Santa Valeria, virgen y mártir de Limoges

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Placa esmaltada de la Santa, obra de Jacques Laudin.

Placa esmaltada de la Santa, obra de Jacques Laudin.

Hoy, día 9 de diciembre, se conmemora a la mártir Valeria, cuya historia está unida a la de San Marcial, uno de los primeros evangelizadores de la Galia, que vivían en la actual ciudad francesa de Limoges.

En realidad, y para ser francos, de esta Santa no se sabe absolutamente nada. Pero sí es cierto que cerca de la tumba de San Marcial, en la cripta de la iglesia de San Pedro de Limoges, fue encontrado su sepulcro, que la identificaba como Valeria. Al principio no se le hizo mucho caso, pero conforme fue avanzando el tiempo, se la asoció a San Marcial; y, de hecho, así aparece en la “Vita Martialis”, que es de principios del siglo IX. Existe una segunda “Vita” de San Marcial, escrita por Ademaro de Chabannes, que también relaciona a los dos Santos, Marcial y Valeria.

Valeria, la virgen de Limoges
Siguiendo estas dos Vita, pues, sabemos que Valeria era una joven que se distinguía por su nobleza y por su virtud, que fue puesta bajo la custodia de San Marcial cuando éste la bautizó. Puede decirse, de hecho, que era la hija espiritual de este obispo, quien la convirtió y bautizó, al igual que su madre, Susana. Ambas, madre e hija, habían venido a Limoges con él. Susana murió poco tiempo después, dejando al obispo muchas riquezas, tierras y viñedos. La herencia que correspondió a Valeria ésta la entregó a los pobres, al tiempo que consagraba su virginidad a Dios.

Al parecer, en el momento en que sucedía esto, ella ya estaba prometida a un joven, un tal duque Esteban, amigo suyo de la infancia y pagano de religión, que estaba en la guerra, luchando en una batalla entre el Loira y el Sena. Cuando regresó, se enteró de que Valeria amaba a otro, aunque no sabía que ese otro era Cristo; de hecho, creyó que se había enamorado de un hombre. Furioso, marchó a encontrarse con Valeria y, en efecto, ella le pidió que la olvidara y retirara su afecto de ella, porque había sido prometida a un alto y más poderoso señor. El celoso prometido, viendo confirmados sus peores temores, ni tan sólo la dejó terminar, sino que sacó la espada, se lanzó sobre ella y la decapitó mientras aún estaba hablando (!!!).

Martirio de la Santa. Vidriera en su iglesia de Chambon-sur-Voueize, Francia.

Martirio de la Santa. Vidriera en su iglesia de Chambon-sur-Voueize, Francia.

Dice la leyenda que, mientras su alma salía hacia el cielo acompañada de un coro de ángeles, al punto Valeria se levantó, tomó su cabeza cortada en brazos y fue a depositarla a los pies del obispo Marcial, hecho que la incluye en medio de los santos cefalóforos. San Marcial la sepultó personalmente, en una tumba que estaba preparada para él mismo.

El joven asesino, lleno de horror y arrepentimiento por lo que había hecho en un arranque de ira, se postró a los pies de Marcial, mientras lloraba pidiendo perdón. El obispo le administró una dura penitencia y finalmente lo bautizó. Tal fue su arrepentimiento, que decidió unirse en místico matrimonio con su prometida asesinada. En la versión de Ademaro de Chabannes, no es el propio Esteban quien asesina a Valeria, sino un escudero enviado por él, quien corre a contarle la visión de los ángeles y la mártir andando con su cabeza cortada en vamos, provocando la conversión y bautismo del duque.

Culto y memoria
A finales del siglo X, las reliquias de la Santa fueron llevadas al monasterio de Chambon-Sainte-Valerie (la actual Chambon-sur-Voueize). Esto se sabe por un monje del propio monasterio de Chambon, quien lo afirmó en un sermón pronunciado en el día de su festividad. Este mismo monje cuenta la vida de la Santa, cómo fue su martirio y qué milagros se realizaban en Chambon por su intercesión, pero existen muchísimas dudas sobre la fiabilidad de estos datos.

Al iniciarse el segundo milenio fue cuando se comenzó a difundir el culto a Santa Valeria, primero en Limoges y posteriormente en Cahors, Clermont, Bourges, Nevers, Poitiers, Bordeaux, Dax, Digne y París. Los monjes cluniacenses adoptaron su fiesta cuando el monasterio de San Marcial fue asignado a dicha Orden en el año 1063.

La Santa presenta su cabeza ante el obispo Marcial. Lienzo de Spadarino (1633). Iglesia de Santa Caterina de La Ruota, Roma (Italia).

La Santa presenta su cabeza ante el obispo Marcial. Lienzo de Spadarino (1633). Iglesia de Santa Caterina de La Ruota, Roma (Italia).

La iglesia de Chambon es la más notable del Limousin y es de los siglos XI-XII. En ella se conserva un busto relicario con el cráneo de la Santa, que data del siglo XV. Las reliquias de la mártir siguen venerándose en Limoges y otras poblaciones cercanas al Mille.

En los libros litúrgicos se la conmemora tanto el 2 como el 10 de diciembre, aunque en el Martirologio Romano fue inscrita el día 9, es decir, tal día como hoy.

Huelga decir, por supuesto, que nuestra protagonista de hoy no debe ser confundida con otras Santas y mártires de nombre Valeria, ni con la de Rávena-Milán (28 de abril), ni con otras como las numerosas mártires las catacumbas -cuerpos santos- que llevan este mismo nombre.

Iconografía
Santa Valeria de Limoges es una mártir típicamente cefalófora. Quiere decir que su representación más habitual es la de una doncella portando su propia cabeza cortada entre las manos; como ocurre con otros tantos Santos y Santas pertenecientes a esta misma categoría.

Así, es muy habitual la escena del bautizo de la Santa por San Marcial, así como la Santa, ya decapitada, yendo a presentar su cabeza cortada ante el obispo, además de, por supuesto, la escena del martirio.

Conclusión
Decíamos al principio que, realmente, no sabemos nada de esta Santa. Tan sólo que, en la cripta de San Pedro de Limoges, cerca de la tumba de San Marcial, había enterrada una tal Valeria. Y esto es todo, por sorprendente que parezca.

Ni siquiera este sepulcro interesó a nadie hasta que, tiempo después -bastante tiempo después- empezó a asociársela a San Marcial, y ya posteriormente se redactaron las Vita del santo obispo, que desarrollaron la historia de la virgen consagrada asesinada por su prometido desdeñado. Una historia-cliché que es idéntica a la de otras muchas vírgenes mártires de la zona gala y que no nos dice nada sobre su protagonista. Que seguramente fue copiada de otras versiones ante la necesidad de dar historia a quien no la tenía.

Busto-relicario del cráneo de la Santa. Iglesia de Saint Michel-des-Lions, Limoges, Francia.

Busto-relicario del cráneo de la Santa. Iglesia de Saint Michel-des-Lions, Limoges, Francia.

Visto el panorama, realmente, todo se ignora acerca de la Valeria que estaba enterrada cerca de San Marcial: quién era, si era virgen, si era mártir, cuál fue su historia, por qué estaba allí, qué relación tenía con San Marcial, si llegó a conocerle, o si realmente sólo era una cristiana de la comunidad local con suficiente relevancia como para merecer ser enterrada cerca de él, en aquel lugar. Ni siquiera si es realmente una Santa. Nada más, por desgracia, puede darse por válido.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

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