Santos mártires mexicanos

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Tapiz de la beatificación de los mártires mexicanos de la guerra cristera.

Pregunta: Estimables señores: Soy mexicano y vivo en México, pero al igual que un sinnúmero de personas en este país, desconozco los nombres de los 25 o 26 santos mexicanos canonizados por el papa San Juan Pablo II. Estos santos fueron mártires durante la “guerra cristera” de México acaecida entre los años de 1926 a 1929. Mucho les agradecería me hicieran el favor de dar respuesta a esta interrogante. Muchas gracias por su atención y de antemano las gracias por su respuesta.

Respuesta: Me alegro que nos hayas hecho esta pregunta, pero es tan amplia que voy a contestarte someramente con la esperanza de que, poco a poco, vayamos hablando sobre cada uno de ellos, lo cual estaría muy bien, sobre todo si nos ayudan nuestros amigos mexicanos. ¡Tomadlo como un reto! Aun así y todo, como hace tres días fue la festividad de Santo Toribio Romo, al final hablaremos de él.

Entre los años 1915 y 1929 las condiciones de la Iglesia en México fueron extremadamente difíciles, especialmente después de la entrada en vigor de la nueva Constitución el día 5 de febrero del 1917; realmente era anticlerical y antirreligiosa. El clero católico fue objeto de todo tipo de vejaciones por parte de los gobernantes, los cuales actuaron con una brutal violencia utilizando los más variados pretextos; en realidad lo que pretendían justificar era la persecución de los sacerdotes por el mero hecho de serlo.

Dos son los grupos de sacerdotes y laicos martirizados “in odium fidei”: un grupo de la archidiócesis de Guadalajara, encabezados por el párroco Cristóbal Magallanes y que fueron ejecutados entre los años 1915 y el 1929 y el resto, hasta venticinco, pertenecientes a otras diócesis. Al grupo de la archidiócesis de Guadalajara, se le había abierto el proceso ordinario el día 22 de agosto de 1960, mientras que al otro grupo, el día 31 de julio de 1981, pero considerada la homogeneidad de los dos grupos en cuanto a la causa del martirio, la Conferencia Episcopal Mexicana, en el año 1983 fusionó los dos grupos en uno, con la intención de promover una única Causa. Esto puede comprobarse consultando el “Index ac Status Causarum” de los años 1975 y 1985. Obviamente, después de la decisión de la Conferencia Episcopal, los dos grupos fueron unificados en un único proceso.

Santos mártires mexicanos de la guerra cristera.

Estos son los mártires de la archidiócesis de Guadalajara:
San Cristóbal Magallanes, nacido el 30 de julio de 1869 y martirizado el 25 de mayo de 1927.
San José Maria Robles, nacido el día 3 de mayo de 1888 y martirizado el 25 de julio de 1927.
San Atilano Cruz Alvarado, (no se sabe la fecha de nacimiento) y martirizado el 1 de julio de 1928.
San Agustín Caloca, nacido el día 5 de mayo de 1899 y martirizado el 25 de mayo de 1927.
Santo Toribio Romo González, nacido en abril del año 1900 y martirizado el 25 de febrero de 1928.
San David Galván Bermúdez, nacido el 29 de diciembre de 1880 y martirizado el 30 de enero de 1915.
San Jenaro Sánchez Delgadillo (no se conoce su fecha de nacimiento) y martirizado el día 17 de enero de 1927.
San Julio Álvarez Mendoza, nacido el 24 de diciembre de 1866 y martirizado el 20 de marzo de 1927.
San Justino Orona Madrigal, nacido el día 14 de abril de 1877 y martirizado el 1 de julio de 1928.
San Román Adame Rosales, nacido el 28 de febrero de 1859 y martirizado el 21 de abril de 1927.
San Tranquilino Ubiarco, nacido el 8 de julio de 1899 y martirizado el 5 de octubre de 1928.
San Rodrigo Aguilar Alemán, nacido el 13 de mayo de 1875 y martirizado el 28 de octubre de 1927.
San Pedro Esqueda Ramírez, nacido el 29 de abril de 1887 y martirizado el 22 de noviembre de 1927.
San José Isabel Flores, nacido el 28 de enero de 1866 y martirizado el 25 de junio de 1927.
San Sabas Reyes Salazar, nacido el 5 de diciembre de 1883 y martirizado el 13 de abril de 1927.

Relicario de los mártires de la archidiócesis de Guadalajara (México).

De la archidiócesis de Durango, los mártires eran San Luís Batis Sainz, San Mateo Correa, San Manuel Morales, San David Roldán Lara y San Salvador Lara Puente.

De la Diócesis de Chilapa: San David Uribe Velasco y San Margarito Flores García.

De la diócesis de Morelia: San Bernabé de Jesús Méndez Montoya.

De la diócesis de Colima: San Miguel de la Mora.

De la diócesis de Chihuahua: San Pedro de Jesús Maldonado.

Fueron beatificados por el papa San Juan Pablo II el día 22 de noviembre del año 1992  y canonizados por el mismo Papa el día 21 de mayo del año 2000. He consultado los “Index ac Status Causarum” de los años 1975 (p. 105) y 1985 (pp. 8 y  47).

Santo Toribio Romo González, sacerdote mexicano mártir
Santo Toribio nació el día 16 de abril del año 1900 en Santa Ana, pequeña aldea perteneciente al municipio de  Jalostotitlán, en el estado de Jalisco, en Máxico. Sus padres se llamaban Patricio Romo Pérez y Juana González Romo y fue bautizado al día siguiente de su nacimiento. En Jalostotitlán realizó sus primeros estudios en la escuela parroquial y como su familia estaba escasa de recursos económicos, María (Quica) su hermana mayor, tuvo que dedicarse a hacer tortillas mientras que Toribio tuvo que hacer de repartidor que entregaba a domicilio las tortillas que hacía su hermana.

Con doce años de edad ingresó en el seminario de San Juan de los Lagos, continuando después en el de Guadalajara. Uno de sus compañeros de estudios fue Silvano Barba González, que años más tarde sería gobernador de Jalisco. Con una dispensa especial, debido a su edad, fue ordenado de diácono el día 3 de septiembre del año 1922 y de sacerdote, el 23 de diciembre de ese mismo año, cantando su Primera Misa en la capilla de su tierra natal el día 5 de enero del año siguiente.

Fotografía retocada del Santo.

Un hermano suyo, más pequeño que él, también fue ordenado como sacerdote y éste fue quien escribió la primera biografía de su hermano mártir.
Estuvo a cargo de varias parroquias: Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío, destacándose por su celo apostólico y fervor y por su amor a la Eucaristía, hasta que la persecución religiosa le obligó a ejercer su ministerio a escondidas en casas particulares.

Su última parroquia fue Tequila, municipio en el que las autoridades civiles destacaban por su deseo de perseguir a los sacerdotes y allí, desde su escondite en la “Barranca de Agua Caliente” atendía a sus feligreses, junto con su hermano sacerdote y su hermana mayor, que siempre le siguió, en lo bueno y en lo malo. El, que presentía su destino, decía: “Tequila, tu me brindas una tumba y yo te doy mi corazón”. En Tequila se le unieron su hermano sacerdote y su hermana Maria.

Como era buscado por los soldados federales, el día 23 de febrero del año 1928, Santo Toribio, previendo su muerte, envió a su hermano sacerdote a Guadalajara a fin de que no fuese capturado, pero antes de marcharse le solicitó la absolución, por lo que de rodillas junto a una silla, fue confesado por su hermano Román. Antes de irse, le entregó una carta cerrada diciéndole que no la abriera hasta que él se lo indicara. Ambos hermanos se pusieron de rodillas en el suelo y se bendijeron mutuamente. Esa carta era su testamento espiritual en la que encargaba a su hermano que cuidase de sus ancianos padres y de su hermana. Ya solo con su hermana y a salvo su hermano, se llevó todo el tiempo rezando pues presentía su muerte. El viernes, día 24 celebró su última Misa y también pasó todo el día en oración acompañado por su hermana y ya de madrugada, vestido, se metió en la cama.

Fotografía de la ropa que llevaba el Santo en el momento de ser asesinado.

Los soldados federales se presentaron la madrugada del día 25 de febrero y forzando la puerta entraron en la habitación donde dormía. El se despertó aterrorizado y se sentó en la cama identificándose; inmediatamente le pegaron varios tiros, pero pudo levantarse y dirigirse a la puerta de la casa, cosa que no logró pues una nueva descarga acabó con su vida. Había caído en brazos de su hermana que mientras moría le decía: “Valor hermano mío, Jesús misericordioso te recibirá”. Tenía solo ventisiete años de edad y cinco años de sacerdote, por cuya causa murió.

Los mismos que lo habían fusilado decidieron llevar su cadáver a Tequila para exhibirlo y burlarse de él, pero los vecinos del pueblo, como vieron que querían llevarlo encima de un burro como si fuese un animal abatido en una cacería, con unos palos y ramas hicieron unas parihuelas, lo pusieron encima y lo llevaron a Tequila, acompañados por quienes lo habían asesinado, que iban blasfemando y por su hermana, que nunca se separó del cadáver y que iba rezando el rosario.

Al llegar a Tequila, tiraron el cadáver en la plaza que había frente al Ayuntamiento, apresando al mismo tiempo a su hermana, quién antes, se arrodilló junto al cuerpo de su hermano y lo besó en la frente. Por la tarde, los vecinos consiguieron permiso para recoger el cadáver y velarlo durante la noche en una casa particular. Al día siguiente, todo el pueblo lo acompañó al cementerio donde fue sepultado. Tres días más tarde dejaron en libertad a su hermana quién marchó a Guadalajara, donde fue recibida por su familia; aún llevaba sus ropas manchadas con la sangre de su hermano.

Urna actual con los restos del Santo. Fotografía de Francisco Juárez (2008).

Veinte años después, se exhumó su cuerpo y fue llevado a su pueblo natal. Sobre las ruinas de lo que fue su casa, se levanta hoy una capilla dedicada a la Sagrada Familia y en la iglesia donde cantó su primera Misa, está sepultado.

El día 22 de agosto del año 1960 se inició el proceso de beatificación y canonización a nivel diocesano y en el año 1983, este proceso junto con el de otros venticuatro mártires más, fue impulsado por la Conferencia Episcopal de México. Todos ellos, fueron beatificados por el papa San Juan Pablo II el día 22 de noviembre del año 1992  y canonizados por el mismo Papa el día 21 de mayo del año 2000. Su fiesta se celebra el día 25 de febrero.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es