Algunos temas sobre reliquias (II)

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Relicario de San Andrés apóstol.

Relicario de San Andrés apóstol.

Aunque en este blog se ha escrito mucho sobre reliquias y relicarios, el pasado día 23 de junio escribimos un primer artículo, de lo que podríamos llamar genéricamente “algunos temas sobre reliquias”. Creo que hay toda una temática más que suficiente como para que en adelante podamos escribir algunos artículos parecidos a aquel y hoy vamos a repetir aquella experiencia porque sabemos que a parte de nuestros lectores estas cuestiones les interesan. Para esto tomaremos tres temas nuevos y dejaremos otros para artículos posteriores.

Pregunta: Yo se que parte del cráneo del apóstol San Andrés de Betsaida continúa en Italia, pero también se que otra parte del mismo, en tiempos del Papa Pablo VI, fue devuelto a la Iglesia Ortodoxa y que se encuentra en Patras (Grecia). Estamos acostumbrados a ver ambos relicarios que vosotros mismos habéis publicados en el blog, pero ¿qué me podéis decir de este otro del que os adjunto una foto? Gracias desde Cuba.

Respuesta: Interesante pregunta. Efectivamente, el 26 de septiembre de 1964, el Beato Papa Pablo VI entregó al metropolita Constantino de Patras parte del cráneo del apóstol Andrés. Este acto fue el fruto de una serie de contactos entre las Iglesias Católica y Ortodoxa, iniciados en Atenas el año anterior y fomentados tanto por Su Santidad Atenágoras I, Patriarca de Constantinopla, como por el Beato Papa Pablo VI. El Papa respondió afirmativamente a la petición del metropolita de Patras, quién puso la sagrada reliquia en el relicario que todos conocemos, que es de plata y que tiene la forma de un templo.

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Sabemos que las reliquias del apóstol martirizado en Patras, fueron llevadas a Constantinopla en el año 365 por orden del emperador Constancio y que estas fueron depositadas en la Iglesia de los Santos Apóstoles. En ese antiguo relicario bizantino de oro que tú nos muestras, que es del siglo VII y que tiene un valor incalculable, estaba el cráneo del apóstol cuando en el año 1462 el príncipe de Bizancio Tomás Paleólogo lo entregó al Papa Pío II antes de que los otomanos destruyeran Patras. Actualmente, este relicario se encuentra en aquella ciudad griega, ya que el Vaticano lo devolvió junto con la reliquia. En Italia ha quedado una copia del mismo.

Pregunta: ¿Me podríais decir cuantos fragmentos de la cruz de Cristo existen en el mundo? Se que este tema debe ser muy complejo pero supongo que algo se sabrá al respecto. Gracias desde Austria.

Respuesta: ¿Complejo, dices? En primer lugar quiero decirte que no entraré en el tema de la autenticidad de estas reliquias porque de eso ya hemos hablado y con abundancia, en este blog, pero lo que si te digo es que yo creo que es imposible saber cuantos fragmentos de la verdadera cruz hay dispersos por toda la cristiandad. Tanto en Oriente como en Occidente, raro es el monasterio, convento, iglesia o basílica que se precie que no presuma de tener alguno y a niveles de tecas particulares, ya ni te cuento. En la red existen numerosas webs que mencionan algunos en concreto, pero como no es la pregunta que tu haces, intentaré ceñirme a ella basándome en unos datos publicados por la profesora Nicoletta De Matthaeis de la Universidad La Sapienza de Roma.

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Sabes que se dice que “si pudieran juntarse todas las reliquias que existen de la cruz, saldrían más de una veintena de cruces”, pero eso no deja de ser una exageración. En su “Traité des reliques” de Jean Calvin, publicado en Ginebra en el año 1822, este autor llega a decir que “todas las piezas juntas llegarían a configurar toda la carga de un barco, aunque los evangelios dicen que esa carga fue llevada por un hombre”. ¡Otra exageración! Pero centrémonos en algo más serio.

A finales del siglo XIX, el célebre arquitecto francés Charles Rohault de Fleury, se dedicó a examinar uno por uno todos los fragmentos de la cruz que en aquel momento estaban catalogados, comparando el tipo de madera de cada uno de ellos y calculando su volumen. Basándose en numerosos documentos antiguos sobre las prácticas de la crucifixión hizo también un cálculo de las medidas y el volumen que pudo tener la cruz de Cristo y asimismo tomó como muestra las medidas y la densidad de la reliquia conservada en la Basílica romana Santa Croce in Gerusalemme. Con todo ello, determinó que las medidas pudieron ser de tres metros para el “stipes” y un metro ochenta para el “patíbulum”. Asimismo calculó que la anchura sería de unos veinticuatro centímetros. Con esas conclusiones, el volumen total de madera lo calculó en unos treinta y seis mil centímetros cúbicos. Más tarde, Michael Hesemann (periodista alemán nacido en Düsseldorf en marzo de 1964), quién ha estudiado en profundidad todas las reliquias de la Pasión, se manifestó a favor de los cálculos realizados por Charles Rohault de Fleury.

En base a todo esto, determinaron que sumando los volúmenes de todas las reliquias conocidas superiores a un centímetro cúbico, apenas se llegarían a los cuatro mil centímetros cúbicos, o sea, algo más del diez por ciento del volumen total de la cruz. Pero es cierto que existen muchísimos otros relicarios cuyos volúmenes de madera son más pequeños, que son inimaginables, que están repartidos por todo el mundo y que no están catalogados. Aun así, para Hesemann es muy difícil asumir que el volumen de todas ellas juntas pueda llegar a casi el noventa por ciento del volumen calculado por Charles Rohault de Fleury, defendiendo que como mucho, se triplicaría ese diez por ciento ocupado por los grandes relicarios. O sea, que en su conjunto, en cuanto a volumen se refiere, no se llega ni a la mitad del volumen que pudo tener la “Vera Crux”. Como dije al principio, otro tema distinto es la autenticidad de estas reliquias.

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Pregunta: ¿Podríamos decir que es auténtica la reliquia del cráneo de San Mamés, venerada en la catedral de Langres? Gracias desde Francia.

Respuesta: En primer lugar te aconsejo que leas el artículo que sobre este santo y sus reliquias publicamos el día 17 de agosto del año 2011. Recordemos que San Mamés (Mamas o Mamante) fue martirizado y sepultado en Cesarea de Capadocia y que, aunque algunos restos o al menos su antigua tumba es conservada ahora en Morphou (Chipre), en una época no muy bien determinada, su cráneo fue llevado a Constantinopla cuando los seleúcidas tomaron Cesarea (hay quienes afirman que eso ocurrió en el año 1067).

Cuando los cruzados tomaron Constantinopla en el año 1204 la saquearon robando todo lo que pudieron tanto en sus palacios, como en las iglesias y en los monasterios. De esto ya hemos hablado en numerosísimas ocasiones. Entre las reliquias robadas estaba el cráneo de San Mamés, conservado en el monasterio de su mismo nombre, que tenía una corona de plata con su nombre escrito en griego: “Άγιος Μάμας”. Gualon de Dampierre, un clérigo que posteriormente fue arzobispo de Damasco, la trasladó a Francia poniéndola en la catedral de Langrés en el año 1209. Allí se conserva y venera, especialmente en el día de su festividad.

La reliquia estaba dentro de un valioso busto-relicario que fue destruido durante la Revolución Francesa. Hoy está dentro de un relicario similar hecho en el año 1855, que fue un regalo del cardenal Césaire Mathieu, que había sido obispo de la ciudad. El actual relicario es de plata dorada y en la parte superior tiene como una especie de tapadera que puede abrirse para mostrar la reliquia que contiene.

Antonio Barrero

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La Santa Cruz en México

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Panel de la Cruz en el templo de la Cruz del sitio arqueológico de Palenque, Chiapas, México. Aquí se aprecia la antigua cruz prehispánica de la cultura maya.

La historia del símbolo de la Cruz en tierras mexicanas podría pensarse que se remonta directamente a la conquista española y evangelización que esta misma trajo hacia el siglo XVI; puesto que fray Diego de Landa, refiere que Hernán Cortés y su armada traían una bandera en colores blanco y azul y con una cruz “colorada” con un letrero que decía: “Amici sequamur crucem, et si nos habuerimus fidem in hoc signo vincemus”. Pero pensar eso es erróneo puesto que el símbolo de la cruz entre los mesoamericanos ya se encontraba arraigado tiempo antes de la llegada de los misioneros españoles.

Según varios cronistas de la época los frailes se admiraban al ver que para los naturales no era desconocido el símbolo de la Cruz y hasta tenían ciertas creencias alrededor de ese símbolo. La inexplicable presencia (para los frailes) de la cruz entre estas comunidades hizo que los misioneros buscaran un por qué basándose en la Biblia y en las leyendas piadosas; así tenemos que cronistas y misioneros de la talla de fray Bartolomé de las Casas y fray Juan de Torquemada hacen referencia de que era extendida la teoría de que los mesoamericanos no eran otros que la tribu perdida de Israel mencionada en la Biblia; y que al haberse alejado de su tierra, habían olvidado el culto al verdadero Dios.

Pero, a pesar de esto, ¿cómo es que llegó la Cruz a sus manos? Los misioneros también encontraron una solución a esta pregunta basándose en las leyendas piadosas que se narran sobre los apóstoles, ya que el Nuevo Mundo era también conocido como “las Indias occidentales”. Los frailes pensaron firmemente que aquel a quien los naturales llamaban Quetzalcoatl o Kukulkán, que referían era un hombre barbado y de tez blanca que les había dado muchas enseñanzas, no podía ser otro que el apóstol Santo Tomás, quien era considerado como evangelizador de las Indias. Pero ellos pensaron que al decir las leyendas que evangelizó la India no sólo se hacía referencia a las orientales, sino también a las occidentales, y por lo mismo Santo Tomás se convertía también en el primer evangelizador de América.

Pero al irse el apóstol, según la creencia de los misioneros, el demonio se aprovechó de ellos y les hizo olvidar las enseñanzas cristianas y adorar a “falsos dioses, ídolos de piedra” y practicar sacrificios “satánicos”; aunque de todo esto lo único que se había logrado conservar de las enseñanzas del apóstol Santo Tomás fue el símbolo de la Cruz, contra el cual, según pensaban los frailes, el demonio no pudo hacer nada para que los naturales lo olvidaran.

Cruz de piedra de tipo atrial en una casa en Puebla, México. Este tipo de cruces de piedra se utilizo en los atrios de las iglesias para evangelizar a los indios en la época colonial.

La verdad detrás del símbolo de la Cruz es quizá un poco más sencilla que la complicada leyenda que los misioneros crearon para darle una explicación: para las culturas mesoamericanas la cruz era símbolo de los cuatro puntos cardinales o los cuatro rumbos del universo. También representaba al árbol cósmico que hunde sus raíces en el inframundo y alza sus ramas hasta las capas celestes; en pocas palabras, simbolizaba un tipo de conexión entre la tierra, el cielo y el inframundo, y por todo esto era un símbolo importante; puesto que la usaban para orientarse para hacer sus ritos y para sepultar a sus muertos. Vestigios prehispánicos de la cruz se pueden ver en especial en el sitio arqueológico maya de Palenque en el estado de Chiapas, donde existe el Templo de la Cruz y se puede apreciar una tabla tipo códice donde se aprecia una cruz. Del mismo modo en la tapa de la tumba del gobernante Pakal se aprecia una Cruz maya. El significado de la cruz aún perdura actualmente en la tradición del Día de Muertos en México, en el cual en los altares dedicados a las almas se forma una cruz con flores para que el alma se oriente recodando precisamente los cuatro rumbos del universo que simbolizaban para los antepasados.

Debido a la trascendencia del símbolo de la cruz tanto en la cultura prehispánica como posterior a la conquista, al llegar la evangelización los mesoamericanos no tuvieron problema en adoptar la devoción a la Santa Cruz y a los ritos cristianos alrededor del símbolo de la cruz de Cristo. Los naturales le agregaron las ya antiguas creencias que tenían alrededor de este símbolo, convirtiendo además a la Cruz en un objeto “poderoso” capaz de hacer milagros, de hacer llover o calmar la lluvia, de provocar tormentas, un objeto de protección y de prosperidad en las cosechas. No siempre estas creencias se basaban en que la Cruz era un símbolo de Cristo y esto se basa en especial en que la devoción trascendió sobre todo con la cruz vacía, sin la imagen del Crucificado. Este mismo auge en la devoción a la Cruz (fuera la de Cristo o fuera otra) viendo en ella al antiguo símbolo prehispánico, propició que existieran varios casos peculiares de devoción a la Santa Cruz de los cuales reseñaré algunos cuantos; los que a mi parecer fueron los más significativos:

La Santa Cruz de Huatulco:
Según nos refiere el padre José Antonio Gay en su Historia de Oaxaca, esta cruz había sido llevada al pueblo de Huatulco (Oaxaca) por el apóstol Santo Tomás. Los naturales de aquellas tierras contaban que antes de la llegada de los españoles ya se le rendía veneración a la Cruz porque en ella encontraron remedio a sus aflicciones. Ésta había sido llevada por un hombre que vino del mar por el rumbo del Perú: anciano, de piel blanca y vestido con una túnica larga y ceñida la cintura, con manto y cabello largo; y que venía abrazado a la Cruz y toda la gente al verla acudió a la playa a recibirlo y este los saludó en lengua mixteca y se quedó entre ellos algunos días; y pasaba la mayor parte del tiempo hincado ante la cruz haciendo oración, y al irse les dijo que le dejaría la cruz, que era “la señal de la felicidad”.

Hacia 1587 el pirata Tomás Gandish (o Cambric) atacó la región, pero molesto al no poder llevarse gran cosa decidió arremeter contra la Cruz y destruirla, primero con hachas y sierras; y al ver que no lo lograba mandó que fuera amarrada a su barco y levaron anclas, pero tampoco pudieron desprenderla del suelo y entonces, ya molesto, mandó quemarla y sólo logró que la cruz se ennegreciera un poco. La gente, al enterarse de estos portentos, comenzó a llegar hasta Huatulco para llevarse consigo astillas de la Cruz milagrosa.

El obispo don Juan Cervantes mandó investigar los hechos que se contaban sobre la Cruz y decidió que la cruz fuera trasladada a la catedral de Oaxaca en abril de 1612. La sorpresa fue que al levantar la cruz se dieron cuenta que sólo estaba hundida medio metro en la tierra y que se mantenía en pie a pesar de que sus devotos la habían adelgazado por querer llevarse astillas como reliquias. El obispo mandó que la cruz fuera dividida en tres pedazos: una se quedó en Huatulco, la otra en la catedral de Oaxaca y la última fue enviada a Roma.

Lo que se cuenta sobre la cruz ha causado debates por la referencia a la presencia de “Santo Tomás”, pero el cronista fray Juan de Torquemada refiere que este hombre que llevó la Cruz a las playas de Huatulco no era otro que fray Martín de Valencia O.F.M.,[1] uno de los primeros franciscanos que misionó en Nueva España hacia 1524 y de quien aunque no se sabe con certeza toda su ruta de misiones se piensa que visitó gran parte del territorio. De ser así, le da gran credibilidad a la historia de la cruz de Huatulco puesto que fray Martín misionó en muchos lugares con bastante anterioridad, a veces, antes que los conquistadores llegaran a como lo referían los naturales de Huatulco.

Sobre el caso del pirata, sea cierto o no, es de destacar que esta leyenda recuerda un poco las creencias mayas que sobre la cruz tenían de que era un “árbol que hundía sus raíces hasta el inframundo”. Lógicamente de simbolizar esto la cruz difícilmente podría ser derribada, pues según la creencia sus raíces se encontraban fuertemente afirmadas en el inframundo. Sobre los pedazos en que la cruz se dividió se tienen localizados los de Huatulco y Oaxaca, pero del de Roma nada se sabe si aún existe, tal vez pueda ser uno de esos muchos fragmentos que han sido repartidos como lignum crucis.

La Santa Cruz de Zacate, venerada en su templo desde hace 400 años en Tepic, Nayarit.

La Santa Cruz de Zacate
En la ciudad de Tepic (Nayarit) es venerada desde hace varios siglos en su propio templo una curiosa cruz hecha de zacate o césped. Algunos historiadores fechan su aparición alrededor del siglo XVI o del XVII; la leyenda nos cuenta que un joven, al pasar por el lugar arriando a sus mulas o yeguas, se percató que estas se detenían asustadas sin querer proseguir, la sorpresa aumentó al ver que este suceso se repitió varios días seguidos; y pensando el joven que podría tratarse de alguna amenaza, decidió investigar y a los pocos pasos pudo divisar que entre las hierbas del campo se apreciaba claramente, por su “especial y apacible” verdor, una cruz de zacate. Lo curioso además es que esta cruz no recibe ningún cuidado ni en tiempo de lluvias o de sequía, ni siquiera es podada y siempre mantiene su forma de cruz y su color verde. Algunos piensan que podría deberse a algún manantial subterráneo el hecho de que la cruz siempre permanece verde sin necesidad de cuidados. Al poco tiempo de su hallazgo se construyó un templo, el cual alberga hasta la actualidad a la curiosa cruz de zacate.[2]

La Cruz del Milagro
El 25 de julio de 1531, los españoles, mientras luchaban contra los indios en la loma del Sangremal, en el actual estado de Querétaro, según narran las crónicas el tiempo, se detuvieron por un instante y pudieron ver en el cielo al apóstol Santiago y una gran cruz brillante entre blanca y roja; al ver esto los naturales decidieron convertirse al cristianismo. Para recordar este milagro sobre este cerro se construyó el templo y convento de “La Santa Cruz del milagro” y se mandó hacer una cruz en cantera rosada en recuerdo de aquella que apareció sobre los cielos. Es de destacar que en este mismo convento que posteriormente se convertiría en colegio de Propaganda Fide habitó por un tiempo el Beato Junípero Serra y el Venerable fray Margil de Jesús. Este último se narra que dejó su bastón en el jardín del convento y al poco tiempo este reverdeció y comenzó a producir una extraña especie de espinas con forma de cruz que aun actualmente se reparten como reliquias.

Representación de la "Santa Cruz parlante" venerada en el templo de Santo Domingo, en Chiapa de Corzo, Chiapas, México. Se puede notar el color verdoso que las distingue y los símbolos de la Pasión.

La Santa Cruz Parlante:
Hacia 1847, debido a diversos factores, estalla un conflicto armado en la península de Yucatán, especialmente en el actual estado de Quintana Roo, en la población de Chan, Santa Cruz; actual municipio de Felipe Carrillo Puerto, nombrado por la historiografía como “La Guerra de Castas” y que es uno de los conflictos indígenas de más alcance y duración en esta parte del territorio mexicano. Según se cuenta, este conflicto, iniciado por el indígena maya Cecilio Chi, se debió a que una imagen de la Santa Cruz venerada en su población y que se creía había aparecido junto con otras dos milagrosamente en un árbol, le había hablado a Cecilio y mandado mensajes en maya donde le decía que tomara las armas y asesinaran a todos los “blancos” que por tanto tiempo los habían sometido. Que era Dios quien hablaba a través de la cruz y que quería liberarlos; eran tres cruces de madera a las que la gente les comenzó a llevar ofrendas, pero al ser tomado el pueblo por el ejército las tres cruces fueron confiscadas y surgieron otras tres cruces; una de las cuales es la tan famosa “Santa Cruz parlante” y es cuando el pueblo convertido en cuartel de los indios sublevados es conocido como Chan Santa Cruz. Estos naturales se nombraron como los Cruzoob que en maya significa “los que combaten por la cruz”. Hacia 1852 el pueblo de Chan Santa Cruz es tomado nuevamente por el ejército y uno de los oficiales refiere que detrás del altar donde se encontraba la tan famosa “Santa Cruz parlante” había un hoyo en el cual se había colocado un barril que servía de caja de resonancia que producía un sonido hueco y cavernoso. Lógicamente esto estaba oculto a la vista de los devotos, puesto que a este lugar solo podía acceder el tatich que era el guardián o mayordomo de la “Santa Cruz parlante”.

Hay que mencionar que la “Santa Cruz”, por ser considerada un objeto sagrado, permanecía oculta detrás de una cortina desde donde mandaba sus “mensajes escritos en maya”. La aparición de cruces parlantes no sólo se quedó en esta población; también en diferentes pueblos de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Oaxaca se comenzó a originar un culto a diversas cruces “parlantes” que incitaban a los indios a ir a la guerra y acabar con los “blancos”. Estas cruces siempre son pintadas en un color verde o azul verde, y esto se debe a que los mayas consideran a la cruz como un árbol y para simbolizar la vida del árbol las pintan de color verde. No hay que olvidar que los antiguos mayas consideraban al símbolo de la Cruz como el árbol cósmico que hunde sus raíces en el inframundo y llegan sus ramas hasta el cielo. Al mismo tiempo las cruces son adornadas con cintas de colores y con huipiles bordados debido a ser considerada una “presencia femenina”.

Estas cruces, además de incitar a la rebelión, si no se cumplían sus ordenes o no se realizaban los rituales debidos, también podían castigar a la población causando desastres pero del mismo modo podían conceder milagros. Aun actualmente en varias poblaciones se siguen venerando a la “Santa cruz parlante” y en el antiguo pueblo de Chan Santa Cruz la gente aun espera que algún día la Santa Cruz vuelva a “hablar” con ellos.[3]

Altar de la Santa Cruz Tuun, venerada en el pueblo de Xocén, Yucatán. Considerada una de las cruces parlantes que iniciaron la "Guerra de Castas".

La Santa Cruz Tuun de Xocén:
La Santa Cruz Tuun (que en maya significa “de piedra”) es una de las muchas “Cruces parlantes” que fueron apareciendo a raíz de lo sucedido en Chan Santa Cruz. Aunque la Santa Cruz Tuun ya era venerada con mucha más anterioridad en la población de Xocén, Yucatán, según nos narran las leyendas, esta cruz es venerada aun antes de la llegada de los españoles[4] y se dice que su base se encuentra en el centro de la tierra[5] y fue encontrada por un hombre, en un paraje entre unos árboles, junto a otras dos cruces.

Entonces la Cruz Tuun comenzó a ser “adorada”[6] por los pobladores para pedirle que trajera la lluvia a su cosechas; y debido a que se comenzó a haber una buena producción en las cosechas, se llevaba una ofrenda de tres productos a las cruces y si alguno no lo hacía, existe la creencia de que al poco rato de caminar podía caer muerto. Del mismo modo le sucedía a alguien que tomara los productos sin permiso de la Santa Cruz, y al ocurrir varias muertes, los mayordomos les dijeron a la gente que debían deshacerse de dos de las cruces; y debido a esto es que actualmente solo se venera a la Santa Cruz Tuun, a la cual, después de la guerra de castas en la que participó como una “cruz parlante”, trataron los del ejército de llevársela; pero aquí vuelve a entrar la leyenda y nos dice que nada pudieron pues a sus instrumentos se les iba el filo cuando trataban de sacarla y al excavar en la tierra nunca encontraban la base de la cruz.

En todo México y en particular en las localidades donde se celebran a las cruces arriba reseñadas, se festeja a la Santa Cruz el día 3 de mayo gracias a una bula papal que así lo permite. Debido a la gran devoción que tiene entre el pueblo mexicano esta fecha, pues la Santa Cruz es venerada el 3 de mayo en especial por los albañiles, arquitectos y demás trabajadores de la construcción que la consideran su patrona debido a la creencia de que en tres de mayo se puso la primera piedra de la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén.
A los albañiles y demás trabajadores de la construcción se les da este día libre y entre todos en la mañana con materiales de la obra en que estén trabajando elaboran una cruz, la cual es adornada con papeles de colores y flores y es llevada a bendecir en una misa especial para los albañiles. Posteriormente esta cruz es puesta en el lugar más alto de la construcción y se le reza un rosario, donde todos los trabajadores le agradecen a Cristo a través de su Cruz los beneficios que les ha dado. Posteriormente del rosario se celebra una comida o fiesta en honor de la Cruz y de los albañiles. La Cruz ha tenido una trascendencia inusitada en el pueblo mexicano desde la época prehispánica hasta la actualidad; y aunque sólo mencioné los casos que me parecieron más relevantes, existe gran cantidad de poblaciones donde es venerada la Cruz con diversas leyendas alrededor de ella y esto se repite del mismo modo en gran parte del continente americano.

André Efrén

Bibliografía:
– De Landa Calderón, fray Diego, Relación de las Cosas de Yucatán, México, Cien de México, primera reimpresión, 2003.
– Florescano, Enrique, Memoria mexicana, México, CFE, primera reimpresión, 1995.
– Heliodoro Valle, Rafael, Santiago en América, México, Gobierno del Estado de Querétaro, primera reimpresión, 1996.
– López Méndez, Roberto, Leyendas de Vírgenes y Santos de Yucatán, México, Área maya, primera edición, s/a.
– Marroquín, Enrique, La Cruz mesiánica, México, Palabra ediciones, segunda edición, 1999.
– Parra Sánchez, Tomás, Diccionario de los Santos, México, San Pablo, cuarta edición, 2002.
– Patrimonio Cultural, Fiestas patronales y gastronomía de la cultura maya-yucateca, México, CONACULTA, primera edición, s/a.
– Schneider, Luis Mario, Cristos, Santos y Vírgenes, México, Planeta, primera edición, 1995.
– Talavera Solórzano, Leticia y Monterrosa Prado, Mariano, Las devociones cristianas en México, México, CONACULTA, primera edición, 2002.
– Valverde Valdés, María del Carmen, La Guerra de castas de Yucatán (1847-1901), en Arqueología Mexicana, México, revista de publicación bimestral, Vol. XIX, número 111, septiembre-octubre, 2011.


[1] Además que la descripción que los mixtecos daban sobre el hombre que trajo la cruz encaja en algunos aspectos con la que se da sobre fray Martín de Valencia.
[2] Debo admitir que he tenido mis reservas y dudas sobre este caso, pero hablando con un informante de aquella ciudad le pregunté sobre el caso y me confirmó la certeza de que la cruz no recibe cuidados de ningún tipo y aun así conserva su forma y su verdor, no dudo de esta persona puesto que él es ateo y escéptico y él mismo me dijo que no se explica el motivo de que esa cruz se conserve, a pesar de esto guardo mis reservas sobre este tema.
[3] Creo que está más que claro que Dios nunca le ordenaría a sus hijos ir a asesinar a su prójimo y que el caso de la Santa Cruz parlante es solo un ejemplo de cómo el hombre toma objetos de simbolismo sagrado como la Cruz y los usan en su beneficio aun a costa de engañar a un pueblo y de asesinar a mucha gente.
[4] Podría tratarse posiblemente de un antiguo culto maya a la cruz prehispánica y que fue tolerado por los misioneros al tratarse del símbolo de la Cruz.
[5] Debemos recordar la antigua creencia de la cruz que hunde sus raíces en el inframundo.
[6] Uso este término de adoración debido a que las leyendas mayas sobre la Cruz Tuun así lo refieren.

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