Breves cuestiones sobre algunos “cuerpos santos”

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la urna con la figura de cera que contiene los restos de Santa Justina, mártir de las catacumbas. Convento de las Trinitarias de Cappadocia, L’Aquila, (Italia).

Vista de la urna con la figura de cera que contiene los restos de Santa Justina, mártir de las catacumbas. Convento de las Trinitarias de Cappadocia, L’Aquila, (Italia).

Santa Justina en Cappadocia
Pregunta:
¿Por qué murió ella? Filipinas
Respuesta:
Imagino que querrás decir en qué circunstancias tuvo lugar su muerte, porque morir, morimos todos, porque no somos inmortales. La verdad es que no lo sabemos y creo que nunca lo sabremos. Ésta que ves es Santa Justina, mártir de las catacumbas, y eso significa que es el cuerpo de una cristiana extraída de un cementerio romano que, por la botella de sangre adjunta que puedes ver en la imagen, tenía evidencia de martirio. Nada más puede saberse, salvo que el esqueleto pertenece a una niña de trece años. Es muy importante no confundirla con ninguna otra Santa Justina, ni las dos célebres mártires del calendario, ni ninguna de las otras mártires de las catacumbas que llevan el mismo nombre.

El cuerpo de Santa Justina se venera en el convento de las Trinitarias de Cappadocia (L’Aquila, Italia), junto a la iglesia de Santa Margarita. Está allí desde el año 1825, probablemente cuando fue extraída de las catacumbas (concretamente, de las de Santa Ciríaca, en el Campo Verano de Roma) y corresponde a la Madre Felicia, la hermana co-fundadora del convento, el mérito de haber solicitado repetidamente estos sagrados restos hasta haberlos obtenido para el convento. Desde entonces ha sido visitada devotamente por muchos peregrinos y actualmente las hermanas Trinitarias siguen mostrando amablemente los restos de la mártir a cualquiera que llame a su puerta pidiéndolo (lo cual se agradece, ya que no todos lo hacen).

No cabe olvidar que lo que se está contemplando es una figura de cera y no un cuerpo incorrupto. El rostro, manos y pies, son de cera, pero lo que hay bajo el vestido es el esqueleto completo de la mártir. Para más información, ver este enlace (en italiano), que incluye la fotografía de su auténtica y transcripción de la misma. Y dado que la imagen que ha suscitado la pregunta es una estampa que tengo por cortesía de Adolfo Blanco, reproduzco la oración que lleva al reverso para los interesados en devociones particulares:

“Oh Santa Justina, que confortada por la divina gracia, con sólo 13 años no dudaste en derramar la sangre y sacrificar la propia vida en defensa de la Fe, ven y vuelve tu mirada sobre la miserable humanidad tan desviada del sentimiento de la eterna salvación.
Enséñanos a todos, especialmente a la juventud, con cuánto coraje y con cuánta presteza se debe posponer todo al amor de Jesús antes que ofenderlo y manchar la propia alma con el pecado.
Obténnos, pues, del Señor, la victoria en las tentaciones, el consuelo en los dolores de la vida presenta y la gracia que postrados te pedimos (….) y haz que un día podamos gozar, junto a ti, de la gloria imperecedera del Cielo. Así sea.”

(Se conceden 100 días de indulgencia a quien recite devotamente la presente plegaria).

Vista de la urna con el cuerpo de cera que contiene las reliquias de Santa Jucundia, mártir de las catacumbas, en Rimella (Italia).

Vista de la urna con el cuerpo de cera que contiene las reliquias de Santa Jucundia, mártir de las catacumbas, en Rimella (Italia).

Santa Jucundia no se ahogó
Pregunta:
¿Sufrió ella siendo ahogada en el mar? Filipinas

Respuesta: Qué cosa tan rara me preguntas, no sé dónde puedes haber oído eso. Santa Jucundia, cuyo cuerpo se venera en Rimella (Italia), es una mártir de las catacumbas. Su cuerpo fue hallado en la catacumba de Santa Ciríaca (Campo Verano, Roma) y fue trasladado a Rimella por intervención de Giuseppe Antonio Molino, quien había tramitado la traslación con monseñor Giuseppe Maria Luini, obispo de Pesaro. Los restos pasaron de Roma a Novara y fueron depositados en una capilla de la iglesia de los Capuchinos, donde el padre Illuminato da Novara los limpió y dispuso en una urna. Luego sería trasladado hasta su ubicación actual en junio de 1790. En 1842 se procedió a limpiar el esqueleto de nuevo y el cráneo fue enviado a Milán para ser recubierto de cera y así favorecer su conservación. Hay presencia de una ampolla con su sangre que prueba su martirio, pero no se expone en la urna, sino que está en el oratorio de Roncaccio Superiore, de donde era oriundo el donante de las reliquias.

Tratándose de una mártir de las catacumbas, es obvio que no fue ahogada en el mar, primero, porque el cuerpo se hubiera perdido entre las olas, a menos que se hubiese puesto esfuerzo en recuperarlo; y segundo, porque el vaso con sangre vertida indica claramente su muerte por degollamiento o decapitación. Por lo tanto, no, no fue ahogada en el mar.

Es importante no confundir a esta Santa Jucundia con la única Jucundia que viene mencionada en el Martirologio, y que se venera en Reggio Emilia. Ésta es una mártir distinta, de la cual nada puede saberse aparte del nombre y de la evidencia del martirio. Goza de gran devoción popular en Rimella y se le atribuyen muchos milagros. Se la celebra siempre el primer domingo de agosto, aunque es una fiesta joven que no tiene más de 25 años, pero con grandísima participación: en la procesión de 2001 se contaron más de ochocientas personas.

Termino con la oración que viene al reverso de la estampa cuya imagen adjunto al artículo, que es cortesía de Adolfo Blanco:
“Oh Señor, que te complaces en la veneración tributada a tus mártires, concédenos que, por los méritos e intercesión de Santa Jucundia, de quien te fueron gratas la vida y la muerte gloriosa, podamos merecer las gracias temporales y espirituales necesarias para conseguir la eterna beatitud. Amén”.

Vista de la auténtica de las reliquias de Santa Fortunata, mártir de las catacumbas venerada en Moquegua (Perú).

Vista de la auténtica de las reliquias de Santa Fortunata, mártir de las catacumbas venerada en Moquegua (Perú).

Auténtica de Santa Fortunata de Moquegua
Hace un tiempo se publicó un artículo en referencia a una mártir de las catacumbas de nombre Fortunata, que era venerada en la ciudad de Moquegua (Perú) y que había suscitado controversia respecto a otra Santa Fortunata que se venera en Baucina (Italia). Si bien ambos fieles proclaman que su Santa Fortunata es la verdadera y la identifican con una mártir homónima de Palestina, ni una ni la otra lo son, sino que ambas proceden de las catacumbas romanas. Quien reseñó por última vez la controversia –o sea, esta servidora- se basaba en las afirmaciones de un experto que había consultado la auténtica de Baucina y aseguraba que la de Moquegua no estaba disponible a su consulta. Bueno, esto ya no es así, porque aquí la tenemos. Presentamos primero la transcripción del latín original –respetando, por fidelidad al documento, las faltas de ortografía y de declinación presentes- y posteriormente la traducción al español.

MARCUS ANTONIUS Miseratione Divina Episcopus Pranestinus
S.R.E Cardinalis Colunna SSmi D.N Papae
Vicarius Generalis, Romanaeque Curiae, ejusque
Districtus Judex Ordinarius Ec.

Universis et singulis praesentes nostras literas inspecturis fidem facimus, quod Nos ad majorem Omnipotentis Dei gloriam suoramque Sanctorum venerationem dono dedimus:

Sacrum Corpus Sanctae Christi Martyris Fortunate cum vase virreo sanguinis nobilibus vestibis gemmis, auroque contextis indutum per Nos demandato Sanctiss. D.N Papae ex Coementerio Calepodii extractum, quod in capsula sive urna lignea colore porphyrio depicta, auroque circumdata, benè clausa, et suniculo serico coloris rubri colligata, ac sigillo nostro signata supradicto concessimus, eidemque ut praedictum sacrum corpus apud se retinere, aliis donare, extra Urbem transmittere, et in quacumque Ecclesia, Oratorio, aut Capella publicae fidelium venerationem, exponere, et collocare valeat in Domino facúltateme concessimus, absque tamen Officio, et Missa ad formam Decreti S. Congreg. Rituum edit. die 11 Augusti 1691. In quórum fidem has litteras testimoniales manu Nostra subscriptas, nostroque sigillo firmatas per infrascriptum Sacrar. Reliquiarum Custodem, expediri mandavimus. Romae ex Aedibus nostris die 5 mensis Januarii Anno 1793.

(A continuación vienen las firmas, que obviamente no transcribo porque corresponden a las personas ya enunciadas en el encabezamiento).

“MARCO ANTONIO, obispo de Predestina por la gracia de Dios,
Cardenal Colunna, Vicario General de Nuestro Señor el Papa
y juez ordinario de la Curia,

Hacemos llegar estas letras a todos y cada uno de los presentes, para mayor gloria de Dios y veneración de sus santos, dando como donación:

El sagrado cuerpo de la Santa Mártir de Cristo, Fortunata, acompañado de un vaso de vidrio con su sangre y vestida noblemente y extraída del cementerio de Calepodio por mandato de nuestro Santo Padre el Papa, dentro de una urna relicario de madera pintado de color porfirio (púrpura), clausurada por una cinta y bien cerrada y rubricado con un sello de lacre rojo grabada con nuestra contraseña, concediendo este sagrado cuerpo para que sea sacado de Roma y sea venerado públicamente por los fieles en cualquier oratorio o capilla, concediendo igualmente la facultad de adscribirle Oficio y Misa conforme a lo dictaminado por la Sagrada Congregación de Ritos por decreto del día 11 de agosto de 1691. Y como testimonio de que estas letras son fidedignas, laa firmamos con nuestras propias manos, le imprimimos nuestro sello lacrado conforme a lo acostumbrado para la custodia de las Reliquias y mandamos publicarlo en Roma, el día 5 de enero del año 1793 de Nuestra Era”.

Pues hasta aquí el texto del documento que prueba la autenticidad de la sangre y de las reliquias de Santa Fortunata, mártir de las catacumbas que se venera en Moquegua (Perú), y que se diferencia claramente de la de Baucina, que tiene una auténtica diferente, dada en fecha diferente –tres años antes que la de Moquegua-, y que explicita que esa otra Santa Fortunata está extraída de un cementerio diferente (en su caso, el de Ciríaca). La bula de Fortunata de Baucina se puede ver, traducida al italiano, en el siguiente link.

Pues espero que esto sirva para dejar ya fuera de toda duda que en las ciudades de Moquegua y Baucina se veneran santas distintas, aunque homónimas, y que nadie le ha robado la santa a nadie, ni unos tienen la “buena” ni otros tienen la “mala”. Y otra cosa sería que admitiesen que ni una ni otra tienen que ver con la Santa Fortunata palestina que viene reseñada en el Martirologio, pero en fin… eso ya sería el colmo de la sensatez.

(Agradezco a Antonio Barrero la ayuda inestimable prestada en la traducción del documento al español. Y es que parece mentira, pero después de tan sólo 5 años sin practicar el latín, hay que ver lo que éste se me ha oxidado…)

Vista de la urna con la figura de cera que contiene los restos de Santa Irene, mártir de las catacumbas, en la iglesia de Santa María de Catignano (Italia).

Vista de la urna con la figura de cera que contiene los restos de Santa Irene, mártir de las catacumbas, en la iglesia de Santa María de Catignano (Italia).

Santa Irene, en Catignano
Recientemente he recibido una estampa de Ippazio Mastria, contacto italiano a quien le debo una buena parte de mi colección, que representaba a una Santa Irene, virgen y mártir, venerada en Catignano (Pescara, Italia), a la que todas las webs de Santos donde la he visto identificaban con la mártir de Tesalónica. Sin embargo mis dudas tenía, por la ausencia de los atributos usuales en esta Santa, y hoy he podido por fin dilucidar la cuestión: la Santa Irene que se venera en Catignano es una mártir de las catacumbas.

Nada más entrar a la iglesia de Santa María de Catignano, a la derecha, está la capilla bajo cuyo altar de mármol, en una urna dorada, se exponen a la veneración de los fieles los restos mortales de Santa Irene. En 1802, cuando el papa Pío VII dio orden de sacar los cuerpos de las catacumbas de Priscila (Via Salaria, Roma), uno de éstos fue el de ella, que el 4 de octubre de 1834 fue donado por el cardenal Dom Placido Zurla, Vicario General de Su santidad, al padre Enrico, capuchino de Catignano, con las debidas credenciales y autorización para su veneración pública. En 1847 el cuerpo de la mártir fue transportado al convento de Catignano por orden del padre Giuseppe de Catignano, Ministro Provincial. El traslado se hizo por tren hasta Cittaducale y de ésta a Catignano a hombros de los devotos.

Como es obvio, se desconocen los datos precisos del nacimiento y época de la muerte de la Santa. Se supone que sufrió el martirio entre el siglo III y el IV de nuestra era, ya que el cementerio de Priscila acogió multitud de cuerpos durante esta época, la de las persecuciones de Diocleciano y Galerio. La certeza del martirio queda demostrada con el vaso de sangre que fue hallado a sus pies cuando se abrió el lóculo. Su nombre –IRENE– estaba grabado en la tabla marmórea que cerraba el sepulcro. Actualmente se exhibe en la misma capilla. Del examen de los huesos se ha concluido que murió violentamente siendo muy joven todavía.
El pueblo de Catignano le celebra unas fiestas propias el 5 de abril. Fuente (enlace en italiano).

Imagen de la figura yacente que contiene los restos de la Santa. Iglesia Arciprestal de San Andrés Apóstol, Arienzo (Italia).

Santa Constanza en Arienzo
Pregunta:
Ésta es la hija del emperador Constantino, ¿no? Filipinas

Respuesta: No, lo siento, pero no lo es. La Constanza a la que tú haces referencia, que fue en efecto hija del emperador Constantino –y cuyo nombre real era Constantina-, no es mártir y sus restos están en el mausoleo que para ella se construyó en Roma. Ésta que ves es una mártir de las catacumbas, o corposanto, es decir, el cuerpo de una mártir cristiana (presunta, ya que el vaso de sangre no se ve) extraído de la catacumba romana y venerado en la iglesia arciprestal de San Andrés Apóstol en Arienzo (Italia). Se le hace fiesta el último domingo de junio en la localidad, en compañía de otro corposanto de un varón llamado Clemente, ambos patronos de la localidad. Al menos en cuanto a ella se refiere, fue regalada al caballero Gaetano Colletta en reconocimiento a los servicios prestados al papa Gregorio XVI, y suponemos que éste la donaría a la iglesia.
Es bueno insistir en que se trata de una figura de cera que contiene dentro el esqueleto, de hecho, el vestido presenta un orificio a la altura del pecho a través del cual se podrá contemplar los huesos.

Existen otras Santas Constanza mártires y hay diversas reliquias de ellas en diferentes lugares de Europa, para más información, consulta la sección dedicada a ellos.

Y bueno, como ya viene siendo costumbre, incluyo la oración en el reverso de la estampa cuya imagen decora este artículo:
“Oh Dios, que has unido la pasión de Tu Hijo a la santa mártir Constanza, que ilumina la Iglesia con la luz de su martirio, concédenos también a nosotros ir a Ti siguiendo los pasos de esta testigo de la fe, para tener parte con ella en la alegría eterna. Por Cristo Nuestro Señor. Amén”.

(He añadido intencionadamente el “¿no?” a la pregunta, precisamente para que ésta tuviera aspecto de pregunta, pues la frase original era una afirmación rotunda. Y es que con el tema de los corposantos hay que ir con cuidado y no identificarlo con el primer santo que se nos ocurra).

Urna con el esqueleto de San Alejandro, mártir de las catacumbas. Abadía de Ottobeuren, Alemania.

Urna con el esqueleto de San Alejandro, mártir de las catacumbas. Abadía de Ottobeuren, Alemania.

San Alejandro en Ottobeuren
Pregunta:
Querida Ana, cuando esté de vuelta quiero ir con un amigo a visitar a nuestro Santo (nos llamamos los dos Alex) en el convento de Ottobeuren. Allí hay un corposanto que supuestamente es San Alejandro de Roma (el Martir). Me gustaría saber si tiene algo de veracidad o no. Solamente es por curiosidad, para mi sigue siendo mi Santo. Suecia

Respuesta: Sabes que cuando se trata de mártires femeninas me tiro al toro sin miedo, porque le he echado bastantes horas al tema… pero cuando hablamos de varones prefiero ir sobre seguro antes que decirte cualquier cosa. He consultado con Antonio Barrero, que además de ser muy bueno en el tema de las reliquias es amigo del abad de Ottobeuren, el padre Paulus Weigelen, y está muy familiarizado con esos cuerpos. Me ha confirmado lo que ya esperaba oír, que es lo siguiente:

Todos los cuerpos que hay en la abadía benedictina de Ottobeuren (Alemania) son mártires de las catacumbas, extraídos de los cementerios de Roma. Hay más de veinte, unos expuestos como Alejandro (en la imagen), otros ocultos en urnas. No se corresponden con ningún santo del calendario, y por tanto con ningún San Alejandro que conozcamos. Y además no hay uno sino dos Alejandros en Ottobeuren, así como hay dos Benedictos, lo que hace pensar que los nombres no son los auténticos, sino que les fueron puestos en honor a los papas que en ese momento ocuparían la Santa Sede.

Él opina, y yo estoy de acuerdo, que si queréis que sea vuestro santo patrón está muy bien, pero que el santo mártir Alejandro más antiguo es San Alejandro de Bérgamo y no está en la abadía de Ottobeuren. A ése sí que lo conozco yo más porque su cadáver lo recogieron las hermanas Grata y Asteria, que después fueron martirizadas por ello (tiene tela, el asunto de Santa Grata de Bérgamo… algún día le dedicaré un artículo). Pues nada, espero haberte ayudado. Y si no te importa usaré esta miniconsulta para mandarla al blog y así mucha más gente se beneficiará de la respuesta.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es