Santa Mesalina, virgen mártir de Foligno

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de la Santa con su atributo principal: la cesta de mimbre. Catedral de Foligno, Italia.

Imagen de la Santa con su atributo principal: la cesta de mimbre. Catedral de Foligno, Italia.

Hoy se celebra la festividad de una virgen mártir de la Antigüedad, venerada prácticamente sólo a nivel local -en la ciudad de Foligno, en Umbría- de curioso nombre: Mesalina. Y digo curioso no por sí mismo, puesto que es un nombre latino documentado en la Antigüedad -el femenino de Mesala, un nombre común por lo demás entre las familias nobles romanas-; sino porque se ha hecho famoso al haber pertenecido a una emperatriz romana, la tercera esposa del primer emperador Claudio -Valeria Mesalina-, quien, debido a algunas acciones propias que sus enemigos y la leyenda se encargaron de exagerar -corrupción, ambición, conspiración política y adulterio- pasó a ser el epítome de mujer corrupta y malvada, hasta tal punto de que incluso actualmente, a una mujer que responda a estas características se la acusa de “ser una Mesalina”.

En contrapartida, esto poco tiene que ver con la otra Mesalina de quien hablamos hoy: Santa, virgen y mártir; aunque prácticamente desconocida si la comparamos con la ilustre emperatriz romana. También se sabe relativamente poco sobre ella y la cuestión del martirio no está exenta de cierta polémica, pero abordaremos estas cuestiones de inmediato.

Historia de la Santa
El documento más antiguo que nos habla sobre Santa Mesalina es la passio de San Feliciano, primer obispo de Foligno, escrita en la segunda mitad del siglo VII y a principios del VIII, cuyo valor histórico es, cuanto menos, dudoso. Según este relato, que reproduce Lodovico Iacobilli en su Vite de’ Santi e Beati di Foligno, Mesalina, como su nombre parece indicar, nació de noble familia y era discípula de San Feliciano, quien, como hemos dicho, era obispo de la ciudad de Foligno, de donde se cree que ella también era oriunda. En su juventud, después de haber sido criada y educada por el obispo, decidió consagrar su virginidad a Cristo y dedicaba su vida a la oración y a las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales.

Muerte y apoteosis de la Santa. Lienzo de Enrico Bartolomei (1850). Catedral de Foligno, Italia.

Muerte y apoteosis de la Santa. Lienzo de Enrico Bartolomei (1850). Catedral de Foligno, Italia.

Era el siglo III, en tiempos del emperador Decio, quien al retornar de su victoria militar descansó unos días en Foligno con su legión. Sabiendo de la fama del obispo Feliciano, quien había logrado convertir a muchas personas a la fe cristiana, se irritó contra él y lo hizo encarcelar, prohibiendo al mismo tiempo el culto cristiano. Pero Mesalina, aunque no tenía más que dieciocho años de edad, y sin temer al peligro que ello suponía, se preocupaba de cuidar al pastor, por lo que acudía cada día a la cárcel a traerle comida y agua, que llevaba en una cesta de mimbre, y en sus visitas no descuidaba de conversar con él sobre las obras de Dios.

Esto acabó por fastidiar a los carceleros, quienes, con lisonjas y halagos a su juventud y belleza, la invitaron a sacrificar a los dioses, cosa que ella, por supuesto, rechazó. En presencia de su maestro, el obispo prisionero, se puso de rodillas en la celda y confesó a Jesucristo, declarándolo su Esposo. Los carceleros, entonces, empezaron a azotarla con unos látigos que tenían, para hacerla ceder, pero como ella permaneciese inmóvil, silenciosa y con los ojos puestos en el cielo, pasaron a aporrearla brutalmente con bastones nudosos y punzantes, hasta que expiró con las carnes laceradas.

El cuerpo de la muchacha, convertida en un guiñapo sanguinolento, fue arrojado en el exterior de la cárcel y recogido por unas mujeres piadosas, que lo ocultaron en la iglesia palatina, la cual se convertiría después en la catedral de San Feliciano.

¿Mártir o no mártir?
Esto nos cuenta la passio, pero, ¿qué certezas tenemos sobre esta virgen mártir? Como hemos dicho, se tienen dudas sobre la certeza histórica del relato. Hay quien ha cuestionado que las palabras exactas que se refieren al maltrato que la Santa sufrió a manos de los soldados –“iniuriata et caesa poenaliter”– no son un indicativo de martirio. Es decir, que según esta tesis, de estas palabras no tiene por qué deducirse que realmente sufriera martirio, ya que su muerte puede explicarse como la consecuencia de un simple maltrato al que los soldados sometieran a la joven. La controversia está en considerar si esto es martirio o no lo es.

Detalle de la Santa en un mosaico decimonónico. Fachada de la catedral de Foligno, Italia.

Detalle de la Santa en un mosaico decimonónico. Fachada de la catedral de Foligno, Italia.

Es decir, que aunque la muchacha murió a consecuencia de las heridas producidas por la paliza, muchos han considerado que esto no puede considerarse realmente como martirio (??). Una visión que, personalmente, no comparto, ya que la paliza y la muerte le vinieron por socorrer a su maestro en prisión -pudiendo haberse quedado a salvo en su casa-; por confesar a Cristo -pudiendo haberse quedado callada-; y por no haber cedido a las demandas de los soldados a pesar de la paliza -pudiendo haber sacrificado a los dioses y salir airosa de la situación-. Si esto no es martirio… ¿qué lo es?

Considerémosla mártir o no, la realidad es que Mesalina fue venerada como mártir en Foligno entre los siglos XVI-XVII, a pesar de que un poeta local, en el año 1426, poniendo en verso la leyenda de San Feliciano, no la considera como mártir. De hecho, el poeta no hace ninguna mención al culto a Santa Mesalina en su ciudad, lo que atestigua o demuestra que la veneración fue posterior al siglo XV.

Aunque la memoria de la Santa no aparece registrada en el Martirologio Romano, la Iglesia de Foligno la celebra el 23 de enero, día de Santa Emerenciana, virgen mártir romana. Cabe indicar, por último, que pese a lo dicho por la passio de San Feliciano, se desconoce el año de su martirio: algunas fuentes dicen que el año 254, lo que sería tres años tras la muerte de Decio, no en tiempos de Decio, por tanto.

Reliquias
Según Iacobilli, a quien hemos mencionado anteriormente, a la Santa siempre se le había tenido veneración como protomártir de la ciudad de Foligno, así que el obispo de esta ciudad, monseñor Antonio Bizzoni, encargó a un sacerdote que encontrara las desaparecidas reliquias de la Santa. Tras muchas búsquedas, el 13 de diciembre de 1599, fiesta de Santa Lucía de Siracusa, fue hallado un sarcófago con la siguiente inscripción:

HIC SVBTVS IACET CORPVS SANCTAE MESSALINAE

Urna con parte del cráneo de la Santa. Milán, Italia.

Urna con parte del cráneo de la Santa. Milán, Italia.

Se dice que al abrir la urna, las reliquias soltaron una fragancia perfumada y tuvo lugar la curación de un ministro y la liberación de muchos poseídos. El número creciente de gracias obtenidas por la intercesión de la Santa indujo al pueblo a solicitar una solemne procesión a la Santa, que fue concedida en 1613. Las reliquias fueron colocadas en la catedral de Foligno, en la capilla de la Virgen de Loreto. Sin embargo, parte de su cráneo fue enviada a Milán, donde se conserva.

Iconografía
La Santa aparece siempre como una joven doncella virgen, portando la cesta de mimbre en la que traía la comida para el obispo Feliciano. Indistintamente puede aparecer con la palma del martirio o sin ella, por tanto, como virgen mártir o como virgen a secas, según haya sido considerada por el artista en cuestión.

Su efigie aparece reproducida en el mosaico de 1900 en la fachada principal de la catedral de Foligno, encargado por el Papa León XIII, donde la vemos con la cesta y una corona de oro, y el lirio de virginidad. En un lienzo de 1850 sobre el altar de la Virgen de la misma catedral, donde se ve a las mujeres recoger el cuerpo exánime de la Santa en el exterior de la cárcel, mientras el obispo Feliciano, desde su celda, ve el alma de Mesalina ascender al cielo y recibir la corona de virgen y la palma del martirio. También, una estatua marmórea en la catedral la representa sólo como virgen, llevando la cesta de mimbre con alimento para el prisionero.

Tabla  de Ottaviano Nelli con el Calvario, San Feliciano y Santa Mesalina. Palazzo Trinci de Foligno, Italia.

Tabla de Ottaviano Nelli con el Calvario, San Feliciano y Santa Mesalina. Palazzo Trinci de Foligno, Italia.

Finalmente, en una tabla medieval de Ottaviano Nelli que representa el Calvario vemos a la Santa en un extremo, enarbolando orgullosamente la palma del martirio como único atributo que la distingue. Esta tabla, conservada en el Palazzo Trinci de Foligno, prueba que ya en la Edad Media Mesalina era venerada como mártir.

Meldelen

Bibliografía:
– IACOBELLI, Lodovico, Vite de’ Santi e Beati di Foligno. Disponible en Google Books.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum, Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es