Santa Aquilina, virgen mártir de Byblos

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La Santa conducida al martirio. Lienzo contemporáneo en su sepulcro.

La Santa conducida al martirio. Lienzo contemporáneo en su sepulcro.

Hoy se celebra la festividad de una niña mártir, poco conocida para la tradición católica europea, pero muy venerada en el mundo ortodoxo y los católicos de Próximo Oriente: Aquilina, dicha “de Byblos” para no ser confundida con su homónima de Tesalónica, de la cual ya escribí un artículo anteriormente.

Su passio, sin embargo, es totalmente legendaria. Se sabe muy poco en realidad de esta niña que fue martirizada con tan sólo doce años de edad. Los hagiógrafos sólo se quedan con los detalles del martirio, y nada más se dice sobre su vida, a no ser el tema recurrente del relato edificante: amor extremo a Dios, consagración de la virginidad, odio hacia el paganismo… nada de esto es ciertamente relevante y, con toda seguridad, poco más que un mecanismo para rellenar lagunas. De todos modos, esta historia vale la pena ser contada.

Passio de la Santa
Nacida en Byblos (Líbano), alrededor del año 280, de su familia sólo se conoce el nombre de su padre, Eutolmio, que era cristiano como ella. Conocemos también el nombre del obispo de la ciudad, Eutalio, que la bautizó y catequizó cuando tenía seis años de edad. Y tres años después, con sólo nueve, se quedó huérfana de padre, en el momento en que estallaba la persecución de Diocleciano.

Otro dato es el de su labor en el apostolado: aún niña, Aquilina se dedicó a predicar el Evangelio. A pesar de su juventud, no tenía miedo de profesar su fe, por lo que denunció en numerosas ocasiones la falsedad de los ídolos paganos. No se saben con exactitud las circunstancias que rodearon a estos hechos, pero el caso es que Aquilina, cuando cumplió doce años, empezó a predicar por toda la ciudad de Byblos la palabra de Jesucristo. Había ya allí muchos cristianos, que no se exponían a tal riesgo, por temor al Imperio, pero ella sí lo hizo. La niña, a través de sus enseñanzas en las que se mezclaban el ardor de un profeta y la inocencia de su edad, conmovió a aquellos que acudían con asiduidad a oírla. Mediante esta labor apostólica, convirtió a muchos paganos al cristianismo, sobre todo a los jóvenes, muchachos y doncellas. Sin embargo, pronto empezó a levantar expectación: toda la ciudad quería conocer a aquella niña apóstol, y muchos se congregaban a su alrededor para sólo oírla hablar, sin interesarle lo que decía. Finalmente, la fama de Aquilina se divulgó tanto y tan lejos, que llegó a oídos de las autoridades. Era el año 292-293, y en concreto, fue un tal Nicodemo quien la denunció ante el procónsul Volusiano, el gobernante de la ciudad.

Sinaxis de los Santos celebrados el 13 de junio: Aquilina de Byblos, Trifilio, Ana y Juan de Larissa.

Sinaxis de los Santos celebrados el 13 de junio: Aquilina de Byblos, Trifilio, Ana y Juan de Larissa.

En un principio, Volusiano se admiró de que una criatura pudiera levantar tal expectación, pero cuando las masas de gentes que venían a oírla empezaron a anegar la ciudad, se inquietó con el asunto. Principalmente fue porque muchos acudieron a él quejándose de aquella niña, pues siempre ha habido por cada admirador un opositor, y tantas y tan grandes fueron las protestas, que Volusiano temió una sedición o una revuelta en la ciudad. Por eso, antes que vinieran males mayores, decidió convocar a su presencia a la apóstol y preguntarle por sus dedicaciones. “Soy cristiana”, respondió ella, “Por tanto, hago lo que debo.” Volusiano le dijo: “Estás apartando a tus amigos y compañeros de la religión y la lealtad al Imperio, con la excusa de la creencia en Cristo, el Crucificado. ¿No sabes que el emperador condena esta actitud y a todos los que participan de ella? Abandona tus predicaciones si no quieres incurrir en pena. Y para convencerte, no dudaré en usar los sufrimientos más atroces, por muy niña que seas.” Aquilina respondió serenamente: “No tengo miedo de sufrir, en absoluto. Es más, aspiro a sufrir porque así imito a mi Dios, Jesucristo, y al morir como Él, resucitaré y seré glorificada con Él.”

Mandó entonces el prefecto que la desnudaran y la ataran a una columna, para luego ser flagelada. Al cabo de unos instantes, mandó detener la tortura y le dijo de nuevo: “Ahora que has podido comprobar que mis palabras no eran en vano, reflexiona de nuevo y sé razonable. Deja de excitar a las masas con tus arengas, y podrás volver a casa sin ninguna represalia por mi parte.” “Ni tú ni Satán seréis capaces de imponerme suplicios más fuertes que mi resistencia, con el poder de mi Dios Jesús.” El prefecto sacudió la cabeza y dijo: “No quiero condenar a una niña, sería vergonzoso para mí, pero aún más vergonzoso es que yo no pueda hacer cumplir las leyes del Imperio.” Tras un momento de reflexión, Volusiano prosiguió: “Escucha y razona, pequeña: voy a darte una oportunidad. Eres libre de volver a tu casa si así lo deseas, pero tienes que dejar de predicar. En el plazo de unos días, tendrás que haber cambiado de opinión, así que contempla la ley, o no me quedará más remedio que ajusticiarte.” Aquilina miró con profundo desprecio al magistrado y replicó: “Jamás cambiaré de opinión. Estoy decidida y no me rendiré. He vivido como cristiana desde mi niñez y como cristiana debo morir.”

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo griego.

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo griego.

Desengañado al ver qué poca consideración tenía aquella niña con sus intentos por salvarla, Volusiano mandó que se la atormentara de nuevo. Atada otra vez a la columna, los verdugos desgarraron el cuerpo de Aquilina con rastrillos afilados, arrancando la piel en las primeras pasadas, y luego pedazos de carne, mientras sangraba a borbotones. “¿Dónde está tu dios?”, le dijo Volusiano, “Que venga y te libre de mis manos.” “El Señor está conmigo de un modo invisible, y cuanto más sufro, más fuerza y valor me da.” La pequeña no resistió mucho tiempo aquella barbarie y se desmayó. Los verdugos, por comprobar si fingía para que cesara la tortura, la desataron, y ella cayó a plomo contra el suelo.

Entonces los verdugos tomaron varios afilados punzones de hierro y los calentaron al rojo vivo. Luego, cuando Aquilina volvió en sí, la agarraron y le atravesaron los tímpanos con los punzones. Especifica el relato que no se contentaron con perforárselos, sino que hundieron aún más las varillas en los oídos, atravesándole el cráneo, y lo hicieron con tanta ferocidad que al cabo de un rato, Volusiano vio cómo por la nariz de la niña empezaba a rezumar su propia masa encefálica (!!!). Desvanecida de nuevo, se la dio obviamente por muerta.

El cuerpo de Aquilina fue arrojado fuera de las murallas de la ciudad, pero entonces se le apareció un ángel que la hizo levantarse, ilesa. De nuevo, por orden misma del ángel, ella se presentó ante Volusiano, quien, al verla, palideció y gritó estupefacto: “¿Cómo? ¿Acaso estoy soñando? ¿No estabas tú muerta?” Ella no respondió; de modo que el prefecto dio orden de llevarla a la cárcel y decapitarla al día siguiente, temiendo estar ante un caso de brujería.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Pero no llegaron a hacerlo, pues cuando se la llevaron para ponerle fin, la niña se hincó de rodillas, entonó una oración y a continuación se desplomó muerta (!!!) dando a entender que Dios querría habérsela llevado antes de que pudieran ejecutarla. Aún así, temiendo el verdugo que se le acusara de desobedecer una orden, fue igualmente decapitada (!!) y entonces vieron manar de su cuello leche en lugar de sangre, lo que confirmaría la santidad y la muerte sobrenatural de la niña antes de su propia decapitación. Los cristianos recuperaron su cuerpo y lo lavaron y aderezaron. Luego lo enterraron con todos los honores fuera de la ciudad, y pronto su tumba se convirtió en lugar de peregrinaje.

Culto y reliquias
No vale la pena ni comentar el relato porque, realmente, está plagado de exageraciones y elementos irreales que hacen que no pueda ser tomada en serio. En cambio, las noticias sobre su culto son muy seguras, y las reliquias también.

De su tumba original en el Líbano, que hasta hace poco se conservaba pero que perfectamente puede haber sufrido los estragos por la atroz guerra siria, sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde fueron objeto de una gran veneración. Allí se le dedicó una gran basílica en el Foro de Constantino, pero fue más tarde destruida por un incendio, concretamente en el siglo VI. San José el Himnógrafo compuso un himno en su honor. Su fiesta se celebra el 13 de junio tanto en la iglesia griega como en la latina.

Iconografía
La Santa aparece casi siempre representada como una joven o una niña de corta edad, rodeada de los instrumentos de su martirio, en particular la espada, los rastrillos o el punzón con que le atravesaron los tímpanos.

Sepulcro de la Santa.

Sepulcro de la Santa.

Es importante, como decía, no confundirla con Santa Aquilina de Tesalónica, neomártir griega que sufrió en tiempos de la dominación otomana; ni tampoco con un personaje legendario mencionado en la passio de San Cristóbal, la prostituta Aquilina, quien junto a su compañera Niceta, es enviada a seducir al mártir pero acaban siendo ambas convertidas y muriendo mártires como él.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

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Niños y jóvenes santos poco conocidos (I)

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Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Presentamos aquí la primera parte de una breve reseña sobre santos niños y jóvenes, la mayoría de ellos mártires, en general bastante desconocidos por la cultura popular.

San Máximo (17 de agosto)
Máximo fue un jovencito de edad indeterminada que abrazó el estado monacal en el monasterio de Capsa, en África.
Eran tiempos de Humerico, rey de los Vándalos y sucesor de Genserico. Este rey, defensor de los arrianos, mandó destruir los monasterios y ordenó hacer comparecer en Cartago a los monjes del que habían habitado en Capsa.
Intentó ganárselos con promesas y halagos. A Máximo trató de convencerlo apartándolo del resto del grupo, pero él siguió firme en la fe de Jesucristo.
Humerico ordenó que los embarcaran en una vieja nave, atarlos a los postes y en alta mar prender fuego a la embarcación. Parece ser que el fuego no prendió, por lo que fueron cruelmente apaleados con los remos y tras cortarles la cabeza,  echaron los cuerpos al mar.
Sus cuerpos fueron encontrados en la playa por los habitantes de Cartago, que los sepultó reverencialmente. Ocurrió el martirio de este niño y sus compañeros el 2 de julio del año 487, aunque su fiesta se celebra el 17 de agosto.

Santa Aquilina (13 de junio)
Aquilina nació y fue bautizada en Bibli (Palestina). Quedó huérfana a la edad de 9 años. Lo que más le gustaba era conversar con ancianos y sacerdotes sobre la doctrina de Jesucristo.
El tirano Volusiano, celoso de cómo lograba cautivar la niña el corazón de la gente con la que se rodeaba, la mandó llamar y trato de que renegara de su fe por medio de halagos y seducciones mundanas. Como no lo consiguió, mando que la abofetearan cruelmente, creyendo que cambiaría de parecer ante tal terrible trato. Se equivocó: la fe de la niña era aún más firme y resuelta.
Fue azotada y punzada con leznas candentes para finalmente ser degollada. Era el año 293 y Aquilina apenas tenía los 12 años recién cumplidos.

San Melorio (1 de octubre)
Melorio era natural de Inglaterra. Su padre era el Duque de Cornualles. Se educó en un monasterio y su tío, que llegó a usurpar el ducado de su padre, ordenó darle muerte. Esto ocurrió en el año 411 y Melorio tenía 14 años.
Se tiene conocimiento de que sus reliquias fueron veneradas en Francia en el siglo X, en la actualidad se desconoce el paradero de dichas reliquias.

Santa Piamon o Piama (3 de marzo)
Esta grandiosa santa, poco conocida en la actualidad, nació en Egipto de humilde cuna. Se ocupaba junto con su madre de hilar y mientras realizaba esta labor oraba profundamente.
Tenían las gentes tal concepto de santidad en ella, que cuando se producían las periódicas inundaciones del Nilo y había pleitos por el aprovechamiento del agua, siempre Piamon era escogida como mensajera de paz y árbitro para resolver los conflictos.
Dios le otorgó el don de los milagros y la profecía. Por un rezo suyo dejó inmóviles a todos los soldados de un ejército.

San Mercurio (1 de febrero)
Mercurio nació en el reino de Cerdeña. Desde muy temprana edad fue educado en la doctrina de Jesucristo. Los paganos, que no podían soportar la conducta de un niño de tan poca edad, lo sacrificaron brutalmente.
La inscripcion de su tumba en latín decía lo siguiente:
“B.M. Mercurius qui vixit annis plus minusve quinque, quievit in pace K Februarii”
(“El bienaventurado mártir Mercurio, que vivió cinco años, poco más o menos, descansó en paz el 1 de Febrero”)

San Eustaquio (21 de febrero)

Eustaquio fue un niño de coro en un monasterio de la Orden de San Benito en Palermo. Sufrió el martirio bajo la persecución del rey arriano Genserico.
Su cuerpo y el de los demás monjes fueron sepultados en la isla de Egilo, en el mar Tirreno.
Los religiosos de San Benito celebran su festividad el 21 de Febrero.

San Nicomedes
Poco se sabe de la vida de este niño mártir,aunque hay datos fidedignos.
Su cuerpo fue encontrado en las catacumbas de San Sixto, contenia el vaso o copa de sangre y el texto escrito en latín decía lo siguiente:
“Eutiques y Nicodemia a su dulcisimo hijo Nicomedes, que vivió diez años y tres meses”.
Debió de sufrir el martirio en alguna de las terribles persecuciones de los tres primeros siglos del cristianismo. Su cuerpo se encuentra en España, en un oratorio particular de Barcelona (fue donado por el Papa Pio IX).
Abel

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