Santa Catalina Tomás i Gallard, religiosa canonesa

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Óleo-retrato de la Santa.

Óleo-retrato de la Santa.

También conocida como Santa Catalina Thomàs, Sor Tomasseta o Beateta en la lengua mallorquina, esta santa ha permanecido siempre en un segundo plano. Para todos los cristianos es una desconocida, y casi por desgracia su devoción ha quedado reducida al archipiélago de las islas Baleares. Sirva este pequeño artículo para conocer mejor la obra y espiritualidad de esta Santa mística española.

En el bello pueblo de Valldemossa (Palma de Mallorca), nació Catalina Tomás, el día 1 de mayo de 1531. Sus padres, Jaime y Marquesina, sabemos gracias a algunos historiadores que fueron unos colonos que llegaron a la isla por mandato del rey Jaime I y que tuvieron más hijos antes de nuestra Santa. Creció en un hogar luminoso y cristiano, que pronto se vio truncado por la muerte de su padre, en el año 1534. Cuando murió este, Catalina tenía tan sólo tres años y cuando murió su madre contaba con diez años. Huérfana, empezó un peregrinaje por las diferentes casas de sus familiares más directos: su abuelo, su hermano mayor, etc. Finalmente llegó a la masía de Son Gallard, que era propiedad de sus tíos, Bartolomé y María. En esta casa creció como una joven más, trabajaba en todas las tareas agrícolas que se le mandaban y a todas obedecía sin poner oposición. Sus tíos, ya fuese por haberla “adoptado” casi por obligación o bien por sus duros caracteres, no la trataban bien, y a menudo era objeto de críticas, desprecios y reproches.

Vocación
Desde muy temprana edad, la familia de la joven Catalina Tomás ya tenía claro que en futuro sería religiosa. Según las fuentes populares de Valldemossa, cuando tenía unos siete u ocho años, solía hacer pequeños altares con cruces debajo de los árboles. En medio de su trabajo de agricultora y ganadera, fue forjándose en ella su espiritualidad y Fe. Tenía una especial devoción por los santos más populares de la isla: San Pedro y San Pablo, San Bruno, Santa Práxedes y sobre todo a su Santa patrona; Catalina de Alejandría.

Atraída por la vida religiosa y en especial por la de clausura, contactó con el padre Antonio Castañeda, que era un popular sacerdote y eremita, también su hermana Aina le ayudó en este camino, aconsejándola sabiamente e instruyéndola en ejercicios devocionales. Pero por otro lado, encontró una fuerte oposición de sus tíos. No la querían ver como monja y mucho menos proporcionarle una dote para ingresar en un convento.

Capilla de la Santa en su casa natal. Calle de la Rectoría, Valldemossa, Mallorca (España).

Capilla de la Santa en su casa natal. Calle de la Rectoría, Valldemossa, Mallorca (España).

Interesada por entrar en algunos conventos de su comarca, fue rechazada de todos ellos, al carecer de esta dote que tenía que aportar y también por no saber leer. Como era necesario un conocimiento básico para empezar una vida religiosa, entró a servir en la casa de los señores Fortesa y Tagamanent por mediación del padre Castañeda. Aquí aprendió muchas cosas: leer, escribir, cantar, bordar, etc; de la mano de la hija de los señores, que también se preparaba para ser monja. La señorita Isabel, que así se llamaba, se hizo tan amiga de nuestra Santa, que ambas intercambiarían mucho cariño el resto de sus vidas. Mientras permaneció aquí, también fue acumulando una pequeña dote que le sirviese para entra en el convento.

En 1552 sufre una enfermedad que la hace trasladarse hasta la localidad de Raixa, con el fin de poder curarse, esta acomodada familia cuidó tanto a Catalina que bien podía pasar ella por la señora de la casa y ellos por los sirvientes. Una vez más, Catalina recurrió a la ayuda del padre Castañeda para que fuese aceptada en uno de los diferentes conventos de Palma de Mallorca. Después de hacer una ronda en tres conventos de diferentes órdenes religiosas, Catalina fue aceptada casualmente en los tres, pero decidió ella misma entrar en la canónica de Santa Mª Magdalena. Pasó a formar parte de la comunidad de las Canonesas Regulares de San Agustín, el día trece de noviembre de 1552. Tan sólo un año después, en 25 de enero de 1553, hace los votos temporales; y el día 24 de agosto de 1555, aprovechando la festividad de San Bartolomé apóstol, hace la profesión solemne.

Estampa devocional con la imagen de la Santa y una panorámica de Valldemossa, Mallorca, su tierra natal.

Estampa devocional con la imagen de la Santa y una panorámica de Valldemossa, Mallorca, su tierra natal.

Poquito a poco fue creciendo su grado de santidad, por todas la hermanas era admirada y puesta como ejemplo por su religiosidad y mansedumbre. No dejaba de ser una hermana lega, que se encargaba de la enfermería y de la portería, pero tal era la fama que adquirió, que toda clase de personas, incluida la alta burguesía y jerarquía eclesiástica de Palma de Mallorca, se acercaban hasta el convento para conversar un ratito con ella, escuchar sus “catequesis” y recibir sus consejos. Tal fue la estima de todas las hermanas, que en un capítulo celebrado en 1571, Santa Catalina Tomás fue elegida priora por unanimidad, renunciando al cargo pocas horas después de su elección.

Por su humildad era incapaz de ejercer ese cargo. Rechazaba todo tipo de halagos, y cuando la obsequiaban con algún tipo de regalo, ella lo repartía entre toda la comunidad o con los pobres. Su obediencia y disposición a todos los trabajos no tenía oposición por su parte. Tal fue el punto al que llegó esta obediencia, que la priora pensaba duros encargos para ella, para comprobar hasta qué punto podía llegar esta obediencia.

Muerte
El cinco de abril, lunes santo de 1574, muere Catalina Tomás en el convento de Santa Mª Magdalena. Tenía cuarenta y tres años, y después de despedirse de sus hermanas sin motivo aparente, entró en éxtasis, y de esta manera entregó su alma a Dios. Murió en olor de santidad, ya en vida gozaba de fama de santa, por lo que su proceso de beatificación pronto fue abierto por las autoridades eclesiásticas mallorquinas.

Pasados los doscientos años de su muerte, el ocho de diciembre de 1791, el Papa Pío VI aprobó los milagros necesarios para ser beatificada. Siete meses después hizo público el Breve de la inminente beatificación en la Basílica de Santa María la Mayor. El doce de agosto de 1792 se celebró la beatificación. Transcurridos ciento treinta y ocho años desde su beatificación, finalmente el Papa Pío XI la canonizó en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el día veintidós de junio de 1930.

En la actualidad su cuerpo incorrupto puede ser venerado en el monasterio de Santa Mª Magdalena. Lo dirigen las Canonesas Regulares Lateranenses de San Agustín y está situado en el centro histórico de Palma de Mallorca. En su pueblo natal, Valldemossa, se encuentra una capilla dedica en su honor, en lo que era su casa natal. Aquí se puede venerar una reliquia suya y con motivo las multitudinarias fiestas en su honor, es sacada en procesión.

Vista de la urna con el cuerpo incorrupto de la Santa.

Vista de la urna con el cuerpo incorrupto de la Santa.

Misticismo
Como ya hemos dicho, Santa Catalina Tomás gozó de fama de santa en vida. Esto en parte se debe a los numerosos prodigios que la acompañaron a lo largo de toda su vida. Desde bien joven tenía visiones de Jesucristo, que la animaba a rezar y perseverar en su deseo de ser religiosa. En otra ocasión, la Virgen María le dice que está escogida por su Hijo para ser su esposa. Visiones como éstas son muchas las que nos han llegado, y quizás estén adornadas en exceso por la devoción popular, aunque todavía se conservan fuentes escritas de estos hechos. Por ejemplo, también es muy conocido el milagro de Santa Práxedes y Santa Catalina de Alejandría, que bajaron del cielo a consolarla después de que nuestra Santa se sintiese culpable de tener por unos momentos envidia.

También son conocidas sus luchas con el demonio, que la tentaba muy a menudo, más si Catalina estaba rodeada de gente. El don de bilocación también lo tenía y según sus paisanos, cuando no podía asistir a misa en la cartuja de Valldemossa se ponía de rodillas y, entrando en una especia de arrobo, se trasladaba hasta la misma cartuja para seguirla devotamente.

La profecía también estuvo presente a lo largo de su vida, dos cosas que profetizó y que nos han llegado son: la muerte del Papa Pío V, que profetizó muchos meses antes de que muriera, y la suya propia, que la profetizó diez años antes de que ocurriera. Por este motivo, se despidió de sus hermanas sin motivo alguno.

Detalle del cuerpo incorrupto de la Santa.

Detalle del cuerpo incorrupto de la Santa.

Por desgracia sus escritos místicos son muy escasos, no nos han llegado tantos como los de su contemporánea Santa Teresa de Jesús. Pero sí que se conservan dos cartas escritas de su puño y letra que van dirigidas al padre Vicente Mas. Estas cartas espirituales dejan ver su claro amor por Dios y sus vivencias ascético-místicas, un claro reflejo de su vida espiritual interior.

David Garrido

Bibliografía:
– RIUTORT, Pere, Santa Catalina Tomás: la Santa payesa, Centro Pastoral Litúrgico, Islas Baleares.

Enlaces consultados (31/03/2015):
– www.canonesaspalma.org
– denip.webcindario.com/catalina_tomas.html
– divinavocacion.blogspot.com.es/2011/08/245-canonesas-regulares-lateranenses-de.html
– es.wikipedia.org/wiki/Catalina_Tom%C3%A1s
– www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/07/07-28_Santa_catalina_thomas.htm

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