Una cuestión polémica: los niños asesinados por los “judíos”

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Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Fresco del Beato Anderl von Rinn en gloria.

Hoy en este presente artículo, quisiera dar a conocer un fenómeno que derivó del fuerte antisemitismo en la Europa Medieval y Moderna, dando como origen a muchos cultos locales, aún hoy en día siendo venerados, a pesar de no gozar con la aprobación oficial de la Iglesia Católica: son los llamados “libelos de sangre” es decir de supuestos asesinatos rituales cometidos presuntamente por judíos, teniendo como principales víctimas a niños. Muchos de estos relatos y “confesiones” fueron obtenidos bajo tortura. Estos casos son mera calumnia propagada en una época donde la superstición y el oscurantismo predominaba las conciencias de la sociedad. Ahora explicaremos las causas de estos hechos y los presuntos “mártires” que gozaron o gozan de culto.

Un factor predominante: el antisemitismo en la Europa Cristiana
Es interesante considerar que cuando hablamos de antisemitismo nos remontemos a la época del Holocausto de Hitler en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, por muy duro que es de aceptar, estos hechos tuvieron gran relevancia durante la Edad Media, predominada por el cristianismo en su mayoría. Si en la cultura judía, la Torá prohibía de manera determinante el asesinato, la cuestión quedaría en la “veracidad de los hechos” con la que muchas historias se narraban de estos casos. En el judaísmo, como podemos atestiguar en las Sagradas Escrituras, la sangre y otros fluidos son considerados impuros, por lo que cuando se sacrificaban a los animales, la sangre no podía ser consumida y tenía que ser extraída y enterrada. Asimismo, el sacrificio humano fue considerado como aberrante y factor de separación entre los paganos cananeos y los hebreos.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Imagen procesional de San Cristobalito de la Guardia.

Durante la Edad Media, era común en las ciudades tener población judía entre la sociedad cristiana, viviendo de manera relativa entre periodos de tolerancia, así como de intransigencia. Los argumentos que se utilizaban para justificar la persecución fueron primeramente a través de numerosos escritos de algunos padres de la Iglesia, tal es el caso de Melitón obispo de Sardes, que constituyó el llamado mito del deicidio, es decir, del asesinato de Dios. Melitón expresaba: “Dios ha sido asesinado, el Rey de Israel fue muerto por una mano israelita”.

En la tradición cristiana los judíos fueron comparados con la figura de Judas, facilitando un estereotipo negativo del pueblo judío. En ciertos momentos éste fue víctima de conversiones forzadas, acusaciones calumniosas, expropiación a sus propiedades y abierta hostilidad; por ejemplo, en España, es conocido el caso de San Vicente Ferrer, con su famoso lema: “Bautismo o muerte”, así como su opinión sobre los judíos; “la señal de Caín está puesta sobre ellos y es el olor que exhalan”. Numerosos predicadores de manera frontal atacaron al judaísmo y lo persiguieron, decomisando sus escritos sagrados, e incluso incitando a revueltas abiertas en algunas ciudades, tal es el caso de Valencia en 1391 y Barcelona, así como en otras poblaciones ese mismo año.

Una mera calumnia: los libelos de sangre
Centrándonos en el tema, queda responder a una pregunta ¿qué son los llamados libelos de sangre?; son acusaciones falsas, en las que se decía que los judíos realizaban crímenes empleando sangre humana durante sus rituales religiosos. Por lo general las víctimas principales eran los niños que no habían alcanzado la pubertad.

Éstos, según los escritos y crónicas de la época, eran secuestrados o comprados en una fecha determinada; generalmente los relatos describen que esto ocurría cercana la Pascua Judía, y que eran recluidos en casas particulares, a veces en sótanos o en las sinagogas. Generalmente se hacía esto de noche cuando todos los miembros de la comunidad se reunían. Se recreaba la pasión de Cristo, sometiendo al infante a torturas y humillaciones, como pinchazos, golpes, estrangulación, etc. Finalmente se dice, eran coronados de espinas y crucificados para que la sangre brotase y esta fuese recogida en recipientes. Eran asesinadas las “víctimas” con golpes de mazo o apuñalados, siendo utilizados los cadáveres para la magia negra y otras estupideces. La sangre era utilizada para preparar el pan ácimo para el Pessah (la Pascua).

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Grabado de Santo Dominguito del Val crucificado.

Estas patrañas, realmente son asesinatos sin resolver, cuyo medio más fácil es culpabilizar a los hebreos, obteniendo “confesiones” mediante la tortura, además de propagar el fervor antisemita en la zona. Incluso sirvió de fundamento para que el infante asesinado fuese considerado mártir y en varios casos venerado públicamente.

No quiero decir que se niegue la muerte de los niños, sin embargo este medio de propaganda es de escaso valor histórico y por consiguiente, calumniador. Aquí encontramos otra de las más grandes mentiras que se pueden decir, o sea, relacionar el judaísmo y la magia negra. Como decíamos anteriormente, quien hiciese los relatos, desconocía las tradiciones judías, sobre lo que se refiere a la hechicería y la adivinación. En las Sagradas Escrituras podemos encontrar citas respecto al tema. “No practiquen el espiritismo” (Levítico 19, 31), “Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor” (Deuteronomio, 18,9-14).

Como anteriormente decíamos estos sacrificios humanos son contrarios a la religión hebrea, y descartados actualmente, pero en la Edad Media, fueron muy comunes, llegando a la “canonización popular” de las víctimas, considerándolas mártires por odio a la fe.

Lista de los niños venerados como santos:
Iglesia Católica
San Simón de Trento
San Harold de Gloucester
San Werner de Oberwesel
San Robert de Bury

El pequeño San Hugh de Lincoln (no confundir con el famoso santo cartujo)
San William de Norwich
Beato Rudolph de Berna
Beato Anderl Oxner
(conocido como Anderl von Rinn)
Santo Dominguito de Val
San Cristobalito de la Guardia
(conocido como el Santo Niño de la Guardia)
Iglesia Ortodoxa
San Gabriel Zabludowski

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Lienzo de San Werner de Oberwesel.

Conclusiones
No tiene este artículo el objetivo de desacreditar el culto y la devoción a estos mártires (es cuestión personal de cada uno) sin embargo, a estas alturas, es increíble que esta misma veneración se base sin fundamento alguno en el hostigamiento y en la persecución de las minorías, con acusaciones calumniosas, además en algunos casos, relatos con similitudes, que permiten dudar de su autenticidad, siendo no comprobables y falsos los hechos narrados por distintos cronistas medievales, fruto del furor antijudío de la época. En la actualidad se sigan venerando en algunos lugares, como el caso del Niño de la Guardia, Santo Dominguito de Val, y San Gabriel (por la Iglesia Ortodoxa Polaca).

El antisemitismo es contrario a las enseñanzas del Evangelio, y como tal debe ser condenado. El respeto por los pueblos es parte fundamental de la convivencia entre culturas, que nos debe llevar al fin más importante: la paz.

René

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Webs consultadas (17/03/16):
-https://es.wikipedia.org/wiki/Antisemitismo
-https://es.wikipedia.org/wiki/Libelo_de_sangre
-https://factoriahistorica.wordpress.com/2015/01/18/libelo-de-sangre
-https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Ferrer_(santo)

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