San Simón Cireneo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Cristo cargando la cruz", óleo de Tiziano Vecellio, ca. 1565. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

“Cristo cargando la cruz”, óleo de Tiziano Vecellio, ca. 1565. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Introducción
En el drama de la Pasión de Cristo intervienen muchos personajes, algunos de ellos con una intervención fugaz, pero que trasciende por el gesto con que participaron. Hay personajes antagónicos, que sin duda desagradan por sus desatinadas actuaciones, pero también destacan otros por sus actitudes valientes y llenas de humanidad. Cada uno de nosotros hemos sido Pilato, Herodes o Judas y podemos ser Juan el discípulo amado, Pedro que llora su pecado, la valiente Verónica que atraviesa barreras para reconfortar a Cristo o tal vez ser el Cireneo que le ayudó a cargar la Cruz. Todos somos un poco o mucho de estos personajes, sin embargo, lo más adecuado es que imitemos al protagonista principal de esta historia, el Señor Jesús, que en su Pasión dolorosa no hacía sino callar, entregarse mansamente por nosotros y reconciliarnos con el Padre Eterno.

El Evangelio de Marcos
Los Evangelios sinópticos coinciden en narrar la participación de Simón Cireneo en la Pasión de Cristo, pero es el Evangelio de Marcos quien nos da una referencia que conviene analizar: “Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz. Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: lugar de la Calavera”. Marcos 15, 21-22. Este texto nos refiere como un hombre llamado Simón, originario de Cirene, en Libia, estaba presente en Jerusalén durante la Pascua judía de ese año y de pronto y sin quererlo, se vio inmerso en el drama de Cristo. Su camino se cruzó con el del Nazareno esa trágica mañana y después ya nada fue lo mismo.

Luego, Simón de Cirene desaparece como llegó, si conocerse su origen, sin saberse nada sobre su perfil, fisonomía o carácter, no sabemos ni cuándo ni donde murió, más el Evangelio nos da un dato interesante: Simón era padre de Alejando y Rufo. El Evangelio de Marcos, escrito para la primera comunidad cristiana, comparte esta noticia para referir que unos integrantes de la misma tuvieron por parte paterna, una relación providencial con el Mesías. De lo anterior se puede asegurar con certeza que Simón escuchó el kerigma luego de la Resurrección del Señor y creyó en Cristo como Redentor; esta experiencia de fe la transmitió a su familia y así, el hombre que ayudó a Cristo a cargar su cruz tuvo también una pascua personal que le hizo pasar de las tinieblas de la ignorancia a la luz de la fe.

Simón Cirineo ayuda a Cristo con la cruz. Óleo de Tiziano, Museo Nacional del Prado, Madrid.

Simón Cirineo ayuda a Cristo con la cruz. Óleo de Tiziano, Museo Nacional del Prado, Madrid.

Simón y la Cruz
¿Cuáles serían los pensamientos y los sentimientos de Simón sobre su experiencia? Lo más probable es que haya estado disgustado por esa arbitraria elección sobre su persona; con miedos y a regañadientes aceptó ayudar al condenado a muerte, con el pensamiento de la impureza legal que adquiría al socorrerlo. No podemos determinar cuánto tiempo y qué distancia recorrería, lo que si podemos aceptar es que al llegar a la cumbre del Calvario, Simón era otro; es que cuantos colaboran con Cristo terminan identificándose con Él, llegando a amarlo y confundiéndose con su vida. Es fácil suponer el cambio en el corazón del Cireneo, tal vez una mirada del Señor le despertó simpatía y luego, en él, comprendió la inocencia del reo y protestó por esa injusticia. El desagrado por cargar la Cruz pronto se le convirtió en una afición por ayudar Jesús de Nazaret y no es difícil que haya reprochado a los verdugos y recriminado a sus acusadores su mezquindad y alevosía.

¿Permaneció Simón en la Ciudad Santa luego de la Muerte del Redentor? Aunque no es seguro, nada se opone a esta conjetura. La solidaridad verdadera con quien sufre se debe demostrar hasta el final, no antes. Eso es la verdadera caridad y no simple filantropía; y en lo secreto del alma del Cireneo, él intuía que ese drama del Viernes Santo no podía concluir allí. La posterior Resurrección de Cristo es el culmen de la Redención y siendo la voluntad de Dios que todos los hombres crean en su Hijo y que se salven, la predicación apostólica que comenzó en Pentecostés y que anuncia este mensaje, tuvo acogida en Simón todavía presente en Jerusalén o cuando esta noticia llegó hasta Cirene si es que no hubiera estado ya allí. Entonces, Simón se agregó a la naciente comunidad, compartiendo su experiencia con los primeros discípulos y desde luego, con sus hijos Alejandro y Rufo.

"Compasión", lienzo del pintor decimonónico William Adolphe Bouguereau. Museo de Orsay, Francia.

“Compasión”, lienzo del pintor decimonónico William Adolphe Bouguereau. Museo de Orsay, Francia.

Nosotros y la Cruz
Cada uno de nosotros debe cargar su cruz cotidiana y seguir a Cristo. Esa cruz está hecha a la medida de quien la porta, ni más pesada o liviana; este peso nos ayuda a sobrellevarlo el Señor Jesús, que sabe de cargas y quiere hacer la nuestra más liviana. Para eso, nos manda también, para ser cireneos de quienes se caen bajo el peso de las dificultades que no han sabido enfrentar, para acompañar la soledad del que vive en abandono, para mitigar la tristeza del que ya no tiene consuelo, para dar la palabra de aliento a quien se ha hundido en la desesperación, para remediar las necesidades económicas que asfixian, para dar el consejo atinado a quien no sabe qué hacer en tal o cual circunstancia, para ser las manos del que no puede trabajar, los pies del que no puede moverse, la voz del que se ha quedado callado. La Pasión de Cristo sigue siendo actual y es necesaria nuestra ayuda para llevarla a buen término.

Culto
Simón de Cirene no está canonizado ni aparece en el Martirologio Romano. Nadie, o mejor dicho, casi nadie lo llama San Simón Cireneo; sin embargo, hay diversos calendarios en México que lo refieren como tal y señalan su fiesta el 1 de diciembre. Además, algunas iglesias orientales sí lo reconocen como tal.

San Simón Cireneo puede ser encontrado en la quinta estación de Viacrucis, cuyo origen histórico es innegable. Su figura también es infaltable en la representación del Viacrucis viviente, donde quien lo representa, hace lo posible por expresar la cooperación de este hombre con el Salvador para que pudiera llegar al Gólgota y ofreciera allí su vida en sacrificio por nuestra salvación.

Humberto

“La Pasión de Cristo” (2004): Simón de Cirene carga con la cruz

“La Pasión de Cristo” (2004): Simón de Cirene defiende a Jesús

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