Santa Orosia (Eurosia) de Jaca, virgen y mártir

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Lienzo de la Santa, obra de Agostino Cottolengo. Iglesia de los Batutti Neri, Bra (Italia).

Lienzo de la Santa, obra de Agostino Cottolengo. Iglesia de los Batutti Neri, Bra (Italia).

El nombre de Orosia, versión hispanizada de Eurosia, que en griego significa “buen rocío” o “elocuente”, responde a una mártir probablemente legendaria que ha recibido culto por dos tradiciones diferentes. Es una Santa veneradísima en Aragón y en especial, en la zona de Jaca, pero también recibe mucha veneración en no pocos lugares de la península itálica. Precisamente, en España se la conoce más como Orosia y en Italia, como Eurosia.

Dos leyendas para una Santa
La tradición más conocida dice lo siguiente: en el año 864, en Moyslav, uno de los ducados de Bohemia, nació en la familia gobernante una niña a la que llamaron Dobroslava. Quedando huérfana de ambos padres siendo muy pequeña, fue acogida como hijastra por el duque Boribay y su esposa, la princesa Ludmila -también venerada como santa y mártir, pero de la que hablaré en otra ocasión-. El duque, que era cristiano, bautizado por San Metodio, edificó en su castillo una iglesia dedicada a San Clemente y allí hizo bautizar a Ludmila y a la niña, a quien dio el nombre de Eurosia (Orosia), es decir, la versión griega de su nombre original. En 879 la tranquilidad fue rota por una rebelión pagana que obligó al duque y a su familia a refugiarse en el reino de Moravia. Este exilio, sin embargo, no duró mucho, pues los rebeldes, arrepentidos, pidieron de nuevo la presencia de sus señores.

Por aquellos días, Metodio, que con sus enseñanzas trataba de contrarrestar el paganismo, fue a Roma para entrevistarse con el papa Gregorio VIII. Allí se encontró con una delegación que acudía en nombre del rey de Aragón y Navarra. Este monarca había enviado dicha delegación al papa para que le fuera concedida la dispensación de los votos religiosos de su segundo hijo, el monje Fortunio Jiménez. La razón era que su primogénito había muerto en la guerra contra los árabes de Al-Andalus, y por tanto la corona recaía sobre Fortunio. También encomendaba al Sumo Pontífice la búsqueda de una digna esposa para el futuro heredero del trono. Metodio se informó de esto, y lo comentó luego con el papa Gregorio, sugiriendo a Orosia como posible candidata a ser reina de Aragón: “Es una doncella de noble linaje y grandes virtudes. Mejor que ella no la podría encontrar”.

Así se arreglaron las cosas, y habiendo vuelto la delegación a Roma tras pasar por Aragón, manifestaron el acuerdo del rey, sellando pues el pacto matrimonial entre Fortunio y Orosia. La princesa eslava iba a convertirse en reina de Aragón. En el mes de agosto de 880, Orosia de Bohemia salió con toda su comitiva hacia el reino peninsular. La comitiva cruzó como pudo los Pirineos, y en el mes de octubre llegaban a Aragón.

Martirio de la Santa, obra de Giuseppe Mazzuoli ("Il Bastarolo"), Museo de Arte de Rávena (Italia).

Martirio de la Santa, obra de Giuseppe Mazzuoli (“Il Bastarolo”), Museo de Arte de Rávena (Italia).

Cuando se encontraban no lejos de la actual ciudad de Yerba, enviaron un mensajero para comunicar su llegada. Pero nunca llegó: fue asaltado en el camino por unos bandidos árabes, que lo mataron. Iban capitaneados por el renegado Aben Lupo, que al leer el documento del legado, supo de la llegada de la real comitiva. Envió a sus bandidos para que saquearan las carrozas y mataran a todos los sirvientes y damas de honor del séquito: San Acisclo, tío de Orosia, y obispo, San Cornelio, hermano de la Santa, y toda la comitiva real. Orosia logró escapar y, asustada, se refugió en una cueva, pero fue hallada por sus perseguidores, es decir, por Aben Lupo y sus sicarios. Aterrada, invocó la ayuda divina y un rayó cayó del cielo, hendiendo la tierra a sus pies, pero fue igualmente capturada y llevada ante el jefe de la banda.

Éste empezó a amenazarla, tratando de disuadirla de la fe cristiana y de hacer que renunciara a la mano de su prometido. Ante su negativa, sacó su sable y le cortó primero una mano y luego la otra, dejando espacio temporal entre una y otra, para regodearse en su dolor. Al cabo de un rato, le cortó un pie y luego el otro. No contento con ello, con una sierra le amputó los brazos y las piernas. Luego la asió por la cabellera y la arrastró, golpeándola, y finalmente le cortó la cabeza de un tajo. En este momento, estalló una violenta tormenta y los asesinos huyeron, espantados, dejando el cuerpo descuartizado a la intemperie.

Cuando Fortunio, angustiado por la tardanza, trató de salir al encuentro de la comitiva, halló las carrozas volcadas y la servidumbre degollada. Por más que la buscó, no pudo encontrar a su prometida. Montando en cólera, tomó su espada y su caballo y persiguió a los bandidos, creyendo que se la habrían llevado con ellos. Murió peleando contra ellos. Otras versiones dicen que él ya se habría casado con ella cuando fueron asaltados y que murió intentando evitar que la raptaran.

Dos años después según versiones y 300 según otras (!!!), un pastor llamado Guillermo, que deambulaba con sus rebaños por el monte, halló la cueva y, al entrar, encontró los huesos de la princesa asesinada. Se dice que un ángel, la misma Santa o la Virgen María le habrían indicado el lugar; y que los restos de la Santa habrían sido cuidadosamente recogidos por ángeles y colocados en aquella cueva. Tomándolos, por mandato de la propia Santa dejó el cráneo en Yebra de Basa, y se dirigió hacia Jaca. Cuando se acercaba, empezaron a tañer misteriosamente todas las campanas de las iglesias de la ciudad, por lo que salió el obispo a recibirlo y tomó las reliquias de la Santa, que fueron colocadas en el altar mayor de la catedral. Ese año -según versiones, no sería el año 882 sino el 920- las cosechas fueron excelentes.

Imagen barroca de la Santa en su capilla de la catedral de Jaca (España).

Imagen barroca de la Santa en su capilla de la catedral de Jaca (España).

Sin embargo, parece ser que la historia de la princesa eslava no es sino uno de los dos cuentos añadidos como adorno para la vida de la Santa. La razón es que existe otra versión, totalmente contradictoria con la primera, que dice que Orosia había nacido de padres nobles en Bayona (País Vasco francés) y que, por razones políticas, la prometieron en matrimonio a un noble musulmán y la enviaron a la península para casarse con él. Ella, ferviente cristiana, no quiso llevar adelante esto y se escapó de la comitiva que la llevaba a conocer a su prometido, pero fue perseguida, hallada y raptada por los infieles y, llevada a un sitio aparte, torturada con la mutilación progresiva de sus miembros para hacerle abjurar de su fe, y finalmente decapitada en el año 714. O sea, en lo único que coinciden ambas versiones es que la Santa era noble y fue martirizada por descuartizamiento por los infieles en tierras aragonesas.

Controversias documentales
Si la existencia de dos versiones bastante incongruentes del martirio de la Santa es ya un dato incómodo, cabe ver los estudios hagiográficos al respecto. El bolandista Daniel Papebroeck cuenta en el volumen V de las “Acta SS. Iunii” todo lo que se puede decir de esta Santa, que es un tanto enigmática. En especial, destaca la segunda versión de la leyenda, haciendo notar que no es más que una tradición popular.

Stuckelberg escribió: “En el origen del culto a esta Santa todo es sospechoso, ya que se propagó gracias a las relaciones políticas de España con Lombardía (en el norte de Italia) por lo que un buen número de localidades pertenecientes a las diócesis de Milán, como son Cremona, Pavía, Como y Novara, construyeron capillas y altares dedicados a la Santa e incluso llegaron a presumir sobre la posesión de sus reliquias, nombrando a la Santa protectora de todos los frutos del campo”.

Sin embargo, los testimonios más antiguos son del siglo XVI; y los más recientes son contemporáneos, luego todos son muy tardíos y no permiten elaborar una perspectiva muy halagadora sobre la existencia de esta Santa. Según el mismo Stuckelberg, la devoción a esta Santa fue propagada por los soldados españoles y por los padres somascos, que tenían su sede principal en la diócesis de Como. Este mismo autor buscó el nombre de Orosia en el Martirologio Jeronimiano y no lo encontró, constatando, sin embargo, que se nombra un Orosio el día 5 de noviembre, siendo éste el nombre más parecido al de la Santa. Recordemos, sin embargo, que Orosio no es nombre de varón, sino que es una transformación de “Euras”, que es una ciudad de la región italiana de Puglia.

Relicario del cráneo de la Santa venerado en Yebra de Basa (España), centro de las antaño famosas romerías de "espiritados".

Relicario del cráneo de la Santa venerado en Yebra de Basa (España), centro de las antaño famosas romerías de “espiritados”.

Reliquias y romerías de endemoniados
Las mismas inseguridades que rodean la vida de la Santa rodean también el hallazgo de las presuntas reliquias, supuestamente en el siglo XI. Ya hemos visto la narración legendaria de cómo llegaron las reliquias a ser veneradas donde hoy están: el cráneo, venerado en Yebra de Basa, el resto del cuerpo, en el altar mayor de la catedral de Jaca, trasladado allí por el rey Sancho I. Todo esto dignificaba la importancia de Jaca  y su catedral, así como los orígenes del reino que Sancho Ramírez estaba consolidando en estas tierras, tras la muerte de su padre, Ramiro I.

Especialmente curioso es el culto dado en Yebra, donde, hasta hace muy poco, era tradición coger a los “espiritados” (endemoniados) y atarlos al anda donde se portaba el relicario del cráneo de la Santa, para que fuesen siguiendo la romería. La tradición decía que, si lograban desatarse, estaban curados (!!!). Así, detrás del anda de la Santa marchaban los dementes o enfermos atados por los dedos de las manos con cintas de lana de un cordero hembra criado durante todo el año y sacrificado a tal fin. A largo del camino, el presunto “endemoniado” y su familía debían repetir: “Santa Orosia por los pies, Santa Orosia por la boca, Santa Orosia por las manos…” y entonces se soltaba una de las ataduras y se provocaba el asombro de los espectadores, que debían gritar “¡Ya se están marchando los demonios!”. Pero el momento más enfervorizado de la procesión tenía lugar cuando el obispo mostraba el manto y las reliquias de la Santa al público: inmediatamente se desataba una orgía de gritos y chillidos, de “endemoniados” revolcándose por el suelo, convulsionándose, desnudándose y hasta profiriendo insultos y blasfemias contra la Santa; tras lo cual tenía lugar su presunta curación. Todavía existen curiosas fotografías de principios del siglo pasado que ilustran este particular circo fervoroso. Naturalmente, tales escenografías condujeron fácilmente a los abusos y malas prácticas, por lo que el obispo Francisco Frutos Valiente, molesto con semejante espectáculo -y, ¿quién no lo estaría?- mandó acortar la presentación de las reliquias a cinco minutos, hasta que poco a poco y por razones obvias, acabaron prohibiéndose para siempre. Los últimos llegaron en 1962. Aconsejo visitar este enlace.

Sobre otros lugares de culto, destacar que, según la tradición, en el momento en que la Santa era mutilada hasta la muerte, sintió una gran sed e hizo brotar un manantial en el mismo lugar del martirio, donde luego se levantaría una ermita dedicada a la Santa y, más abajo, tras una peña, otra dedicada a los Santos Acisclo y Cornelio, que contendría las reliquias de la comitiva principesca masacrada, todas revueltas, según consta en un texto de 1750. Aunque estos lugares existen, no he podido saber si aún contienen reliquias en la actualidad.

Imagen procesional de la Santa, en su iconografía habitual. Catedral de Jaca, España.

Imagen procesional de la Santa, en su iconografía habitual. Catedral de Jaca, España. Fotografía: Frankness2008.

Culto e iconografía
Ya se ha explicado algo del culto cuando hemos mencionado las romerías de los “endemoniados”, lógicamente, la Santa es invocada para recobrar la salud mental y espiritual y contra los demonios. Pero en el norte de España y en Lombardía se la invoca cuando hay tormentas, contra los truenos y para obtener la lluvia en tiempos de sequía y buenas cosechas. Según hemos relatado ya, ella realizó numerosos milagros, entre los cuales destacan el envío de lluvias abundantes en tiempos de sequía. Por esto mismo, la Santa es muy a menudo representada sujetando un haz de relámpagos en las manos o incluso con una pequeña nube de tormenta en una mano. Más a menudo, aparece vestida como una princesa y portando la corona y el cetro real. También es frecuente verla mutilada de manos y pies, sólo manos, sólo pies o en el momento de ser mutilada. También se la representa con una espada o un hacha, instrumento de su martirio.

Asimismo, es patrona de la diócesis de Jaca, de la ciudad de Jaca y en general, de las tierras del norte de Aragón, donde es muy habitual ver una imagen suya en no pocas iglesias y ermitas de la Jacetania.

Al ser Jaca una ciudad española situada en los Pirineos, cercana a Bayona -donde se quiso hacer nacer a la Santa según una de las dos versiones- y Lourdes, el origen del culto a la Santa ha estado enclavado desde el principio al Camino de Santiago y, por tanto, siendo ampliamente difundido por los peregrinos compostelanos y saltó fácilmente a la zona del Bearn y al norte de Italia, como ya hemos dicho. Sabemos que la fiesta de la Santa se celebra desde el siglo XV. La Sagrada Congregación de Ritos aprobó el Oficio y Misa propios para la ciudad y la diócesis de Jaca. Su fiesta es el 25 de junio, donde en Jaca se le dedica a la Santa un gran procesión, y en Yebra de Basa, la romería con el relicario del cráneo ya mencionada, aunque actualmente sin “endemoniados” (gracias a Dios). La romería, con la cabeza de la Santa, asciende hasta la pradera de la Santa, a los pies del monte Oturia -1550 metros de altitud- donde supuestamente recibió el martirio y por tanto se halla allí su Santuario y manantial, donde se ejecutan tradicionales danzas amenizadas por el salterio y pastoradas recitadas en lengua aragonesa.

En Roma, en la calle de las Siete Iglesias, en el tramo comprendido entre las iglesias de San Pablo y San Sebastián, existía una pequeña iglesia dedicada en su honor, ligada al ministerio pastoral del erudito sacerdote oratoriano Generoso Calenzio (1831-1915), por lo que a la actual parroquia que actualmente ocupa el lugar de la mencionada iglesia, se la denomina parroquia de los Santos Felipe Neri y Orosia.

Urna de las reliquias de la Santa, sacada en procesión el día de su fiesta. Catedral de Jaca, España.

Urna de las reliquias de la Santa, sacada en procesión el día de su fiesta. Catedral de Jaca, España.

Conclusiones
A pesar de que el culto a la Santa ha sido aprobado y es muy seguro, está muy vivo y continúa en la actualidad, las evidencias documentales y materiales en torno a su existencia histórica son muy inseguras. A lo máximo que podemos remontarnos es al hallazgo de sus presuntas reliquias en el siglo XI, al inicio de su culto en el XV, y a la redacción de las primeras historias o leyendas en el XVI; que de puro inconsistentes, presentan bailes de fechas, contradicciones y versiones que se mantienen hasta la actualidad.

El relato de la princesa bohemia parece forzado y poco creíble, además de no casar cronológicamente con algunos eventos contemporáneos. Tampoco hay forma de demostrar la autenticidad de las reliquias, al menos mientras no se le hagan estudios para su datación y su análisis forense. En resumen, todo cuanto rodea a esta Santa es tan brumoso como las nubes de tormenta de su patronazgo, y a día de hoy y con lo que tenemos, es imposible probar su existencia histórica.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es