Los Santos y el gato (I)

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Detalle de un gato en "La Anunciación" de Lorenzo Lotto.

Detalle de un gato en “La Anunciación” de Lorenzo Lotto.

Introducción
En la mitología griega y romana el gato no está presente. En cambio, solemos asimilarlo a Egipto. Heródoto narra que los egipcios le tenían gran devoción en la ciudad de Bubastis. Aquí veneraban a la diosa Bastet, representada con cuerpo de mujer y cabeza de gato. El culto al gato en la civilización egipcia se conoce desde 1550 a.C.

La simbología del gato es ambivalente: es expresión tanto del bien como del mal. Un gato puede verse en la escena de la Anunciación, obra de Vico Consorti, en la Puerta Santa de la Basílica Vaticana. Es el único caso en San Pedro del Vaticano. En la Cábala hebrea, el gato es asociado a la serpiente, símbolo del mal, siendo automáticamente convertido en emblema de la mentira y la traición, hasta tal punto de que los cristianos empezaron a representar un gato a los pies de Judas. También en el budismo el gato es asociado a la serpiente y se le reprocha que no llorara la muerte de Buda.

En la tradición patrística poco o nada se dice del gato, por lo demás, la Sagrada Escritura parece ignorarlo. Sólo hay un versículo del libro de Baruc, en el cual, profetizando la deportación a Babilonia del pueblo elegido, lo amonesta para que no caiga en los cultos paganos:

"La Virgen del Gato", óleo de Federico Barocci.

“La Virgen del Gato”, óleo de Federico Barocci.

“Tened cuidado, por lo tanto, no os volváis completamente similares a los extranjeros; que el temor a sus dioses no se apodere de vosotros. A la vista de una multitud que se postra delante y detrás de ellos y los adora, decíos a vosotros mismos: “Debemos adorarte, Señor.” Pues mi ángel está con vosotros, y es él quien se cuida de vuestras vidas. Ésos tienen una lengua pulida por un artesano, cubierta de oro y plata, pero son simulacros falsos y no pueden hablar. Y como una doncella que ama los adornos, toman oro y hacer coronas para las cabezas de sus dioses. A veces también los sacerdotes, quitándoles el oro y la plata a sus propios dioses, los gastan en sí mismos, y también lo dan a las prostitutas en los burdeles. Luego adornan con ropa, como a los hombres, los dioses de plata, oro y madera; pero no son capaces de escapar de la oxidación y la carcoma. Están envueltos en un manto de púrpura, pero hay que limpiarles la cara del polvo del templo que se posa abundante en ellos. Como el gobernador de una región, el dios tiene un cetro, pero no extermina a quien le ofende. Él tiene un puñal y un hacha en su mano derecha, pero no se librará de la guerra y de los ladrones. Por ello, es evidente que no son dioses; ¡no les temáis, pues! Así como un vaso de barro se vuelve inútil una vez roto, así también lo son sus dioses, colocados en los templos. Sus ojos están llenos de polvo, levantado por los pies de los que entran. Así como alguien que ha ofendido a un rey mantiene atrancado el lugar donde está para no ser llevado a la muerte, así los sacerdotes aseguran los templos con puertas, con cerraduras y barras, para que no sean saqueados por los ladrones. Encienden lámparas, incluso más de las que necesitan, pero los dioses no pueden ver ninguna. Son como un tramo del templo cuyo interior, se dice, se quemó, y también, sin darse cuenta, junto con sus túnicas se quemaron los insectos que se arrastran fuera de la tierra. Sus caras están ennegrecidas por el humo del templo. En su cuerpo y la cabeza anidan los murciélagos, las golondrinas, las aves, así como los gatos. De esto se deduce que ellos no son dioses; ¡no les temáis, pues!” (Bar 6, 4-22).

El gato, según los autores medievales, es tratado con sospecha y bien poca benevolencia. ¿Será culpa de esos ojos que brillan en la oscuridad y que parecen tan inquietantes? ¿O quizá por su índole sensual, que aún hoy nos hace decir “parece una gata en celo”? ¿O quizá porque, a diferencia del perro, es muy poco adiestrable, hasta tal punto de ponerlo como modelo de aquellos que no quieren someterse a las leyes divinas? He aquí por qué se asimila el gato -especialmente el de color negro- al demonio, y por extensión, a la brujería y a la blasfemia.

"Última Cena", fresco de Domenico Ghirlandaio. Convento de San Marcos, Florencia, Italia.

“Última Cena”, fresco de Domenico Ghirlandaio. Convento de San Marcos, Florencia, Italia.

El gato aparece en el arte sacro. Como ya hemos dicho antes, tenemos a Judas con el gato. Un ejemplo es Ghirlandaio y su Última Cena en el pequeño refectorio del convento dominico de San Marcos de Florencia (1481). Otros ejemplos son Lorenzo Lotto, Leonardo Da Vinci, Pieter Huys, Guido Reni, Federico Barocci y muchos otros. También el gato ha aparecido representado en lucha con el perro, en una clara alusión a la lucha entre el bien y el mal.

Sin embargo, el gato siempre ha sido útil contra los ratones, animales que valía la pena alejar porque eran portadores de la terrible peste y de otras infecciones. Esto hizo que el gato fuera un animal “de casa”, tanto que empezó a estar presente en los monasterios, entre los monjes y las monjas. El más famoso es el llamado gato cartujo. Una leyenda dice que los Cruzados que volvían de la expedición a Tierra Santa eran hospedados en las cartujas. Para compensar a los monjes por la hospitalidad ofrecida, ellos les regalaban un ejemplar de este exótico gato de pelaje azul grisáceo. Tenían fama de ser grandes cazadores de ratones, por ello los monjes empezaron a criarlos, para proteger sus graneros y despensas, así como para evitar la destrucción de sus preciosos manuscritos. Pero sólo es una leyenda, pues el gato cartujo es una de las razas felinas más antiguas, que fue importada a Francia desde Oriente por los caballeros templarios en torno al año 1100.

El gato, en las comunidades monásticas, se convirtió en casi un espejo de las virtudes propias de la vida monástica: adaptación, pobreza, soledad, discreción y capacidad de pasar repentinamente del sueño a la vigilia. Un ejemplo es el gato pintado por Antonello da Messina, en la National Gallery de Londres: “San Jerónimo en su estudio”. Aquí el gato evoca una silenciosa complicidad, una muda inspiración para los pensadores y escritores. Por último, también en la hagiografía está el gato. Una presencia esporádica, que va desde instrumento de tortura, hasta compañía caritativa.

Icono de Santa Gertrudis de Nivelles, patrona de los gatos. Obra de Marice Sariola.

Icono de Santa Gertrudis de Nivelles, patrona de los gatos. Obra de Marice Sariola.

Los Santos y el gato
Debemos iniciar, para hablar de la santidad y el gato, de la Santa de Nivelles, Gertrudis. El Martirologio Romano la recuerda el 17 de marzo: En Nivelles de Brabante, en la actual Bélgica, Santa Gertrudis, abadesa, que nacida de noble familia, tomó el santo velo de las vírgenes del obispo San Amando y gobernó con sabiduría el monasterio hecho construir por su madre, fue asidua en la lectura de las Escrituras y se consumió en la austera práctica de vigilias y ayunos.

Santa Gertrudis de Nivelles nació en Nivelles, en la región de Brabante (Bélgica) en 626 y murió el 17 de marzo de 659. Hija de Pipino de Landen, señor de Brabante y antepasado de Carlomagno, a la muerte de su padre (639) se hizo monja, junto a su madre Itta y su hermana Begga. Y la abadesa fue Itta hasta su muerte (652). Le sucedió Gertrudis, que aceptó el título, pero dejó a un fraile el poder efecto y se reservó para sí misma la tarea de instruir a monjes y monjas. Llamó de Irlanda a monjes doctos en la Sagrada Escritura y envió gente a Roma para enriquecer la comunidad con libros litúrgicos. Fue pronto rodeada de una aureola de santidad. Pero su verdadero prodigio fue la paz que consiguió entre las familias señoriales locales, divididas siempre por eternos enfrentamientos que para el pueblo sólo suponían saqueos, secuestros de rehenes y años de miseria. Cuando murió con sólo 33 años, en 659, la veneración fue inmediata.

Su cuerpo fue depositado en una capilla que posteriormente fue ampliada, arrasada y reconstruida hasta convertirse en basílica, de nuevo engrandecida, arrasada y reconstruida a través del tiempo. Sus restos serán entonces colocados en un precioso relicario del siglo XIII, destinado a ser víctima de la guerra, destruido en un bombardeo en 1940, junto con muchas viviendas de Nivelles.

Gertrudis ha sido venerada desde hace mucho como protectora contra las invasiones de ratones. La narración, carente de base histórica, es todavía señal de la admiración que siempre la ha acompañado. Esta invocación contra la infestación de roedores hace de Gertrudis de Nivelles la patrona de los gatos.

Sueño experimentado por San Juan Bosco a los nueve años de edad, en relación a Jesús, María y la salvación de las almas.

Sueño experimentado por San Juan Bosco a los nueve años de edad, en relación a Jesús, María y la salvación de las almas.

De la patrona de los gatos pasamos al sueño del santo patrón de los jóvenes: Juan Bosco. La Iglesia Católica lo recuerda el 31 de enero. Este año 2015 va a ser el bicentenario de su nacimiento en Castelnuovo d’Asti el 16 de agosto de 1815, fiesta del santo peregrino de Montpellier, que tiene en común con Don Bosco el perro, el famoso Grigio. Don Bosco murió en Turín el 31 de enero de 1888.

San Juan Bosco es el gran apóstol de los jóvenes, fue su padre y guía en la salvación mediante el método de la persuasión, de la religiosidad auténtica, del amor listo siempre para prevenir tanto como para reprimir. Sobre el modelo de San Francisco de Sales, su método educativo y apostólico se inspira en un humanismo cristiano que saca motivaciones y energías de las fuentes de la sabiduría evangélica.

Fundó los Salesianos, la Pía Unión de cooperadores salesianos y, junto a Santa María Mazzarello, las Hijas de María Auxiliadora. Entre los bellos frutos de su pedagogía, destacamos a Santo Domingo Savio, quinceañero, que bien había entendido su lección: “Nosotros, aquí en la escuela de Don Bosco, hacemos consistir la santidad en estar muy alegres y en el cumplimiento perfecto de nuestros deberes”. San Juan Bosco fue proclamado Santo en la clausura del Año de la Redención, el día de Pascua de 1934. El 31 de enero de 1988 Juan Pablo II lo declaró Padre y Maestro de la juventud, “estableciendo que con tal título sea honrado e invocado, especialmente por cuantos se reconozcan hijos espirituales suyos”.

El Martirologio Romano así lo recuerda: “Memoria de San Juan Bosco, sacerdote. Después de una dura juventud, ordenado sacerdote, dedicó todas sus fuerzas a la educación de los adolescentes, fundando la Sociedad Salesiana y, con la colaboración de Santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para la formación de la juventud en el trabajo y en la vida cristiana. En este día, en Turín, después de haber cumplido con muchas obras, pasó devotamente al banquete eterno”.

Don Bosco es muy famoso por sus sueños proféticos y premonitorios, y como en las Sagradas Escrituras, el Señor habla al Santo con los sueños. El más famoso es el que tuvo a los nueve años: le pareció estar junto a su casa, en un patio muy grande, donde se veían muchos muchachos. Algunos reían, otros jugaban, no pocos decían palabrotas. Al oír las palabrotas, se lanzó a por ellos, intentando disuadirlos con puños y palabras. Pero en ese momento apareció un nombre majestuoso, noblemente vestido: su rostros era tan luminoso que no llegaba a verlo. Lo llamó por su nombre y le ordenó hacerse cargo de todos esos muchachos. Juan le preguntó quién le mandaba semejante imposible: “Yo soy Hijo de Aquélla a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día”. En aquel momento apareció una mujer majestuosa junto a él, y en aquel instante, en lugar de la multitud de muchachos, había un montón de cabritos, perros, gatos, osos y otros animales. La Virgen le dijo: “He aquí tu campo, he aquí donde debes trabajar. Crece humilde, fuerte y robusto, y he aquí que lo que ahora verás que sucede con estos animales, tú deberás hacerlo por mis hijos”. Entonces, en lugar de los animales feroces, aparecieron muchos corderos mansos, que corrían, balaban y saltaban. Después de este sueño el joven Juan Bosco sintió la vocación.

Beato Ángel de Acri. Lienzo de M. Zammatei (1815).

Beato Ángel de Acri. Lienzo de M. Zammatei (1815).

El sueño de los gatos amansados que se convierten en corderos nos lleva al “predicador de los gatos”, Ángel de Acri. El Beato Ángel de Acri, religioso franiscano de la reforma capuchina, es recordado en el Martirologio el 30 de octubre: “En Acri de Calabria, el beato Ángel, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, que, recorriendo incansablemente el reino de Nápoles, predicó la palabra de Dios con un lenguaje dirigido a los simples”.

Nació en Acri el 19 de octubre de 1669, y murió en su ciudad el 30 de octubre de 1739. Lucantonio Falcone tuvo un camino vocacional singularmente trabajado. Entró y salió del noviciado capuchino dos veces. La tercera intentona fue la decisiva. Fue ordenado sacerdote en 1700 en la catedral de Cassano en Ionio. Ejercitó su apostolado como padre provincial y, sobre todo, como predicador en todo el Mediodía durante 40 años. Era conocido como el Ángel de la paz, pero la predicación sistemática fue el ministerio principal de servicio que dio a la Iglesia en la Orden Capuchina durante cuarenta años. Fue el misionero más buscado y escuchado en la Italia meridional, tanto, que se decía que cuando predicaba “en casa no se quedaban ni los gatos”. Los testimonios jurados recuerdan cómo citaba de memoria la Sagrada Escritura y cómo hacía uso siempre de la evangelización del pueblo.

En vida y tras su muerte, acaecida en 1739, realizó numerosos milagros. Su cuerpo es venerado en la basílica de Acri, que le está dedicada. Ha sido beatificado por el papa León XII en 1825. Su cuerpo, recompuesto en una urna, es objeto de veneración cotidiana en la basílica a él dedicada en la ciudad de Acri.

Si Roque de Montpellier tenía un perro caritativo, Guido de Selvena tenía un gato caritativo. Guido de Selvena, religioso franciscano de la provincia de Grosseto, nació en Selvena en 1200 y murió en el convento del Colombaio en Seggiano en 1287 o 1278. Su memoria litúrgica de Beato se circunscribe a Maremma y a la Orden, el 4 o 5 de diciembre.

Ilustración del Beato Guido de Selvena con el gato trayéndole un pájaro cazado.

Ilustración del Beato Guido de Selvena con el gato trayéndole un pájaro cazado.

El convento del Colombaio fue fundado por San Francisco en 1220 cuando regresaba de Viterbo, donde había visitado al papa Onofre III. Muchos autores, hagiógrafos y cronistas franciscanos antiguos han escrito sobre el Beato Guido, pero quien se ha ocupado de él en su mayor parte es Wadding. Todavía novicio “mereció hablar dulcísimamente con Cristo”. Transcurrió su aprendizaje en Siena, y fue llevado junto con otros jóvenes al Colombaio por el Beato Pedro Pettinaio.

El Beato Guido era un hombre de tan gran fe y amor por el Señor Jesús, que cuando estaba ya cargado de años y enfermedades, el mismo Señor quiso mandarle un gato con un afecto y una disposición singular: cada día, cazaba en el bosque un pájaro y se lo traía para que el padre Francisco de Montalcino lo cocinase y se lo sirviese al Beato. En aquella época era ya su único alimento. El mismo día en que el Beato murió, el gato también expiró a sus pies. La fecha de la muerte no es segura, de ahí que se crea que pudiera ocurrir el 21 de abril de 1287 o de 1288.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Frigerio Luca – Bestiario medievale. Animali simbolici nell’arte cristiana – Ancora, 2014
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Jones D.M. – Animali e pensiero cristiano – EDB, 2013
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme, 1997
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Cantagalli. 1993
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi. Sorie di Santi e dei loro animali – Porziuncola, 2011
* Sitio web ladanzadellacreativittravelandexplore.blogspot.it
* Sitio web orthodoxie-celtique.net
* Sitio web papalepapale.com
* Sitio web wikipedia.org

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Santos y ratones

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Ilustración contemporánea de Santa Gertrudis de Nivelles.

Ilustración contemporánea de Santa Gertrudis de Nivelles.

El ratón
Los roedores, orden de los mamíferos de tamaño pequeño o medio, caracterizado por un solo par de grandes incisivos con extremo de cincel, utilizados para roer materiales vegetales. Los roedores son el grupo de mamíferos más numeroso, tanto en término de individuos como en variedades; de hecho, incluye cerca de 2000 especies en 400 géneros recogidos y divididos en tres grandes grupos. Los roedores se llaman así debido a su hábito frecuente de roer. De hecho, sus incisivos (un par en ambos arcos dentales) son ipsodontes (sin raíz y en crecimiento continuo). Los roedores las liman y acortan royendo materiales duros.

Los ratones se dividen comúnmente en tres categorías: topillos o ratones de tierra, ratones de hogar y ratas o ratones de alcantarillado. El ratón común (Mus musculus) es un pequeño roedor de la familia Muridae del género Mus (de los cuales hay unas cuarenta especies). Puede encontrarse el ratón común en casi todos los países del mundo. Si está domesticado, puede vivir en casa. Vive entre uno y tres años. Es pernicioso para la agricultura y generalizado en Italia, el ratón de campo, que es de tamaño más grande que el ratón de casa, y tiene un manto de color rojo oscuro. Esta raza en particular se alimenta cavando una complicada maraña de túneles subterráneos, erosionando las raíces de plantas de árboles pequeños y grandes.

Los Santos y el ratón
La Biblia hace mención de algunos pequeños roedores, especialmente el ratón, que califica de animal impuro: “Entre los animales que se arrastran por el suelo quedan impuros: el topo, el ratón, cualquier tipo de reptiles, musarañas, lagartijas, el geco, el lagarto, y el camaleón” (Lev 11,29-30).

Grabado de San Martín de Porres.

Grabado de San Martín de Porres.

Otra referencia al ratón en la Sagrada Escritura es la relación entre los ratones y las enfermedades; así como se puede intuir en el primer libro de Samuel: “El arca del Señor permaneció en la tierra de los filisteos siete meses. Y los filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, dijeron: “¿Qué haremos con el arca del Señor? Cuéntanos cómo la hemos de enviar a casa”. Ellos dijeron: “Si tenéis la intención de enviar el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino pagadle un homenaje para reparar la falta. Entonces os ayudará a sanar y será bien conocido, ya que no ha retirado su mano de vosotros”. Le preguntaron: “¿Qué tenemos que reparar?”. Ellos dijeron: “De acuerdo con el número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, porque son el azote de todos vosotros y vuestros príncipes. Haced, pues, figuras de vuestros tumores y figuras de vuestros ratones que infestan la tierra, y dar gloria al Dios de Israel. Tal vez pueda hacer más ligera su mano sobre vosotros, sobre vuestro dios y vuestro territorio”. (1 Sam 6, 1-5).

En la hagiografía, el ratón se convierte en parte de la iconografía de los Santos, como un elemento que se refiere un episodio hagiográfico en la vida del Santo representado. Antes de entrar en ejemplos individuales, esbozar la interesante cuestión espiritual que une la forma del pensamiento y de los animales. En la tradición monástica, el pensamiento tiene forma animal. En particular, en la vida del abad Antonio los malos pensamientos se comparan con moscas que intentan penetrar la mente, o ratones que infestan la casa. Pero ahora entramos en el núcleo de la cuestión. Hay algunos Santos que se representan con el ratón, ¿por qué? La pequeña criatura alude a un episodio de la vida del Santo junto al que está.

Santa Gertrudis de Nivelles, 17 de marzo. Martirologio Romano: En Nivelles, en Brabante, en la actual Bélgica, Santa Gertrudis, abadesa, que nació de una familia noble, tomó el velo sagrado de las vírgenes del obispo Amando y gobernó con sabiduría el monasterio construido por su madre, era asidua en la lectura de las Escrituras y se consumía en la práctica austera de vigilias y ayunos. La Santa se representa con ratones que andan sobre su ropa, por el hecho de que la santa abadesa de Nivelles se invoca contra la invasión de los ratones.

Anuncio de la muerte a Santa Fina. Fresco de Domenico Ghirlandaio, Capilla de la Santa en la colegiata San Gimignano, Italia.

Anuncio de la muerte a Santa Fina. Fresco de Domenico Ghirlandaio, Capilla de la Santa la colegiata de San Gimignano, Italia.

San Martín de Porres, religioso dominico, 3 de noviembre. Martirologio: San Martín de Porres, religioso de la Orden de Predicadores: hijo de un español y una mujer negra, desde la infancia, incluso entre las dificultades derivadas de su condición de hijo ilegítimo y mestizo, aprendió la profesión de la medicina, que más tarde se convirtió en religiosa, que practicaba con dedicación en Lima, en Perú, y entre los pobres, dedicado al ayuno, la penitencia y la oración, llevó una vida de sencillez y humildad, irradiando amor. El Santo humilde y sencillo de Perú es representado con los ratones, ya que se dice que tenía la capacidad de eliminar la infestación llamándolos hacia sí mismo.

San Nicasio, obispo de Reims, 14 de diciembre. Martirologio Romano: En Reims, en la Galia belga, en la Francia de hoy, la pasión de San Nicasio, obispo, quien junto con su hermana Eutropia, virgen consagrada a Cristo, el diácono Florencio y Jucundo, fue muerto durante una incursión de algunos paganos en la puerta principal de la basílica que él fundó. Como la Santa de Nivelles, se representa con los ratones, ya que se invoca contra la invasión de los ratones.

San Ulrico (Ulderico) de Augusta o Augsburgo (Alemania), obispo, 4 de julio. Martirologio Romano: En Augsburgo, en Baviera, Alemania, San Ulderico, obispo, que se distingue por el admirable espíritu de penitencia, generosidad y supervisión, murió nonagenario después de cincuenta años de episcopado. Como la Santa de Nivelles, se representa con los ratones, ya que se invoca contra la invasión de los ratones.

Ilustración contemporánea de San Cadoc, abad de LLandcarfan.

Ilustración contemporánea de San Cadoc, abad de LLandcarfan.

Santa Fina, virgen de San Gimignano, 12 de marzo. Martirologio Romano: En la ciudad de San Gimignano, en la Toscana, la santísima virgen Fina, que desde una edad temprana, con invencible paciencia, soportó una larga y grave enfermedad, confiando sólo en Dios. La Santa de la Toscana es representada en el momento de su muerte con un ratón escondido debajo de la cama. Ghirlandaio representó, pues -en el pequeño ratón debajo de la mesa y no en su cuerpo- el martirio de la Santa: ser pasto de ratas y gusanos.

San Cadoc, abad de Llandcarfan, 21 de septiembre. Martirologio Romano: En el monasterio de Llandcarfan, en Gales del Sur, San Cadoc, abad, en cuyo nombre se fundaron muchos monasterios en Cornualles y Bretaña. El santo abad de Gales es retratado con un tierno ratoncito, porque se dice que, durante una hambruna, viendo a un roedor que llevaba en la boca una semilla de trigo, descubrió un granero subterráneo que alimentó a los pobres durante la propia carestía.

Santa Bárbara de Nicomedia, virgen y mártir, 4 de diciembre. Martirologio Romano: En Nicomedia, conmemoración de Santa Bárbara, que fue, según la tradición, virgen y mártir. La Santa nunca se representa con un ratón, salvo en una estatua de madera ubicada en la hermosa iglesia parroquial dedicada a ella en Davoli, en el lado jónico de Calabria. Este detalle iconográfico particular, localizado sobre la ventana de la torre, dio origen a la tradición local de que, durante su encarcelamiento en la torre, la Santa fue asistida por un ratón, que, unido a un lagarto – también representado en la torre – socorrió a la virgen Bárbara trayéndole pan y agua.

San Pedro del monasterio de Solovetsky, mártir en el siglo XX. Se le representa con una rata y una serpiente, tal vez con significado simbólico.

Damiano Grenci

Bibliografía y fuentes:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* Barcaro & Brunetti – Animali e Santi – Editrice Veneta, 2004
* Bormolini Gudalberto – I santi e gli animali. L’Eden ritrovato – Libreria Editrice Fiorentina, 2014
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Casagrande Domenico – Santi e animali – Ed. Figlie della Chiesa, 1947
* Ed. Il Seminatore – I Santi e gli animali – 2012
* Furia Paolo – Dizionario iconografico dei santi – Editrice Ares, 2002
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi – Porziuncola, 2011
* sito web di wikipedia.org
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme Editore, 1997.

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Santa Gertrudis de Nivelles

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Vidriera de la Santa en la catedral de Limburg, Bélgica. Fotografía: G. Freihalter.

Vidriera de la Santa en la catedral de Limburg, Bélgica. Fotografía: G. Freihalter.

Iconografía
La iconografía es una asignatura que va muy unida a la hagiografía, pues su estudio se dedica a investigar la representación de un santo conforme a su vida, sus atributos o su patronato. La imaginación artística y la piedad muchas veces dicen más de lo que pudiera una biografía; la pintura o escultura de un santo o una santa continúa todavía con su finalidad pedagógica dentro de la Iglesia, pues anima a los fieles a recordar e imitar a quien se tiene la seguridad de que está en la presencia de Dios.

En el caso particular de Santa Gertrudis de Nivelles, las pinturas, esculturas y estampas la representan en actitud de orar ensimismada y distraída de lo que sucede alrededor. Junto a ella aparece su báculo de abadesa por el cual se desliza un ratón. ¿Esto significa que es una santa que no se distrae con nada o que tiene una especial misión contra los roedores, que en la Edad Media eran agentes de enfermedades y muerte?

Su celebración se conmemora el 17 de marzo, día de su nacimiento al cielo, y que ocurre unos días anteriores al equinoccio de primavera, cuando la vida emerge de nuevo luego del invierno y la vida del campo y su ecosistema renuevan la cadena alimenticia. Tal vez por esta razón se le invoca contra la infestación de roedores y como en la cadena alimenticia son los gatos quienes ordinariamente son los depredadores de los ratones, es sobre estos felinos que recae su protección y patronazgo.

Biografía
La vida de esta Santa no ofrece muchos datos históricos y los pocos que tiene deben revisarse con cuidado para separar lo cierto de la fantasía, lo histórico de lo legendario.

Nació hacia los años 626-627 en Landen, actual Limburgo belga; fue la segunda hija de Pipino I el Viejo, mayordomo de Austrasia, y de Santa Iduberga. Con ello tiene la categoría de santa noble, típicamente merovigia (los merovingios fueron una dinastía noble cuyo fundador fue Meroveo y que gobernaron muchas casas reales en Europa durante la Edad Media).Fueron sus hermanos Santa Bega, que contrajo matrimonio con Ansegiso, hijo de San Arnulfo; y Grimoaldo, que sucedió a su padre cuando éste murió.

Imagen de la Santa en su colegiata de Nivelles, Bélgica. Fotografía: Lala.

Imagen de la Santa en su colegiata de Nivelles, Bélgica. Fotografía: Lala.

Si hemos de aceptar lo que su biografía dice, a la edad de 10 años rechazó un matrimonio propuesto por el Rey Dagoberto I, porque ella quería como esposo a Jesucristo. Aconsejada por su madre, tomó el velo de las vírgenes consagradas en un monasterio auspiciado por ella a instancias de San Amando, en la aldea de Nivelles, en Brabante, siendo este el monasterio más antiguo fundado en los Países Bajos. Este monasterio, de carácter familiar, tuvo oposición para fundarse por el plano político, porque la nobleza austrásica quería evitar el dominio de la Iglesia en lugares estratégicos y también porque no quería que el prestigio de los Pipinos creciera con esta fundación. Para evitar que Gertrudis fuera raptada y casada a la fuerza, Santa Iduberga cortó la cabellera de su hija, para mostrar la decisión de la misma renunciar al matrimonio y entrar en vida religiosa.

Sin embargo, Santa Gertrudis, al ser nombrada abadesa del lugar, se distinguió por su sabiduría, religiosidad, pobreza, amor a los necesitados y atención a los peregrinos. Dotó al monasterio de enseres litúrgicos, valiosas reliquias y códices provenientes de Roma y de Irlanda, donde estableció relaciones con los misioneros irlandeses. Así el prestigio religioso y cultural de Nivelles ascendió. Bajo su protección, los Santos Filán y Ultano, hermanos de San Furseo, establecieron un monasterio luego de haber sido echados del suyo por el rey de Mercia.

En el año 652 murió su madre, que ya había ingresado al monasterio y se había sujetado bajo su autoridad. Entonces tomó una determinación: para el gobierno del monasterio, en los asuntos externos, se haría aconsejar por los monjes; y para atender las cuestiones internas, se auxiliaría de las hermanas. Así tendría mayor tiempo para dedicarlo al estudio de las Sagradas Escrituras, de las que tenía una sed insaciable, a la contemplación y la penitencia. Con 30 años cumplidos, consumida por las prácticas ascéticas, Gertudis confío la dirección del monasterio a su sobrina Santa Wulfretudis y vivió tres años como simple monja, dedicada a la oración y el sacrificio. Murió el 17 de marzo del año 659.

Antiguo relicario de la Santa, que fue destruido.

Antiguo relicario de la Santa, que fue destruido.

Culto
Fue sepultada en la iglesia abacial de San Pedro, donde se narra que pronto comenzó a obrar milagros, haciendo curaciones para los enfermos, resucitando un niño ahogado y apagando un incendio en esta iglesia ya mencionada. Por esta razón el nombre de la iglesia se cambió por el de Santa Gertrudis. Su fama fue muy difundida en la Edad Media, y los Martirologios de Usuardo y de San Beda el Venerable ya la incluyen en su elenco. Al ser considerada antepasada de los nobles carolingios, gozó de gran fama en las familias que presumían de contarla entre sus antepasados.

Se le tuvo como patrona de los que viajan por el mar, de los peregrinos y de los enfermos hospitalizados. Hacia el año 1350 se le invoca para obtener una buena muerte. En el s.XVI se comienza a invocarla contra las ratas, ratones y roedores, debido a la cercanía de su fiesta con el comienzo de las actividades agrícolas. Se la representa como abadesa, a veces con hábitos erales y una corona, con gatos y con un ratón cercano, casi siempre en su báculo.

La urna que contenía sus restos, una belleza artística, fue destruida en 1940 durante un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. Existen réplicas de la misma gracias a fotografías tomadas.

Relicario actual que contiene las reliquias de la Santa. Colegiata de la Santa en Nivelles, Bélgica. Fotografía: Jean-Paul Grandmont.

Relicario actual que contiene las reliquias de la Santa. Colegiata de la Santa en Nivelles, Bélgica. Fotografía: Jean-Paul Grandmont.

Conclusiones
¿Cuál es el mensaje de esta Santa para nosotros, que vivimos en la segunda década de s.XXI? Sin duda son varias las pautas que podemos seguir:

– Su amor a Jesucristo, que la hizo renunciar a comodidades y riquezas para seguir fiel a su vocación consagrada. Como abadesa nos enseña a ser responsable de nuestras obligaciones, buscando el decoro de la casa de Dios sin olvidarse de los hombres, sobre todo los pobres, porque en ellos también se encuentra el Señor. Su gusto por conocer, leer y estudiar la Biblia, la Palabra de Dios, se hizo presente siempre en su vida.

– Supo trabajar en equipo, colaborando con ella monjes y monjas, no se cerró a su opinión personal, hizo vida en comunidad. Reconociendo sus límites, supo ceder la autoridad a quien podría dirigir mejor que ella, no se aferró al poder.

Colegiata de Santa Gertrudis en Nivelles, Bélgica.

Colegiata de Santa Gertrudis en Nivelles, Bélgica.

– Sin duda lo que mejor podemos aprender de ella es su atención al orar. Como su iconografía la representa, un ratoncillo la podía distraer de su diálogo con Dios, pero ella no le puso atención y puso mayor dedicación a la meditación. A veces nos cuesta orar por tanto ruido interno y externo. Las distracciones son comunes y nuestra oración se vuelve intermitente. Que, como ella, sepamos silenciar todo aquello que pretende callar la voz de Dios que nos habla al corazón.

Humberto

Bibliografía:
– LEONARDI C., RICCARDI A., ZARRI G. Diccionario de los Santos, Volumen I, Centro Iberoamericano de Editores Paulinos. España, 2000, pp. 647-649.

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