El Santo Niño Jesús Limosnerito

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la imagen del Santo Niño es una fotografía antigua.

Vista de la imagen del Santo Niño es una fotografía antigua.

México es un país en el que se tiene gran devoción por las advocaciones marianas, en especial por Nuestra Señora de Guadalupe y un sinfín más de títulos que lleva Nuestra Señora en estas tierras desde que comenzó la evangelización en 1524. Este amor que se le tiene a María Santísima, aunque a veces pareciera que pudiera compararse al de Cristo, se puede ver que no es así y que también la tierra mexicana ha sido prolífica en devociones a Jesús y en especial cuando se trata de su infancia, debido a esto, tiene diversas advocaciones desde más temprano siglo XVI, con el que empezó la evangelización. Muchas de estas devociones aún perduran y sus fiestas son celebradas en el trascurso del 16 de diciembre al 6 de enero, tal es el caso de advocaciones tan famosas como el Santo Niño de Atocha, que sin duda es la más popular de las devociones a Jesús Niño en México, seguido por el controversial Santo Niño Pa o el Santo Niño Cautivo. No todas las devociones a la infancia de Jesús nacieron en la época colonial. Hay otras más recientes que comenzaron en el siglo XX, como es el caso del Santo Niño Doctor, el cual actualmente tiene una gran cantidad de devotos, y otra advocación más que tal parece pudiera ser de finales del siglo XIX o principios del siglo XX, es la del Santo Niño Limosnerito venerado en la parroquia “Santo Niño Jesús” en México, D.F.

A principios del siglo XIX, se quería construir un templo en honor a la Sagrada Familia en la colonia Santa María la Ribera, en México D.F., y el religioso josefino José María Troncoso y Herrera aprovechó la ocasión en que acompañó al Siervo de Dios José María Vilaseca a Roma, para, a su paso por Barcelona (España) mandar a hacer con un escultor una imagen del Santo Niño Jesús que ayudara a recolectar limosnas para la construcción del templo de la Sagrada Familia. El padre Vilaseca, fundador de los Misioneros de San José, había hecho la promesa antes a San José que, si su congregación era aceptada, construiría un templo en honor suyo y de la Sagrada Familia, y el Niño Jesús ayudará a cumplir este voto.

La imagen fue mandada a hacer con ciertas especificaciones, pues el Niño debería tener una actitud suplicante y llevar una bolsa de peregrino, y en su otra mano tendría unas espigas de trigo y un racimo de uvas, como símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo.

La imagen comenzó a peregrinar en las casas de la colonia, recolectando las limosnas para la construcción. El Niño Jesús gustaba tanto y despertaba la devoción de los fieles que pronto conseguía cuantiosas limosnas para la construcción. Posteriormente, el padre Troncoso fue designado para construir un templo dedicado al Espíritu Santo y de nuevo el Santo Niño Jesús ayudó peregrinando en busca de limosnas. Algún tiempo después el padre Troncoso fue nombrado Superior General de la Congregación de los Misioneros de San José y se trasladó a la Casa Madre.

En ese tiempo, la presidenta de la Asociación de Obreras del Espíritu Santo, que se encargaban de impartir el catecismo a niños pobres, tuvieron muchas dificultades, al punto de casi de terminar con esta misión; y el padre Troncoso, al ver esto, les dio al Santo Niño Jesús como patrón para que les ayudara y se encargaran de difundir su devoción.

La gente le había tomado cariño ya a la imagen y pronto se consiguió un terreno por poco precio en el que se comenzó a edificar una capilla para el Santo Niño, pero los devotos, que llegaban en acción de gracias al ver al Niño Jesús, han sido tantos, que se vio la necesidad de construirle un templo más grande.

Fotografía actual de la venerada imagen del Limosnerito.

Fotografía actual de la venerada imagen del Limosnerito.

Los fieles devotos del Santo Niño, debido a que siempre que peregrinaba era para pedir limosnas para la construcción de los diversos templos, incluyendo el suyo; le comenzaron a llamar “El Santo Niño Limosnerito”; y es con este nombre que la devoción popular le recuerda, muy a pesar de que el clero no está de acuerdo con este título y promueve el que simplemente se le llame “Santo Niño Jesús”. Lo curioso es que en el año 2012 se restauró la imagen y se puede ver que en la base de la misma tiene escrito el nombre “Santo Niño Limosnerito”. Es tradición entre los devotos que siempre que pasen por el templo o visiten la imagen del Niño Limosnerito extender la mano hacia él, pidiéndole a modo de limosna un milagro o su bendición.

Desde su fundación, la imagen y el templo del Santo Niño estuvieron a cargo de los padres josefinos, pero a partir del año 2005, el templo fue entregado al clero secular. La festividad en honor al Santo Niño Limosnerito se celebra el 6 de enero.

Oración al Santo Niño Limosnerito
¡Oh Divino Niño Limosnerito, Luz del mundo y dulce consuelo de todos los corazones! Al verte con la mano extendida en ademán de humilde petición vengo a traerte en este día el homenaje de mi fe, de mi amor y desagravio. La estrella de tu devoción iluminó el cielo de mi vida y felizmente me trajo hasta tu divina presencia. ¡Qué dicha tan grande el haber llegado hasta tu acatamiento divino!

Vengo a traerte en este día el incienso de mis humildes plegarias, el oro del arrepentimiento de mis pecados, y la mirra de mis lágrimas y desagravios por todas las ofensas que contra ti se cometen. Tú, en cambio, perdonas a todo aquel que de corazón es arrepentido.

¡Oh Divino Niño! concédeme el don de la fe, hazme confiar más ampliamente en tu amorosa protección y haz en mi pobre corazón el fuego de tu devoción, para que después de servirte y alabarte aquí en la tierra, tenga la dicha de contemplarte y amarte perpetuamente en el cielo. Amén.

André Efrén

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