Santa Magdalena de Canossa, virgen fundadora

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Estampa devocional de la Santa con el hábito de su Instituto.

Estampa devocional de la Santa con el hábito de su Instituto.

Hoy celebra la Iglesia Católica la festividad de Santa Magdalena de Canossa y por eso quiero hoy dar algunas pinceladas sobre su vida y sobre su obra: una condesa, que no quiso vivir como tal y que dedicó toda su vida al cuidado de los más necesitados.

Se llamaba Magdalena Gabriela y era descendiente lejana de la gran condesa Matilde de Toscana, que en el siglo XI fue el centro de concordia en una lucha encarnizada entre el Papado y el Imperio (la llamada querella de las investiduras y la reforma gregoriana). Matilde medió entre el emperador Enrique IV y el papa San Gregorio VII, consiguiendo que este levantara la excomunión al emperador.

Magdalena Gabriela nació en la ciudad italiana de Verona el día 1 de marzo del año 1774. Con solo cinco años de edad, quedó huérfana de padre y, junto con cuatro hermanos, fue abandonada por su madre, que se casó en segundas nupcias con un hombre que maltrataba a los niños. Un tío suyo llamado Jerónimo la puso bajo el cuidado de una institutriz francesa, quién se dedicó a cuidarla, pero que nunca llegó a comprenderla.

Aunque ella era de constitución enfermiza, cuando tenía quince años de edad se vio atacada por una larga y grave enfermedad, durante la cual maduró en ella el deseo de consagrarse a la vida religiosa, por lo que en el mes de octubre del año 1791, viéndose atraída por la espiritualidad carmelitana, entró en un monasterio, en el cual permaneció solo por espacio de un año, ya que comprobó que aquella no era su vocación. Sin embargo, esta experiencia reveló en ella una intensa vida de oración, por lo que hizo un segundo intento ingresando en el Carmelo de Conegliano, aunque en él solo estuvo cuatro días. Regresó a su casa, en la que permaneció durante varios años haciéndose cargo de la administración del palacio con el consenso de toda la familia y sirvientes. Incitada por su director espiritual don Luigi Libera, estas tareas domésticas no le impidieron dedicarse también a la protección de las niñas pobres que habían sido abandonadas o que estaban en peligro.

Retrato de la Santa en su juventud, todavía con vestiduras de noble.

Retrato de la Santa en su juventud, todavía con vestiduras de noble.

Comenzó su obra a principios del año 1801, reuniendo en su propio palacio a las dos primeras que, juntas con las demás niñas que se reunieron paulatinamente al grupo, fueron definitivamente acondicionadas en una casa comprada en las cercanías de la iglesia de San Zenón, donde intentó establecerse ella misma en el año 1805. Pero cediendo a las presiones de su tío, tuvo que retornar al palacio en el que vivían sus familiares, aunque tres años más tarde consiguió que Napoleón Bonaparte – que, impresionado por la pureza de su vida, admiraba su obra -, le cediera el suprimido convento de las Agustinas de San José y San Fidencio en Verona, a fin de “colocar allí un establecimiento de caridad” (así se lee en el decreto de cesión fechado el 1 de abril del 1808).

Allí abrió una escuela y se instaló con sus maestras y estudiantes, poniéndolas bajo la dirección de Leopoldina Naudet, quién realizó esa tarea hasta el año 1816. Este fue el primer núcleo de lo que sería su futura Congregación de las Hijas de la Caridad, llamadas posteriormente “Canossianas”, en honor de su fundadora. El momento histórico que le tocó vivir, que era un período revolucionario, agravó la miseria de las clases más pobres, por lo que Magdalena, llamada por los hermanos Antonangelo y Marcantonio Cavanis, dejó Verona y marchó a Venecia, a fin de atender en los hospitales a los enfermos más graves y desatendidos.

Fue allí, en Venecia, donde concibió de manera definitiva cómo sería su Congregación, fundando una nueva casa en el antiguo convento de Santa Lucía, donde comenzó a escribir en el año 1812 lo que serían las Constituciones de su Instituto. Estas fueron las normas bajo las cuales ella había vivido aun antes de escribirlas, sabiendo que con ellas se había santificado a si misma y pretendiendo santificar también a sus hijas y alumnas. A los hermanos Cavanis, declarados venerables por la Iglesia, se les considera co-fundadores de su Congregación.

Relicario de la Santa.

Relicario de la Santa.

De regreso a Verona, se encontró con una ciudad sumida en la miseria, por lo que decidió no vivir en el palacio familiar, sino en una casa en los suburbios, y consagrarse completamente a ayudar a quienes pasaban necesidades, asistiendo a los niños abandonados, a los jóvenes delincuentes, a los pobres que diariamente acudían a ella y a todos aquellos que vivían en malas condiciones. Sus familiares comenzaron a inquietarse, creían que se había vuelto loca, ya que lo daba todo, y toda ella se entregaba a los demás, pero ella les respondía: “¿Por haber nacido marquesa no he de tener el honor de servir a Jesucristo en sus pobres?”. En esa casa de los suburbios de Verona, donde vivía con algunas de sus acompañantes, fue donde fundó su Congregación de las Hijas de la Caridad, que definitivamente se encargó de la escolarización gratuita de las niñas pobres, la catequesis, la visita a los enfermos en los hospitales y el apoyo a los sacerdotes en las parroquias.

Para someter la aprobación de su Instituto al Papa Pío VII, en el año 1816 se acercó a Piacenza, donde el Papa había hecho una parada de descanso durante el viaje de retorno desde Fontainebleau, consiguiendo el decreto de alabanza el día 20 de noviembre. En el 1916 fundó la casa de Milán, en el 1820 la de Bergamo, ocho años más tarde la de Trento, marchando aquel mismo año a Roma para solicitarle al Papa León XII la aprobación de la Regla, cosa que consiguió con un Breve Apostólico fechado el día 23 de diciembre.

Estaba a punto de fundar dos nuevas casas en Brescia y en Cremona, cuando el 10 de abril del 1835, encontró la muerte en su Verona natal, concluyendo así una larga vida de incansable actividad y apostolado, que ella misma confirmó con sus propias palabras: “La vida religiosa no es más que el Evangelio traducido en obras”.

Urna con el cuerpo de la Santa.

Urna con el cuerpo de la Santa.

Su Causa de beatificación fue incoada en el año 1877. El Papa Pío XI la declaró venerable mediante decreto del 6 de enero de 1927. Pío XII la beatificó el 7 de diciembre de 1941 y finalmente, San Juan Pablo II la canonizó el 2 de octubre de 1988 diciendo de ella: “En Magdalena de Canossa, la ley evangélica de la muerte que da la vida, encuentra así una nueva y luminosa realización. Cuando se dio cuenta de las terribles heridas que la miseria moral y material propagaban entre la gente de su ciudad, se dio también cuenta de que no podía amar al prójimo “siendo una gran dama”, es decir, continuando disfrutando de los privilegios de su entorno social, limitándose a distribuir sus bienes sin darse ella misma. La visión del crucifijo se lo impidió”. Como dije al principio, su festividad se celebra hoy, día de su muerte.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Bresciani, C.C., “Vida de Magdalena, marquesa de Canossa”, Venecia, 1849.
– Giordani, I, “Magdalena de Canosa”, Brescia, 1947
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlaces consultados (15/03/2015):
– www.canossian.org

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