San Trifón Scripcenco, archimandrita del monasterio Svyatogorsky

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Foto del santo.

Foto del santo.

Se llamaba Ticón Scripcenco Vasilievich y había nacido en el año 1865 en el seno de una familia de campesinos en la localidad de Sumy, en la provincia de Kharkov. Su primera educación la recibió en la escuela parroquial, mostrando desde pequeño una cierta inclinación a la soledad y al recogimiento. Con veinticuatro años de edad marchó al monasterio de la Asunción de Kharkov donde ingresó como novicio el 17 de enero del 1890 y después de pasar un largo período de prueba fue tonsurado como monje el 13 de julio de 1897 tomando el nombre de Trifón; un mes más tarde fue ordenado de diácono y en el 1899 fue ordenado de sacerdote, asumiendo la responsabilidad de ecónomo del monasterio el 27 de marzo del año 1903.

Cuando el 5 de marzo del 1909 murió el archimandrita del monasterio de San Demetrio Ryasnyansky, fue nombrado abad del mismo, pero a la muerte del archimandrita Basiano de Svyatogorsky, tuvo que marchar a dicho monasterio para ocupar su puesto de manera provisional. De esta manera se convirtió en el cuarto abad del monasterio Svyatogorsky después de su renovación en el año 1844. Como demostró una elevada responsabilidad en el desempeño de este cargo, el 1 de octubre del 1910 fue elevado a la dignidad de archimandrita. Durante su mandato el monasterio floreció de manera sorprendente, no solo por el aumento del número de monjes, sino por su producción agrícola y comercialización de sus productos.

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En los años previos a la Revolución Bolchevique, el monasterio destacó no solo por su actividad exterior sino por la estricta vida altamente espiritual de sus monjes. El monasterio funcionaba como si fuera una empresa que comercializaba sus productos pero que al mismo tiempo desarrollaba una inmensa actividad caritativa en toda su comarca, todo gracias a la simbiosis de sus monjes que sabían compaginar su trabajo material con su vida de oración. Se llevaban a rajatabla las estrictas normas litúrgicas que San Germán Glysha había implantado y que fueron respetadas por todos sus sucesores y – al estilo en que lo había realizado San Arsenio el Grande -, también se respetaba la soledad, el silencio y la oración. Se trabajaba y se rezaba, sin ser benedictinos, se llevaba a la práctica el célebre “Ora et labora” de San Benito.

Icono ortodoxo ucraniano del santo.

Icono ortodoxo ucraniano del santo.

San Trifón amplió las dependencias del monasterio y construyó nuevos edificios en el complejo monástico, entre ellos la iglesia de Todos los Santos y un cementerio bajo su cripta, donde él mismo quería ser sepultado. Pero los acontecimientos del 1917 echaron al traste parte de sus proyectos, pues el nuevo gobierno soviético saqueó el monasterio y dispersó a sus monjes. Entre 1917 y 1922 experimentó en su propia carne la ruina a la que era sometido el monasterio; así nos lo cuenta Lucas Gritskevich, diácono del mismo: “Sobre las dos de la madrugada del 15 de enero de 1919 invadieron el monasterio más de mil soldados armados con fusiles, entraron destrozando las iglesias, intimidando a los monjes y exigiendo las llaves donde se guardaban todos los utensilios litúrgicos y todo el dinero que existiese en el monasterio. Amenazaron a los monjes con dispararles en la cabeza, golpeándolos e insultándolos. Al padre abad le dijeron que a las siete de la mañana le “ajustarían las cuentas” y destrozándolo todo, provisionalmente, se fueron. A esa hora regresaron cuando los monjes se disponían a celebrar la Divina Liturgia, arrastraron a los sacerdotes, destrozaron los ornamentos y el iconostasio y torturaron al abad. A los monjes los pusieron en fila y comenzaron a enseñarles artes marciales; muchos de ellos fueron torturados, golpeados, empujados, obligados a andar descalzo sobre la nieve, los raparon y les obligaron a fumar y a beber vinagre. Así estuvieron toda la mañana y sobre las dos de la tarde, los condujeron al refectorio y maldiciendo y blasfemando, abusaron de ellos”.

“El 23 de abril del 1922, con el pretexto de “cumplir la voluntad de las masas trabajadoras”, obligaron al abad y a los monjes a entregar todos los objetos que no estuviesen consagrados. Los monjes fueron congregados en la Catedral del monasterio y les obligaron a entregar todos los objetos personales incluso los recuerdos familiares, la vajilla, relojes, lámparas, etc. Al padre abad le arrancaron la cruz pectoral y le obligaron a ponerse una simple de palo. Como vieron que en su conjunto, los objetos tenían poco valor, robaron los ornamentos, los vasos litúrgicos, los iconos, el mobiliario de la iglesia, o sea, todo y para evitar ser acusados de robos, hicieron firmar a los monjes unos papeles diciendo que los entregaban voluntariamente. Como el padre abad se negó a firmar, lo amenazaron con dispararle. De esta manera, en total se llevaron más de mil objetos, personales, monacales y litúrgicos”.

Exhumación de los restos del santo en el cementerio de Svatovo Lucka.

Exhumación de los restos del santo en el cementerio de Svatovo Lucka.

Del 8 al 12 de junio de ese mismo año celebraron una especie de audiencia en el Tribunal Revolucionario Provincial de Donetsk, donde juzgaron a nueve monjes encabezados por el archimandrita Trifón. Fueron acusados de ocultación de bienes eclesiásticos que tenían que ser embargados para aliviar el hambre de la población. De fiscal actuó Aleksandr Samohvalov, que era el mismo que había realizado previamente el pillaje del monasterio. Esta misma pantomima de juicio fue celebrada en otros muchos lugares de la URSS, siendo condenados a morir fusilados muchos de los monjes y sacerdotes injustamente juzgados.

Durante el proceso, Bakhmutsky Samohvalov rehusó de acusarle de los principales cargos a fin de evitar un duro castigo y acusó solamente a los monjes de libertinaje. A pesar de que los activistas de los derechos humanos se opusieron a la investigación de tales denuncias diciendo que los monjes no podían ser acusados de comportamiento inmoral, los interrogatorios de los falsos testigos mostraron todo tipo de contradicciones. Finalmente fueron acusados de actividades contrarrevolucionarias y condenados a una pena de cinco años de trabajos forzados. Fue un veredicto sorprendentemente suave en aquella época. Este es el texto: “Guiados por la revolucionaria conciencia socialista proletaria y en justicia, este tribunal condena al archimandrita Trifón Scripcenco y al monje Nicón Kravtsov a dos años de trabajos forzados con encarcelamiento; se condena a los hieromonjes Miguel Halushho y Daniel Kosorukova y a los diáconos Desiderio Zagnovko y Lucas Gritskevich a un año de trabajos forzados con encarcelamiento y a los monjes Lucio Slusar e Isaac Grebennikov a seis meses de trabajos forzados en custodia. Sin embargo, teniendo en cuenta la avanzada edad de algunos de los acusados y que en su detención no han mostrado ninguna peligrosidad esta condena se considera condicional”. Realmente si que fue suave la condena cuando todos pudieron haber sido fusilados.

Urna actual del santo en el monasterio Svyatogorsky.

Urna actual del santo en el monasterio Svyatogorsky.

Aun así, los monjes fueron expulsados del monasterio. Antes de marcharse, San Trifón tonsuró al que posteriormente sería su sucesor, San Juan Streltsov, quién fue ordenado como sacerdote y que vivió con algunos de los monjes expulsados. El archimandrita Trifón fue enviado a cumplir su condena de trabajos forzados y una vez cumplida, no se le permitió regresar a su región natal de Kharkov. Como él no quería vivir lejos del monasterio Svyatogorsky, decidió habitar en la localidad de Svatovo Lucka, situada a unos setenta kilómetros del mismo, pero perteneciente a otra región diferente, la región de Lugansk. Allí vivió hasta su muerte, ocurrida a las cuatro de la tarde del domingo 14 de mayo del año 1939. El arcediano Abrahán, que también fue expulsado, nos cuenta: “Nuestro abad Trifón tuvo que vagar por varios monasterios; intentó vivir en soledad en las montañas del Cáucaso, pero fue perseguido y expulsado y después de tanto vagar, se estableció en Svatovo Lucka donde murió con setenta y cuatro años de edad”.

San Trifón Scripcenco fue un hombre simple, sencillo y afable a quién gustaba leer las Sagradas Escrituras, especialmente el Libro de los Salmos. Trató de manera paternal a todos sus monjes y no consintió que ninguno de ellos se sintiese obligado a acompañarlo hasta el día de su muerte. Fue sepultado en una sencilla tumba en la localidad donde murió y donde fue oficiado su funeral, tumba que las autoridades intentaron camuflar a fin de que no fuera meta de peregrinación, pero que sin embargo nunca fue olvidada por los fieles.

Urna actual del santo en el monasterio Svyatogorsky.

Urna actual del santo en el monasterio Svyatogorsky.

El 6 de junio del año 2002, con la autorización del metropolita Hilarión Suka, del obispo Alipio Pogrebnvak y del archimandrita Arsenio Yakovenko, se abrió la tumba y se encontraron los restos que estaban cubiertos con los ornamentos sacerdotales con los que había sido sepultado y las reliquias fueron llevadas al monasterio Svyatogorsky. El 8 de mayo del año 2008, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, considerando la vida, obras, milagros y culto popular recibido por el archimandrita Trifón, tomó la decisión de canonizarlo celebrando su memoria el día 14 de mayo. La ceremonia propiamente dicha fue llevada a cabo el 12 de julio del 2008.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (15/06/2015):
– http://days.pravoslavie.ru/Life/life1130.htm
– http://svlavra.church.ua/prp-trifon-ispovednik-arximandrit-svyatogorskij-1939/

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