Basílica Menor de Santa Maria in Aracoeli

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Exterior de la iglesia, a la cual se asciende subiendo una larga escalera en una colina.

Exterior de la iglesia, a la cual se asciende subiendo una larga escalera en una colina.

La iglesia fue construida sobre las ruinas del templo de Juno Moneta, que estaba situado en el “Arx”, una de las dos alturas de la Colina Capitolina. Pero, sin embargo, la identificación del lugar no parece del todo cierta, pues según otros estudios, la iglesia surgiría donde se encontraba el antiquísimo Auguraculum, lugar en el cual, los augures hacían sus predicciones observando el vuelo de las aves.

La primera construcción es del siglo IV; como en otros muchos casos, en torno a la primitiva iglesia se adhirieron otras construcciones que, en la parte superior se desarrollaron como un monasterio, mientras que en la pendiente de la colina surgiría un mercado y, posteriormente, un barrio pequeño. Restos de estas construcciones (la pequeña iglesia de San Blas del Mercado y la subyacente Insula Romana), salieron a la luz en los años treinta del siglo pasado.

En un documento del siglo XII que otorga al abad (benedictino) de “Santa Maria in Capitolio” la propiedad en el “montem Capitolii” se describen las tres entradas a la colina en aquel momento (como poco, podemos imaginarnos que eran caminos escarpados):
– El camino hacia la Clivo Argentariorum (la actual escalinata que sale desde la Prisión Mamertina) y que está orientada hacia los barrios pobres.
– La “vía publica que conduce hacia el Campidoglio” (corresponde aproximadamente a la actual Cordonata).
– El camino que conduce a San Teodoro, hacia el Foro, que aún existe.

Vista del altar mayor de la Basílica.

Vista del altar mayor de la Basílica.

El Capitolio volvió a surgir a la vida pública en el año 1143, cuando el pueblo romano se rebeló contra el papa Inocencio II, que había mombrado como jefe suyo a Giorgio dei Pierleoni, designándolo como “Patricius”, eligiendo aquel antiguo lugar como sede de reuniones (la construcción del primer Palacio Senatorial se sitúa en torno al año 1195).

En los decenios de la contienda entre los güelfos y los gibelinos, la plaza se convirtió en una experiencia comunal de la ciudad y con ella, su iglesia. Fue en estas circunstancias cuando Inocencio IV concedió en el año 1250, la propiedad del lugar (iglesia y monasterio) a los franciscanos, una Orden nueva en aquellos tiempos.

Éstos restauraron la iglesia, confiriéndole el aspecto románico-gótico actual, y ella, además de ser un lugar de culto, se convirtió en el centro de la vida política de Roma, hasta tal punto, que allí se celebraron asambleas populares. La sintonización de la renovada iglesia con los nuevos tiempos que se vivían en la ciudad, se manifestó concretamente en la modificación de su orientación primitiva (primero orientada hacia el Palacio Senatorial y el Foro y, después, orientada hacia San Pedro y el Campo Marcio) y en la construcción de una nueva imponente escalinata encargada por el propio municipio en el año 1348, como un voto hecho a la Virgen para que pusiera fin a la peste que asolaba Europa. La escala fue inaugurada por Cola di Rienzo.

Después de la Basilica Papal de San Pedro y de la Catedral de San Juan de Letrán, ambas dedicadas a las fastuosas ceremonias papales, esta iglesia del Aracoeli era la iglesia del pueblo y de sus instituciones civiles, en particular, del cercano Senado.

Aquí, en 1341 se graduó el poeta Francesco Petrarca; también tuvo lugar aquí en 1571, el triunfo del romano Marcantonio Colonna, comandante de la Liga Católica contra los turcos, celebrando la victoria en la batalla de Lepanto (en esa ocasión fue construido el techo que podemos admirar hoy en día). Aquí se oficia cada fin de año el Te Deum del pueblo romano. En el Aracoeli también se celebró solemnemente el preceptivo nacimiento de la Guardia de Palacio del Papa, la Milicia Urbana y la Guardia Cívica, que posteriormente sería la Guardia Palatina de Honor.

Sarcófago de pórfido con los restos de Santa Elena. Basílica de Santa Maria in Aracoeli, Roma (Italia).

Sarcófago de pórfido con los restos de Santa Elena. Basílica de Santa Maria in Aracoeli, Roma (Italia).

En el año 1797, durante la ocupación de Roma, los franceses tomaron posesión de la colina, persiguiendo a los frailes franciscanos y convirtiendo la iglesia en un establo: la mayoría de las decoraciones que la adornaban fueron destruidas. Conseguida la Unidad de Italia, la propiedad del convento pasó al Estado, que estableció en ella unos cuarteles y el mando de los agentes de tráfico. Durante los trabajos de construcción del Victoriano, que se iniciaron en el 1882 y se inauguraron en el 1911, fueron destruidos en pocos años y en varias ocasiones, los edificios existentes entre el lado sur de la colina del Capitolio y la entrada a la Via del Corso, incluyendo los edificios conventuales adosados a la iglesia y los yacimientos romano y medieval existentes en aquel lugar.

El interior tiene tres naves con arcos de medio punto, un transepto poco saliente está dotada de tres capillas con absides. Tiene una arquitectura que data de la reconstrucción de los frailes franciscanos, comenzada alrededor del año 1250. El techo de madera es del siglo XVI, el pavimento cosmatesco está bien conservado, excepto en las zonas de las lápidas insertadas en el siglo XIV.

Son muchos los tesoros presentes en la iglesia. En la contrafachada, a la izquierda del portal principal, está expuesto el monumento funebre del Cardenal Ludovico d’Albret, bella obra de Andrea Bregno del 1465. Ahora, al lado izquierdo está apoyada a la pared la lastra tombale dedicada a Giovanni Crivelli, archidiacono de Aquileia, la cual, originariamente estaba puesta en el pavimento, y que fue esculpida por Donatello en el año 1432. Más adelante, en la nave principal, se encuentra un altar con la “Madonna col Bambino” de escuela sienesa del siglo XV. Aun más adentro, detrás de las últimas columnas de la derecha y de la izquierda de la nave principal, se conservan dos bellísimos pergaminos comatescos, de principios del siglo XIII y que están atribuidos a Lorenzo di Cosma y a su hijo Jacopo.

El templete del siglo XIX cercano al púlpito de la izquierda está dedicado a Santa Elena, la madre del emperador Constantino; y allí se conservan sus restos dentro de una urna de pórfido, junto con reliquias de los Santos mártires romanos Artemio, Abundancio e Isidoro. Los restos de Santa Elena llegaron en una cajita de madera de sándalo del siglo XII. Según la tradición, el cuerpo de la Santa se encuentra en esta iglesia desde el año 1140, por expreso deseo del papa Inocencio II.

Imagen del Santo Niño de Aracoeli ("Santo Bambino", "Il Bambinillo") que se venera en esta iglesia.

Imagen del Santo Niño de Aracoeli (“Santo Bambino”, “Il Bambinillo”) que se venera en esta iglesia.

En el altar principal es venerado un icono bizantino del siglo XI, que representa a la Virgen. En la capilla Bufalini, que es la primera capilla a la derecha, encontramos un fresco de Pinturicchio que ilustra la “Historia de San Bernardino de Siena (1485), así como un bello pavimento muy bien conservado. En la segunda capilla de la derecha – la capilla de la Pietà – sobre el altar principal hay una Pietà de Marco Pino de Siena (siglo XVI), mientras que en las paredes laterales existen frescos de Pomarancio, de la misma época. También se evidencia un precioso pavimento.

En el corredor del lado derecho de la iglesia, que conduce hacia el exterior, están presentes la “Tumba de Cecchino Bracci” (muerto en el 1545), diseñada por Miguel Ángel y la “Tumba de Pietro Manzi”, obispo de Cesena, obra de Andrea Sansovino (1504). En la última capilla a la derecha ha sido descubierto recientemente un fresco del siglo XIII, que representa a la “Madonna con el Niño entre los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista, atribuido a Pietro Cavallini y a Jacopo Torriti.

En la tercera y en la cuarta capillas de la izquierda, es interesante destacar respectivamente, una tela con San Antonio de Padua de Benozzo Gozzoli (siglo XV) y la “Historia de San Pablo del Pomarancio (siglo XVI).

En el crucero izquierdo encontramos la tumba del cardenal Matteo d’Aquasparta (muerto en el 1302), embajador del Papa Bonifacio VIII y ministro general de los Frailes Menores. El altar fue realizado por Juan de Cosla, mientras que el fresco que representa a la “Madonna con el Niño y algunos Santos” es obra de Pietro Cavallini. En el crucero derecho existe un monumento funebre esculpido por Arnolfo di Cambio (finales del siglo XIII).

En esta iglesia, en la capilla de San Gregorio, se conserva el cuerpo de San Juan Lantrua de Triora, sacerdote franciscano martirizado en China el 7 de febrero del año 1816. Los restos están recubiertos por el hábito franciscano y el rostro, por una mascarilla de plata realizada en el año 1966. Asimismo, en la capilla de San Francisco, descansan los restos del Beato Junípero, compañero del Serafín de Asís. Con ocasión del séptimo centenario de su muerte (22 de junio del 1958), los restos se trasladaron aquí, desde un pilar derecho de la nave central, donde fueron puestos en el año 1621 por parte de Alejandro Camerino, que era el prefecto de las bulas apostólicas.

Urna de San Juan Lantrua de Priora, sacerdote franciscano mártir en China.

Urna de San Juan Lantrua de Priora, sacerdote franciscano mártir en China.

La iglesia era y es famosa por el “Santo Bambino”, escultura de madera del Niño Jesús, tallada en el siglo XV, con la madera de un olivo del Huerto de Getsemani y que está recubierta con preciosos ex votos. Según la creencia popular, está dotada de poderes milagrosos y los fieles se acercan para pedirle la gracia cuando padecen de algún mal o sufren alguna desgracia. La escultura, robada en febrero de 1994, no ha sido encontrada y en su lugar se ha puesto ahora una copia, a la cual no le faltan nuevos ex votos.

Felice Stasio

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es