San Wilfrido, obispo de York y de Hexham

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Escultura del santo. Oratorio de San Wilfrido, Londres (Reino Unido).

Escultura del santo. Oratorio de San Wilfrido, Londres (Reino Unido).

Pregunta: Esto más que una pregunta es una petición, que es posible que ustedes no atiendan, aunque mantengo la esperanza. He encontrado este sitio buscando información sobre el santoral, sobre mi santo como dirán algunos, aunque sin éxito. He encontrado algo de información, escasa, pero viendo la calidad del trabajo de ese blog me agradaría mucho leer alguna investigación hecha por ustedes. En fin, al grano: Espero que por favor pudiesen realizar y publicar información sobre San Wilfrido, obispo de York, aunque según algunos hubo más de uno y no se si este será el único beatificado. Muchas gracias.

Respuesta: Pues con mucho gusto atendemos tu petición y para empezar te diremos que en realidad existen dos santos con ese nombre y ambos fueron obispos de la misma sede de York: uno es conocido como Wilfrido, obispo de York y de Hexham y el otro es Wilfrido el Joven, obispo de York. Diremos algo del segundo, pero sobre todo nos explayaremos con el primero.

San Wilfrido, obispo de York y de Hexham
Las dos principales fuentes hagiográficas para conocer la vida de San Wilfrido, son la “Vita Sancti Wilfrithi”, escrita en tono halagador por el monje Esteban de Ripon poco después de la muerte del santo y la inclusión que hace San Beda en su obra “Historia ecclesiastica gentis anglorum”. Existe asimismo otras tres fuentes: una obra llamada también “Vita Sancti Wilfrithi”, escrita por Frithegod – sacerdote y poeta del siglo X -, que es realmente un duplicado de la obra del monje Esteban, aunque añadiendo los avatares que sufrieron las reliquias del santo, una crónica anglosajona de los siglos VII-VIII y otra “Vita Sancti Wilfrithi”, escrita en el siglo XII por el monje Eadmer de Canterbury, que es un biógrafo contemporáneo de San Anselmo. Como podemos ver, existe información más que suficiente como para poder conocer ampliamente la vida y obra de este santo obispo, aunque nosotros aquí tengamos que hacer un artículo breve, no demasiado extenso, a fin de que sea fácil de leer.

Reino anglosajones en el siglo VII.

Reino anglosajones en el siglo VII.

Aunque, como explicaré más adelante, con frecuencia estuvo exiliado de su diócesis, San Wilfrido fue una de las figuras más preeminentes del cristianismo primitivo en el reino de Northumbria, estando entre sus logros la defensa y adopción de la Pascua romana durante el Sínodo celebrado en Whitby en el año 644, la introducción de la Regla de San Benito en territorio medieval inglés, la fundación de misiones inglesas en el continente europeo, la evangelización de Sussex, la fundación de varios monasterios, la construcción de grandes templos de piedra y la transcripción de diferentes documentos y libros litúrgicos. Asimismo, fue el primer inglés que apeló en varias ocasiones al Papa en contra de las decisiones de un rey y de un arzobispo local. Cierto es que fue “algo conflictivo” y que incluso se le achacó que la pobreza no era una de sus virtudes, pero por su intensa actividad evangelizadora, inmediatamente después de su muerte, fue venerado como santo.

San Wilfrido nació en Northumbria alrededor del año 634, siendo hijo de un noble de la Corte. Siendo adolescente, estuvo apoyado por la reina Santa Eanfleda quién dispuso que fuera educado por un monje en la isla de Lindisfarne, que era el centro de influencia irlandesa en la cristiana Northumbria. El monasterio existente en esa isla, fundado por San Aidán, había jugado un papel fundamental en la conversión de Northumbria al cristianismo. Allí Wilfrido permaneció unos años, pero no estando satisfecho con vivir de esa forma aislada, se marchó a la corte del rey Kentish, en Canterbury y posteriormente a Roma, donde fue instruido por el archidiácono Bonifacio. Una vez abandonada Roma, estuvo durante tres años en Lyón, bajo la tutela del obispo San Annemundo, quién quiso casarlo con una sobrina suya, aunque Wilfrido rechazó la mano de la muchacha, decidiendo recibir la tonsura eclesiástica. En este punto, es donde queda la duda acerca de si solo ingresó en el clero o si se hizo monje. En las Galias se familiarizó con la liturgia galicana, pero fue en Roma donde aprendió el método romano del cálculo de la fecha de la Pascua, donde estudió a fondo la liturgia romana y donde se aprovisionó de una importante colección de reliquias que se llevó a su diócesis.

San Wilfrido (derecha), San Cutberto (centro) y San Aidán (izquierda). Vidriera en Acomb, Northumberland (Gran Bretaña).

San Wilfrido (derecha), San Cutberto (centro) y San Aidán (izquierda). Vidriera en Acomb, Northumberland (Gran Bretaña).

A su retorno a Inglaterra, en el año 664, San Wilfrido se convirtió en el abad de Ripón, anulando las costumbres monásticas irlandesas e imponiendo las costumbres romanas y, probablemente, la Regla de San Benito. Siendo abad, fue ordenado sacerdote por San Agilberto, obispo de Dorchester, quién lo puso bajo su protección y quién posteriormente influyó para su ascenso al episcopado. Muy pronto fue reconocido en Northumbria como el líder de la facción romanófila, favorable a Roma. La Iglesia romana y la Iglesia celta utilizaban métodos diferentes para calcular la fecha de la Pascua, por lo que en Northumbria se seguía la tradición celta durante el reinado de Oswiu, aunque su esposa Santa Eanfleda y su hijo y parte de la Corte la celebraban según el ritual romano. Esto hacía que mientras unos observaban el ayuno cuaresmal, otros celebraban las fiestas de Pascua con un banquete. Esta controversia había que resolverla y fue por esto por lo que el rey convocó un Sínodo en la Abadía de Whitby a fin de llegar a un acuerdo. La preeminente participación de Wilfrido en este Sínodo, hizo que se llevara al reino de Northumbria y, posteriormente al resto de Inglaterra, los criterios seguidos por el resto de la Iglesia de Occidente entorno a la celebración de la Pascua. Ya por entonces, en el sur de Irlanda, habían abandonado sus antiguos principios en torno al cómputo pascual, (San Columbano, obispo de Lindisfarne, había renunciado de manera inmediata al ver que su causa era una causa perdida), aunque en parte del país la costumbre celta permaneció hasta el año 704, e incluso en la abadía de Iona, hasta el 716. Wilfrido se convirtió en el clérigo más prominente del reino y en consecuencia, un año después de concluido el Sínodo, fue nombrado obispo de York.

Como tenía sus dudas acerca de la validez episcopal que pudieran conferirle algunos obispos anglosajones, Wilfrido se negó a ser consagrado en Northumbria por la imposición de las manos de dichos obispos y viajó hasta Compiègne (las Galias) donde fue consagrado por doce obispos franceses. Pero cometió un gran error: el de permanecer demasiado tiempo fuera de York, por lo que a su retorno a Northumbria en el año 666, se encontró con que San Chad (Ceada), elegido por el rey Oswiu, había ocupado su sede episcopal. Los historiadores no se ponen de acuerdo para explicar las causas de esta demora, aunque algunos han teorizado diciendo que fue debido a una rebelión contra el rey Oswiu por parte de su hijo Alhfrith. Como Alhfrith había apoyado las tesis de San Wilfrido, el rey sospechaba que el nuevo obispo le devolvía el favor y por eso impuso a San Ceada como obispo de York. Pero como acabo de decir, esto es solo una teoría. Como se le denegó su sede episcopal, San Wilfrido se retiró a la Abadía de Ripón, donde permaneció por espacio de tres años. De vez en cuando se atrevía a ejercer funciones episcopales en Mercia y en Kent, pero nunca lo hizo al norte del río Humber.

Cripta del monasterio de Hexham donde San Wilfrido depositó las reliquias traídas desde Roma.

Cripta del monasterio de Hexham donde San Wilfrido depositó las reliquias traídas desde Roma.

En el año 668, San Teodoro de Tarso se convirtió en arzobispo de Canterbury y un año más tarde, en el 669, decidió deponer a San Ceada restituyendo a San Wilfrido la sede de York. Hay que decir también que la muerte del rey Oswiu en febrero del 670, hizo que las fricciones rebajasen de tono, ayudando a asegurar el regreso de San Wilfrido a su sede. Durante nueve años, Wilfrido llevó una ingente labor apostólica en su diócesis, realizando visitas pastorales por todos los confines y tribus de la misma, fundando monasterios bajo la Regla de San Benito, creando escuelas, reconstruyendo iglesias, realizando multitud de obras de beneficencia, corrigiendo los defectos del clero, confeccionando un catálogo de los bienes de la Iglesia, mejorando la liturgia e implantando la música en las celebraciones religiosas.

Pero junto a esto, también comenzaron a aflorar algunas fricciones entre el obispo y el rey. La implacable hostilidad que Egfrith, rey de Northumbria tuvo hacía él estuvo motivada en parte por los enormes poderes y vida ostentosa que llevaba San Wilfrido y también en parte, por el estímulo y decidido apoyo que el obispo le daba a la mujer del rey – Santa Eteldreda -, que quería abandonar la Corte para abrazar la vida religiosa. Eteldreda entró en el monasterio de Coldingham y en el año 672, fundó el monasterio de Ely. Pero la segunda mujer del rey – Ermenburga -, también se opuso a Wilfrido y como el rey no aceptaba las disposiciones del obispo, lo encarceló aunque más tarde lo puso en libertad a condición de que abandonase su reino.

En el año 678, el arzobispo Teodoro, aprovechándose de esta situación, a pesar de las objeciones de Wilfrido y sin su consentimiento, dividió la enorme diócesis de Northumbria en cuatro sedes: York, Hexham, Lindisfarne y Lindsey, poniendo al frente de ellas a obispos que no eran monjes y que apoyaban el criterio celta para establecer la fecha de la Pascua, aplicando una política tendente a no disponer de grandes sedes territoriales en Inglaterra. Wilfrido se marchó a Roma apelando al Papa San Agatón contra esta decisión tomada de manera autónoma por el arzobispo de Canterbury. El Papa convocó un Sínodo en el año 679, en el que se falló a favor de reponer a San Wilfrido en su sede, aunque manteniendo la conservación de las nuevas diócesis. Wilfrido no consiguió todo que quería, pero si se aseguró de que en el decreto papal se limitara a doce el número de diócesis en Inglaterra, se respetasen los derechos de sus monasterios de Ripon y Hexham, los cuales solo respondían ante él y ante el Papa, evitando cualquier interferencia por parte de los obispos diocesanos. Durante el viaje de regreso a su sede, se quedó un año predicando en Frisia, pero al llegar a Inglaterra en el año 680 y comparecer ante el consejo real, tuvo nuevos enfrentamientos con el rey, que se negaba a aceptar el decreto papal. Nuevamente fue encarcelado y desterrado. Fue entonces cuando Wilfrido se marchó a predicar entre los habitantes paganos de Sussex, donde fundó un monasterio en la isla de Selsey. Allí estuvo cinco años y en este tiempo, se reconcilió con San Teodoro de Cantérbury.

Tabla del Santo.

Tabla del Santo.

En el año 686, San Teodoro lo hizo retornar a Northumbria donde permaneció hasta el año 691. Allí, teniendo nuevos enfrentamientos con el rey Egfrith, decidió retirarse a Mercia, donde sustituyó al obispo de Lichfield y se involucró en los esfuerzos misioneros que San Willibrordo estaba llevando a cabo entre los frisones. Recordemos que San Willibrordo también era oriundo de Northumbria y había sido monje de Ripon. En el año 695 asistió en la abadía de Ely a la exhumación del cadáver de Santa Eteldreda, de quién había sido consejero espiritual y a la que, como dije anteriormente, ayudó en su deseo de convertirse en monja aun enfrentándose al rey. En esta ceremonia se descubrió que el cuerpo de la reina estaba incorrupto y con su elevación, fue declarada santa. Este episodio está bien descrito por San Beda.

En el año 703, un Sínodo inglés decretó su expulsión de la sede de York, pero Wilfrido apeló de nuevo a la Santa Sede, consiguiendo el apoyo del Papa San Sergio I, aunque recapacitando y a fin de mantener la paz en Northumbria, aceptó ceder la sede de York a San Juan de Beverly, ocupándose él exclusivamente de la diócesis de Hexham, donde construyó el templo más bello jamás construido hasta entonces fuera de Italia y reconstruyó su monasterio de Ripon. En estos dos lugares, construyó unas bellísimas criptas, parte de las cuales han permanecido hasta nuestros días.

Icono contemporáneo del Santo.

Icono contemporáneo del Santo.

San Wilfrido murió en Oundle en el año 709, con setenta y cinco años de edad, mientras visitaba sus monasterios en Mercia. Un año antes de su muerte había sufrido un accidente cerebrovascular, por lo que previendo que finalizaban sus días, hizo todo lo posible por poner en orden la disciplina y las posesiones de sus monasterios. Fue sepultado cerca del altar de la abadía de Ripon, colocándose un epitafio sobre su tumba. En un servicio litúrgico celebrado en Ripon un año después de su muerte y en el que asistieron todos los abades de sus monasterios, fue declarado santo. Como dije al principio, inmediatamente, el monje Esteban de Ripon escribió su “Vita”.

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Aunque su festividad fue generalmente celebrada el 12 de octubre, también existe otra celebración el día 24 de abril, celebración que está relacionada con el hecho de que a finales del siglo X, el arzobispo San Odón de Canterbury transfirió las que creyó eran sus reliquias a la catedral de Canterbury. ¿Por qué digo: “a la que creyó eran sus reliquias”? Porque en el año 948 el rey Eadred destruyó la iglesia de la abadía de Ripon y fue después de esta destrucción cuando San Odón de Canterbury las buscó y trasladó. Parece que reconstruida la abadía de Ripón, San Osvaldo de Worcester, devolvió allí al menos parte de ellas.

San Wilfrido el Joven, obispo de York

Aunque sea brevemente, digamos algo sobre este otro obispo que lleva el mismo nombre y fue titular de la misma sede episcopal. Es también San Beda el Venerable el que nos dice que este San Wilfrido era uno de los cinco obispos educados en la Abadía de Whitby, bajo la dirección de la abadesa Santa Ida. Fue también el discípulo predilecto de San Juan de Berveley, que como he dicho anteriormente, fue arzobispo de York entre los años 705-718. San Juan lo hizo capellán y bajo su dirección, gobernó al clero catedralicio, aunque sin embargo, tenemos que decir que este nombramiento fue más oficioso que oficial. El mismo San Juan de Berveley lo eligió como su sucesor cuando él se retiró en el año 718.

Icono del Santo.

Icono del Santo.

Fue un obispo modélico, menos conflictivo que el Wilfrido anterior, muy caritativo con los pobres, muy celoso en la predicación, solícito en el mantenimiento de los edificios de culto y siguiendo el ejemplo de su predecesor, se retiró a la abadía de Ripon en el año 732. Allí llevó una tranquila vida monástica, muriendo en el año 745. Su fiesta se celebra el 29 de abril. Parece que sus reliquias también fueron transferidas por San Odón a Canterbury, aunque algunos autores mantienen que San Osvaldo se las llevó a Worcester, ya que este último obispo simultaneó el episcopado en las sedes de Worcester y de York.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Beda, “Historia ecclesiastica gentis anglorum”, editado por C. Plummer, Oxford, 1896
– Browne, G.F., “Theodore and Wilfrith”, Londres, 1897
– Campbell, A., “Frithegodii Breviloquium et Wulfstani Cantoris Translatio S. Swithuni”, Turín, 1950.
– Eddius Stephanus, “Life of Saint Wilfrid”, Cambridge, 1927.
– Duckett, E.S., “Santos y escuelas anglosajones”, Nueva York, 1947
– Farmer, H., “Bibliotheca sanctorum, tomo XII”, Città Nuova Editrice. Roma, 1990.

Enlace consultado (04/12/2015):
– https://en.wikipedia.org/wiki/Wilfrid

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