Santas Juliana y Semproniana, mártires hispanas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Pintura decimonónica de las Santas. Fuente: Averneta.

Pintura decimonónica de las Santas. Fuente: Averneta.

De estas mártires consideradas ciudadanas y veneradísimas en la ciudad catalana de Mataró (España) se saben en realidad pocos datos y muchas tradiciones. Se dice que eran hermanas y discípulas del mártir San Cucufate (Cugat, en catalán), un noble cartaginés que predicaba el Evangelio en la antigua Barcino (hoy Barcelona) y sus alrededores. Cuando finalizaba su labor de comerciante, se dedicaba a predicar, bautizar y ayudar a la comunidad cristiana local. Al estallar la persecución, empezó a realizar estas actividades a escondidas, hasta que fue detenido y llevado a la presencia del célebre pretor Daciano, quien le propuso el libelo [1] de apostasía a cambio de su libertad. Su negativa se tradujo en torturas a golpe de látigo, traslado al Castrum Octavianum y decapitación, siendo ubicada ésta el 25 de julio de 304.

Juliana y Semproniana, fieles hasta el final, siguieron a su maestro hasta el castrum y estuvieron presentes en su ejecución. La tradición establece que ambas habían sido de nacimiento paganas, y luego convertidas por el mismo San Cucufate. Cuando los verdugos abandonaron el cadáver decapitado del mártir, lo recogieron para propinarle las pertinentes honras fúnebres, pero fueron sorprendidas por la guardia, que las detuvo por esta acción. Así, ellas siguieron a su maestro en el martirio dos días más tarde, siendo también degolladas por haber mostrado fidelidad y caridad con el difunto mártir, por órdenes del gobernador Rufino. No se especifica que sufriesen tormento alguno, aunque algún gozo popular sugiere que fueron quemadas con planchas al rojo vivo, desgarradas con garfios y colocadas en la catasta -sinónimo de potro o ecúleo-. En alguna pintura aparecen siendo azotadas antes de la decapitación, como también sugiere el drama decimonónico La gloria de Iluro.

Hoy día, la antigua zona del castrum donde aconteció el martirio de San Cucufate es el actual pueblo catalán de San Cugat del Vallés (llamado, pues, en honor al Santo). Las reliquias de éste y de sus dos discípulas eran veneradas en el monasterio de esta ciudad, edificado en el mismo lugar del martirio, el castrum Octavianum.

Detalle del Martirio de las Santas, pintura de Miquel Massot. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Detalle del Martirio de las Santas, pintura de Miquel Massot. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Sin embargo, un estudio de 1622 de fray Joan Gaspar Roig, titulado Catálogo paralipómeno de los santos indígenas y advenas del principado de Cataluña y sus condados, defendía que Juliana y Semproniana habían nacido en Iluro, la actual Mataró. Es muy probable que este historiador -y otros que defendieron esta misma tesis, como Jeroni Pujadas- se apoyaran en documentos existentes anteriores al siglo XII que decían que ambas habían nacido en Civitas Fracta, nombre que también responde a la actual Mataró. Así lo expresa también en su obra Libre dels feyts d’armes en Catalunya: “(…) dues altres sanctes vergens naturals de Ciutat Treta de prop de barcelona appellades per lur nom Juliana e Semproniana; e les beneytes reliquies de lurs beneyts cossos son en lo monestir de sant Colgat del Vallès…”

El Consell de la ciudad de Mataró, que no había tenido hasta el momento un santo patrón estable – y que tenía descontenta a la casta eclesiástica del lugar por algunos aspectos profanos que se mantenían en las fiestas religiosas -, se interesó de inmediato en ello y nombró a las mártires Juliana y Semproniana hijas de Mataró y patronas de la ciudad, estableciéndose con el tiempo incluso el presunto lugar natal de las mismas, en la actual calle d’En Pujol (!!).

Claro que, al darse este caso, se inició al mismo tiempo una disputa con San Cugat del Vallés para reclamar las reliquias de las mártires, concretamente en el año 1682. El monasterio se negó a concederlas hasta el día 25 de julio de 1772, momento en que aceptaron ceder una parte de las preciadas reliquias a la importante ciudad portuaria. Estas reliquias, colocadas en una urna de plata, salen solemnemente en procesión durante la fiesta de las dos mártires -conocidas popularmente como “les Santes”, pues no cabe la menor duda de a qué Santas alude- en una celebración vistosa y con gran despliegue del mejor folclore catalán. Sin embargo, en 1835, al tener lugar la desamortización eclesiástica y clausurarse el monasterio, salieron de allí las restantes reliquias y se reunieron con las otras en Mataró. Por tanto, la totalidad de las reliquias de las Santas han quedado en la iglesia de Santa María de esta ciudad, parte de ellas en dos urnas diferenciadas bajo el altar mayor; parte de ellas en la urna argéntea procesional anteriormente mencionada.

Urna de plata con reliquias de las Santas que procesiona el día de su fiesta en Mataró (España).

Urna de plata con reliquias de las Santas que procesiona el día de su fiesta en Mataró (España).

En 1852 el papa Pío IX emitió una declaración nombrando a Juliana y Semproniana patronas de Mataró, que las celebraba el mismo día que lo hacía San Cugat: el 27 de julio. El motivo de celebrarlas en esta fecha, aparte de responder a los dos días que presuntamente tardaron en ser martirizadas después de haber sido capturadas recogiendo el cadáver de San Cucufate, responde a la necesidad de no hacer coincidir esta fiesta con la de Santiago Apóstol. En ese mismo decreto, el Papa confirmó su culto, con decreto de de Ritos de fecha 13 de septiembre del año 1850; y por tanto, dando apoyo y cumpliendo con las aspiraciones de Mataró.

La iconografía de las dos hermanas mártires está poco desarrollada: aparecen como dos doncellas jóvenes, juntas, portando las palmas del martirio y la espada, instrumento de su ejecución. En ocasiones, una de ellas porta unos grilletes, aludiendo a la prisión en el Castrum Octavianum. También aparecen representadas junto a su mentor, San Cucufate, presenciando su martirio, escuchando sus predicaciones o también, flanqueando cada una a la Virgen María, e incluso en el momento de ser azotadas y, después, decapitadas.

Por último, hay que tener en cuenta que, si bien las Santas Juliana y Semproniana parecen ser mártires históricas como lo es su presunto maestro San Cucufate, y teniendo en cuenta que las reliquias de los tres siempre han sido veneradas en el mismo lugar de su martirio; no está tan claro, sin embargo, que las Santas fueran oriundas de Mataró, por más que lo dijeran algunos documentos del siglo XII y fuera posteriormente refrendado por historiadores del siglo XVII, historiadores que, hoy lo sabemos, muchas veces se inventaban datos o los tergiversaban a su conveniencia. Tampoco por el hecho de que el Papa Pío IX diera su visto bueno al tema, pues, en realidad, no existe forma de probar cuál es el origen real de las mártires, porque no existe tal referencia ni prueba alguna. La fecha más temprana de esta tesis (s.XII) es demasiado tardía respecto al momento del martirio (s.IV), lo que le resta consistencia.

Vista de las urnas que contienen los restos de las mártires bajo el altar mayor. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Vista de las urnas que contienen los restos de las mártires bajo el altar mayor. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Lo único que se puede asegurar es que fueron dos mujeres -quizá ni siquiera hermanas entre sí- martirizadas en la actual San Cugat del Vallès y a las que se ha vinculado con San Cucufate y, sin suficiente fundamento, se las ha hecho oriundas de Mataró, hasta el punto de lograr las reliquias y el patronazgo procedente del lugar del martirio, que es San Cugat. Todo lo demás, es tradición; y lo que nos ha quedado son sus reliquias y una preciosa fiesta en su honor que cada año atrae a más turistas.

Meldelen

Bibliografía:
– DOMENEC, A.V, Historia general de los santos y varones ilustres en santidad del principado de Cataluña, Girona, 1630.
La gloria de Iluro. Tragedia en honor de las SS. VV. y MM. Juliana y Semproniana hermanas, hijas de la ciudad de Mataró, antigua Iluro. Barcelona, 1834.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum, Ed. Città Nuova, Roma 1988.

Enlaces consultados (02/01/2014):
– http://devocioteca.blogspot.com.es/2009/07/mataro-i-les-reliquies-de-juliana-i.html
– http://www.totmataro.cat/cultura/les-santes/item/24382-la-historia-de-santa-juliana-i-santa-semproniana
– http://ca.wikipedia.org/wiki/Juliana_i_Semproniana


[1] El libellum era un documento concedido por las autoridades que acreditaba que se había realizado el pertinente sacrificio pagano, según ordenaba el edicto imperial. Muchos cristianos pudieron eludir la muerte adquiriendo este libelo; aun sin haber sacrificado necesariamente, mediante subterfugios. En la práctica, a estos libellatici se les consideraba un poco mejor que a los sacrificati (los que habían sacrificado) y podían ser admitidos de nuevo en la comunidad, aunque todos eran considerados lapsi, esto es, caídos. La oferta de un libelo a Cucufate, que en la práctica dispensa del cumplimiento del sacrificio, hace pensar en una consideración especial hacia su origen noble.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es