Santa Argyra, neomártir bizantina

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Icono ortodoxo griego de la Santa.

Icono ortodoxo griego de la Santa.

En este blog ya hemos dedicado algunos artículos a los llamados neomártires, que como ya ha sido explicado, es la denominación con la que los ortodoxos reconocen a los mártires que son posteriores a las persecuciones romanas, especialmente a aquellos que sufrieron en tiempos del dominio turco. Ya hemos hablado aquí de neomártires como Aquilina, Cirana, Juan de Valaquia y otros. Hoy dedicaremos el presente artículo a una neomártir bizantina de nombre Argyra, muy venerada a nivel local pero no tan conocida de forma universal.

Argyra es un nombre griego que viene a significar “plateada”, “hecha de plata”. La mártir que porta este nombre nació en 1688 en Proussa, región de Bitinia (Asia Menor), y provenía de una familia cristiana muy piadosa. Hallándose en el contexto del Imperio Otomano, ortodoxos y musulmanes convivían en el mismo territorio, y no en modo muy pacífico, lo que suele ser natural en la experiencia histórica. Siendo el Islam la religión propia del gobierno, los cristianos vivían mal tolerados y constantemente oprimidos, lo que generaba un clima de tensión constante, siempre propenso a estallar.

A los dieciocho años, Argyra se casó con un cristiano y ambos se trasladaron a vivir a un barrio turco. Pocos días después, un vecino turco, hijo del cadí de la ciudad, se acercó a ella para cortejarla. Le confesó que estaba profundamente enamorado de ella y trató de convencerla de que lo mejor que podía hacer era convertirse al Islam y casarse con él. Naturalmente, ella, recién casada y ferviente ortodoxa, lo rechazó enseguida y le hizo saber que prefería morir antes que casarse con un turco. Se alejó de él inmediatamente, y se guardó mucho de decirle palabra alguna sobre esto a su marido, pues temía que emprendiera represalias contra el joven musulmán y que ello le reportase problemas con la justicia.

Pero el hijo del cadí, despechado, fue ante las autoridades y denunció a Argyra, diciendo que ella lo había seducido, incitándolo a casarse con él y prometiéndole que se haría musulmana, para luego echarse atrás en su promesa y engañarlo. De inmediato Argyra fue detenida y llevada a juicio. Las calumnias del joven fueron corroboradas por testigos que él había sobornado, y siendo tal su autoridad por ser el hijo del cadí, todos lo creyeron a él y no a Argyra, que fue enviada a la cárcel.

Icono de la Santa sosteniendo las coronas de matrimonio y rodeada de escenas de su vida y martirio. Este icono fue pintado por indicación de la misma.

Icono de la Santa sosteniendo las coronas de matrimonio y rodeada de escenas de su vida y martirio. Este icono fue pintado por indicación de la misma.

El marido de Argyra era el único que estaba convencido de su inocencia. Queriendo conseguir para ella un juicio justo, apeló a las autoridades de Estambul y consiguió que un nuevo juicio se celebrase en esta capital, adonde se trasladaron. De nuevo Argyra y su acusador comparecieron en juicio y aquél repitió sus calumnias, secundado por sus sicarios. Viendo que no había esperanza alguna para ella, Argyra declaró llena de dignidad: “Soy cristiana y jamás he hecho tal promesa a este hombre que trataba de convertirme, cuando yo no estoy dispuesta a renegar de Cristo.” El juez la sentenció a ser azotada y luego la devolvieron a la prisión, esta vez para siempre, para el resto de su vida, que fueron 17 años.

Pero aquel encierro perpetuo vino acompañado también de constantes torturas. A menudo los carceleros la sacaban de la celda -que compartía con varias mujeres-, la interrogaban, la golpeaban y la devolvían a su encierro llena de verdugones y contusiones. Estos malos tratos se prolongaron durante esos diecisiete años, casi diariamente, y tenían como único objeto hacerla renegar de su fe, prometiéndole que, si abrazaba el Islam, no sólo cesarían las palizas diarias, sino que además sería liberada. Pero Argyra no cedió.

Sus compañeras de celda, que eran casi todas turcas y no sentían la menor simpatía por la cristiana, también la golpeaban e insultaban. Según el testimonio de las pocas prisioneras cristianas que compartieron su largo encierro, Argyra sufrió con resignación el suplicio y además se castigaba a sí misma con ayunos.

Pequeño relicario de la Santa. Iglesia de Santa Parasceve, Chaskioi (Turquía).

Pequeño relicario de la Santa. Iglesia de Santa Parasceve, Chaskioi (Turquía).

Un piadoso cristiano griego, llamado Manolis Kiourtzibasis, se acercó un día a su celda y le propuso apelar a las autoridades en su defensa, haciéndole notar que, llevando tantos años encerrada, considerarían que había pagado suficiente, inocente o culpable. Le prometió que volvería con su libertad, pero, para su sorpresa, Argyra se negó a que intercediera por ella, probablemente porque ya estaba resignada a su destino y aceptaba sus sufrimientos como martirio y testimonio de Cristo; pero seguramente para evitar también que Kiourtzibasis se viese implicado con las autoridades y eso le reportara algún daño o perjuicio.

Argyra tenía 35 años de edad cuando, exhausta por 17 años de encierro, enfermedad y torturas diarias, murió el 5 de abril de 1721. Llevaba prisionera y torturada desde los 18 (!!!!!) Después de su muerte, algunos cristianos recuperaron su cadáver y lo sepultaron en una localidad llamada Chaskioi, a las afueras de Estambul. Tres años más tarde, el cuerpo fue exhumado y hallado incorrupto. Sacerdotes y peregrinos lo tomaron y lo enterraron en la iglesia de Santa Parasceve de esa misma localidad el 30 de abril de 1735, bajo consentimiento del Patriarca Paisio II.

En 1955, sin embargo, una revuelta tuvo lugar en Estambul y muchos cristianos griegos se vieron obligados a huir de sus hogares, azuzados por los turcos. La iglesia de Santa Parasceve fue vandalizada y las reliquias de la Santa, quemadas. Sin embargo, parte de ellas pudieron ser salvadas por los fieles y trasladadas a Mitilene, donde se encuentran actualmente.

Vista del sepulcro de la Santa en el jardín de la iglesia de Santa Parasceve, Chaskioi (Turquía).

Vista del sepulcro de la Santa en el jardín de la iglesia de Santa Parasceve, Chaskioi (Turquía).

Aunque he dicho que murió en 1721, lo cierto es que existe un pequeño problema en cuanto a determinar con exactitud el año de su muerte. El Martyrion bizantino y el hagiógrafo griego Perantonis dicen que fue en el año 1721, tal y como he dicho. El mismo Perantonis dice que la exhumación se hizo en 1725. Sin embargo, San Nicodemo el Agiorita, en el Sinaxario Bizantino, afirma que el martirio fue en 1725; y esto mismo defiende el hagiógrafo Christos Papadopoulos.

Sea como fuere, en el año 1912 fue canonizada y se compuso un oficio litúrgico en su honor. Su martyrion fue compuesto por Cesare Daponte y fue incluido en el Nuevo Martirologio compuesto por San Nicodemos el Agiorita. Su conmemoración es el día 30 de abril, día del traslado de las reliquias.

Se dice que cuando los habitantes de Panagiouda (en la isla de Lesbos) estaban levantado una capilla en honor de la Santa, ésta se apareció en sueños al sacerdote local, el padre Theologos Sakales, y le dijo: “Cuando hagáis el icono para mi capilla, no lo hagáis como éste de aquí (imagino que similar al que encabeza el artículo), sino representadme llevando las dos stefana (coronas) del matrimonio”. Así es como aparece en el icono que hemos visto más arriba, enmarcado con escenas de su vida. Se entiende que la Santa quiso ser representada así para recordar que ella fue mujer casada y que es la protectora de los matrimonios, para los cuales sigue siendo invocada.

Detalle de la cubierta del sepulcro de la Santa en Chaskioi. A un lado, la inscripción conmemorativa en griego que la recubre.

Detalle de la cubierta del sepulcro de la Santa en Chaskioi. A un lado, la inscripción conmemorativa en griego que la recubre.

Apolytikion en el Cuarto Tono:
Avergonzaste a los tiranos con tus tormentos, oh purísima, y te mostraste en ello, oh sufriente, más fuerte que el diamante. Oh gloriosa mártir de Cristo, te mostraste dispuesta a la lucha por Cristo Salvador con amor, celo y anhelo insaciables, que dignamente te glorificaron, ¡oh Argyra!

Meldelen

Bibliografía:
– PHILIPPIDOU, P. The New Martyr Argyra (1688-1912), Estambul, 1912.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum Orientalum: Enciclopedia dei Santi (Le Chiese Orientali). Ed. Cità Nuova, Roma.

Enlaces consultados (08/05/2013):
http://oca.org/saints/lives/2013/04/30/101266-new-martyr-argyra
http://www.johnsanidopoulos.com/2010/04/new-martyr-argyre-of-proussa-patron.html

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