Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal

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Estampa de la Santa fundadora con sus atributos iconográficos.

Estampa de la Santa fundadora con sus atributos iconográficos.

Esta peculiar mujer sin duda vivió todas las vocaciones específicas que enseña la Iglesia como formas de alcanzar la santidad, puesto que el mismo Señor nos dice: “Sean Santos como el Padre Celestial es Santo”. Santa Juana nació en Dijon el 23 de enero de 1572, en un momento de guerras civiles y religiosas en Europa, algunas a causa del nacimiento del protestantismo. Era hija de Benignio Frémyot, quien había sido Presidente del Parlamento, y de Margarita de Barbissy. Juana se educó en la casa de su hermana mayor, Margarita, quien más tarde sería la baronesa de Francs tras la prematura muerte de su madre, cuando contaba con sólo año y medio de edad.

Con sólo 20 años, en el invierno de 1592, contrae matrimonio con Cristóbal Rabutín, con el cual tuvo seis hijos, aunque dos de ellos murieron en la infancia. A pesar de vivir un matrimonio con mucho amor, su esposo murió tras un accidente de cacería en 1601 con su primo D’Áulézy. Afectada por el acontecimiento, hace voto de castidad y se dedica a la educación de sus hijos y a practicar la caridad con los más pobres. Vivió tras la muerte de su esposo con su suegro, el barón de Chantal, de carácter insoportable, en Monthelon y allí estuvo como una especie de criada durante siete años.

De sus cuatro hijos que le quedaron con vida, María Amada se casó pronto con el barón de Thorens, hermano menor de San Francisco de Sales, quien murió enseguida, en la guerra de 1617. A los pocos meses dio a luz a un hijo, pero no sobrevivió. Su hija Francisca se casó con el conde de Toulongeon. El mayor de los hijos, Celso Benignio, se casó en 1624 con María, hija del señor Coulanges, pero éste murió en la guerra de 1627; de este matrimonio tuvo una hija, conocida como madame de Sevigné.

San Francisco entrega la Regla a Santa Juana Francisca de Chantal. Lienzo de Janez Valentin Matzinger, Galería Nacional de Eslovenia.

San Francisco entrega la Regla a Santa Juana Francisca de Chantal. Lienzo de Janez Valentin Matzinger, Galería Nacional de Eslovenia.

Buscó incansablemente a un director espiritual que le ayudase a seguir una vida espiritual, camino que no le fue fácil, pues se llegó a topar y tener por director espiritual a un hombre que le exigió voto de obedecerle (más que de obediencia), de no abrirse a nadie más, de no admitir pensamiento en contra de esto. Mas sin embargo, tras año y medio con este sacerdote, el buen Dios la guió en la Cuaresma de 1604 con el obispo de Ginebra, Francisco de Sales. De manera separada se dice que tuvieron ambos una visión: ella yendo a caballo veía a lo lejos un sacerdote que le pareció un obispo, sintiendo en su interior que él sería su director espiritual; por otra parte, Francisco de Sales vio en una visión a una mujer joven y viuda que sería la piedra fundamental de una congregación que él fundaría.

Mantuvieron contacto por carta entre los años 1604-1610, cuando comienza aquello que sería conocido como la Orden de la Visitación. Para ello distribuye entre sus hijos la hacienda y, al querer salir de su casa, su hijo Celso, de apenas 15 años de edad, pretende retenerla: “Tendréis que pasar sobre el cuerpo de vuestro hijo”. Juana siente desgarrársele el corazón, pero sin dudar pasa por encima y se detiene un momento con los ojos humedecidos.

Comienzos de la Orden
Fue fundada el 6 de junio de 1610 en una casa en Annecy, con mucha sencillez y mucha pobreza. San Francisco le entregó las Constituciones a Juana más dos compañeras suyas, además de otra sencilla hermana lega. Se vistieron con un traje negro con cuello blanco. En su inicio era una Congregación sin votos solemnes, dedicadas a la oración y también dedicadas al alivio de enfermos, necesitados y desvalidos. Podremos afirmar que era una orden contemplativa-activa. Otro dato de suma importancia era el hecho de admitir a la vida religiosa a aquellas mujeres que padecían debilidad corporal y avanzada edad, o por aquellas Órdenes con prácticas penitenciales rigurosas no apropiadas para personas con debilidad corporal.

Las primeras Visitandinas. Anónimo del siglo XVIII. Iglesia de San Luís en L’Ille (Francia).

Las primeras Visitandinas. Anónimo del siglo XVIII. Iglesia de San Luís en L’Ille (Francia).

Mas sin embargo la intromisión del cardenal Marquemont de Lyon por querer poseer un monasterio de clausura movió los deseos iniciales de Francisco y Juana a aceptar semejante cambio, pues el cardenal no aceptaba una Congregación de media clausura con apostolado. Así pues, en 1618, sin poder convencer el obispo Francisco al cardenal de Lyon sobre la forma de vida inicial de la Visitación, habló con Juana y el Instituto se convirtió en orden estricta clausura, bajo la regla de San Agustín.

Siempre se preocupó por el fervor de su familia, de sus hijos, de sus hijas espirituales. Fue una madre dulce y ejemplar, esposa y viuda con una caridad peculiar; era de temperamento serio y austero. Su forma de ser le dio fama en vida, tan es así el caso que cuando iba a París salió a su encuentro la reina María Ana de Austria, que deseaba conocerla, consiguiendo así verla en Saint Germain con sus hijos y le besó muchas veces las manos y le pidió que la bendijera.

Hablando con sus hijas de la Visitación, llegó a expresar que la mayor parte de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia no sufrieron el martirio porque existe también otro martirio: el martirio del amor, un martirio que hiere el alma y el corazón.

Tras la muerte de Francisco de Sales en 1622, Juana continuó fundando monasterios, llegando a tener aproximadamente ochenta y siete. Murió en olor de santidad el 13 de diciembre de 1641, en Moulins, tras haber sentido fiebre repentina, gozando sin embargo de buena salud. Se dice que San Vicente de Paul vio subir su alma al cielo en forma de globo, acompañada por otro globo del que pensó que sería San Francisco de Sales recibiéndola.

Relicario con el corazón incorrupto de la Santa.

Relicario con el corazón incorrupto de la Santa.

El cuerpo de Juana fue embalsamado y estuvo en velación durante tres días, y secretamente fue trasladada a Annecy, donde fue sepultada. Tras muchos milagros, fue beatificada en 1751 por el papa Benedicto XIV y canonizada por el papa Clemente XIII en 1767.

Emmanuel

Bibliografía:
– CHIFROTTI, “Giovanna Francesca Frémyot de Chantal”, en Encliclopedia dei Santi. Vol. VI p. 581-586 2° ED., Roma, 1996
– ECHEVERRÍA, “Santa Juana Francisca de Chantal”, Barcelona, 1991.

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