Sobre sepulcros y reliquias de Santas: dos consultas

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Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Pregunta: No sé si te he comentado alguna vez que una de mis pasiones dentro de todo el tema de santos es saber donde se hayan sus cuerpos o restos. Seguro que podras ayudarme a saber en qué iglesia, basilica, convento etc y ciudad se hayan los cuerpos(o los restos más importantes o cuasi completos) de estas santas: Cristina, Inés, Cecilia, Quiteria, Lucía, Engracia (¿en qué iglesia de Zaragoza?), Eugenia (la que va acompañada de San Proto y San Jacinto), Bárbara, Dorotea (he leído sobre ella que media Europa afirma poseer sus reliquias). España

Respuesta: Me alegro de que me hagas esta pregunta, porque la mayoría de veces son datos que se ignoran y por ignorarse se pone hasta en duda la existencia de estas Santas, cuyas reliquias, por cierto, están todas autentificadas, sin posibilidad de discusión. Hasta hace relativamente poco yo no había trabajado mucho el tema, centrándome más en las vidas y certezas históricas de su existencia, pero gracias a la ayuda de Antonio Barrero he podido aprender casi todo lo que sé del tema -y lo que me queda por aprender-. Sintetizando lo máximo que puedo, aquí tienes las ubicaciones básicas:

Santa Cristina, virgen y mártir (24 de julio): La niña mártir de Bolsena está enterrada, valga la redundancia, en Bolsena (Italia). Concretamente en la Basílica de Santa Cristina, que fue construida sobre el lóculo original donde fue depositado y venerado su cuerpo después del martirio. En cierto momento su cuerpo fue desenterrado y llevado a Palermo. Luego fue devuelta, pero algunos restos se quedaron allí, en una esplendorosa tumba en el Duomo de Palermo.

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant’Agnese In Agone, Roma (Italia).

Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 enero): Estuvo, tras su martirio, enterrada en la catacumba de la Via Nomentana en Roma, que tomaría su nombre. Actualmente su cuerpo está, junto con el de Santa Emerenciana, en la iglesia de Sant’Agnese Fuori le Mure. El cráneo, separado del cuerpo, se venera en la iglesia de Sant’Agnese In Agone. Por tanto, la mayor parte del cuerpo sigue en Roma. Sin embargo pequeños fragmentos de reliquias se han enviado a muchas zonas de Europa.

Santa Cecilia, virgen y mártir romana (22 de noviembre): Su cuerpo, luego de ser extraído de las catacumbas, ha reposado en la cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, en Roma. Son dos urnas de mármol donde están Cecilia, Valeriano y Tiburcio. No se puede acceder a ellas, están detrás de una celosía de mármol, pero un con reclinatorio frente al cual se puede rezar. La gente suele creer que el sepulcro está bajo la imagen yacente que esculpió Stefano Maderno para el altar, pero no es verdad.

Santa Quiteria, virgen y mártir (22 de mayo): Su cuerpo reposa en un hermoso sarcófago en su iglesia de Aire sur l’Adour, Landes (Francia).

Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa (13 de diciembre): Su cuerpo está actualmente en la iglesia de los Santos Jeremías y Lucía en Venecia (Italia). El rostro de la Santa fue recubierto con una máscara de plata ante las quejas de cierto santo varón que decía que era desagradable mirar el cadáver directamente. Un brazo, el izquierdo, fue sin embargo arrancado del cuerpo y actualmente se venera en el santuario de la isla de Ortigia, en Siracusa. También se veneran allí el vestido, el velo y las sandalias de la mártir, pero cuya autenticidad queda a la sombra de la duda. Como en las otras, existen muchas otras reliquias diseminadas por ahí, éstas son las principales.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Engracia, virgen y mártir hispana (16 de abril): Ella, sus esclavos y las Santas Masas –también llamados los Innumerables Mártires de Zaragoza- están en la cripta de la iglesia de Santa Engracia en Zaragoza (España). Ella y los dieciocho en una urna bajo el altar, los demás, en un pozo en el suelo.

Santa Eugenia, virgen y mártir romana (25 de diciembre): Está junto con su madre Claudia, también mártir, y otros doce compañeros, en un altar de la Basílica de los Doce Apóstoles en Roma.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia (4 de diciembre): Al ser trofeo disputado entre católicos y ortodoxos y botín de saqueo durante las Cruzadas, su cuerpo está un poco más fragmentado. Hay una gran parte en Burano (Venecia, Italia), otra en la catedral ortodoxa de Kiev (Ucrania), y en la llamada Cripta de Santa Bárbara en Rieti (Italia). Hice hace algún tiempo un artículo con una reseña más extensa sobre las localizaciones de las reliquias, para hacerse una idea de lo “desmembrada” que está. Es la consulta que he publicado más abajo.

Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia (6 de febrero): El cuerpo está bajo el altar de la iglesia de Santa Dorotea en el Transtíber (Roma). Dentro de una muñeca, por cierto, bastante decepcionante para tratarse de una santa tan famosa. Es verdad, como dices, que también hay muchas otras reliquias de ella por Europa, pero aquí está la mayor parte del cuerpo.

Meldelen

Santa Bárbara: estatus y reliquias
(Esta consulta se desarrolló como un diálogo, de modo que así lo reproduzco).

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Comentario: Santa Bárbara siempre ha sido mi preferida de toda la corte celestial. Ella me cuida mucho y me ha hecho muchos milagros, entonces por eso le digo mi Santa Patrona. Aunque mitológica y como la quieran llamar los modernistas, ¡es mi Santa! 🙂 Estados Unidos

Respuesta: Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia en Asia Menor, conmemorada el 4 de diciembre, no es en absoluto una santa mitológica. Es una santa real, cuya existencia histórica está fuera de toda duda, después de que la Sociedad de los Bolandistas, los más prestigiosos investigadores en hagiografía, determinaran la veracidad de su existencia a través de la antigüedad de su culto y de sus reliquias. A pesar de ello fue retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Es evidente que se han cometido errores en esta gestión, en principio bienintencionada, porque hemos visto rectificaciones de la misma, como el caso de Santa Catalina mártir, retirada en 1960 y devuelta al calendario en 2005.

Comentario: Ignoraba yo toda aquella información…aun así siempre la he querido muchísimo y me da mucho gusto el saber que existan datos historicos sobre ella. Lo unico que he leido de ella es el relato que se encuentra en el libro de santos de Jacopo de Voragine. Por cierto nunca la he creído mitológica en realidad, eso lo dije con tono de burla/sarcasmo/coraje en referencia a que los modernistas quieran descanonizar o llamar mitológicos a todos los santos que puedan, sobre todo cualquier santo cuya historia sea un poco dificil de creer. Ya lograron destruir la Santa Misa.

Respuesta: Los datos históricos fehacientes sobre Santa Bárbara se encuentran en la Bibliotheca Sanctorum, obra fundamental de los Bolandistas, que por desgracia se trata de una publicación extensa y carísima, de modo que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso a ella (ya quisiera yo ser una de ellos…). En cuanto a la Leyenda Áurea de Jacopo Della Voragine, que citas, es una obra amena y entretenida para conocer leyendas de santos, pero en modo alguno es una fuente histórica: únicamente es respetable en cuanto a antigüedad y por el rico bagaje cultural que compiló Della Voragine, pero no debe tomarse en serio más allá de esto.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Por otra parte, no sé muy bien a quién te refieres con “modernistas”, quizás hagas referencia a las nuevas corrientes surgidas tras el Concilio Vaticano II. La retirada de los santos de dudosa existencia histórica, como digo, fue bienintencionada, pero equivocada e injusta respecto a algunos santos, como por ejemplo, Santa Catalina mártir, Santa Apolonia, y desde luego, Santa Bárbara. Ninguna de las tres es “de dudosa existencia histórica”. Quien pasa el filtro de los Bolandistas, supera la última de las barreras. Con esto no digo que sean infalibles: sólo digo que no hay quien investigue más y mejor que ellos.

Por otra parte, ningún santo se descanoniza, el culto puede seguir en ámbito local o privado. Y respecto a lo de destruir la Santa Misa, creo que más podrían contribuir otros en eso que yo, que no le veo nada malo a la misa de ahora.

Comentario: Por cierto ¿en dónde se veneran las reliquias de mi Santita?

Respuesta: Aquí he tenido que recurrir a la cortesía de mi buen amigo Antonio Barrero, experto en reliquias de santos. Él es quien me ha facilitado la lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

Burano (Venezia): parte del cuerpo.
Rieti (Italia): sarcófago con reliquias
Mantova (Italia): presunto cráneo
Montecatini (Italia): “parte del cráneo”
Piacenza (Italia): “reliquias”
Sevilla (España): “parte del cráneo”
Pamplona (España): “reliquias”
Paternò (Catania): reliquias
Kiev (Ucrania): parte del cuerpo
Old Cairo (Egipto): reliquias
Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)
Roma (Italia): “parte del cráneo”
Braine le Comte (Bélgica): reliquias.
Lviv (Ucrania): reliquias.
Mechelen (Bélgica): reliquias
Dignano (Croacia): pie incorrupto

Con todo, Antonio me advierte que todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Comentario: (viendo la fotografía del pie, que también es cortesía de Antonio Barrero) WOW, que reliquia, válgame. ¡El pie sagrado de mi santita! La verdád no pense que existieran ya reliquias suyas. Gracias. Ademas gracias por cualquiera información al respeto, te agradezco muchísimo que me ayudes a saber mas de mi santita querida.

Respuesta: De nada, es un placer ayudar. Para eso estamos aquí.

Meldelen

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Santa Eugenia y compañeros, mártires en Roma

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Detalle de Santa Eugenia en una vidriera decimonónica. Iglesia de Notre Dame de l'Assomption, Chatou (Francia).

Detalle de Santa Eugenia en una vidriera decimonónica. Iglesia de Notre Dame de l’Assomption, Chatou (Francia).

El grupo de mártires de quien hablaré hoy fue muy conocido y venerado en la Antigüedad y en la Edad Media. Actualmente ya es bastante menos, aunque su culto se mantiene en muchos lugares. Como nuestro amigo y compañero Antonio Barrero ya dedicó un artículo a dos de los mártires de este grupo, los eunucos Proto y Jacinto, yo no haré más referencia a ellos que la estrictamente necesaria. Mi artículo se centrará sobre todo en hablar sobre Eugenia, Claudia, Basila y los demás compañeros.

La leyenda de Santa Eugenia
La “passio Sanctae Eugeniae” y la “passio SS. Prot. et Hyacinthi”, textos en los que se basa el relato que nos han transmitido de este grupo de mártires, tuvieron un éxito enorme en la Antigüedad como puede testimoniarse por las versiones en lengua griega, armenia, siríaca y etiópica a las que fueron traducidas. Estos textos, aun presentando algunas variantes -especialmente en los nombres de los personajes-, no son sustancialmente muy diferentes entre sí, por lo que presentaré una síntesis del mismo.

Eugenia, que en griego significa “la bien nacida”, es la protagonista de este relato. Nacida en Roma, su padre fue Filipo (Felipe), un alto magistrado romano que fue enviado a Alejandría en calidad de prefecto de Egipto en tiempos del emperador Cómodo (180-192). Eugenia fue la menor de tres hermanos. Sus dos hermanos mayores eran Avito (o Abdón) y Sergio, y su madre se llamaba Claudia. Siempre iba acompañada de sus dos esclavos eunucos, Proto y Jacinto, que ejercían la labor de educadores (pedagogos) de ella. Cuando tuvo edad, la prometieron en matrimonio con Aquilio, hijo de un cónsul, pero ella rechazó el matrimonio.

Cierto día, mientras paseaba en carro a las afueras de Alejandría, acompañada de Proto y Jacinto, pasaron junto a un monasterio cristiano. Se oía cantar a los monjes el texto del Salmo 95: “Sólo Dios merece adoración, pues los dioses de los paganos son demonios”. Ya sea porque deseaba huir del compromiso con Aquilio, o porque quedó impresionada por estas palabras, decidió ingresar en el monasterio, acompañada de sus dos esclavos. Como el monasterio no aceptaba mujeres, se rasuró la cabellera y se vistió de hombre, y así consiguió pasar desapercibida. Sus esclavos, que no se separaron de ella, mantuvieron el secreto.

En la iconografía ortodoxa, Santa Eugenia siempre aparece representada como monja. Icono en la Iglesia de la Santa Dormición, Cumberland (EEUU).

En la iconografía ortodoxa, Santa Eugenia siempre aparece representada como monja. Icono en la Iglesia de la Santa Dormición, Cumberland (EEUU).

Se decía que Heleno, el abad de dicho monasterio, aborrecía profundamente a las mujeres, a las que consideraba fuente de todo mal. Tanto las despreciaba que jamás dirigía palabra ni mirada alguna a ninguna mujer, y se tenía por más santo y perfecto varón a causa de ello. ¡Cuál no sería su estupefacción si hubiera llegado a saber que fray Eugenio, el más estudioso y humilde de todos sus monjes, era en realidad una mujer! Pero jamás lo supo, y murió dejando como sucesor a Eugenia, que se convirtió en “abad”. Aceptó humildemente el cargo, pero hizo construir una celda estrecha para ella sola, para así guardar con más celo su auténtica condición.

Por aquellos días llegó al monasterio una mujer rica llamada Melania (o Melancia, según versiones), que estaba enferma, para solicitar ayuda. Eugenia, que también sabía algo de remedios curativos, administró a la enferma unos aceites y hierbas. Con el tiempo, Melania sanó, y en agradecimiento, le envió al monasterio varios presentes, que Eugenia entregaba a los pobres. Cierto día, envió un mensaje a Eugenia, pidiéndole que acudiera a su casa. Melania la recibió en el lecho, cubierta por una sábana. Al poco de llegar ella, la apasionada mujer saltó desnuda de la cama y se arrojó en brazos del supuesto fraile, besándole y confesándole su amor (vaya escenita). Eugenia la rechazó como pudo y se marchó apresuradamente, y Melania, despechada, temió que el abad contara aquel episodio y la avergonzara públicamente, así que acudió al prefecto Filipo (el propio padre de Eugenia) y acusó al abad del monasterio de haberla violado. Entonces Filipo mandó arrestar a Eugenia y a todos sus monjes y los metió en la cárcel. El monasterio fue clausurado.

Cuando Eugenia supo de qué se la acusaba y que su juez era su propio padre, no hizo nada por demostrar la verdad. Filipo tampoco la reconocía, debido a su cráneo rasurado, sus hábitos de monje y su extrema delgadez. Se hizo público el día del juicio. Allí Melania repitió su calumnia. Se llamó a declarar a una esclava suya, pero ésta, intimidada por su ama, corroboró sus acusaciones. Eugenia, viéndose obligada a probar su inocencia, avanzó serenamente hasta el prefecto, seguida de Proto y de Jacinto, y tomando el pectoral de su hábito, lo desgarró y lo bajó hasta la cintura, mostrando los dos pechos, y revelándose como Eugenia, su hija desaparecida hacía tanto tiempo (otra escenita que se las trae). Filipo abrazó a su hija conmocionado, pues la había dado ya por muerta, y la Leyenda Áurea nos relata que en ese instante cayó una bola de llamas del cielo y fulminó a Melania por su falso testimonio, aunque en otras versiones la propia Eugenia pide clemencia para la mujer y ésta es puesta en libertad.

Eugenia muestra los pechos ante el tribunal de su padre para probar que es una mujer. Detalle del retablo de la Santa en Astudillo, Palencia (España). Fuente: www.esculturacastellana@blogspot.com.

Eugenia muestra los pechos ante el tribunal de su padre para probar que es una mujer. Detalle del retablo de la Santa en Astudillo, Palencia (España). Fuente: www.esculturacastellana@blogspot.com.

Toda la familia de Eugenia se convirtió al cristianismo, y ella, como no podía volver al monasterio, vivió de nuevo con ellos. Filipo se destacó especialmente por su desprendimiento con los pobres, por lo cual, los alejandrinos lo eligieron obispo de la ciudad; mientras que Claudia fundó un hospicio para peregrinos. Por desgracia, al poco tiempo, el nuevo prefecto hizo asesinar a Filipo, y Eugenia, viendo que el ambiente no era favorable, decidió trasladarse a Roma junto con su madre; no sin antes dar piadosa sepultura a su padre junto al monasterio femenino que ella misma había fundado, para que las mujeres pudiesen profesar en la vida monacal.

Allí, en Roma, Claudia dirigió un asceterio -comunidad de ascetas- para viudas como ella, mientras que Eugenia se encargaba de dirigir a las muchachas vírgenes. La fama de su sabiduría y santidad llegó a oídos de una muchacha llamada Basila (o Vaccilla, según versiones), de la familia del emperador Galieno, que estaba prometida a un tal Pompeyo. Ella escribió una carta a Eugenia, pidiéndole el bautismo. Eugenia le envió a Proto y a Jacinto, que la instruyeron y la bautizaron. La esclava de Basila comunicó a Pompeyo que su prometida se había hecho cristiana y que ahora tenía reticencias de casarse con él. Entonces Pompeyo, lleno de ira, desenvainó su espada y mató a Basila atravesándola de parte a parte. Luego fue a por Eugenia, la agarró y la llevó ante el prefecto Nicecio, culpándola de todo lo ocurrido.

Llevaron a Eugenia a rastras al templo de Diana, y, como se resistiera con todas sus fuerzas a ser introducida en su interior, le dieron una tremenda paliza; pero por mucho que la golpearon y la pisotearon, no pudieron hacer que entrara dentro del sagrado recinto. La tradición dice que entonces, el ídolo se derrumbó de su pedestal y el templo se hundió sobre el mismo (!!). La metieron en un caldero de aceite hirviendo, pero no la dañó. Ataron una roca a su cuello y la arrojaron al Tíber, pero milagrosamente la piedra salió a flote y con ella la mujer. Esta vez la tiraron dentro de un repugnante pozo, donde la dejaron durante diez días. Al fin, la sacaron de aquel antro y le cortaron la cabeza. Era el día 25 de diciembre. Su cuerpo fue recogido, probablemente por su madre Claudia, y enterrada en el cementerio Aproniano, en la Vía Latina. Los eunucos Proto y Jacinto también fueron martirizados con Eugenia.

Detalle del martirio de Santa Eugenia en una vidriera decimonónica en la catedral de Brujas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Detalle del martirio de Santa Eugenia en una vidriera decimonónica en la catedral de Brujas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

De la leyenda a la realidad
Esta leyenda o relato fantástico, aun siendo muy antiguo, tiene semejanzas con otras leyendas como por ejemplo, la “passio” de Eufrosina, Tecla, Indo y Domna y así, pasaron a diversos martirologios de la Edad Media y de estos, al Martirologio Romano. Pero ¿qué hay de historia en toda esta leyenda? Bien poco, la verdad.

No faltan las incongruencias cronológicas: la más escandalosa, que cuando fueron a Alejandría fue en tiempos de Cómodo y cuando volvieron a Roma fue en tiempos de Valeriano (253-260) y Galieno (260-268), o sea, cerca de un siglo después (???). Imposible. Otra incongruencia es el anacronismo histórico que supone hablar de este período de monasterios, monjes y monjas: en esta época, el monacato todavía no existía, por lo que difícilmente hubiese podido existir un monasterio o nadie profesando como monje o monja. Y por último, decir que el “travestismo” de Eugenia, que se viste de hombre para poder entrar en el monasterio, es un detalle que está copiado de otras vidas de Santas monacales tan legendarias como éstas: Santa Marina (Marino), Santa Pelagia (Pelagio), y algunas otras. Por lo que ni la datación, ni la presencia del monacato, deben considerarse como históricas, sino que son invento del autor de la passio.

Sobre los personajes principales de este relato se pueden poner de relieve algunas cosas: Proto y Jacinto, así como Basila, son personajes históricos, pero no tuvieron una conexión real con Eugenia. La única conexión es la vecindad del sepulcro en el cementerio de Aproniano, motivo que es utilizado en otros relatos [1]. Para entrar en detalle sobre la auténtica historia y martirio de estos dos eunucos, me remito al artículo ya mencionado de Antonio Barrero.

Filipo, el padre de Eugenia, es un personaje completamente inventado, pues en la Antigüedad no se hace ninguna mención ni a un obispo ni a un mártir con ese nombre en Alejandría. Adón y Usuardo lo incluyeron en sus martirologios el 13 de septiembre (al igual que hizo el Martirologio Romano) y eso sólo se explica por la proximidad de la fiesta de Proto y Jacinto, que es dos días antes.

Estatua de Santa Claudia, obra de G. Peroni. Basilica de los Doce Apóstoles, Roma (Italia). Fotografía: Alvaro de Alvariis.

Estatua de Santa Claudia, obra de G. Peroni. Basilica de los Doce Apóstoles, Roma (Italia). Fotografía: Alvaro de Alvariis.

También Claudia parece un personaje inventado: el itinerario romano “Notitia portarum”, señalando los cementerios de la vía Latina, habla del sepulcro de la mártir Eugenia “cum matre Claudia”, pero en ningún otro itinerario se la menciona. Es posible que la referencia que hace la “Notitia” dependa de un texto legendario de la biografía. En la leyenda se dice que Claudia siguió a Eugenia hasta la tumba poco después del martirio, y aunque no se especifica que ella también muriese mártir, lo cierto es que está considerada como tal.

Sergio y Avito (Abdón), los otros dos mártires que aparecen en este grupo como hermanos de Eugenia, en realidad no forman parte del grupo, sino que se trata de una inserción incorrecta de los Santos Abdón y Senén. Es posible que el nombre de Abdón, como hermano de Eugenia, se hubiese llamado así en memoria de los dos famosos mártires.

Eugenia es sin duda una mártir romana histórica, pero de época imprecisa, quizás del tiempo comprendido entre los gobiernos de Cómodo y Valeriano. Los antiguos itinerarios hablan de su sepulcro en la vía Latina; y es cierto que en la Antigüedad recibió un gran culto, pues en Roma, sobre su sepulcro, fue construida una basílica restaurada posteriormente por los papas Juan VII (705-707) y Adriano I (772-781). Fue venerada también fuera de Roma, como lo atestiguan los mosaicos de Rávena del siglo V, de Parenzo y de Nápoles (siglo VIII) e incluso en Grecia. De este culto se puede haber valido el obispo Avito de Viena (490-518) que llegó a escribir: “Eugeniae dudum toto celeberrima mundo / fama fuit, dum dat Christi pro nomine vitam”. De ella habla también Venancio Fortunato, Adelmo, Flodoaldo y otros.

Actualmente, las reliquias de la mártir reposan en la Basílica romana de los Santos XII Apóstoles, pero no se sabe cuándo fueron trasladadas allí. Su fiesta es el 25 de diciembre, el día de la Natividad del Señor y de la mártir Santa Anastasia de Sirmio. La Iglesia griega, en lugar de conmemorarla el 25 de diciembre, lo hace un día antes.

Martirio de las Santas Eugenia y Basila. Grabado de Antonio Tempesta para "Immagini de molte Sante vergine romane nel martirio". Istituto Nazionale dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de las Santas Eugenia y Basila. Grabado de Antonio Tempesta para “Immagini de molte Sante vergine romane nel martirio”. Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

Conclusiones
El relato de la passio de Santa Eugenia y compañeros no es más que un cuento tardoantiguo construido de forma totalmente ficticia, y que emparejó como familiares o compañeros de martirio a mártires que simplemente estaban enterrados unos junto a otros, es decir, sin ningún criterio serio o fiable. Los errores cronológicos y los anacronismos históricos reafirman la no validez de este relato.

Asimismo, del grupo de mártires mencionados, sólo Eugenia, Basila, Proto y Jacinto son auténticos, históricos; pero no fueron martirizados juntos ni hay relación entre las dos mujeres ni entre ellas y los dos eunucos. Simplemente, estaban enterrados uno al lado de otro. Ni Claudia ni Filipo parecen existir, a pesar de que el sepulcro y algún texto hacen referencia a Claudia como madre de Eugenia, pero sin especificar si es mártir. En cuanto a Avito (Abdón) y Sergio, es una mala introducción en el Martirologio que en realidad hace referencia a los mártires Abdón y Senén.

Y, ¿qué se sabe de Santa Eugenia, mártir, dado que el relato es pura leyenda? Pues casi nada: que murió mártir, que fue enterrada en el cementerio de Aproniano, trasladada a la Basílica de los Doce Apóstoles, y veneradísima en la Antigüedad. Nada más. En la iconografía, suele aparecer vestida de monje, mostrando los pechos (en alusión a la leyenda) y portando una espada o hacha, aludiendo a su martirio. Más a menudo, la escena más frecuente es la de su decapitación.

Altar-sepulcro de las Santas Claudia, Eugenia y doce mártires más. Capilla de San Antonio en la Basílica de los Doce Santos Apóstoles, Roma (Italia).

Altar-sepulcro de las Santas Claudia, Eugenia y doce mártires más. Capilla de San Antonio en la Basílica de los Doce Santos Apóstoles, Roma (Italia).

Es importante recordar que existen otras Santas de nombre Eugenia, una de ellas mártir en Córdoba (de la cual ya se escribió un artículo), y algunas más, entre las cuales destaca una mártir de las catacumbas en Ferrera di Cravagliana, Italia.

Meldelen

Bibliografía:
– VORÁGINE, Santiago de la, La leyenda dorada (vol. I). Ed. Alianza Forma.
– VVAA, Bibliotheca sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Cità Nuova, Roma.


[1] Recordemos que mártires como Balbina y Quirino; Cecilia, Valeriano y Tiburcio, Inés y Emerenciana, son sólo considerados familiares entre sí porque sus sepulcros eran contiguos, pero ninguna otra prueba da fe de este parentesco, totalmente infundado.

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