Santa Fotina “la Samaritana”, y compañeros, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego de Santa Fotina, "la Samaritana".

Icono ortodoxo griego de Santa Fotina, “la Samaritana”.

Hoy es una de las diversas fechas en las que se conmemora a un grupo de mártires de nombre Fotina, José, Víctor, Sebastián, Anatolio, Focio, Fótide, Parasceve y Ciríaca. Sobre este grupo existen varias passio griegas cuya historicidad es muy escasa. Se trata de narraciones legendarias, una “mera fabularum consarcinatio”, según el bolandista Delehaye, discordantes a veces entre ellas mismas y redactadas en épocas muy diversas. En el relato, los personajes son estrictamente tratados con vínculos de parentesco o de amistad, pero, naturalmente, no hay prueba de que esto sea así.

Se dice que Fotina es la mujer samaritana a la cual Jesús pidió agua en el pozo de Jacob (Juan, 4, 6-42); José y Víctor serían sus hijos naturales, Fótide, Parasceve y Ciríaca son presentadas como sus hermanas o cuñadas -según versiones- y Sebastián y Anatolio como dos oficiales del ejército, que fueron evangelizados por Víctor. En algunas versiones, Anatolio es transformado en “Anatolia” y pasa a ser una de las mártires femeninas del grupo. De Focio no se precisa nada; quizás pudiera ser también un oficial del ejército. Es muy difícil establecer la historicidad de estos personajes. Pero, antes de proseguir con esto, vamos a presentar el pasaje de la samaritana en el Evangelio de Juan, para que a todo lector no le quede duda de a qué personaje del Nuevo Testamento nos estamos refiriendo.

La samaritana
“[Jesús] llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la posesión que dió Jacob a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, pues, fatigado del viaje, se sentó así junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: “Dame de beber”. Entretanto, sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar víveres. Entonces la samaritana le dijo: “¿Cómo tú, judío, me pides de beber a mí que soy mujer samaritana? Porque los judíos no tienen comunicación con los samaritanos”.

Jesús le respondió y dijo: “Si tú conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice: “Dame de beber”, quizá tú le hubieras pedido a Él, y Él te habría dado agua viva”. Ella le dijo: “Señor, Tú no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo; ¿de dónde entonces tienes esa agua viva? Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual bebió él mismo, y sus hijos y sus ganados?” Respondióle Jesús: “Todos los que beben de esta agua, tendrán de nuevo sed; mas quien beba el agua que Yo le daré, no tendrá sed nunca, sino que el agua que Yo le daré se hará en él fuente de agua surgente para vida eterna”. Díjole la mujer: “Señor, dame esa agua, para que no tenga más sed, ni tenga más que venir a sacar agua”.

Jesús y la samaritana en el pozo de Jacob. Lienzo decimonónico en la catedral de Rouen (Francia).

Jesús y la samaritana en el pozo de Jacob. Lienzo decimonónico en la catedral de Rouen (Francia).

Él le dijo: “Ve a buscar a tu marido, y vuelve aquí”. Replicóle la mujer y dijo: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Bien has dicho: “No tengo marido”; porque cinco maridos has tenido, y el hombre que ahora tienes, no es tu marido; has dicho la verdad”. Díjole la mujer: “Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres adoraron sobre este monte; según vosotros, en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar”. Jesús le respondió: “Mujer, créeme a Mí, porque viene la hora, en que ni sobre este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros, adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ya ha llegado, en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre desea que los que adoran sean tales. Dios es espíritu, y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad”. Díjole la mujer: “Yo sé que el Mesías – es decir el Cristo – ha de venir. Cuando Él venga, nos instruirá en todo”. Jesús le dijo: “Yo lo soy. Yo que te hablo”.

En este momento llegaron los discípulos, y quedaron admirados de que hablase con una mujer. Ninguno, sin embargo, le dijo: “¿Qué preguntas?” o “¿Qué hablas con ella?” Entonces la mujer, dejando su cántaro, se fue a la ciudad, y dijo a los hombres: “Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿no será éste el Cristo?”. Y salieron de la ciudad para ir a encontrarlo. (…) Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer que testificaba diciendo: “Él me ha dicho todo cuanto he hecho”. Cuando los samaritanos vinieron a Él, le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y muchos más creyeron a causa de su palabra, y decían a la mujer: “Ya no creemos a causa de tus palabras; nosotros mismos lo hemos oído, y sabemos que Él es verdaderamente el Salvador del mundo”.

Hasta aquí el texto evangélico que hace referencia a la mujer samaritana, que la tradición cristiana -más conocida en el mundo ortodoxo que en el católico- ha querido identificar con la mártir Santa Fotina, de la cual hablamos hoy.

Sinaxis del 26 de febrero: Santos Porfirio de Gaza, y los mártires Foto, Fotina, Fótide y Sebastián.

Sinaxis del 26 de febrero: Santos Porfirio de Gaza, y los mártires Foto, Fotina, Fótide y Sebastián.

Passio de los mártires
Las narraciones de estas passios sustancialmente pueden resumirse de la siguiente manera: Fotina, después del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo, se retiró a Cartago con su hijo José -en torno al año 66- desarrollando una intensa actividad evangelizadora para extender el cristianismo. Su otro hijo – Víctor -, se dedicó a la milicia, y después de los éxitos obtenidos contra los ávaros, llegó a comandante militar en Atalia (Asia Menor).

El gobernador de esta región, Sebastián, era amigo íntimo de Víctor y un día le mandó llamar y le dijo que había llegado a su conocimiento que tanto él, como su madre y su hermano eran cristianos, y que como amigo le aconsejaba someterse a los deseos del emperador y denunciar a los cristianos para hacerse con su patrimonio. Además era aconsejable que su madre y su hermano abandonaran la predicación en público, limitándose a mantener su fe en secreto.

Pese a las buenas intenciones del gobernador, Víctor replicó que deseaba ser apóstol como sus familiares. El gobernador se retiró, decepcionado, y en cuatro días Víctor no volvió a verle. En cuanto se encontró de nuevo con él, éste le dijo: “Sólo la fe de los cristianos es auténtica, no hay otra fe”. Ante la sorpresa de Víctor, se limitó a añadir: ”Cristo está llamándome”. La leyenda dice que en aquellos cuatro días Cristo se le había aparecido y lo había dejado ciego para advertirle del trato a los cristianos. Sólo cuando Sebastián había accedido a convertirse había recuperado la vista, por lo cual se hizo inmediatamente bautizar.

Cuando Nerón fue informado de la conversión del gobernador de Atalia, mandó que detuvieran a Sebastián y a Víctor y los llevaran a su presencia. Deportaron también de Cartago a Fotina y a José. Durante la noche que estuvo esperando el juicio Víctor vio a Cristo en sueños y éste le dijo: “A partir de ahora te llamarás Fotino, porque tú iluminarás a muchos otros para que crean en mí”. Tras se interrogados y obligados a sacrificar a los dioses sin éxito, a Sebastián y Fotino les aplastaron los dedos y les descoyuntaros los nudillos. Posteriormente les dejaron ciegos y los enviaron a prisión.

Fotina y José habían sido reunidos con otras cinco hermanas dispuestas para juicio. Los nombres de esta smujeres eran, según la leyenda, Anatolia, Fótide, Parasceve, Ciríaca y Thais. Todas ellas fueron enviadas bajo el custodio de Domnina, hija de Nerón, en un período de tiempo que duró tres años. Durante todo aquel período de tiempo Fotina logró convertir al cristianismo a Domnina y a sus esclavas. En cierta ocasión descubrió que una envenenadora le había emponzoñado la comida para matarla, y la perdonó.

Secuencia del martirio de los Santos: las mujeres y José, recluidos en prisión.

Secuencia del martirio de los Santos: las mujeres y José, recluidos en prisión.

Por aquellos días optó Nerón por deshacerse de los tres varones, debido a la gran expectación que causaban. Sebastián, Fotino y el joven José fueron crucificados, y mientras pendían de las cruces se les azotó con correas. Los tuvieron así varias horas, tras las cuales los bajaron, les cortaron las piernas, que fueron arrojadas a los perros, y los desollaron vivos. Murieron tras una atroz agonía.

Cuando supo que Fotina había convertido a su hija, Nerón mandó también despellejarla y arrojarla a un pozo seco para dejarla morir allí. No contento con ello, mandó coger a las cinco hermanas, cortarles los pechos y despellejarlas vivas. Hecho esto, puso fin a las cinco hermanas mandando que fueran decapitadas, excepto a Fótide, a quien aplicó una muerte atroz: fue atada por los pies a dos árboles en tensión, que al ser soltados, la descuartizaron.

Sólo quedaba Fotina con vida. Mandó sacarla del pozo donde aún seguía, y la encarceló durante veinte días más. Tras ese tiempo la mandó llamar de nuevo y le exigió sacrificar a los dioses para salvar su vida. Se dice que ella le escupió al rostro y le gritó: “¡Oh, el más impío de los ciegos; tú, hombre libertino y estúpido! ¿Crees que soy tan necia como para consentir en renunciar a mi Señor y sacrificar a ídolos tan ciegos como tú?”. Tras ello, Nerón mandó que fuera de nuevo arrojada el pozo y esta vez sellado. En este enterramiento en vida, Fotina murió al cabo de poco tiempo.

Crítica a la passio
A poco que se analice críticamente este relato, fácilmente se descubrirá por qué no puede ser aceptado como válido. En primer lugar, es muy difícil identificar a Santa Fotina con la mujer samaritana del relato evangélico. Fotina, nombre griego que significa “iluminadora” (con tal sentido los rusos la llaman Svetlana), ya debía ser una mujer madura cuando habló con Jesús (pues el Evangelio dice que ya había estado casada y enviudada, y en aquel momento vivía con otro hombre), debíamos suponer una avanzadísima edad en el momento de su martirio. Además ello la convertiría en la primera mártir que hubiera conocido en persona a Cristo, si excluimos a Pedro y los otros apóstoles. Demasiadas coincidencias para lo que no es más que otra leyenda piadosa.

Icono ortodoxo griego de Santa Fotina y compañeros mártires.

Icono ortodoxo griego de Santa Fotina y compañeros mártires.

Eso hace que identificar históricamente a la mártir con la samaritana sea una tarea imposible. Algunos críticos han puesto en dudas incluso la existencia de Fotina, presentando este nombre como una derivación o corrupción de Focio, mientras que sin embargo, otros piensan que es al revés, o sea, que Focio y Fótide son nombres añadidos por analogía a Fotina.

Fotina también es presentada como Santa Iluminada (φωτέινη, en griego, como decíamos, significa “iluminadora” o “iluminada”), aunque con pruebas muy débiles. Esta Iluminada es una santa muy venerada en la región italiana de Umbría, concretamente en Martana y Montefalco, que celebran su fecha el 23 de noviembre; y esto lo hacen porque la passio de esta Santa Iluminada presenta muchos puntos idénticos con las otras passios de Fotina. Sin embargo, recordemos que esta Santa Iluminada es también considerada por no poco hagiógrafos como un desdoblamiento de la mártir Santa Fermina de Amelia. Mejor dejémoslo ahí.

Desde muy antiguo existen testimonios de culto a Fotina en la isla de Creta, pero aun así, repetimos que es muy difícil establecer que sea la verdadera samaritana de la que habla San Juan en su evangelio. Todas estas soluciones presentan ciertos aspectos persuasivos, pero no pueden sustentarse en ninguna documentación histórica. La misma conmemoración de este grupo de mártires es presentada en fechas diferentes: 26 de febrero, 20 de marzo, 6 de mayo o 20 de agosto.

Algunos, como Ciríaca, Parasceve y Focio, fueron Santos muy venerados en Oriente, pero los testimonios existentes sobre ellos para nada los relaciona con Fotina. Puede ser que los anónimos autores de las passios hayan incluido en sus narraciones a estos Santos – que ya eran conocidos previamente – creando con Fotina una ligazón de parentesco o de amistad, procedimiento que no es insólito en los antiguos relatos hagiográficos. En este caso se trataría de personajes ficticios – que sin embargo existieron realmente – pero que nada tuvieron que ver con ella, o sea, ficticios en esta relación o grupo. De este tipo de casos ya hemos visto varios: Cecilia-Valeriano-Tiburcio, QuirinoBalbina, Simplicio-Faustino-Beatriz, etc…

Cántaro de la Samaritana. Iglesia del pozo de Jacob, Israel.

Cántaro de la Samaritana. Iglesia del pozo de Jacob, Israel.

Y bueno, si nos metemos ya en detalles como que el emperador Nerón jamás tuvo una hija llamada Domnina -diminutivo de Domna, variante de Domina, que significa “señora” y que viene a indicar claramente un seudónimo parlante-; la exageración de las torturas descritas, que hubiesen bastado para matar al mártir con una sola; el cambio de sexo y rol de Anatolio-Anatolia según versiones; la aparición de alguna otra mártir como Parasceve o Thais que son difíciles de identificar, vemos que, en resumen, el relato de la passio no puede darse por histórico.

Culto y reliquias
A pesar de lo brumoso y complicado que resulta identificar a este grupo de mártires, lo cierto es que ellos, y en particular Fotina como cabecilla del grupo, siguen siendo muy venerados en el mundo ortodoxo, que no vacila en seguir identificando a esta mártir con la samaritana del pozo de Jacob. Sin embargo, también en el cristianismo católico se la celebra, en particular en Filipinas, donde se produce también esta identificación y hasta se le dedican pasos procesionales en Semana Santa, lo que constituye toda una anomalía ya que, en la tradición católica, lo común ha sido no identificar a Fotina con la samaritana, e incluso ignorar la existencia de la primera. Entre los ortodoxos es muy venerada y considerada muy milagrosa, habiendo un gran recuento de prodigios y milagros obrados por esta santa mártir.

La tradición ortodoxa establecen que sus reliquias fueron veneradas en Constantinopla, en dos santuarios distintos, donde obraban milagros con los fieles, aunque actualmente parece que ya no existen. El primer hallazgo de las reliquias se produjo cerca de Blaquerna, donde se apareció a un ciego llamado Abraam -quien la describió como una mujer muy anciana, vestida de lino y con un rostro agradable y encantador- y, tocándole los ojos con una vela encendida, le devolvió la vista -haciendo, pues, honor a su nombre, “iluminadora”- y le encargó que recuperara sus restos.

Pues bien, existen presuntas reliquias de esta Santa, como es el cráneo venerado en Montenegro, un fragmento del cráneo venerado en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma y, lo que ya es el colmo, su presunto cántaro en la iglesia del pozo de Jacob, que se dejó cuando fue a anunciar a su pueblo que había encontrado al Mesías. También hay un pie incorrupto en el monasterio Iveron del Monte Athos y otro fragmento de cráneo en el monasterio Grigoriou, entre otras reliquias dispersas. Dejamos a juicio de los lectores el ponderar la autenticidad de las mismas.

Fragmento del cráneo de la Santa -hueso superior- en la Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Fragmento del cráneo de la Santa -hueso superior- en la Basílica de San Pablo Extramuros Roma (Italia).

En la iconografía, aparece siempre como una mujer llevando un cántaro, ya sea en solitario o junto al pozo de Jacob, escuchando la palabra de Cristo.

Conclusiones
Es prácticamente imposible dar por bueno que Santa Fotina, la mártir, sea la misma mujer samaritana que encontró a Cristo en el pozo de Jacob. No existe ninguna prueba que lo avale salvo una passio fantasiosa sin validez histórica. Lo más probable es que se trate de un grupo de mártires históricos que, a juzgar por su temprana veneración, sufrieran martirio en lugares diferentes, en momentos diferentes, y que por el simple arbitrio de los redactores de sus passios, acabaron siendo emparentados y unidos en un solo grupo, sin más.

Y desde luego, si aceptamos que Santa Fotina existió, mucho más debemos aceptar que la mujer samaritana, que oyó la palabra del Maestro y que debió transformar su vida, es tan real como que aparece inmortalizada en las Sagradas Escrituras.

Cráneo de la Santa. Monasterio Zdrebaonik, Danilovgrad (Montenegro).

Cráneo de la Santa. Monasterio Zdrebaonik, Danilovgrad (Montenegro).

Dejo la película copta realizada sobre la vida de la Santa, que por supuesto, fusiona la vivencia de la samaritana con la passio de la mártir y sus compañeros. Un largometraje sencillo y sin pretensiones, aunque bello, didáctico y ameno para quien se precie.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (12/08/2014):
http://www.aciprensa.com/evangelio/lectura.php?id=838
http://mediterraneanworld.typepad.com/the_archaeology_of_the_me/2008/10/blindness-dreams-and-relics.html
http://www.snhell.gr/references/synaxaristis/search.asp

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