Santa María de Jesús Crucificado Baouardy, carmelita descalza

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Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Santa María Baouardy de Jesús Crucificado (سانت مريم البواردي يسوع المصلوب), nació en Abellyn (Cheffa-Amar), que se encuentra en Galilea, entre Nazareht y Haifa, el día 5 de enero del año 1846. Sus padres, mayores de edad y sin hijos, eran palestinos católicos de rito melquita, y como el tener descendencia era una de sus mayores aspiraciones, decidieron ir en peregrinación a Belén para pedirle a San José la gracia de poder tener hijos; Dios los recompensó teniendo dos a quienes impusieron los nombres de Mariam y Pablo. Con tres años de edad se quedó huérfana, haciéndose cargo de ella un tío suyo, quien, separándola de su hermano Pablo, al que no llegó a ver nunca más, la llevó a Alejandría (Egipto), donde hizo su primera comunión.

Cuando tenía doce años de edad, sus tíos acordaron su matrimonio con un joven, pero como ella quería permanecer virgen, el día en el que se iba a concretar oficialmente el compromiso, se presentó con el pelo cortado, lo que supuso una ofensa para la familia del que iba a ser su prometido, la cual se marchó enfurecida. Un amigo musulmán de los tíos la atosigaba constantemente para que abandonara el catolicismo y se convirtiese al Islam, pero como ella se negaba una y otra vez, en un momento de furor religioso, el musulmán la hirió gravemente en la garganta con un golpe de cimitarra y creyendo que la había matado, la envolvió con unos trapos y la dejó abandonada a las afueras de la ciudad. Era el 7 de septiembre del año 1858.

Curada milagrosamente por la Virgen, que se le apareció en sueños y que le dijo que sería hija de San José y, posteriormente, de Santa Teresa, se fue a trabajar como sirvienta a Alejandría, después a Jerusalén y a Beirut, donde conoció a las Hermanas de San José que la llevaron a Marsella. En esta ciudad francesa, en el mes de mayo de 1865 ingresó en la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición, siendo admitida como postulante, pero dos años más tarde, comprobando las monjas algunos hechos excepcionales en su vida, la juzgaron más idónea para la vida contemplativa que para la vida activa, por lo que le aconsejaron entrar en un monasterio de clausura. Como digo, por aquel entonces ya empezaron a mostrarse en ella una serie de hechos extraordinarios que siguieron ocurriéndole a lo largo de toda su vida. De hecho, el 29 de marzo del año 1867 recibió por primera vez los estigmas de la Pasión, visibles a los ojos y que fueron examinados por sacerdotes y por médicos.

Icono griego de la Santa venerado en el Carmelo de Belén.

Icono griego de la Santa venerado en el Carmelo de Belén.

Junto con la madre Verónica de la Pasión, que había sido su maestra de novicias en la Congregación de San José de la Aparición, ingresó en el Carmelo descalzo de Pau como monja conversa el día 27 de julio de ese mismo año, tomando el nombre de María de Jesús Crucificado. El 21 de agosto de 1870, marchó hacia Mangalore (India) donde el vicario apostólico, monseñor Efrén M. Garrelon, había abierto el primer monasterio carmelita hindú de clausura. Allí, el 21 de noviembre del 1871 emitió sus votos, llegando a ser su director espiritual el mismísimo vicario apostólico. Inmediatamente comenzaron a manifestarse en ella unas extraordinarias manifestaciones de misticismo a las que no se encontraban ninguna explicación – entre ellas, la aparición del ángel de la guarda en forma de un hermoso joven al que ella llamaba Juan Jorge -, por lo que su propio director espiritual la creyó endemoniada, poseída por espíritus malignos, y en septiembre del 1872 la obligó a retornar al Carmelo de Pau en Francia. Ella lo hizo de manera sumisa, sin ni siquiera juzgar a quienes consideraban que estaba poseída por el demonio.

Sintiéndose empujada a fundar un monasterio de carmelitas descalzas en Belén, trabajó duramente para realizar su sueño, hasta que en agosto del 1875 pudo partir hacia Palestina. El monasterio fue inaugurado de manera provisional en una casa el día 24 de septiembre, y el 21 de noviembre del año siguiente ya la comunidad entraba en el monasterio definitivo, que en unos terrenos conseguidos de manera providencial, había sido construido según sus propias indicaciones y bajo su personal dirección, ya que ella misma trabajó en su construcción. El monasterio tenía tres torreones dedicados a las Tres Divinas Personas. En aquellos momentos ya pensaba en la fundación de un nuevo monasterio en Nazareth, aunque esta idea no se concretizaría hasta el año 1910, algunos años después de su muerte, ocurrida en Belén el 26 de agosto del año 1878, después de recibir los sacramentos de manos del propio obispo melquita, besar la cruz y pronunciar las palabras: “Jesús, eres mi misericordia”.

Icono griego de la Santa.

Icono griego de la Santa.

Aunque siempre fue una monja muy sencilla, la vida espiritual de Santa María de Jesús Crucificado Baouardy estuvo enriquecida por innumerables hechos extraordinarios. Era muy humilde y casi analfabeta, pero sabía aconsejar e incluso explicar cuestiones teológicas con una claridad meridiana, fruto de una intensa e íntima comunión con Dios, fruto de su fe y sobre todo, fruto de un amor que la consumía. Aunque con muchas faltas de ortografía pues, como vuelvo a decir, prácticamente era analfabeta, escribió una obra sobre el Espíritu Santo que es considerada como uno de los mejores escritos teológicos.

Sus éxtasis eran frecuentísimos, así como sus levitaciones, como Santa Teresa de Jesús experimentó la transverberación del corazón, tuvo el don de profecía (gracias a una de ellas se logró evitar un atentado contra el Papa León XIII) y aunque sus virtudes estaban tan a la vista y eran tan sólidas – entre ellas la obediencia y la humildad -, a veces, daba la impresión de que el propio demonio tenía un cierto poder obsesivo sobre ella.

Durante un largo período de tiempo participó en los sufrimientos de la Pasión de Cristo. En el 1867, especialmente durante la Cuaresma, aparecieron en su cuerpo los estigmas de la Pasión y sólo en el 1876, después de haberle pedido insistentemente al Señor que aquellos signos exteriores desaparecieran, éstos lo hicieron, aunque siguió sufriendo los mismos dolores, pero sin manifestaciones externas. Deseaba ardientemente padecer los sufrimientos de la Pasión pero que nadie se diera cuenta de que los portaba en su propio cuerpo.

Su causa de beatificación se inició en el año 1919, siendo enviado el proceso informativo a la Santa Sede en el año 1922. La introducción de la Causa fue firmada el 18 de mayo de 1927, siguiendo el proceso un curso especial. En este sentido, parece particularmente interesante la “Alia nova positio super virtutibus” del 1944, en la cual se emitieron dos informes positivos, uno teológico y otro psicológico, sobre los fenómenos sobrenaturales que le ocurrieron en vida.

Sepulcro de la Santa en el Carmelo de Belén.

Sepulcro de la Santa en el Carmelo de Belén.

Fue declarada Venerable el 27 de noviembre del año 1981 y beatificada por San Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1983. El decreto, reconociendo el milagro previo a la canonización, fue emitido el 6 de diciembre del año pasado y finalmente fue canonizada en el día de ayer por Su Santidad, el Papa Francisco. La mayor parte de sus reliquias se encuentran en el Carmelo de Belén, aunque su corazón incorrupto (que estaba físicamente herido por la transverberación) fue enviado al Carmelo de Pau, de donde fue robado y arrojado a un río. Su fiesta se celebra el 25 de agosto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Estrate, P., “La vida de sor María de Jesús Crucificado”, París, 1913.
“Positio super introductione Causae”, Roma, 1924,
“Alia nova positio super virtutibus”, Roma, 1944.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

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