Santa Concordia, mártir romana

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Icono ortodoxo ruso de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

Icono ortodoxo ruso de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

Concordia es un nombre latino que significa “acuerdo, consenso, paz”, y con tal acepción seguimos empleando esta palabra en la actualidad. Parece que en la Antigüedad fue un nombre bastante usado, no sólo entre las mujeres, sino también en alegorías y divinidades del Estado romano, de ahí que sea muy común.

Hablar, sin embargo, de una mártir romana llamada Concordia, es algo bastante más complejo. Por un lado tenemos a la Concordia mártir asociada a San Hipólito que menciona el Martirologio Romano y de la que, veremos, se sabe poco más salvo que fue la nodriza de este santo mártir y de que sufrió martirio con él, siendo azotada con plumbea y luego su cadáver arrojado para ser pasto de las alimañas.

Por otro lado tenemos otro sinnúmero de Santas Concordias mártires veneradas en distintos lugares que son, sin duda, cuerpos santos extraídos de las catacumbas y que la mayoría de devotos locales confunden, sin más, con la nodriza de San Hipólito. Cabe hablar, pues, de unas y de otras para distinguirlas y ayudar a clarificar un poco estas confusiones.

Esclava y nodriza
Según nos dice la passio de San Hipólito, Concordia era una mujer de edad, esclava de origen, humilde y sencilla, que vivía en la casa del sacerdote romano Hipólito. Ella fue su nodriza y educadora, lo alimentó, lo cuidó y protegió. Como esclava que era, comía de forma sencilla, vestía de forma modesta y no llamaba la atención, porque toda su satisfacción la resumía en ser cristiana, religión a la que se había convertido pese a presenciar tantos casos de tortura. Incluso se dice que conoció personalmente al diácono San Lorenzo y que fue instruida por él en la fe, siendo también él quien la bautizó cuando ella estuvo preparada.

El mismo día que el prefecto Valeriano mandó a sus soldados para saquear las posesiones de Hipólito, al saber que en su casa también tenía cristianos, mandó que todos los esclavos comparecieran ante él. Entre ellos estaba Concordia. A éstos les dijo Valeriano: “Tened piedad de vuestras vidas, y no muráis con vuestro amo Hipólito”. A lo cual tomó la palabra Concordia y respondió: “Deseamos lo mejor para nuestras vidas, y por mi parte, muero con honor por la fe cristiana, y preferimos morir junto a nuestro amo y ganar la vida eterna, que perderla para vivir un poco más entre vosotros, malvados”.

Martirio de la Santa. Grabado de Jacques Callot.

Martirio de la Santa. Grabado de Jacques Callot.

Molesto por estas palabras, Valeriano dijo: “Vosotros, raza de esclavos, sólo podéis ser corregidos con azotes”, y mandó que Concordia fuese azotada con látigos emplomados. Ella sufrió este suplicio sin que el sufrimiento rompiera su ánimo. Se mantuvo orando fervientemente mientras era azotada, y vieron manar leche de sus senos (!!!). Cuando su anciano cuerpo estuvo agotado, entregó su espíritu a Dios. Era el 13 de agosto de 258.

Esto lo presenciaron tanto los soldados como Hipólito, el cual, bendiciendo a Dios y viendo martirizada a su esclava, lleno de felicidad exclamó: “¡Gracias, Señor, que has llevado a mi nodriza a tu reino entre tus Santos!”. Después de esto, los demás fueron ejecutados, siendo decapitados por los soldados en presencia de Hipólito, siendo todos ellos de diferente sexo y edad, unos dieciocho sin contar a Concordia, que había fallecido intramuros, como va dicho.

Al anochecer, se presentó el fiel anciano San Justino para recoger los cuerpos de los mártires y sepultarlos, pero el de Concordia, pese a que lo buscó con esmero, no lo pudo encontrar, porque había sido lanzado a las cloacas por orden del tirano. Entonces, un cristiano llamado Ireneo, preguntó sobre esto a un soldado y pudo encontrar el cuerpo de la mártir tres semanas después del martirio. Él y otro cristiano, de nombre Abundio, tomaron el cuerpo de noche, que estaba incorrupto, sin que las aguas residuales lo hubieran mancillado, y lo trajeron al entristecido sacerdote Justino, el cual, alegrándose al verlo, lo enterró con Hipólito y los demás mártires.

Interpretación
Realmente, como vamos a ver, este relato merece poca o ninguna credibilidad histórica. Si nos atenemos a pruebas textuales más serias, en el Martirologio Romano se lee el día 13 de agosto, después de la mención a San Hipólito: “Passi sunt etiam die beata Concordia ejus nutrix quae ante ipsum plumbatis caesa, migravit ad Dominum, et alii decem et novem de domo sua quia extra porta Tiburtinam decollati sunt, et cum ea in agro Verano sepulti”. Lo que se traduce asÍ: “Padecieron también el mismo día santa Concordia, su nodriza, la cual, antes que él herida con plomadas, pasó al Señor; y además otros diecinueve de su familia, que fueron degollados fuera de la puerta Tiburtina, y junto con él sepultados en el campo Verano”.

Sin embargo, las primeras noticias de esta mártir se tienen en un texto del año 354, en una lista de mártires, que la sitúa durante el martirio de San Hipólito, presbítero romano de estos tiempos, autor del canon de la liturgia eucarística que aún está en auge, el tercero de los cánones actuales. Este sacerdote murió, tras vivos enfrentamientos con los papas Calixto (217-222) y Ponciano (230-235), junto a este último en Cerdeña, siendo ambos condenados ad metalla (es decir, a trabajos forzados en minas) en tiempos del emperador Maximino Tracio, durante una persecución política más que religiosa. Con lo cual el relato del sacerdote martirizado en Roma por un tal Valeriano difícilmente se sostiene.

Urna con reliquias de la Santa. Iglesia de San Hipólito, Córdoba (España).

Urna con reliquias de la Santa. Iglesia de San Hipólito, Córdoba (España).

Pero es según el Martirologio Romano el que Concordia fuera la nodriza de Hipólito, como se apunta, dicen, de la metáfora martirial “y mientras era azotada, manaba leche de sus senos”. Esto hace discutible semejante atribución, porque por un lado, es difícil que Concordia siguiese dándole de mamar a Hipólito si éste era ya un adulto; y por el otro, ya hemos visto muchas veces, en muchas passiones, este elemento anecdótico y fabuloso de los senos de la mártir segregando leche durante la tortura -vírgenes o no-, por lo que inducir que Concordia era su nodriza por esta metáfora es, cuanto menos, risible y simplón. Lo más probable es que sea otro elemento fantástico para remarcar la santidad de la persona torturada, como ocurre en casos similares y en vírgenes, que no explicarían la lactancia materna.

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Sin embargo, si hacemos una concesión al texto del Martirologio y aceptamos que pudiese haber sido la nodriza Hipólito, es lógico pensar que sería una mujer madura, incluso anciana, cuando murió; cosa obvia si entendemos que había amamantado a Hipólito de niño. También suponemos que sería esclava, pues las nodrizas, en la Antigüedad, eran la mayoría de veces esclavas que amamantaban a los hijos de las familias romanas y que desde la niñez los cuidaban y atendían junto con los pedagogos, y que esta relación afectuosa podía prolongarse en la madurez de su hijo de leche. Concordia, creemos también, debió de tener otros hijos propios, tenía leche de sobra o perdió a alguno de ellos, de lo cual se sucede que dedicara su lactancia a Hipólito.

Pero naturalmente, todo esto son especulaciones puesto que no puede aceptarse sin más la dicha referencia, tanto más cuanto a este mártir -Hipólito-, en su passio, se le atribuye precisamente el mismo tipo de muerte que al personaje mitológico griego del mismo nombre -ser arrastrado y descuartizado por caballos- lo cual es bastante sospechoso o, como mínimo, revela un humor bastante negro por parte de las autoridades. En realidad parece ser una mera trasposición realizada por el poeta Prudencio. Como hemos visto, es más coherente la sentencia ad metalla que ya hemos referido. De todos modos, hablar de San Hipólito no es el objeto de este artículo, tema que cederemos a nuestros compañeros.

Urna con el cuerpo incorrupto de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

Urna con el cuerpo incorrupto de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

En resumen, lo que el texto del Martirologio sí dice con claridad es que Concordia murió en medio de los golpes de azotes emplomados, suplicio que sí se corresponde con un status de esclava, y que fue enterrada en el ager Veranus; pero en cuanto a la passio, ésta contiene elementos infundados que deben ser contemplados a la luz de la crítica, pues en verdad Hipólito murió en el exilio de Cerdeña y sólo regresó a Roma para ser enterrado.

Reliquias
Existen, como decíamos, una infinidad de reliquias de mártires romanas que responden al nombre, ya sea propio o atribuido, de Concordia; pero la mayoría de ellas, como decíamos, son mártires de las catacumbas. Así, hay cuerpos Santos de nombre Concordia venerados en Ponzano Superior, Rubiero, Orta Novarese, Vimercate (Italia) y en Fall River (Massachussetts, Estados Unidos). En todos estos lugares creen tener a la Santa Concordia mencionada en el Martirologio, es decir, a la nodriza de San Hipólito. Sin embargo, esta afirmación no se sostiene en tanto en cuanto las fotos muestran simplemente el típico relicario de cera yacente con vas sanguinis asociado, lo que nos revela un cuerpo santo, una mártir de las catacumbas y no a la Concordia protagonista de hoy. Lo que sucede, como siempre, es que en estos lugares se atribuyen el tener a esta mártir por el mero hecho de dar por sentado que no existe ninguna otra Santa Concordia venerada en ningún otro lugar, sin haber realizado previamente las pertinentes investigaciones. Algo tristemente muy generalizado en este campo, como ya sabemos.

Entonces, ¿dónde están las reliquias de la Santa Concordia esclava y nodriza de San Hipólito, que, como hemos leído, fue enterrada con sus compañeros de martirio en el agro Verano? Pues lo más probable, por sorprendente que parezca, y siempre que no se hayan perdido, es que sean los restos que se veneran en la iglesia de San Vladimir de Volgogrado, en Rusia. Esta que os escribe no ha podido averiguar cómo llegaron las reliquias de esta mártir romana a este ámbito ruso ortodoxo, donde ciertamente se dice con claridad que es la anciana esclava de San Hipólito y donde es venerada tanto en icono como en reliquia de cuerpo entero o casi entero, del que dicen, además, que está incorrupto, coincidiendo por tanto con lo que dice la passio. No sería raro, sin embargo, que fuera una concesión de la Iglesia romana a la Iglesia rusa, como tantas otras similares se han dado. Aquí, en Volgogrado, la Santa recibe gran veneración y se le atribuyen muchas curaciones y milagros.

Fieles ortodoxos venerando el icono y las reliquias de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

Fieles ortodoxos venerando el icono y las reliquias de la Santa. Iglesia de San Vladimir, Volgogrado (Rusia).

Aparte de este sepulcro, el más notorio, cabe mencionar un relicario que se conserva en la iglesia de San Hipólito en Córdoba (España), concretamente en la capilla de la Virgen del Pilar. Junto a esta urna de plata hay un cartel que dice claramente que hay reliquias de Santa Concordia, nodriza de San Hipólito, el mismo titular de la iglesia, concedidas al canónigo Don Mariano Sáez, quien las trajo de Roma y las colocó allí en 1793, habiéndolas solicitado precisamente porque ella fue la nodriza del titular.

Aceptando que las demás reliquias de mártires llamadas Concordia son, como sus fotos revelan, mártires de las catacumbas, ¿cuál de las dos urnas contiene nuestra Concordia de hoy? ¿La de Volgogrado o la de Córdoba? Es perfectamente plausible, sin embargo, que la urna de Córdoba contenga sólo una parte de los restos de la Santa y que el resto quedaran en Roma para ser, posteriormente, enviados a Volgogrado. Pero entonces, ¿por qué en Volgogrado se ve una urna que parece tener un cuerpo completo? Y si la Santa está incorrupta como sus devotos rusos afirman, ¿cómo se fragmentó la parte que fue enviada a Córdoba?

Como se puede ver, hay muchas dudas todavía por resolver respecto a las reliquias y a falta de poder ver el interior de la urna en Volgogrado y el interior de la urna de Córdoba -no visibles en las fotos de que disponemos-, mejor dejaremos esta cuestión a debate para los lectores. Podríamos extendernos mucho más hablando de cada cuerpo santo localizado, hasta la fecha, que comparte con nuestra protagonista de hoy el nombre de Concordia y con la cual es confundida, pero no es cuestión de alargar innecesariamente este artículo y es material que puede reservarse para otra ocasión.

Lienzo decimonónico de la Santa con sus atributos principales: pilar, látigo emplomado, espada.

Lienzo decimonónico de la Santa con sus atributos principales: pilar, látigo emplomado, espada.

Iconografía
La Santa, siendo poco conocida en general, no tiene mucha representación en el arte. Aparece la mayoría de veces como una mujer anciana atada a un pilar y flagelada brutalmente, sin compasión. Por ello el pilar y el látigo emplomado son sus atributos principales.

En ocasiones se le asocia una espada, con lo cual podría mover a duda que se trate de la mártir romana, puesto que ella murió flagelada, no decapitada; pero recordemos que la ley romana prohibía matar a un reo con tortura y por tanto, era ilegal que muriese en medio de los azotes: cuando esto ocurría, como fue el caso de Santa Bibiana, se remataba al reo con espada o era apuñalado en el corazón, para evitar el consecuente castigo legal y por supuesto, para cerciorar la muerte.

Finalmente, en el icono de Volgograd que se expone y venera junto a sus restos, aparece como una mujer anciana, con la cruz del martirio y curiosamente, unas azucenas en la mano que podrían recordarnos al emblema de la virginidad, cosa que sabemos que en este caso es imposible pues si fue nodriza, necesariamente tuvo que haber sido madre. Otra excepcionalidad de este icono supone que en su aureola aparece su nombre en latín además del ruso alrededor de su cabeza; lo que puede denotar que es un icono reciente y, ¿quizás?, un reconocimiento a una posible concesión de la Iglesia latina a la rusa de las reliquias de la Santa.

Meldelen

Enlaces consultados (11/08/2015):
– http://azbyka.ru/days/sv-konkordija-rimskaja
– www.pravenc.ru/text/673789.html
– www.santiebeati.it/Detailed/90293.html
– www.volgaprav.ru/2014/05/moshhi-svyatoj-muchenicy-konkordii-rimskoj

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