El 3 de abril del 2009, en el sesenta aniversario de la muerte de San Serafín, Su Santidad el Patriarca Cirilo de Moscú, ofició en la Iglesia de Kazán, la Liturgia de los Presantificados.

No se le conoce escrito alguno, salvo varios poemas que, al parecer, escribió con la ayuda del metropolita San Manuel Lemeshevskaya.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FILIMONOV, V.P., “El hieroschemamonje Serafín de Vyritsa y el Gólgota ruso”, San Petersburgo, 1999.
– FILIMONOV, V.P., “San Serafín de Vyritsa”, Editores Satis, San Petersburgo, 2008.
“Bendito Vyritsa. Historia del ascetismo”. Publicación de “El arte de Rusia”, San Petersburgo, 2010.

Enlace consultado (08/08/2013):
– http://serafim.com.ru

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