Santa Ita de Killeedy

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Icono ortodoxo de la Santa.

Icono ortodoxo de la Santa.

Santa Ita (conocida también como Ida, Meda, Mita o Ytha y como “la Brígida del Munster”) nació en el año 480 en Drum, localidad del condado de Waterford (Irlanda), siendo hija de Cennfoelad – que era descendiente de Felim el legislador -, y de su esposa Necta. La familia formaba parte del noble e influyente clan Deisi. Al bautizarla se le impuso el nombre de Deirdre (Dorotea), aunque asumió el nombre de Ita cuando entró en religión. Desde muy pequeña mostró siempre un carácter muy individualista pero también una tendencia sobrenatural hacia la oración, lo que unido a sus ansias de saber, belleza física, pureza de alma, voz suave y habilidad hacia los trabajos textiles y la música, hizo que todos la admiraran. Una leyenda dice que siendo muy pequeña tuvo un sueño en el cual un ángel le entregó tres piedras preciosas y aunque ella intentó descifrar ese simbolismo, no lo consiguió hasta que otro ángel se le apareció también en sueños, indicándole que estas tres gemas significaban los dones que recibiría del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Esta visión y su tendencia a la soledad y a la oración hicieron que desde niña sintiese la vocación a la vida religiosa, aunque se encontró con el rechazo de su padre que pretendía casarla con un joven noble de su misma posición social. Deirdre se resistió a las pretensiones de su padre y a fin de que Dios la liberara de aquel destino, retirada en sus aposentos, realizó tres días de riguroso ayuno. La tercera noche, su padre tuvo un sueño en el cual un ángel le dijo que su hija estaba predestinada a la vida religiosa y que a través de ella, mucha gente encontraría la salvación. A la mañana siguiente, Cennfoelad llamó a su hija y le manifestó su deseo de respetar su decisión y una vez convencida la familia, el obispo San Declan de Ardmore le impuso el velo de las vírgenes.

Escultura de la Santa, obra de Seamus Murphy. Bantry, Cork,  Irlanda.

Escultura de la Santa, obra de Seamus Murphy. Bantry, Cork, Irlanda.

Así, con dieciséis años de edad y acompañada de su hermana Fiona, siguiendo la orientación de tres luceros que las guiaban, marcharon hacia el oeste. Primero acamparon en lo alto de las montañas Galtee, más adelante lo hicieron en las montañas Mullaghareirk y la tercera y última parada la realizaron en Cluain Creadhail, hoy conocido como Killeedy, que significa “Iglesia de Santa Ita”, donde se asentaron. Killeedy es una baronía de Glenquin, perteneciente al condado de Limerick, situada a los pies de Sliabh Luachra.

Allí fueron recibidas por el jefe de la tribu local quién se mostró dispuesto a facilitarles unos terrenos para que ellas construyeran un convento, aunque Ita le insistió en que solo aceptaría unos cuatro acres de tierra, terrenos más que suficientes como para que pudiese asentarse su comunidad. Como he dicho, aquel asentamiento fue conocido como Cill Ide (Killeedy), convirtiéndose en un próspero centro de espiritualidad.

Como a Ita se le atribuyeron muchos milagros, entre ellos, la resurrección de uno de sus hermanos que había muerto en una batalla y la curación de un ciego, fueron muchas las mujeres que acudieron a unirse a ella para entregar sus vidas a Dios. En la instrucción de sus nuevas hijas ella promovió el concepto de que “los santos son los amigos del alma”, un lema que ya era antiguo y que llegó a Irlanda procedente de Egipto y Palestina. Pero la labor de Ita no se limitó a la vida contemplativa y a la enseñanza de sus religiosas, sino que también se dedicó al cuidado de los enfermos y ancianos y a la asistencia social a los más desfavorecidos. En este sentido, cultivó sus cuatro acres de tierra y montó una granja lechera en Boolaveeda donde conseguía alimentos que distribuía entre los pobres.

Detalle de la Santa en una vidriera de la iglesia de San Kieran, Ballylooby, Irlanda.

Detalle de la Santa en una vidriera de la iglesia de San Kieran, Ballylooby, Irlanda.

Asimismo, creó una escuela para la formación de los niños, escuela por la que pasaron muchos futuros eclesiásticos, entre ellos, San Brendan el Navegante, al que Ita acogió cuando solo tenía un año de edad. El santo se jactaba de que Ita le había inculcado “el tener un corazón puro, una vida espiritual simple, una fe inquebrantable en Dios y la dedicación a los actos generosos ya que la caridad era la virtud más agradable a Dios. Y lo que más le ofendía era una boca llena de odio, un corazón lleno de resentimiento y la adoración de las cosas materiales”, aunque hay quienes relatan este hecho diciendo que el santo le manifestó a Ita que las tres cosas que eran más agradables al Señor eran “la verdadera fe practicada con un corazón puro, una vida religiosa sencilla y el tener gran generosidad inspirada en la caridad”, a lo que Ita le respondió diciendo que las que Dios más detectaba eran “un rostro ceñudo, obstinarse en la realización de acciones ilícitas y tener excesiva confianza en el dinero”.

Santa Ita es conocida como la “madre adoptiva de los santos irlandeses”, ya que, por ejemplo, se comportó como tal con San Brendan, San Cummíam o con San Mochoemoc, entre otros. Santa Ita, aun siendo mujer, fue muy solicitada como director espiritual, lo que da a entender que la Iglesia Celta era mucho más avanzada que otras iglesias cristianas, ya que reconocía las cualidades de liderazgo de las mujeres. Algo parecido ocurrió con Santa Brígida, ya que ambas fueron en realidad los dos puntales más firmes de la primitiva Iglesia Celta: Brígida fundando conventos por diversas regiones de Irlanda e Ita, aunque quedándose solo en uno, instruyendo a los que posteriormente sería sus mejores apóstoles. Ita era más asceta, más austera, mientras que Brígida era más activa.

Ilustración de la Santa con su simbología mística. Obra de Richard King (1974).

Ilustración de la Santa con su simbología mística. Obra de Richard King (1974).

El símbolo de Santa Ita es una cruz con un corazón en el centro de un pequeño laberinto. Ella lo concebía como una forma de unir su amor al amor de Cristo: “nuestros corazones, nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos, deben moverse cada vez más profundamente en el corazón de la cruz. Por lo tanto, como la rueda de la humanidad está formada por medio de Cristo, por quién todo fue hecho, nuestra espiral debe brotar desde el borde más externo en el que moramos con todas las preocupaciones de este mundo e instemos a nuestros corazones para que se introduzcan hacia el centro a medida en que poco a poco reemplacemos nuestros pensamientos mundanos por los sentimientos del deseo de la Sabiduría. En el corazón de la cruz encontraremos a nuestro propio corazón, ya que él ha sido creado por Dios, redimido por Cristo y mantenido en el amor por el Espíritu Santo”.

Al igual que le ocurrió a otros muchos santos, Santa Ita predijo su propia muerte. Sintiéndola próxima, reunió a toda su comunidad y les pidió que todos los clérigos y laicos de Killeedy pidieran al cielo por su alma. En aquellos momentos llegaron unos monjes de Clonmacnoise solicitándole que bendijera agua para llevarla a su abad Aengus que estaba muy enfermo. Ella lo hizo y después de que se fueran los mensajeros ella dijo a sus monjas que el abad moriría antes de que estos llegasen al monasterio. En efecto, así ocurrió.

Santa Ita murió en enero del año 570 (se dice que el día 15), siendo sepultada en su convento. Los “Annales de Inisfallen”, escritos en el año 1092, hace mención de su muerte en el año 571, con la frase siguiente: “Muerte de Ita de Cluain, madre adoptiva de Jesucristo y de Brendan”. En la actualidad, junto a las ruinas de Cill Ide – que es una iglesia que existía en el lugar donde estaba el monasterio de Killeedy y que fue destruida por los vikingos en el siglo IX -, existe un lugar señalado por una cruz que marca el lugar donde estaba su presunta tumba, lugar que es visitado por muchos peregrinos. Cercano a esta presunta tumba existe un pozo del cual los peregrinos sacaban agua ya que se le atribuía poderes para curar las enfermedades de los niños, especialmente la viruela.

Lugar de la presunta tumba de la santa.

Lugar de la presunta tumba de la santa.

En algunas partes de Irlanda se dice que “la Navidad no termina hasta que no llega la festividad de Santa Ita”. El culto a la santa es especialmente importante en Waterford y Limerick, donde se la conoce como “el reluciente sol de las mujeres del Munster”. La memoria de Santa Ita no está incluida en el Martirologio Romano, aunque a petición del obispo Butler de Limerick, el Papa Pío IX concedió a Irlanda el poder celebrar su fiesta, con misa propia, el día 15 de enero. Junto con San Munchin, es co-patrona de la diócesis de Limerick.

Antonio Barrero

Bibliografía:
“Annales de Inisfallen”, ed. S. Mac Airt, Dublín, 1951.
– Boyle, L., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988
– Plummer, C., “Vitae sanctórum Hiberniae, II”, Oxford, 1910
– Ryan, J., “Irish monasticism”, Dublin, 1931.

Enlace consultado (04/01/2016):
– www.megalithicireland.com/Tobar%20na%20Molt,%20Ardfert,%20Kerry.html

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