Santos Severa y compañeros, mártires de Pyrgi

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La Virgen con los Santos Severa, Antonio Abad y Lucía (?). Anónimo del s.XVII, iglesia de Santa Maria Assunta. Santa Severa, Italia.

La Virgen con los Santos Severa, Antonio Abad y Lucía (?). Anónimo del s.XVII, iglesia de Santa Maria Assunta. Santa Severa, Italia.

Hoy trataremos un grupo de Santos bastante controvertido que, aunque son celebrados conjuntamente el día 29 de enero, hemos decidido publicar este artículo hoy porque corresponde a la celebración propia de uno de ellos, la mártir Santa Severa, quien sufrió martirio, acorde a su passio, el 5 de junio, y que podría considerarse la mártir más importante del grupo y la que realmente ha tenido repercusión en cuanto a culto e iconografía.

Hablar de estos mártires es problemático porque no está claro en modo alguno que puedan ser personas reales. Han generado una gran controversia y actualmente, a tenor de que su existencia histórica fuera negada por los bolandistas, su culto ha desaparecido totalmente. Pero en cambio, cabe contrastar estos datos con los aportados por la doctora Franca Gentile, historiadora italiana que dice haber demostrado la autenticidad de la existencia histórica de Santa Severa mediante los hallazgos arqueológicos locales de la antigua Pyrgi, en su tesis doctoral “Fonti sul culto di Santa Severa. Dai manoscritti medievali al Acta Sanctorum: la sfortuna de un culto”, que he seguido con mucho interés y que reseño al final del artículo para que pueda ser consultado on-line.

Vamos a desarrollar un poco los datos que tenemos de estos Santos y al final, que el lector saque sus conclusiones. Comenzaremos, por supuesto, por el principio: la passio -en este caso son dos- de los mártires, llamados Severa, Máximo, Segunda, Marcos y Calendino.

Passio de los Santos
Esta narración se compone de dos passio: la de San Máximo (folios 91v-93v del Códice Farfense 29) y la de su esposa e hijos (folios 23v.94v.) La primera, titulada “VIII kal Novembres Natale sancti Maximi martyris”, correspondiente al 25 de octubre, narra la vida de San Máximo, “comite millinario” -comandante de tropas-, de familia cristiana, que fue enviado con sus soldados por el emperador a Centumcellis (la actual Civitavecchia) para controlar a los lidios romanos.

Imagen de la Santa de finales de los años 50. Iglesia de Santa Maria Assunta, Santa Severa (Italia).

Imagen de la Santa de finales de los años 50. Iglesia de Santa Maria Assunta, Santa Severa (Italia).

Aquí, Máximo logró convertir a la fe cristiana a sus soldados y, habiendo sabido esto el emperador Constancio, fue llamado a Roma para ser interrogado al respecto. Mientras marchaba hacia allí, se encontró en Pigris (o Pyrgi, la actual Santa Severa) con su esposa, Segunda, y sus tres hijos, dos varones –Calendino y Marcos– y una mujer, Severa. Después de despedirse de ellos, compareció ante el emperador en Roma, y viéndose lo que había hecho, ellos y sus soldados conversos, que eran unos 124 (!!!!) fueron condenados a trabajos forzados, obligándolos a excavar arena en Fidina (Fidene). Aquí sufrieron terribles fatigas y, cuando los trabajos terminaron, fueron sin más condenados a muerte, siendo decapitados. Fueron enterrados por “el beato Marcelo” (Papa Marcelo?) en la misma cripta donde habían estado excavando ”sub die octavo kalendas novembris in clibo cucumeris ab urbe miliario secundo ubi florent orationes…”

La otra passio, “Nonas iunias gesta uxoris et filiorum sancti Maximi”, narra el martirio de la familia de Máximo, ubicándolo el 5 de junio como bien dice el encabezado. Se narra en ésta que el emperador Claudio, sucesor de Constancio, envió al vicario Flaviano a Pigris con la intención de incautarse los bienes y las riquezas que el emperador había confiscado a Máximo, y también para que los forzara a sacrificar a los dioses. Segunda, al saberlo, se entregó a una fervorosa oración y en medio de ella murió -¿de miedo?-, antes de que se pudiese interrogarla.

Así que Flaviano ordenó a los hijos de Máximo que le entregaran los bienes de la familia, como el emperador había ordenado, y que hicieran el pertinente sacrificio a los dioses. Severa, sin embargo, se enfrentó con el enviado imperial en un intenso coloquio, y tras la aparición de un ángel, Flaviano se quedó tan impresionado que se convirtió automáticamente al cristianismo y pidió ser bautizado. Entonces, Severa hizo llamar al sacerdote Teodoro, que bautizó a Flaviano y a toda su familia.

Naturalmente, cuando el emperador fue informado de esto, mandó ejecutar a espada a Flaviano y a sus familiares en su casa de Centumcellis. Flaviano fue decapitado “quarto kalendas februarias”, o sea, el día 29 de enero.

Quedaba castigar a la instigadora de la conversión: Severa, en presencia de sus hermanos Calendino y Marcos, fue azotada hasta la muerte con látigos emplomados “in eodem loco, quod nominatur Pigris, iuxta mare, miliario ab urbe Roma tricesimo quinto”. Es decir, que el martirio tuvo lugar en la playa de Pyrgi, en el miliario XXXV de la vía romana, sufriendo también los dos hermanos idéntico martirio al de Severa. Una matrona llamada Savina se encargó de recoger sus cuerpos destrozados y enterrarlos “in eodem loco sub die nonas iunias ubi florent orationes eorum et beneficia. Ad laudem domini nostri Iesu Christi, qui salvos facit martyres suos in saecola saecolorum. Amen.” Nada más dice la passio.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para "Istoria de molte vergini romane nel martirio", de Antonio Gallonio. Istituto Nazionale dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para “Istoria de molte vergini romane nel martirio”, de Antonio Gallonio. Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

Interpretación: bolandistas versus Franca Gentile
La tesis bolandista es clara a la hora de afirmar la absoluta falsedad de esta passio e incluso, la inexistencia histórica de estos mártires. Los argumentos esgrimidos para ello es que estos Santos son, como ya hemos dicho, conocidos a través de una doble passio legendaria publicada por primera vez por Pedro de’Natalibus y posteriormente reproducida por Ferrari y los bolandistas mismos, en la cual, dicen, se acumulan tantos errores e improbabilidades, que hacen que no tenga verosimilitud alguna.

La doctora Franca Gentile, defensora de la existencia histórica de Santa Severa, se hace cargo de estos errores. Efectivamente, la passio de San Máximo y la de Santa Severa están presentes en cuatro manuscritos medievales tardíos, escritos entre los siglos IX-XIV. El más antiguo, ya citado y el que hemos usado para narrar la passio, es el Codex Farfensis, 29, sec. IX/X, fol.91v-94v.

La Passio s. Maximi comitis milenarii et sociorum fue transcrita y publicada por A. Poncelet -bolandista- como apéndice al Catalogus Codicum Hagiographicorum de 1909 porque consideraba útil que fuera publicada la narración a propósito de ese compendio, que a finales del siglo XIV escribió Pedro de Natalibus, aunque no tenía mayores datos, y que el bolandista fijó el 29 de enero. En esta publicación, el bolandista puso de manifiesto numerosos errores que también lamentaba: el emperador Constancio (305-306) sucedió a Diocleciano tras su muerte en 313, el mártir Máximo fue enterrado por el papa Marcelo (308-309), y, tras dos meses después de la muerte de Constancio (306), el sucesor, Claudio (268-270) ordenó asesinar a la mujer de Máximo y a sus hijos Severa, Calendino y Marcos. Errores que fueron repetidos en los códices sucesivos que, sin más, confundían a Constancio con Constantino.

Virgen con Niño y las Santas Severa (izqda.) y Lucía (?) (dcha). Castello Santa Severa, Italia.

Virgen con Niño y las Santas Severa (izqda.) y Lucía (?) (dcha). Castello Santa Severa, Italia.

Poncelet declara que esta narración no puede ser considerada parte de unas Actas auténticas y que ha sido extraída de la passio de San Hipólito, martirizado el mismo día y lugar que San Máximo, pero no halla explicación para la presencia de Segunda, Severa, Calendino y Marcos, que son nombrados en días y lugares distintos. Lanzioni, en Diocesi d’Italia, ubica en la diócesis de Caere (Cerveteri) la passio, a la que califica de “totalmente reciente y fantástica”, de San Máximo, “comes millenarius”, escrita por un “ignorante y tardío legendista” y no la juzga digna de crédito, pero lo cierto es que contiene elementos que Delehaye reconoció como coordinados, “topos y dies natalis”, por lo cual, según Gentile, la narración podría tener algo de credibilidad.

Finalmente, el padre Agostino Amore, en la Bibliotheca Sanctorum -fuente de habitual consulta en los colaboradores de este blog- concluye, como hemos afirmado, que los mártires Severa, Máximo, Segunda, Marco y Calendino proceden de una passio “que no merece crédito alguno” y que “no es improbable que sean personajes inventados”, como ya hemos dicho. Eso acabó por erradicar el culto a la Santa, como veremos. Sin embargo, recordemos que el bolandista Poncelet ya había publicado la passio sobre estos Santos en el catálogo Acta Sanctorum del año 1909.

Pese a unas cosas y otras, estos prestigiosos hagiógrafos han concluido, en base a esto, que dicha passio probablemente fue compuesta para justificar el nombre de una localidad situada en la vía Aurelia a unos 53 kilómetros de Roma, llamada Santa Severa, a fin de darle personalidad a una mártir allí venerada. Esto se debería a que, en realidad, todos estos nombres -Severa, Máximo, Segunda, Marcos y Calendino-, asociados como grupo, son totalmente desconocidos en todas las fuentes antiguas. Por ello se ha dicho que puedan ser personajes inventados por la fantasía del redactor de la passio.

Martirio de Santa Severa y sus hermanos. Grabado de Marco Benefial.

Martirio de Santa Severa y sus hermanos. Grabado de Marco Benefial.

Y esto es lo que niega Franca Gentile, apoyándose en recientes hallazgos arqueológicos y estudios documentales que tienen en cuenta el método bolandiano, que, según ella, autentificarían la existencia de la Santa. Para ello se apoya en el “Codex Farfensis 29”, un compendio hagiográfico conservador en la Abadía de Farfa, redactado por los monjes del cenobio en la segunda mitad del siglo IX, narrando las vivencias y expansión de la abadía. También contiene textos mucho más antiguos sobre el territorio sabino, las vidas de mártires y confesores venerados por la población. Pues bien, en un acto de 939, al monasterio le fue concedida una parte de la vía pública “quae pergit ad Sanctam Severam”, siendo probablemente ésta una iglesia importante, posteriormente llamada Santa Severella antes de desaparecer del todo y hoy vuelta a localizar en Cencelle. Quizá por ello, en esa época, los monjes farfenses se interesaron por Santa Severa e incluyeron su passio en su compilación.

La doctora Gentile sostiene, básicamente, que quitando los errores históricos y torpezas de los nombres debidas a la ignorancia del monje redactor, la última frase de la passio es un claro testimonio de la existencia de un lugar de culto dedicado a Santa Severa en la localidad llamada “Pigris”, fácilmente identificable con Pyrgi, “iuxta mare, miliario ab urbe Roma tricesimo quinto”. No se puede dudar que en el siglo X, en la misma localidad, había una iglesia donde se veneraba a la mártir, por lo que los monjes escribieron sobre un hecho real, no pudieron inventarse un culto inexistente.

La Santa presenta a Gabriele De Salis ante la Virgen María. Capilla-baptisterio del castillo de Santa Severa, Italia.

La Santa presenta a Gabriele De Salis ante la Virgen María. Capilla-baptisterio del castillo de Santa Severa, Italia.

Ella cita también al Martirologio Jeronimiano – que sabemos que es una fuente básica, combinación de muchos martirologios locales y considerado universal, compilado en Italia septentrional a mediados del s.V por un anónimo que se apropia del nombre de San Jerónimo-; el cual menciona, el día 3 de junio (III nonas Iunius) el nombre de Severa junto a otros mártires de la zona de Roma, entre la Tuscia suburbicaria y la fascia costera hasta Luni.

Pero la defensora de la historicidad de Santa Severa no se basa únicamente en fuentes documentales, sino también en recientes hallazgos arqueológicos que vale la pena considerar.

La desventura de un culto
Como hemos introducido anteriormente, Santa Severa es una localidad actual del Lazio que en la Antigüedad fue el puerto etrusco de Pyrgi y, posteriormente, una colonia romana. En la Edad Media tomó su nombre actual, el de la mártir romana Severa, que hoy en día sólo permanece en la memoria de los más ancianos del lugar, quienes celebraban una fiesta y procesión a finales de enero, hoy desaparecida. Esta fiesta fue suspendida después de la reforma del calendario litúrgico decidida por el Concilio Vaticano II, en base a que no existían testimonios suficientes sobre esta Santa, por lo que se pensó que nunca había existido.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta.

Sin embargo, como sostiene Gentile, se han dado recientes excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el doctor Flavio Enei, arqueólogo en el Castello di Santa Severa, han descubierto una iglesia altomedieval que estaba totalmente sepultada, y que la profesora Letizia Pani Ermini ha datado en los siglos V-VI. Este hallazgo probaría la existencia de un culto olvidado, pero que afirmaban esos manuscritos medievales considerados de poco rigor por los bolandistas. Es decir, que una fuente arqueológica de repente pasaba a autentificar una escrita: la mártir Santa Severa ya se veneraba en el siglo V de nuestra era en este lugar.

El culto de Santa Severa se desarrollaría, pues, en tiempos antiguos sobre el lugar de la sepultura de la mártir, en el siglo V-VI se construye la gran iglesia de estructura basilical, donde el “día de las nonas de junio florecen las oraciones y las gracias” sobre la tumba de Santa Severa, como dice legendario de la abadía de Farfa (s.IX también) y otros manuscritos medievales.

La localidad tomó el nombre de Santa Severa antes de 1068, fecha del acto de donación del noble romano Gerardo a la abadía, por lo que el culto de la Santa permaneció en ámbito local y y su martirio fue colocado en el “dies natalis” (29 de enero) de San Flaviano, que tenía mayor popularidad por el hómonimo Flaviano de Montefiascone, muy venerado por los peregrinos que recorrían la via Francigena, mientras la via Aurelia quedaba sin mantenimiento y era insegura. El culto de Santa Severa se mantuvo vivo por la población local, la celebración de su fiesta fue transferida al 29 de enero; y en los martirologios universales viene indicado solamente San Flaviano.

Imagen de la Santa venerada en Santa GIusta, Oristano (Cerdeña).

Imagen de la Santa venerada en Santa Giusta, Oristano (Cerdeña).

Los sucesos históricos como las guerras, invasiones bárbaras, falta de mantenimiento de los edificios, causaron la degradación del entorno de Santa Severa y también la iglesia sufrió daños notables, siendo totalmente enterrada al fin para abordar la construcción de nuevos edificios por parte de la Orden Hospitalaria del Santo Espíritu que, tomando como posesión la zona en 1482, reestructuró el castillo y, a inicios de 1500, construyó una pequeña iglesia dedicada a Santa Severa y a Santa Lucía. En 1594 se edificó una iglesia más grande dedicada a la Asunción de Santa María y confirmo la celebración de Santa Severa el 29 de enero. El culto permaneció en ámbito local y en la institución hospitalaria, pero sin importancia extradiocesana. La iglesia de Santa Maria Assunta fue “parroquial bajo el título de Santa Severa” hasta la construcción de la nueva parroquia dedicada a Santa Ángela de Mérici. A finales de los años 60, como ya hemos adelantado, fue suspendida la fiesta de Santa Severa.

El actual Martirologio Romano, nacido en el Concilio Vaticano II, acuerda el culto y celebración de fiestas de los “santos de importancia verdaderamente universal”, pero no excluye “que muchos de ellos sean celebrados por cada Iglesia particular, nación o familia religiosa” (Sacrosanctum Concilium, n. 111), y ahora que se ha descubierto la iglesia altomedieval, testimonio de existencia de un culto, podría ser restaurada la festividad de Santa Severa, devolviéndola a la fecha original de su dies natalis, el 5 de junio, y no el 29 de enero, que fue el día del martirio de San Flaviano.

Iconografía y reliquias
Pero, ¿qué pasa con las reliquias de la Santa? ¿Se conservan todavía? Sólo he hallado una referencia, y es que en 1674 se colocó, con gran solemnidad, bajo el altar de la iglesia del Santo Espíritu en Sassia de Roma, la urna de mármol que contenía el cuerpo de la mártir; lo que demostraría la devoción de los miembros de la Orden Hospitalaria del Santo Espíritu a la Santa, que fue venerada en un importante hospital mantenido por la institución.

Martirio de la Santa en un museo de torturas en Italia.

Martirio de la Santa en un museo de torturas en Italia.

Existen pocas representaciones de la Santa, porque su culto no va más allá del Lazio. En la iglesia de la Asunción en el Castello de Santa Severa, la Santa mártir está representada enun óleo anónimo del siglo XVIII, portando la palma del martirio y a sus pies, su instrumento definitorio: el látigo rematado con bolas de plomo. En el mismo Castello, el ábside de la capilla-baptisterio está pintada al fresco con una representación de la Santa flanqueada por San Sebastián, en presencia de la Virgen María y presentando a Gabriele De Salis, tutor de la Orden.

Pero la Santa es venerada también en Cerdeña, en la localidad de Santa Giusta (Oristano), donde la Santa está representada tanto con la palma del martirio como con otro atributo ciertamente curioso: una bandeja sujetando su propio pie. Lejos de aludir a una mutilación corporal, como en otros casos iconográficos, este pie se refiere a una leyenda piadosa que dice que, después del martirio ocurrido en el Lazio, Santa Severa salió volando hacia Cerdeña, donde, colocando el pie en una piedra, dejó la huella de su pie (!!!!).

Conclusiones
Controvertido hasta el día de hoy, a este grupo de mártires y en particular a su cabecilla, Santa Severa, le ha ocurrido la mala suerte de tener una passio plagada de numerosos errores históricos y la nulidad de menciones en las fuentes antiguas excepto en el Martirologio Jeronimiano, así como el no tener trazas de culto hasta el siglo V. Todo esto ha hecho que fueran descartados como Santos auténticos por los bolandistas.

Sin embargo, la historiadora italiana Franca Gentile ha establecido, aun admitiendo los errores históricos de la passio, que la mártir Santa Severa es una figura real y no el mero nombre de una localidad italiana, como se deduce de las fuentes documentales y arqueológicas que prueban la existencia de un culto a la Santa que se remonta al siglo V y, ante todo, defendiendo en su tesis la restauración del desaparecido culto a la mártir, que en su opinión, debiera celebrarse tal día como hoy, 5 de junio, día de su martirio según los manuscritos medievales.

Altar mayor de la iglesia del Santo Spirito de Sassia, Roma, que presuntamente acoge las reliquias de la Santa desde 1674. Fotografía: Alvaro de Alvariis.

Altar mayor de la iglesia del Santo Spirito de Sassia, Roma, que presuntamente acoge las reliquias de la Santa desde 1674. Fotografía: Alvaro de Alvariis.

Dichas unas impresiones y otras, sólo queda al lector hacer contraste de datos y decidir por sí mismo qué argumentos apoyar. Por cierto, existen muchas otras mártires de nombre Severa -hasta cuatro en el siglo III, como nuestra protagonista de hoy- y muchas otras que son mártires de las catacumbas, pero no deben ser confundidos con nuestra Santa de hoy.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (03/06/2015):
– https://sites.google.com/site/santaseveramartire/ (Extracto de la tesis doctoral de Franca Gentile)

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