Santa Virginia Centurione, viuda de Bracelli

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Lienzo de la Santa. Iglesia del Sagrado Corazón y San Jaime de Carignano, Génova (Italia).

Lienzo de la Santa. Iglesia del Sagrado Corazón y San Jaime de Carignano, Génova (Italia).

Pregunta: Hola, mucho gusto. Quisiera saber sobre la vida de Santa Virginia Centurioli. Gracias.

Respuesta: Santa Virginia Centurione (que no Centurioli) es la fundadora de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario. Nació en Génova el día 2 de abril del año 1587, siendo hija de Jorge Centurione (Dux de la República durante los años 1621-1622) y de Lelia Spinola, perteneciente a una antigua familia de la nobleza local. Fue bautizada a los dos días de su nacimiento y fue criada y educada tanto por su madre como por un tutor privado.

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Aunque ella sentía cierta atracción hacia la vida religiosa, cuando tenía quince años de edad, a fin de obedecer a su padre, se casó con Gaspar Bracelli, joven heredero de una ilustre familia, pero atrapado por el juego y otros vicios que lo apartaron de su familia. En su matrimonio tuvo dos hijas, llamadas Lelia e Isabel.

Virginia intentó por todos los medios a su alcance reconducir la vida de su esposo, pero éste, a pesar de que ya no era soltero y que tenía responsabilidades familiares, seguía con su viciosa vida, produciendo gran dolor en su esposa e hijas. Como consecuencia de esta vida de excesos, enfermó gravemente de los pulmones y los médicos aconsejaron que la familia se trasladase a Alejandría, cuyo clima era más saludable, y lo hicieron a casa de unos primos de Virginia. Ella le mostró, durante el corto espacio de su vida matrimonial, una infinita paciencia y un enorme cariño y, cuando estaba a punto de morir, no se movía de la cabecera de su cama, consiguiendo que pusiera en paz su espíritu y se reconciliase con Dios antes de morir en Alejandría el 13 de junio del 1607. Con quince años se había casado y con veinte años quedó viuda.

La Santa en oración, con el hábito de su instituto.

La Santa en oración, con el hábito de su instituto.

Desde aquel mismo día ella se consagró al Señor, hizo voto de castidad para el resto de su vida, rechazó una nueva propuesta de matrimonio que le hizo su padre y se dedicó exclusivamente al cuidado de sus hijas, a servir a los pobres, a quienes consideraba que eran el mismo Cristo, y a llevar una vida de oración y de penitencia. A pesar de que su padre la vigilaba y controlaba, sin descuidar a su familia, comenzó a realizar obras de caridad por las iglesias rurales más pobres, de allí pasó al cuidado de los niños abandonados, para los cuales fundó cuatro escuelas de formación tanto moral como de adiestramiento para el trabajo, y siguió extendiendo su actividad a los ancianos y a los enfermos. Respetando el bienestar de sus hijas, prácticamente dedicó todo su patrimonio a instituciones de caridad. Cuando sus hijas fueron mayores y tenían sus vidas resueltas, se dedicó a tiempo completo al cuidado de los más necesitados.

A finales de los años treinta del siglo XVII corrían tiempos calamitosos por el norte de Italia. La guerra entre la República de Liguria y el duque de Saboya, junto con la peste, el hambre y el desempleo, abatieron las tierras y las gentes de la Italia septentrional llegando el daño hasta la propia Génova. En el invierno del 1625 acogió en su casa a quince jóvenes abandonadas; en el mes de agosto del mismo año murió su madre y desde ese momento, renunció a todo en favor de los pobres, a los cuales ella misma iba a buscar en aquellos lugares en los que corrían un mayor peligro.

En 1626 fundó el “Centro Señor de la Misericordia, protectora de los Pobres de Jesucristo”. La eligieron como “señora de la misericordia” y se dedicó a visitar todos los barrios más peligrosos y de más mala fama, despreocupándose de los insultos y las amenazas, llevando a todos una palabra de consuelo acompañada de obras de caridad. Visitaba a los pobres y enfermos en sus propias casas, recogía a los abandonados encontrados por las calles y atendía de manera muy especial y sigilosa a todos cuantos mostraban una cierta vergüenza por el hecho de su pobreza.

Cuerpo incorrupto de Santa Virginia Centurione Bracelli.

Cuerpo incorrupto de Santa Virginia Centurione Bracelli.

Esta multiforme actividad caritativa tuvo su culminación en la “Obra del Refugio”, que surgió como recurso de emergencia para las jóvenes que estaban abandonadas y en peligro. Alquiló un convento vacío y allí se trasladó el 13 de abril del 1631, junto con sus protegidos y sus benefactores. Primero las había acogido en su casa y cuando en ella ya no había más cabida, alquiló el monasterio que puso bajo la protección de Nuestra Señora del Refugio. Tres años más tarde, ya tenía otras tres casas en las que atendía a más de trescientas personas abandonadas y enfermas. Con su actividad caritativa habían nacido dos nuevas Congregaciones Religiosas que desde entonces se dedicarían a favorecer a los más necesitados: “Las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario” y las “Hijas de Nuestra Señora en el monte Calvario”.

Decidió que sus casas de acogida fueran administradas por los que ella llamaba sus protectores; ella no quería estar al frente ejerciendo una labor administrativa, ella quería trabajar, ser sumisa, dedicarse a las jóvenes. Vivía como una religiosa más, se dedicaba a los trabajos de las Casas y buscaba ayudas tanto de día como de noche, para asegurar la supervivencia de sus casas y para que no les faltase lo necesario a los enfermos ni a los más humildes. Repartía trabajo entre las personas acogidas: los hombres tenían que trabajar manualmente, las mujeres tenían que dedicarse de las cuestiones domésticas y los pequeños estaban obligados a asistir a la escuela.

Era la misionera de los pobres. Sabía cual era la causa de Dios, pero también tenía pleno conocimiento de que tenía que tener el reconocimiento de las autoridades civiles y religiosas. Del Senado de la República obtuvo su reconocimiento oficial el 13 de diciembre del 1635 y el día de la Anunciación del año 1637 consiguió que la República declarase a la Virgen como su patrona. También se trabajó al cardenal arzobispo de la ciudad para que introdujera la práctica religiosa de las “Cuarenta Horas” y conseguir que a partir del 1642 se predicasen misiones populares por parte de los “Misioneros de San Carlos”.

Cuerpo incorrupto de Santa Virginia Centurione Bracelli.

Cuerpo incorrupto de Santa Virginia Centurione Bracelli.

También se empeñó en ser una mensajera de paz, haciendo de intermediaria entre las facciones políticas rivales, entre los nobles y los caballeros. Por cuestiones absurdas estaban enfrentados el Duce de la República y el arzobispo; con su intermediación se consiguió la reconciliación entre ambos en el año 1647.

Toda una vida de trabajo y de desvelo le pasó factura y aunque estuvo recompensada con éxtasis, visiones místicas y otros dones especiales como el de clarividencia, agotada, murió con sesenta y cuatro años de edad el día 15 de diciembre del 1651. Su cadáver fue sepultado provisionalmente en el monasterio de Santa Clara, pero allí permaneció por espacio de ciento cincuenta años.

Aunque en vida ya gozaba de fama de santidad, esta fama se incrementó después de su muerte y aun mucho más cuando, abierto su sepulcro el 20 de abril del año 1801, se encontró su cuerpo completamente incorrupto. Actualmente se encuentra en la Casa Madre en Génova.

Los procesos canónicos se iniciaron en Génova el 15 de diciembre de 1931 y se clausuraron el Roma el 6 de julio del 1985 con la publicación del decreto que reconocía el milagro previo a la beatificación. Fue beatificada en Génova por San Juan Pablo II el día 22 de septiembre de ese mismo año 1985. Finalmente fue canonizada el 18 de mayo del año 2003. Su fiesta se celebra el día 15 de diciembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, “Positio”, Roma 1971
– Stano, F., “Virginia Centurione Bracelli; ella respondió a Génova”, Génova, 1985
– Traverso, L., “Vida de Virginia Bracelli”, Génova, 1939.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

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