Santa Teodosia de Constantinopla, religiosa mártir

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Icono bizantino de Santa Teodosia. Siglo XII, temple y oro sobre madera. Monasterio de Santa Catalina del Sinaí, Egipto. Fotografía: Bruce M. White, 2005.

Icono bizantino de Santa Teodosia. Siglo XII, temple y oro sobre madera. Monasterio de Santa Catalina del Sinaí, Egipto. Fotografía: Bruce M. White, 2005.

Este artículo pretende dar a conocer una Santa ciertamente poco conocida por los cristianos católicos, pero que para los ortodoxos supone una de los principales mártires de los iconoclastas, es decir, que perdieron la vida o padecieron en defensa de la veneración de las sagradas imágenes. Esta figura, sin embargo, no está exenta de polémica. Teófanes el Cronógrafo es quien nos ha hecho llegar la información de que Santa Teodosia vivió y murió en tiempos de León III Isáurico (717-741); este testimonio es más fiable que los propios Sinaxarios, que la colocaron en tiempos de Constantino V, el hijo de León.

Este relato nos dice que nació en Constantinopla, hija de padres piadosos, después de que sus padres pasaron años rezando por un hijo, por eso le dieron ese nombre, que en griego significa “don de Dios”. Con siete años quedó huérfana de padre y su madre se recogió, con ella, en un monasterio de la ciudad, donde despertó su amor por la vida consagrada. Dotada de un gran fervor religioso, a la muerte de su madre profesó como religiosa en el monasterio de Santa Anastasia en Constantinopla, tras haber distribuido todo el dinero obtenido de la venta de sus bienes a los pobres y haberse guardado únicamente aquello necesario para la elaboración de sagrados iconos, oficio al cual se dedicaba, siendo sus favoritos los iconos de la Theotokos (Virgen María) y de la mártir Santa Anastasia, titular de su convento.

Pero cuando el emperador León Isáurico subió al trono, habilitó un edicto para la destrucción de las imágenes sagradas en todo el Imperio Bizantino. En aquellos tiempos se inició la lucha iconoclasta contra el culto de las imágenes, pero Teodosia hizo gala de valentía, participando en algunas manifestaciones a favor de este culto. El 29 de enero del año 729, el patriarca Anastasio -que había sido nombrado por el emperador en sustitución del legítimo patriarca Germán y que también era de tendencias iconoclastas- siguiendo órdenes del emperador, mandó que fuera retirado y destruido un icono del Salvador que decoraba las Puertas Broncíneas de la ciudad -en la entrada del palacio denominada Chalce-, y que según dicen, llevaba allí colgado nada menos que 400 años.

Cuando Teodosia supo la afrenta que se iba a cometer contra la sagrada imagen, reunió algunas monjas compañeras suyas y se comprometieron a sustraerla y protegerla. Pero para cuando llegaron, ya hallaron al encargado de turno encaramado a una escalera y tratando de descolgar el icono. En un arrebato de indignación, las monjas se arrojaron sobre la escalera y la derribaron. El funcionario se mató de la caída. No contentas con ello, Teodosia y las monjas comenzaron a arrojar piedras contra el Patriarca Anastasio, allí presente, y no pararon hasta que lo mataron y lo dejaron tendido en el suelo con la cabeza abierta y los sesos desparramados.

Fresco de la Santa en una iglesia ortodoxa griega.

Fresco de la Santa en una iglesia ortodoxa griega.

Como era de esperar, el emperador León mandó detener a Teodosia y darle castigo por su acción. Encerrada en la cárcel, recibió cada día 100 latigazos, llegando a estar siete días así, con un total de 700 latigazos. Al octavo día la sacaron desnuda a la calle y de esta guisa la hicieron correr por las calles de la ciudad; si tropezaba, se caía o se paraba, era brutalmente apaleada por los soldados que la rodeaban. Finalmente, cuando exhausta de agotamiento y dolor no pudo dar un paso más, uno de esos soldados la remató atravesándole la garganta con el cuerno de un carnero previamente afilado.

El cuerpo de Teodosia fue devotamente recogido por los fieles y enterrado en el monasterio de Santa Eufemia, cerca de Deixocratis, en el Cuerno de Oro de la ciudad. Desde entonces ha recibido la veneración sin ambages del pueblo ortodoxo, que la considera una auténtica mártir de los iconoclastas. Su memoria se celebra el 18 de julio, aunque en algunos lugares la conmemoran un día antes. Posteriormente, su festividad fue trasladada al 29 de mayo, día dedicado a San Teodosio de Cesarea, pues la piedad popular confundió a uno con la otra.

La iglesia en la que fue sepultada la mártir, como he dicho, estaba dedicada a Santa Eufemia, pero cuando allí colocaron su cuerpo, le pusieron su nombre. El 28 de mayo de 1435, la ciudad se rindió a las tropas otomanas, que asaltaron la iglesia, capturaron y vendieron como esclavos a los que estaban allí reunidos en oración, y las reliquias de la Santa fueron arrojadas a los perros, de suerte que se han perdido. Actualmente, la iglesia que albergó su cuerpo está convertida en mezquita y se llama Gül-Djami (“la mezquita de la rosa”). Debido a la desaparición de sus reliquias, algunos se han atrevido a decir que la Santa es legendaria, que nunca existió, pero la información disponible es fiable y veraz, por lo que no cabe dudar de la existencia histórica de esta Santa.

Icono ortodoxo americano de la Santa, portando el icono del Salvador cuyo rescate fue causa de su martirio. Monasterio de la Santa Dormición de Cumberland, California (EEUU).

Icono ortodoxo americano de la Santa, portando el icono del Salvador cuyo rescate fue causa de su martirio. Monasterio de la Santa Dormición de Cumberland, California (EEUU).

Quizá la figura de esta mártir resulte polémica por el evidente crimen que cometió al asesinar no a una, sino a dos personas, una de ellas un Patriarca, y con evidente intención, aun cuando fuese en defensa de una sagrada imagen. Es algo que prefiero dejar al juicio personal de cada uno. Esta santa mártir, fallecida en el año 730, no debe confundirse con otra mártir, Teodosia de Tiro, martirizada en el 307 y por tanto, perteneciente a la época antigua.

Kontakion de la Santa, tono 2:
“A través de tu esfuerzo, oh venerable Teodosia, has heredado una vida de paz. Al derramar tu sangre, venciste al enemigo de la Iglesia de Cristo. Tú que te regocijas en Su presencia, ¡ruégale siempre por todos nosotros!”

Meldelen

Bibliografía:
– NADAL CANELLAS, J., VIRGULIN, S., Guaita, G., Bibliotheca Sanctorum orientalium: Enciclopedia dei santi. Le Chiese orientali. Ed. Cità Nuova, Roma.

Enlace consultado (25/08/2013):
http://www.johnsanidopoulos.com/2011/05/monastery-of-saint-theodosia-in.html

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