Santa Catalina Labouré y las apariciones de la Virgen Milagrosa

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Fotografía de la Santa en su hábito de Hija de la Caridad.

Fotografía de la Santa en su hábito de Hija de la Caridad.

Pregunta: ¿Es cierto que Santa Catalina Labouré está incorrupta? Algunos dicen que sólo por partes y otros que es una imagen de cera, las imágenes en Internet no aclaran mucho las cosas. ¿Por qué si Santa Catalina murió un 31 de Diciembre, su fiesta se celebra un 27 de noviembre? Gracias por su atención.

Respuesta: Aunque ya te contestamos en su día a las dos preguntas que nos hiciste, como ya hemos publicado dos artículos sobre San Vicente de Paul y Santa Luisa de Marillac, parece conveniente que hoy hablemos de una de sus hijas, quizás la más conocida popularmente, gracias a la Virgen Milagrosa.

Santa Catalina Labouré nació el día 2 de mayo del año 1806, en Fain-les-Moutiers, un pueblecito de la Bourgogne francesa, siendo sus padres Pierre Labouré y Louise Madeleine Gontard; era la novena de once hermanos. Con nueve años de edad y con siete hermanos y dos hermanas vivos, el 9 de octubre de 1815, se quedó huérfana de madre, por lo que no pudo frecuentar la escuela, pues tenía que dedicarse a su familia, de la que incluso tuvo que llegar a tomar las riendas. No se conocen muchos datos de esa época, sólo que se mudaron a una casa de un familiar en Saint-Rémy, que está a nueve kilómetros de su pueblo natal, pero es de suponer que no debieron ser unos tiempos fáciles para ella. Sin embargo, se comenta que en el funeral de su madre, ella besó una estatua de la Virgen diciéndole: “Ahora tú vas a ser mi madre” (!!).

El 21 de abril del 1830, con veinticuatro años de edad, fue admitida en la Congregación de las Hijas de la Caridad, mientras que en París se honraba solemnemente a San Vicente de Paul con ocasión del traslado de sus reliquias, pues durante mucho tiempo, a causa de las revueltas de la época, habían permanecido escondidas. En estas circunstancias, la joven novicia, durante tres días consecutivos, tuvo la visión del corazón de San Vicente, puesto en un pequeño relicario en la capilla de las hermanas en la calle donde se encontraba la Casa Madre. Durante el noviciado, tuvo otras apariciones, como por ejemplo, vio a Jesús Eucarístico y a Cristo Rey en el mes de junio de ese mismo año. Pero la aparición más importante fue la de la Inmaculada de la “medalla milagrosa”. Y en éstas nos detendremos un poco.

Aparición de la Virgen Inmaculada a la Santa en la capilla de Rue du Bac, París.

Aparición de la Virgen Inmaculada a la Santa en la capilla de Rue du Bac, París.

Éste fue un ciclo de cinco apariciones, semejantes entre sí, aunque dos de ellas tuvieron algunas características particulares. En la noche del 18 al 19 de julio del 1830, mientras Francia estaba convulsionada por el presentimiento de una nueva revolución, ella se sintió conducida por un ángel a aquella gran capilla de la Casa Madre, dialogando durante más de dos horas con la Santísima Virgen, la cual llegó a comunicarle que se le aparecería en otras ocasiones. Y en efecto, con algún breve intervalo de tiempo de una a otra aparición, tuvo una en septiembre, otra el 27 de noviembre y aún otra, en diciembre del mismo año.

La aparición más importante y más singular fue la del 27 de noviembre, en la cual se pudieron distinguir dos fases: en la primera, la Virgen se le apareció a Santa Catalina, de pie, sobre un globo envuelto por los anillos de una serpiente en el acto de ofrecer a Dios otro globo más pequeño y dorado, que simbolizaba al mundo y a todas las almas que tenían un corazón grande. De las manos de la Virgen salían hacia el globo inferior como dos rayos de luz, demostrando la fortaleza de María. Recordemos que en las letanías decimos “Virgo potens” (Virgen poderosa).

En la segunda fase de la aparición, mientras desaparecía el pequeño globo dorado, las manos de la Virgen irradiaban rayos luminosos, símbolo de la gracia obtenida de Dios por su intercesión; y sobre su cabeza apareció como una aureola dorada con las palabras de la jaculatoria: “¡Oh María! sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos”. Posteriormente, parecía como si la imagen girase, desapareció la figura de la Virgen y en el centro destacaba con muchísima luz, la letra M por encima de la cual aparecía una cruz y por debajo, los Sagrados Corazones de Jesús y de María a los que doce estrellas muy luminosas le hacían como una especie de corona.

Al mismo tiempo que Santa Catalina estaba experimentando este encuentro con la Virgen, una voz interior le sugería – se dice que era la misma Virgen – que tenía que hacer una medalla que reprodujese tal visión. Ella se lo contó a su confesor, que observó su normal comportamiento por espacio de dos años y, sin revelar la identidad de Catalina, se lo comunicó al obispo que autorizó que un orfebre confeccionara esta medalla y así, el 30 de junio de 1832, ya se habían acuñado mil quinientos ejemplares de la misma. Esta medalla fue denominada enseguida como “milagrosa” por los numerosos milagros que se produjeron gracias a ella, entre otros, la conversión de un judío llamado Alfonso de Ratisbona, acaecida el día 20 de enero de 1842. Hoy seguimos denominándola “la Medalla Milagrosa”. Recordemos que el dogma de la Inmaculada Concepción aún no se había promulgado y ya el slogan decía “sin pecado concebida”.

Vista del anverso y reverso de la Medalla acuñada según las visiones de Santa Catalina Labouré.

Vista del anverso y reverso de la Medalla acuñada según las visiones de Santa Catalina Labouré.

Por expreso deseo de la Virgen en sus apariciones a Santa Catalina en París, nació la Asociación de las Hijas de María Inmaculada. Nadie, a excepción de sus superiores, conoció jamás estos favores celestiales que la Santísima Virgen había concedido a Santa Catalina, porque ella vivió con gran humildad y en el más absoluto de los silencios, sirviendo a los pobres como una simple enfermera durante cuarenta y seis años, en el Hospicio de Enghien en París.

Santa Catalina murió el 31 de diciembre del año 1876. Su Causa de beatificación se inició en el año 1895 y cuando su cadáver fue exhumado en el año 1933, apareció incorrupto: las manos que habían tocado a la Virgen y los ojos que la habían visto estaban extraordinariamente conservados. Actualmente se encuentra dentro de una urna de cristal que tú ya conoces en la llamada capilla de las apariciones, aunque recubierto con una mascarilla de cera. Y como concretamente lo preguntas, te repito que es verdad que habiendo fallecido un 31 de diciembre, su fiesta se celebra el 27 de noviembre, ya que en ese día del año 1830 tuvo esa extraordinaria visión mariana que anteriormente hemos descrito. La familia vicentina la conmemora un día más tarde.

Vista de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa, con cubierta de cera. Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, París (Francia).

Vista de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa, con cubierta de cera. Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, París (Francia).

Fue beatificada por el Papa Pío XI el 28 de mayo del 1933 y canonizada por el Venerable Papa Pío XII, el 27 de julio del 1947.

Antonio Barrero

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