Santa Sira (Cristina) de Persia, virgen mártir

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Icono ortodoxo de Santa Sira (Cristina), mártir persa.

Icono ortodoxo de Santa Sira (Cristina), mártir persa.

Hoy, día 24 de agosto, se celebra la festividad de una mártir persa del siglo VI que es conocida indistintamente con los nombres de Sira, Cristina o Iazdo, de la cual vamos a tratar. Aunque su fiesta conste hoy en la mayoría de las fuentes ortodoxas, lo cierto es que en el Sinaxario Constantinopolitano consta el 14 de marzo -como Santa Cristina de Persia-, mientras que el Martirologio Romano la conmemora un día antes, el 13 de marzo. De esta Cristina persa, llamada también “Iazdo, hija de Iazdin, gobernador de Nisibe”, existe una passio escrita en lengua siríaca, que no está completa, pero que fue publicada por Bedjan. Vamos a seguir este texto para conocer a nuestra protagonista de hoy.

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Passio de la Santa
Se dice que nació en Seleucia de Elimiade, Abizarch, y que era la hija de un ilustre sacerdote del fuego, seguidor de Zoroastro; aunque según otras referencias, su padre, llamado Iazdin o Yazden, era gobernador de la ciudad de Nisibe. Éste, temiendo la influencia del cristianismo, mandó a su hija a la ciudad de Tarsis después de morir su esposa, para que allí fuera educada para ser sacerdotisa como él. Habiendo alcanzado este rango, le fue encargada la administración del templo del Fuego (Ahura Mazda), siendo una sacerdotisa honorable y competente.

Cierto día, después de conversar con unos mendigos cristianos, creyó interesante instruirse en esa fe y empezó a consultar los textos cristianos, aprendiendo oraciones, recitando salmos y ayunando. En una ocasión en que cayó enferma, y no encontrando remedio para mejorar, acudió a la iglesia cristiana de la ciudad y pidió poder tomar cenizas de los pebeteros para poder curarse con ellas. El sacerdote rechazó esto, diciendo: “Eres una sacerdotisa pagana, adoras a falsos ídolos y por tanto aquí no te queremos”. Pero Sira, postrándose a los pies del sacerdote, tocó su túnica y dijo: “Del mismo modo que la mujer que padecía un flujo de sangre tocó la túnica de Cristo y quedó sana, así espero yo sanar al tocar tu ropa”. Dicho esto se levantó y se marchó sana, dejando estupefacto al sacerdote, quien no podía creer que una sacerdotisa pagana fuera conocedora del Evangelio.

Detalle de dos mártires celebrados el 24 de agosto: San Tación y Santa Sira. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de dos mártires celebrados el 24 de agosto: San Tación y Santa Sira. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

La familia de Sira empezó a sospechar que se inclinaba hacia el cristianismo, por lo que envió a su madrastra para convencerla. Ésta, haciéndose pasar por una cristiana secreta, le dijo: “No proclames tu nueva fe, sino mantenla oculta. Tampoco dejes de adorar al Fuego, así escaparás de los tormentos”. Pero eso no impidió que Sira acudiera al obispo de Tarsis y le pidiera que la bautizara. De nuevo, sin embargo, se encontró rechazada, pues el obispo se negó y dijo: “Si bautizo a una sacerdotisa pagana, los paganos tendrán una razón para perseguirnos de nuevo. Además, ¿cuánto tardarías en negar a Cristo, asustada por la ira de tu padre?” Sira insistió en ser bautizada, a lo que el obispo respondió: “A menos que confieses tu fe a tus familiares, no te bautizaré”.

A la mañana siguiente, mientras Sira oficiaba su habitual sacrificio matutino atizando el fuego sagrado, de pronto volcó la bandeja de ofrendas y gritó en voz alta: “¡Soy cristiana, abomino de los falsos dioses y creo en el Dios Verdadero!” Su padre, montando en cólera, se abalanzó sobre ella y la golpeó hasta dejarla inconsciente. Luego la encerró en cuarto y; pasado el primer instante de ira, valiéndose de lágrimas y súplicas, le pidió en vano que regresara a la fe pagana. Como no lograra convencerla, la denunció al Sumo Sacerdote, luego al gobernador y finalmente al mismo emperador, Cosroes el Viejo.

Encarcelada y cargada de cadenas, Sira fue torturada durante meses, pero se mantuvo firme. Sobornó al guarda de la prisión para que el obispo pudiera acceder a ella y le administró el bautismo. A partir de este momento, a Sira le fue concedido por el Señor el don de hacer milagros. Entre las torturas y humillaciones que padecía estaba el ser entregada a hombres impíos que posaban sus miradas lascivas en ella. Éstos la golpeaban y se burlaban de ella, diciendo: “Hemos oído una fábula de ti, pues dicen que eres capaz de que tus cadenas se desprendan solas de tu cuello, manos y pies. ¡Ea, muéstranos cómo caen, queremos verlo!” Y dice la leyenda que Sira, manteniéndose erguida y en silencio, hacía caer las cadenas al suelo por milagro divino; y lo hizo no una, sino muchas veces.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Después de tan largo calvario, Sira acabó enfermando de gravedad. Consciente de que estaba moribunda, suplicaba en la oscuridad de su celda: “¡Señor, no permitas que muera así, dame la corona del martirio!” El Señor la oyó y le concedió la curación, para que no muriese de enfermedad, sino ejecutada. Al verla curada y bonita de nuevo, el guardia de la prisión y el centinela de su celda intentaron violarla, pero el Señor los castigó haciendo que uno se cayese muerto y el otro gravemente enfermo (!!).

Finalmente, fue condenada a morir por estrangulamiento, orden que los verdugos llevaron a cabo con extrema crueldad. Colocaron una soga en su cuello y la fueron tensando por intervalos hasta casi asfixiarla, para luego aflojarla y dejarla respirar de nuevo, mientras le decían: “¿Has cambiado de opinión? ¿Prefieres permanecer entre los vivos?” Después de que lo hicieran varias veces, Sira murmuró: “¡Jamás abandonaré mi fe! ¡Matadme de una vez, y rápido!” Después de ser estrangulada hasta la muerte, su cuerpo fue arrojado a los perros, que no lo tocaron en absoluto, y después recogido y enterrado por los cristianos. Era el día 28 de peritios, o sea, el 15 de marzo del año 559.

Interpretación
Aunque el relato no está en absoluto carente de ciertas interpolaciones fantásticas que deben ser criticadas, lo cierto es que no existen razones suficientes para negar la identidad de esta mártir, se llame Sira, Cristina o Iazdo.

Como decíamos, esta mártir consta el 14 de marzo en el Sinaxario Constantinopolitano y el 13 en el Martirologio Romano, donde se la identifica con Santa Sira o Shirín, de la cual se dice que, efectivamente, sufrió el martirio en tiempos de Cosroes I, en 559. Los bolandistas, sin embargo, defienden que no parece suficientemente motivada la identificación de Santa Cristina de Persia con Santa Sira o Shirín (nombre persa, por cierto), por lo que cabría distinguirlas.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia).

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia).

Es curioso mencionar, sin embargo, que en la época que nos ocupa, los cristianos de Persia eran nestorianos, con lo cual no estaban en comunión con las iglesias calcedonianas, ni con Oriente ni con Occidente. Esto lleva a que en otras fuentes se diga que nuestra mártir de hoy sufrió y murió en Antioquía, o en Constantinopla, o en Roma (cada cual barriendo para su casa, por supuesto).

Huelga decir que es muy importante no confundir a nuestra Santa Cristina de hoy, mártir persa del siglo VI, con la celebérrima mártir homónima de Tiro-Bolsena, llamada “Gran Mártir” por los ortodoxos.

Reliquias
Lo que es más curioso es que el cuerpo de esta mártir, completo e incorrupto, se cree que ha llegado hasta nosotros en el día de hoy. Según parece, se venera en la iglesia de San Francesco della Vigna en Venecia (Italia), dentro de una figura de cera que sólo asoma bajo el vestido los pies incorruptos y que el cartel claramente identifica como Corpus Santae Cristinae Virginis et Martyris. ¿Cómo ha llegado hasta aquí el cuerpo de la mártir persa?

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Por desgracia, el enlace que he consultado comete el error de identificar a esta Cristina de Persia con Cristina de Bolsena, porque es una fuente ortodoxa y ya se sabe que nuestros hermanos ortodoxos creen que la mártir de Bolsena es una mártir fenicia y no italiana, como en realidad es, cuyas reliquias han estado desde siempre en Bolsena y parte de ellas, en Palermo. Así que, salvando este error de identificación, se puede admitir que las reliquias de la mártir Cristina (Sira) de Persia vinieron desde Siria hasta Constantinopla, para ser veneradas en una iglesia cercana al Palacio Imperial.

Durante la ocupación franca de Constantinopla, en 1252, las reliquias de la Santa fueron robadas de Constantinopla y llevadas a Torcello (Venecia) en Italia. En 1325, el cuerpo de la Santa fue transferido a la iglesia y monasterio de San Marcos, ocupado por monjas benedictinas y fundado en el siglo VII; momento a partir del cual, la isla de la laguna veneciana donde estaba enclavado pasó a llamarse isla de Santa Cristina.

En 1340 y debido a las dificultades del ambiente húmedo en que estaban, las monjas se trasladaron a Murano, por lo que se llevaron el cuerpo de la Santa a la iglesia de Santa María de Murano. En 1435, el papa Eugenio IV ordenó su traslado a la iglesia de San Antonio, también en Murano. En 1793 fue trasladada de nuevo, esta vez a la Basílica de Santa Justina en Venecia, y finalmente, a la también veneciana iglesia de San Francesco della Vigna, como decíamos al principio, donde se venera hasta hoy.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Urna de la Santa. Iglesia de San Francesco della Vigna, Venecia (Italia). Nótense los pies incorruptos asomando por debajo del vestido.

Sin embargo, cabe decir que incluso junto a esta urna hay un cartel que la identifica como Santa Cristina de Bolsena, lo cual entra en choque con el hecho de que es un cuerpo completo, incorrupto, que procede de Constantinopla; mientras que las reliquias de la mártir de Bolsena, no incorruptas, están repartidas entre Bolsena y Palermo.

No falta quien zanja la cuestión diciendo que es un cuerpo santo de las catacumbas, lo cual sería una solución si no fuera porque, reiteramos, estas reliquias proceden de Constantinopla y llegaron en la Edad Media, en una época en que se habían dejado de sacar reliquias de las catacumbas romanas, al menos hasta el siglo XVI.

Conclusión
Aunque su passio es fabulosa y contiene muchos elementos cuestionables, no se duda de que esta mártir, Sira, pueda ser perfectamente real. El problema viene cuando se la asocia e identifica a una mártir, también persa, llamada Cristina o Iazdo. El Martirologio Romano realiza esta identificación y de hecho, si se leen las historias de ambas Santas, dicen prácticamente lo mismo sobre ella, pero los bolandistas han puesto en duda esta identificación.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Icono ortodoxo griego de Santa Sira (Cristina) de Persia.

Por último, cabe considerar que la identificación de las reliquias veneradas en San Francesco della Vigna, Venecia, no está clara. Oficialmente y según consta allí mismo, son las de Santa Cristina de Bolsena, pero esto es poco probable por las razones ya aludidas, como tampoco es probable que se trate de una mártir de las catacumbas, si es que los datos aportados sobre su procedencia y traslado son veraces. Con lo cual nos quedaría identificarla con nuestra mártir de hoy. El debate está servido.

Kontakion en cuarto tono:
Oh, paloma de doradas alas, tú brillaste como un relámpago y volaste a las alturas del Paraíso, augusta Cristina; así celebramos todos tu gloriosa fiesta, como fielmente reverenciamos el venerado santuario donde tus puras reliquias se atesoran, desde donde nos procuras a todos la curación de nuestros cuerpos y almas.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (15/08/2015):
– www.johnsanidopoulos.com/2015/07/the-incorrupt-relics-of-saint-christina.html
– https://khanya.wordpress.com/2012/03/20/st-christina-of-persia/
– http://oca.org/saints/lives/2015/08/24/102387-virginmartyr-syra-of-persia
– www.santiebeati.it/dettaglio/44910

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